La FIO rediseñó la señalética del Hospital de Olavarría con criterios de accesibilidad.

Los pasillos del Hospital Municipal de Olavarría tienen otro color. O varios colores. Dibujos en los vidrios, estampados en el suelo, franjas cromáticas que caminan por las paredes. Desde marzo, el centro de salud tiene un nuevo sistema de comunicación para que personas con alguna discapacidad cognitiva puedan llegar fácil y rápido a los distintos servicios.

Con el eje puesto en criterios de accesibilidad, docentes y estudiantes de la Facultad de Ingeniería, junto al Municipio, la Escuela Especial 505 para no videntes, y el Instituto Especial de Enseñanza Oral (IDEO), diseñaron un programa integral para poder recorrer los espacios del hospital de manera simple e intuitiva.

El equipo fue grande y trabajaron durante varios meses para lograr adecuar el entorno y hacerlo más inclusivo. Desde el Departamento de Ingeniería Industrial de la FIO participaron Claudia Rohvein, Emilia Spina y Mario Jaureguiberry, con los estudiantes Ivo Pérez Colo, María Clara Kolman y Rocía Pereyra. El municipio involucró a varias áreas, y realizó un gran aporte el personal de Salud y de diseño gráfico. Por la Escuela 505 se comprometieron Nora Rodríguez, Vanesa Walter y Daiana Labelle; y por IDEO Maitén Arrondo y Rosana Kessler.

Esta iniciativa se articuló a través de un proyecto de extensión universitaria, que fue aprobado y financiado por la UNICEN.

Claudia Rohvein

A través de una gráfica sencilla y contundente, las personas con discapacidad física, psicosocial, intelectual y sensorial, incluso los analfabetos, pueden guiar sus trayectos de forma autónoma.

“Fue una experiencia que nos dejó más enriquecidos”, reconoció la ingeniera Rohvein. “La concreción de este programa fue un pequeño aporte a la concientización, reafirmando que desde el proceso de diseño se puede incluir personas con discapacidad, al considerar aspectos de accesibilidad cognitiva”, agregó.

Día de la Industria: La formación como herramienta estratégica

Las instituciones académicas y de formación profesional tienen en el entramado social una misión que es brindar respuestas ante necesidades que la misma comunidad identifica, con el aporte de herramientas que apunten a la transformación de escenarios, individuos, grupos, instituciones, siempre en pos de un bienestar o un crecimiento colectivo.

Ese fue justamente el origen de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires: impulsar la profesionalización del saber técnico hacia un sector que ya en aquel momento posicionaba a Olavarría como referente industrial del centro bonaerense. Y con medio siglo de historia recorrido, casi dos mil graduados, una diversificada oferta académica y una proyección cada vez más importante, sigue enfocándose en ofrecer enseñanza de calidad, aún en situaciones excepcionales como la que este año ha presentado.

La vicedecana de la FIO, la ingeniera María Peralta, analizó los desafíos actuales de la Casa de Altos Estudios, que no discontinuó en ningún momento la formación académica en el contexto de pandemia, y puso todo el recurso humano a reconfigurar estrategias hacia el interior de la institución -como debieron hacer todas las organizaciones-, pero también hacia el afuera, a fines de no perder la sinergia. “Para poder adaptarnos a este contexto es necesario primero, entenderlo, conocerlo y caracterizarlo para poder actuar en función de eso”, explicó.

El panorama actual de la industria se ve, como el de otros sectores de la economía y la producción, caracterizado por el teletrabajo, el manejo y la recolección de datos, la implementación de tecnologías a sus cadenas de producción, todo lo que lleva a transformar y adaptar la matriz productiva, en pos de la optimización de la productividad y la competitividad, sin perder calidad. “Todo esto es impensado sin nuevos conocimientos que, justamente, posibiliten la implementación de las tecnologías emergentes en las cadenas de producción, de trabajo y su puesta en marcha, que favorezcan la reactivación económica. Y si hablamos de nuevos conocimientos es difícil no relacionarlo con la Universidad, con la Facultad de Ingeniería que, como institución de educación pública, tiene la enorme responsabilidad de cumplir un rol social relacionado con otorgar una educación de calidad, y generar y transferir conocimientos acordes a las demandas del medio social y productivo. Es nuestro compromiso estar atentos a las cambiantes demandas del entorno para dar respuestas acordes, a través de la formación y capacitación de los profesionales que serán los recursos humanos que se insertarán en el mundo del trabajo, además de orientar la generación de conocimientos para dar solución a las problemáticas que surjan”, sostuvo.

Como Universidad debemos cumplir una función preventiva de anticipación, de ayudar a la sociedad a diseñar el futuro. Debemos mantener una capacidad prospectiva, visualizando las competencias del profesional del futuro, entendiendo que preparar jóvenes para mañana es enseñar el futuro hoy”, señaló la ingeniera.

Mantener los lazos


Para poder prestar ese servicio social realmente tienen que estar aceitadas las relaciones. Si uno mira históricamente cómo ha sido esta relación entre el sector productivo, la industria y el conocimiento, estamos en condiciones de afirmar que a lo largo del tiempo la Facultad ha ido profundizando esta relación y hoy podemos decir que hay una articulación”, aseguró la vicedecana.

Tan importante es la interacción entre las instituciones que integran el entramado social, que la Organización de las Naciones Unidas fijó como uno de los objetivos para el Desarrollo Sostenible hacia 2030, revitalizar las alianzas entre la ciudadanía, el Estado y las empresas. “Si bien es algo que siempre se trabaja, el impacto de la emergencia sanitaria genera que sea aún más necesario trabajar juntos”, consideró Peralta. “Para el desarrollo sostenible, es necesario construir alianzas que posibiliten el trabajo interinstitucional, alentando la interdisciplina, y que permitan afrontar los desafíos relacionados con la inclusión, la equidad, la pobreza, la desigualdad. Se trata de hermanarnos, de alinear sueños lo que se genera con confianza, buena comunicación y solidaridad”, alentó.

Reflexiones necesarias

El hecho de estar en aislamiento pero en comunicación constante, permite cambiar la óptica de ciertos aspectos, o incluso detenerse a reflexionar, formarse, y abrir discusiones que en la dinámica diaria de la antigua normalidad, hubieran llevado más tiempo. “Lo que ha provocado este nuevo contexto en algunos casos es la profundización de ciertos desafíos que ya teníamos. Por ejemplo, en este sentido creo que el siglo XXI está caracterizado por poner en el centro la igualdad de género y destacar el protagonismo de la mujer”, destacó María Peralta. La igualdad de género también está en la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, considerándola como uno de los objetivos o desafíos en los que trabajar.

Respecto a esto, si bien en la Facultad de Ingeniería la matrícula femenina es levemente más alta que la media nacional, la funcionaria resalta la importancia de que cada vez más mujeres se acerquen a estudiar carreras vinculadas a la tecnología y la ingeniería. “La participación en el mundo productivo de la mujer está relacionada con esos índices, además de que estadísticamente está demostrada una profundización de esa brecha en la inserción laboral por una cuestión de género”, reflexionó.

En las facultades de ingeniería del país, a través del CONFEDI (Consejo Federal de Decanos de Ingeniería), se promovieron programas o acciones que fomentan la participación femenina, “De hecho, también impulsada por CONFEDI y otras instituciones internacionales, recientemente se ha inaugurado una cátedra abierta latinoamericana denominada “Matilda y las mujeres en ingeniería”, de la cual forma parte la FIO, con varios comités de trabajo que tienen que ver con despertar vocaciones, el ejercicio profesional, la comunicación, la educación y a través del trabajo de esos comités se van a generar actividades hacia el interior de las facultades y la sociedad misma”, contó.

Por último, consideró como fundamental que en cada institución haya un liderazgo, un motor que permita establecer las alianzas, como las mencionadas entre el sector educativo y productivo y, por supuesto, incluyendo al Estado como generador de políticas públicas que acompañen y favorezcan la necesaria reactivación económica.

Una obra vial clave para Corrientes repensada por estudiantes de Ingeniería

El trabajo fue presentado como Proyecto Final de la carrera Ingeniería Civil de la UNLP y recibió la máxima calificación. La propuesta plantea algunas variantes al proyecto original de Vialidad Nacional. La Autovía “Travesía Urbana Corrientes”, que está en proceso de construcción, es considerada una de las obras más importantes de los últimos 25 años en la ciudad litoraleña.

Pensando como futuros profesionales, un grupo de estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UNLP desarrolló, como Proyecto Final de la carrera Ingeniería Civil, un plan de trabajo relacionado al proyecto de Vialidad Nacional para la construcción de la Autovía “Travesía Urbana Corrientes”.

La propuesta, que plantea algunas variantes al proyecto original y obtuvo un 10 de calificación, fue presentada por los alumnos Pablo Luciano Álvarez Ortega, Lisandro Lalli, Fernando Palhinha, Juan Manuel Rybak, Lucas Tiseira y Francisco Yarcho. En la instancia de evaluación, que se realizó de manera virtual, 4 de los 6 integrantes del grupo se graduaron de ingenieros civiles. Estuvieron bajo la coordinación del Ing. Bernardino Capra y la coordinación general del Ing. Juan Francisco Bissio.

Para el trabajo de la materia tomamos la idea de realizar la obra e hicimos un proyecto paralelo al de Vialidad Nacional, con algunas modificaciones que nos parecieron oportunas”, señaló Rybak, integrante del equipo.

En abril de 2018 se inició la construcción del primer tramo de la obra. El objetivo es transformar la ruta nacional 12 en autovía a lo largo de 13 kilómetros, desde el control policial de Riachuelo hasta el acceso a Santa Ana, pasando por todos los accesos a la capital correntina, el tramo con mayor densidad vehicular de toda la provincia litoraleña.

La obra de Vialidad Nacional fue pensada para brindar mayor seguridad vial, favoreciendo a los más de 8500 vehículos y 35 mil personas que diariamente circulan por el tramo. Además, las tareas optimizarán la circulación y disminuirán los tiempos de viaje, otorgando mayor fluidez al transporte de carga y potenciando la productividad de la región.

En tanto, el proyecto presentado por los alumnos de Ingeniería propone distintas acciones: duplicación de calzada existente y pavimentación de banquinas internas; construcción de colectoras; dos intersecciones rotacionales: Avenida Maipú y R.P. N°43; una intersección alto nivel: Avenida Independencia; dos intersecciones bajo nivel: Avenida Centenario y Avenida Libertad; puentes para A° Pirayuí; terraplenes armados, construcción de alcantarillas transversales y de accesos de H°A°; bacheo y sellado de juntas; colocación de alambrados, tranqueras e iluminación; y señalización horizontal y vertical.

Con estas tareas el objetivo planificado por los estudiantes es lograr beneficios como una mejora en la capacidad vial, condiciones de circulación y seguridad vial a la ruta existente; generación de empleo genuino y calificado en la etapa de construcción; y jerarquización de la infraestructura vial de la ciudad de Corrientes.

A su vez, respecto al proyecto original, las propuestas planteadas por el equipo de la Facultad presentan algunas variantes. Por ejemplo, “en la intersección de la autovía con la Av. Centenario, donde se encuentra un asentamiento en uno de los extremos del polígono o zona limitada por Vialidad, se optó por modificar la planimetría de la colectora derecha. Así se podría evitar el desalojo de dicho asentamiento, lo cual en caso de concretarse conllevaría costos económicos, sociales, plazos de obras, entre otros inconvenientes”, indicó el grupo.

En tanto, en la intersección de la autovía con la Av. Independencia se proyectó un paso a alto nivel que permitiría la no afectación de la velocidad de circulación de los vehículos y grandes ahorros de costos a los usuarios. Además, se evitará que se mezcle el tránsito urbano con el tránsito de la autovía, a diferencia de la propuesta elegida por Vialidad que contempla hacer una intersección a nivel por medio de una rotonda.

El ingeniero Bissio, profesor titular de la materia Proyecto Final de Carrera para Ingeniería Civil, destacó que el equipo “desarrolló un trabajo excelente durante todo el segundo cuatrimestre de 2019 y, al llegar a la instancia de presentarlo en público, se encontró con la dificultad por todos conocida. No obstante, se abocaron a la tarea no menor de coordinar una presentación pública en la que no estarían juntos, y lo lograron de manera sobresaliente. De esa manera, agregaron un plus a lo ya obtenido durante el cuatrimestre, logrando la calificación más alta (10), una nota que no es frecuente en la asignatura”. 

Bissio añadió que a los estudiantes se les trata de dar la mejor base para iniciar su trayectoria profesional. “La intención de nuestros Proyectos Finales incluye la integración de conocimientos y competencias adquiridas en las diferentes asignaturas, pero fundamentalmente, la competencia del trabajo en grupo”.

El profesor hizo especial hincapié al afirmar que, en carreras como Ingeniería Civil, los grandes logros se consiguen solamente a partir de la labor en equipo.

La presentación del Proyecto Final de los alumnos está disponible en:

Estudiantes de la UNLP crearon un escudo de protección para un nano-satélite que viajará al espacio

Irá incorporado dentro de un satélite de la empresa argentina Satellogic, que será lanzado en 2021. El desarrollo, ideado por alumnos de la Facultad de Ingeniería, es uno de los ganadores del concurso Open Space, un programa espacial que tiene como objetivo promover el interés en los jóvenes por la ciencia y la tecnología.

Un equipo de estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata es uno de los dos finalistas del concurso Open Space. Se trata de un programa para jóvenes que, en 2021, enviará al espacio un módulo del tamaño de un nano-satélite. El artefacto tendrá en su interior los trabajos de los proyectos ganadores y viajará dentro de un satélite de la empresa Satellogic. El grupo de la UNLP, “Space Shielding”, desarrolló un escudo que busca reducir el costo de protección de componentes electrónicos de la radiación.

El primer desafío de Open Space (hcps://www.spaceisopen.com/) contó con más de 300 participantes. Finalmente, se conformaron cinco equipos de 10 universidades y 8 provincias, que presentaron ambiciosos proyectos espaciales.

El equipo “Space Shielding” está integrado por Gustavo Ariel Schmidt, Federico Olivero, Matías Stamm y Julio Esteban (los cuatro de Ing. Electrónica); y Agustín Mazzocato (Ing. Electromecánica) de la UNLP. Además, está compuesto por Rocío Santos (Arquitectura en la UCALP, sede Bernal); y Santiago Andrés Testa (Ing. Química UTN-FRA). “Nuestro trabajo consistió en generar un estándar de protección contra los daños que ocasiona la radiación en los sistemas electrónicos en un satélite. Un escudo que permita el empleo de electrónica comercial y no sólo de grado espacial, posibilitando el uso de dispositivos de mayor performance y mucho menor costo”, explicaron desde el grupo.

Para los estudiantes fue una experiencia muy gratificante. “Estamos felices de haber participado. Este concurso significó un punto de encuentro entre alumnos y profesionales de mucha experiencia en el campo, dispuestos a dar apoyo y comprometerse con los distintos proyectos”, afirmaron.

Los finalistas destacaron la ayuda de Roberto Cibils de INVAP; Diego Day y Elmar Mikkelson, del GEMA y a Sonia Botta del CTA, estas dos últimas son unidades de investigación del Departamento de Aeronáutica de la Facultad de Ingeniería. “Con nuestro proyecto esperamos disminuir los costos de este tipo de misiones y, de esta forma, dar un pequeño pero importante paso hacia la democratización del espacio”, confiaron.

Los ganadores compartieron el podio con “To Infinity and Beyond”, de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Este grupo de estudiantes desarrolló un gemelo digital que permite reducir el costo de fabricación de tecnología espacial.

Desde la organización afirmaron que todos los proyectos de esta convocatoria sorprendieron muy positivamente al jurado, planteando objetivos tan variados y ambiciosos como simplificar la electrónica de los satélites, desarrollar modelos digitales para democratizar el desarrollo de satélites, protegerlos de la radiación, o utilizarlos para medir tormentas solares y para facilitar el control de las emisiones de metano. Los equipos trabajaron durante cuatro meses con tutores de INVAP, las universidades de La Plata y San Martín, Skyloom y Satellogic.

Quedamos impresionados con la calidad de los equipos”, coincidieron José Relloso, de INVAP, y Marcos Franceschini, de Skyloom, destacando el potencial de los estudiantes argentinos.

La energía positiva, el ingenio, el profesionalismo y el talento de los finalistas nos recuerda, en un momento difícil para el país, que los jóvenes son tierra fértil. Y si trabajamos por ellos darán frutos que nos recompensarán con alegría y esperanza”, sentenciaron.

Por su parte, el decano de Ingeniería, Horacio Frene, destacó la participación de los alumnos de la Facultad en este tipo de concursos y consideró que “cada desafío en el que se presentan es una oportunidad para poner en práctica lo aprendido en la carrera”. Además, resaltó el buen rendimiento que demuestran en cada competencia.

En tanto, Marcos Actis, vicepresidente del Área Institucional de la UNLP y director del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), expresó que “este tipo de iniciativas son fundamentales, ya que proponen experiencias para activar el interés por la ciencia, la tecnología y la ingeniería en los jóvenes, y sientan las bases para el desarrollo de una industria con alto potencial, con aplicación concreta en el área espacial.”

Con la mirada puesta en la Luna  

Este primer desafío de Open Space es impulsado por Academia Exponencial y Satellogic, dos organizaciones privadas vinculadas a la tecnología y a la ciencia espacial. El objetivo es promover en los jóvenes el interés por la ciencia, la tecnología y la ingeniería, y cuenta con el apoyo de organizaciones como INVAP, Skyloom, el Instituto Balseiro, el ITBA, Digital House, y las Universidades de San Martín, La Plata, San Andrés y la Fundación Varkey. “Estamos muy orgullosos de haber sido co-organizadores del primer desafío y positivamente sorprendidos con el resultado”, dijo Emiliano Kargieman Fundador y CEO de Satellogic.

En los próximos días Open Space anunciará una nueva serie de desafíos, algunos apuntan literalmente a la Luna y más allá”, anticipó Ignacio Peña, Fundador y CEO de Open Space.

El EAAF y la FACSO organizaron una capacitación sobre la gestión de cuerpos con COVID-19 a personal de la salud, funerarias y cementerios de Olavarría y la región

Este miércoles se desarrolló una capacitación virtual sobre el tratamiento y manejo de cadáveres en situación de COVID-19 destinada a personal de hospitales, sanatorios, funerarias y cementerios. Se trata de una iniciativa del Equipo Argentino de Antropología Forense, y canalizada en la región a través de la Facultad de Ciencias Sociales, que apuntó a garantizar un trato digno de las personas fallecidas y sus deudos.

La capacitación estuvo a cargo del Dr. Luis Fondebrider, Director Ejecutivo del Equipo Argentino de Antropología Forense, quien estuvo acompañado por la Decana de la FACSO, Lic. Gabriela Gamberini, la Vicedecana, Dra. María Gutiérrez y el Secretario de Extensión, Bienestar y Transferencia, Lic. Nicolás Casado.

La iniciativa contó con una amplia participación de personal de la salud de hospitales, sanatorios, clínicas, funerarias y cementerios de Olavarría, Las Flores, Tandil, Rauch, Tapalqué, Benito Juárez, Laprida, Lamadrid, Bolívar y Trenque Lauquen. La coordinación con municipios de la región estuvo a cargo de la Región Sanitaria IX, a través de su director, Lic. Ramiro Borzi, y de la Secretaría de Extensión, Bienestar y Transferencia.

Esta capacitación, se enmarca en el convenio de colaboración entre el Equipo Argentino de Antropología Forense y la FACSO, firmado en abril de 2019, mediante el cual se realizan capacitaciones, investigaciones, charlas y conferencias.

Tratamiento y manejo de cuerpos

El Equipo Argentino de Antropología Forense elaboró recientemente una serie de guías prácticas para el personal que gestiona cuerpos de personas fallecidas por COVID-19. “Estas guías surgen ante la necesidad de uniformizar criterios sobre el tratamiento y manejo de cadáveres en situación de COVID-19, la dispersión de criterios muy grande que hay hacía que hubiera mucha confusión y órdenes contradictorias.

Por esto tuvimos la iniciativa junto a un grupo de médicos forenses especialistas en bioseguridad, de armar estas guías” apuntó Fondebrider.

En total son tres guías prácticas y las mismas fueron desarrolladas a lo largo de la capacitación. Dos están orientadas a operadores que manejan los cuerpos: hospitales, sanatorios, policías, bomberos, funerarias y cementerios. Allí se explicita mediante indicaciones muy claras cómo estar vestidos, cómo manejar un cuerpo, cómo desplazarlo y cuestiones de bioseguridad a tener en cuenta.

“Es importante que la gente que manipula cadáveres sepa que una vez puesto el cadáver dentro de la bolsa para cadáveres y es cerrada y desinfectada, ya no hay peligro porque el virus está dentro del cadáver y queda encapsulado dentro de la bolsa. A partir de ahí no representa un peligro para nadie” afirmó el investigador de renombre en todo el mundo.

Asimismo, se abordaron las cuestiones a tener en cuenta durante el proceso de entierro. Es necesario enterrar a todas las personas en fosas individuales y no crear áreas específicas en cementerios o fosas comunes ya que representa un acto discriminatorio.


La tercera guía recopila recomendaciones para los familiares, sobre cómo hallar un equilibrio entre las necesidades culturales y religiosas de cumplir los ritos de un velorio o un entierro y las limitaciones que impone la pandemia. “Los rituales no pueden ser cumplidos en su totalidad: en los velorios no se puede tener el ataúd abierto, el número de personas debe ser muy reducido, así como también en los cementerios. Desde las guías se recomienda buscar alternativas como fotos y videos así la familia puede acompañar ese momento doloroso”, finalizó Fondebrider

Se siente en el aire: El respirador artificial de la FIO está en su etapa final de desarrollo

La Facultad de Ingeniería de Olavarría está cada vez más cerca de obtener la versión final del respirador artificial, con la expectativa de comenzar la fabricación en sus instalaciones. En un vertiginoso tiempo de desarrollo, el dispositivo evolucionó hacia un prototipo cuyo funcionamiento y componentes están a la altura de los mejores.

Lo que empezó como una inquietud frente a la pandemia y que sumó voluntades que trabajaron desinteresadamente, está a punto de convertirse en una empresa.
El bioingeniero Pedro Escobar como parte del equipo técnico, y el ingeniero Marcos Lavandera, coordinador estratégico del proyecto, resumieron los avances y la actualidad del respirador, una de las iniciativas locales con más impacto social y productivo que involucra al sector académico, empresario, y al Estado.

¿Qué características tiene el dispositivo frente a los disponibles en el mercado?
Es un equipo de complejidad baja, porque sus funciones son las esenciales de un respirador artificial. Los de alta gama poseen mayor cantidad de modos ventilatorios, distintas estrategias de software y hardware para adaptarse mejor al paciente y su patología. En el caso nuestro, el respirador puede atender cualquier patología pero no se adapta automáticamente al paciente, sino que es el médico quien tiene que modificar los parámetros de la terapia ventilatoria, para adaptarse al pulmón.

Fueron cinco prototipos. ¿Cuál fue su evolución?
En el primer prototipo tratamos de desarrollar rápidamente una solución para dar respuesta al crecimiento de infectados por la pandemia. Fue pensado para complementar los respiradores de las instituciones médicas usados en pacientes con condiciones críticas.Hoy en día el equipo está pensado para ser soporte de vida al nivel de cualquier otro.
Durante este tiempo mejoramos la complejidad interna y la calidad de los componentes. Se compraron componentes aptos para la industria médica, cuyos costos son altos y la disponibilidad escasa. Son componentes importados que tardaron mucho en llegar al país.

El equipo ha ido ganando en complejidad. Hoy es un desarrollo tecnológico increíble para el tiempo de trabajo que llevamos. Tiene controles por redundancia, estrategias de censado, alarmas, adaptación al paciente, tiene mecanismos de seguridad duplicados. Con el avance de las versiones adquirió un montón de correcciones y mejoras que lo ponen al nivel de cualquier respirador comercial de los que hay en el mercado. Por ejemplo, tiene una electrónica de alto nivel que fue desarrollada junto con la empresa Redimec, un microprocesador de nivel profesional, y una programación que permite activar acciones en el orden de los microsegundos. Es todo más confiable.

¿Qué otros ajustes tecnológicos se implementaron?
Muchos de los cambios fueron producto del propio desarrollo. Los cambios más recientes son productos de los informes y las devoluciones que nos han hecho los organismos de certificación y simulación. Por eso mejoramos la seguridad eléctrica, la compatibilidad electromagnética, la inmunidad al ruido, y la seguridad del paciente.

Y también mejoramos la interfaz del usuario, la documentación interna, la gestión de riesgos, del software. No hay que olvidarse que es un equipo soporte de vida, de área crítica, que está controlado por un software, es decir que la vida del paciente depende de que el software funcione bien y los riesgos que puede experimentar el equipo estén debidamente documentados, estudiados y minimizados.

¿Cómo se adaptaron tecnológicamente a las normativas médicas?
Las normativas que rigen los equipos de mecánica respiratoria plantean un set de unas quince normas. De la parte eléctrica, la seguridad del paciente, de la interfaz de usuario, la legibilidad de las alarmas, la usabilidad de los componentes internos. Cada una de esas partes internas del respirador está sujeta siempre a una normativa. Se han hecho alrededor de 40 cambios en general, incluyendo el software, la calidad de los componentes, los accesorios externos.

Los componentes son todos aptos para mezclas con oxígeno. Diseñamos una válvula espiratoria propia, una válvula de seguridad mecánica propia. Hubo que hacer planos, simulaciones, impresiones en 3D, y finalmente un trabajo de tornería para hacer pruebas y ajustes técnicos hasta lograr la pieza definitiva.

Diseñamos además una estrategia de seguridad para evitar la sobrepresión en el paciente. Nuestro equipo tiene un sistema de registro de eventos de carácter médico, en caso que haya que auditar lo ocurrido entre el paciente y el respirador. Este respirador funciona de manera ininterrumpida con muchísima seguridad y precisión. Puede estar asistiendo a un paciente durante muchas horas de manera confiable y segura

¿Será sometido a nuevos ensayos?
Si, las dos últimas pruebas de funcionamiento en la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) fueron satisfactorias. Ahora queremos ir con el mejor respirador posible, de manera que la diferencia de censados, presiones, y volúmenes sean mínimas para los valores que requieren las pruebas. Y nos resta llevarlo al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Tenemos fecha para el 24 de agosto. Ya pasamos las primeras etapas de revisiones, y con las indicaciones del INTI ahora tenemos un equipo más sólido, robusto y confiable.

Dentro de este camino de perfeccionamiento estamos en la etapa final. Esperamos terminar con un producto habilitado y listo para producir y comercializar, disponible para el contexto de pandemia, o más adelante para la normalidad sanitaria.

¿Cuál fue el mayor obstáculo de todo el desarrollo?
Tuvimos que madurar de golpe, y dejar de ser prototipadores en un contexto de pandemia caótico, para convertirnos en una empresa de fabricación de respiradores.
Todo esto surgió de una iniciativa voluntaria, y ese amateurismo nos dio la belleza de estar trabajando juntos de una manera espontánea y voluntaria, y por otro lado nos dio la responsabilidad de volvernos profesionales de la noche a la mañana.

En ese camino de aprendizaje, uno de los obstáculos fue el económico, porque el respirador tiene componentes que hubo que importar, y sus precios están en euros o en dólares. Pero siempre trabajamos de manera consciente: si hay un componente crítico siempre se tomó la iniciativa de no reemplazarlo por algo parecido, sino ir al componente específico según el diseño y la práctica.

¿Qué costo tendrá la versión definitiva?
Si bien el costo final dependerá de las modificaciones que nos restan hacer, entendemos que será un 50% más económico que el valor estándar de mercado de los respiradores comerciales.

¿Cuál es la estrategia para insertarlo en el mercado?
Cuando tengamos todas las habilitaciones necesarias, la idea es producir unos veinte respiradores. Necesitamos ajustar cuestiones sobre el sistema productivo, así poder escalar en cantidad de equipos, que va a depender de las capacidades que nosotros mismos desarrollemos.

¿Qué impacto puede alentar este desarrollo sobre el sistema de investigación de la Facultad y su pertinencia con las demandas sociales?
Se ha generado un conocimiento enorme en muchos aspectos: electrónico, eléctrico, neumático, normativo. Nos abre muchas puertas en otros desarrollos, como por ejemplo la industria médica, que nos va a permitir sustituir importaciones. Y queda una capacidad instalada para seguir creciendo en desarrollos tecnológicos.


Una vez más, desde la Universidad Pública, interpretando las necesidades del contexto, podemos dar una respuesta en este caso desde la ingeniería.
Estamos contentos porque hemos podido sintetizar la vinculación enrte el Estado en sus distintos niveles, las empresas, y la educación, transfiriendo los conocimientos que se generan en la Facultad para soluciones concretas.


Es una forma de reivindicar la Educación Pública, de resignificar el valor del Estado, y poner en valor esta vinculación que hace que las cosas pasen en un país que necesita intensificar esta relación para mejorar, para desarrollarnos, para crecer.

Con el aporte de Ingeniería, se enciende la primera estufa solidaria

A partir de un proyecto de extensión, se construyó un modelo local de este artefacto que tiene su origen en Neuquén. Fabricado con perfilería de hierro y ladrillos, se puede utilizar con distintos tipos de leña y residuos de poda. La idea es avanzar con el desarrollo de cocinas de gran capacidad de cocción. Participaron alumnos, docentes y no docentes de la UNLP.

Con el objetivo de brindar una opción económica y confiable para la calefacción en hogares de barrios populares, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) construyó un modelo local de las denominadas estufas solidarias. El primer dispositivo fue instalado en un comedor comunitario de Villa Garibaldi. Fabricado con perfilería de hierro y ladrillos, se puede utilizar con distintos tipos de leña. Cuenta con una doble cámara de combustión que aporta seguridad y eficiencia a la operación. La idea es avanzar con el desarrollo de cocinas que permitan la cocción de grandes cantidades de alimentos.

La iniciativa es un proyecto de extensión acreditado y financiado con recursos propios de la Facultad y donaciones. Juan Francisco Martiarena, secretario de Extensión de Ingeniería, mencionó que la estufa solidaria tiene su origen en la ciudad de Rincón de los Sauces (Neuquén), donde ya funcionan estos modelos. A partir de un trabajo colaborativo con sus promotores, que son docentes y estudiantes de una escuela técnica de esa localidad, se logró obtener una versión local en la UNLP.

La estufa se compone, principalmente, por perfilería de hierro y ladrillos. De su construcción participaron estudiantes, docentes y no docentes de Ingeniería y de la Facultad de Artes. “El tiempo que demanda entre la fabricación y la instalación es de unas 8 horas, aproximadamente. Esperamos que, a partir de mejorar la práctica, podamos lograr optimizarlo. La estufa utiliza madera o leña que se quema en una primera cámara de combustión. Los gases generados pasan a una segunda cámara, donde se siguen quemando gracias al ingreso de aire secundario. Esto hace que se mejore el rendimiento y se logre una combustión más completa (reduciendo la cantidad de residuos tóxicos que se generan en la primera combustión). Estos gases terminan saliendo por un escape que da al exterior del lugar donde se ubica”, detalló el ingeniero.

Según Martiarena, entre las ventajas de este sistema, comparado con artefactos de calefacción a gas, es que permite en primera instancia independizarse de este recurso no renovable. Además, en los lugares que aún no cuentan con infraestructura adecuada para su instalación, se puede atacar el problema de la calefacción en el corto plazo mientras se impulsa el desarrollo de los servicios urbanos. “Otro aspecto interesante es que estas estufas están diseñadas para utilizar cualquier tipo de madera, por lo que se pueden aprovechar residuos de poda que, por esta época del año, son fáciles de conseguir”, destacó.

El primer dispositivo desarrollado por los extensionistas de la UNLP fue instalado en el comedor popular “El Arroyito”, ubicado entre las calles 5 y 537 de Villa Garibaldi. Su construcción demandó una inversión aproximada de 6.500 pesos. Este tipo de estufas están diseñadas para calefaccionar un ambiente mediano.

La finalidad ahora es conseguir más financiamiento para poder fabricar nuevas unidades y destinarlas a otros comedores de la ciudad que más lo necesiten. “Contamos con un equipo de trabajo dispuesto a continuar con la fabricación y la capacitación para hacerlo”, aseguró el secretario de Extensión.

Martiarena adelantó que un nuevo objetivo es realizar adaptaciones al proyecto para construir, además, cocinas populares. “Esta idea surge a partir de indagar en las necesidades que se mantienen y agudizan en los comedores. La propuesta consiste en adaptar la idea de optimización de la combustión doble para generar un artefacto que permita cocinar grandes volúmenes de alimentos y, a su vez, calefaccionar ambientes”, expresó.

Los extensionistas llevan adelante el proyecto con gran compromiso y esfuerzo, trabajando voluntariamente con la comunidad y en el contexto actual de la pandemia.

Ingreso 2021: Ingeniería abre la inscripción a su modalidad anticipada

Debido a la pandemia, este año el curso Matemática para Ingeniería se realizará a distancia. Los estudiantes podrán anotarse a la materia a partir del 15 de agosto.

La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) informa que, debido a la pandemia por coronavirus, este año la modalidad anticipada para el ingreso al ciclo lectivo 2021 se realizará a distancia. La cursada comenzará el lunes 31 de agosto próximo, a través de la plataforma virtual Moodle de la Unidad Académica, y se extenderá hasta principios de diciembre.

La inscripción a la materia Matemática para Ingeniería (Mate Pi) se llevará adelante entre el 15 y el 28 de agosto. Los alumnos de la Facultad que deben rehacer la materia se inscribirán por Siu Guaraní en esas mismas fechas.

El link para los estudiantes de colegios secundarios se habilitará el 15 de agosto en la sección “Ingresantes 2021” de la página web de la Facultad: www.ing.unlp.edu.ar

El viernes 28 de agosto, previo al inicio de clases, se enviará por mail los datos e instrucciones a seguir para el acceso a las aulas virtuales correspondientes. Una vez completados los cupos disponibles, se habilitará una lista de prioridad, si fuera necesario. Las novedades se publicarán por Instagram en @matepi.unlp y en la página web de la Facultad.

Rossana Di Domenicantonio, profesora titular de Mate Pi, indicó que “esta modalidad brinda la posibilidad, tanto a los alumnos que están en La Plata como en otras localidades del país, de poder conectarse con la vida universitaria”.

La docente mencionó que la cátedra organizó una serie de charlas informativas, mediante videoconferencias, destinadas para alumnos interesados en la oferta académica de la Facultad. Esta semana se realizaron encuentros virtuales sobre las carreras Ing. Aeroespacial; Ing. en Agrimensura; Ing. en Energía Eléctrica e Ing. Química. En tanto, durante las dos semanas siguientes, previo al inicio de clases, se llevarán adelante ocho charlas más sobre el resto de las carreras.

 Son encuentros donde directores de carreras, docentes y alumnos avanzados de la Facultad explican aspectos relevantes de cada carrera y responden las consultas que realizan los estudiantes de escuelas secundarias de todo el país. Es notable el entusiasmo que muestran por informarse. Participan desde Salta hasta Tierra del Fuego. Encontramos la manera de estar conectados con ellos aún en este contexto de pandemia”, destacó Di Domenicantonio.

Los interesados en anotarse en alguna de las charlas sobre las carreras pueden hacerlo a través de la página web de Ingeniería, también en la sección Ingresantes 2021.

De la mano de ingenieros de la UNLP, levanta vuelo el primer avión eléctrico del país

La Facultad de Ingeniería firmó un convenio con la empresa fabricante de aeronaves Proyecto Petrel S.A. El avión funcionará íntegramente con baterías de litio, una fuente de energía limpia y no contaminante.

Gracias a la experiencia y tecnología de la Universidad Nacional de La Plata, la empresa Proyecto Petrel S.A, la única fábrica nacional privada de aviones de Argentina, pondrá en marcha el primer avión eléctrico del país. La aeronave funcionará íntegramente con baterías de litio, una fuente de energía limpia que no requiere de los combustibles fósiles contaminantes.

El Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) de la Facultad de Ingeniería de la UNLP participará en el rediseño de componentes y partes, y en procesos de certificación para la optimización del avión Petrel 912i. La nave cien por ciento ecológica, se podrá cargar conectada en forma directa a la red eléctrica y tendrá las mismas prestaciones que los modelos convencionales con motor a combustión. 

A partir de la firma de un convenio específico, rubricado entre la UNLP y Petrel, esta compañía podrá desarrollar aeronaves impulsadas por energía eléctrica. Además, el acuerdo incluye el desarrollo de nuevos perfiles aerodinámicos, de vanguardia tecnológica.

 Dada la experiencia de la UNLP en desarrollos de propulsión de vehículos con energías renovables -con baterías de litio-, surgió la necesidad de incursionar en la aplicación de estas tecnologías en la industria aeronáutica”, explicó el decano de la Facultad de Ingeniería, Horacio Frene.

El Petrel 912i es un avión que por su bajo costo de adquisición y de operación se presenta por sus fabricantes como un modelo de instrucción, ideal para jóvenes pilotos que desean sumar horas de vuelo en una plataforma de célula comprobada y con equipamiento de acuerdo a los nuevos diseños de aviones comerciales”, precisó Carlos Antonietti, el gerente comercial de la empresa.

Los responsables del proyecto adelantaron que el CTA-UNLP suministrará el equipamiento y la tecnología para convertir el avión Petrel 912i, de propulsión convencional (combustión interna), en propulsión eléctrica, alimentada íntegramente con baterías de litio.

Por su parte, la Empresa Proyecto Petrel SA proporcionará una unidad de la aeronave con las mismas características de las que están actualmente en operación. Asimismo, aportará aquellas piezas y partes mecánicas que luego requieran ser sometidas a mejoras de adaptación o rediseño.

Dada la ausencia de normativas reglamentarias Nacionales que regulen y permitan la utilización de aeronaves propulsadas con energías renovables alternativas, ambas instituciones nos  comprometimos a solicitar al organismo competente (ANAC) el proceso de matriculación, como aeronave experimental, y el inicio de las acciones para acordar el dictado de las normas regulatorias sobre la utilización de aeronaves propulsadas eléctricamente”, explicó el ingeniero Marcos Actis, vicepresidente institucional de la UNLP y director del CTA.

Este proyecto comenzó a gestarse hace dos años, a partir de un acuerdo entre la UNLP y Petrel S.A, para que los alumnos de Ingeniería puedan realizar la Práctica Profesional Supervisada (PPS) en la planta de la empresa, ubicada en la localidad bonaerense de Gowland, cerca de la ciudad de Mercedes.

Siempre estuvo la idea de poder avanzar con un avión eléctrico, pero además de la tecnología eléctrica que se quiere incorporar, hay otras cosas para trabajar en conjunto con Petrel. Siempre se pueden mejorar los componentes en función de la experiencia. Por eso, la idea es colaborar en la mejora del producto, en el diseño, y en la evolución del actual avión”, detalló Claudio Rimoldi, coordinador del proyecto en la UNLP.

La conversión del Petrel 912 a energía eléctrica, es algo verdaderamente novedoso en nuestro país. “Ahora está previsto enviar una estructura del avión Petrel a la Facultad para empezar a trabajar en reequipar y reemplazar el conjunto moto propulsor actual (motor alternativo, de cuatro tiempos, con una hélice) por un sistema moto propulsor equipado con un motor eléctrico y baterías de litio”, detalló Rimoldi.

La principal ventaja de utilizar litio es que los vehículos funcionan con energías completamente limpias. Además, este tipo de baterías duran cinco veces más que las de plomo y son reciclables. Paralelamente, la alimentación eléctrica del motor no afecta en absoluto el medioambiente, como sí ocurre con los combustibles fósiles convencionales. Así se contribuye a evitar el calentamiento global al reducir las emisiones de gases.

Hay posibilidades que nuestros alumnos participen y estén involucrados en estas tecnologías, sobre todo en lo eléctrico que es lo que está ocurriendo a nivel mundial. Por eso, es muy interesante hacer esta experiencia desde una casa de altos estudios como la nuestra, que está dando el puntapié inicial en este tema”, concluyó Rimoldi.

Cuenta regresiva: ingenieros de la UNLP le toman la temperatura al SAOCOM 1B

Con gran expectativa, los ingenieros de la Universidad Nacional de La Plata que participaron de la construcción del SAOCOM 1B comienzan a palpitar su lanzamiento. Cinco de ellos, además, forman parte de los simulacros de despegue y estarán durante la cuenta regresiva, desde la sede de la CONAE, en la Ciudad de Buenos Aires. El segundo satélite argentino con tecnología de radar será enviado al espacio, entre el 25 y el 30 de julio, por un cohete Falcon 9 de la empresa estadounidense SpaceX, desde la estación espacial de Cabo Cañaveral.

En los últimos días se iniciaron las pruebas de funcionamiento y estado de salud del satélite, así como operaciones de integración y encapsulado dentro de la cofia del lanzador. El despegue estaba previsto para marzo pasado, pero fue suspendido por la pandemia de coronavirus. Su puesta en órbita será clave para la producción agrícola, ya que permitirá medir la humedad de los suelos y alertará sobre potenciales inundaciones, entre otros servicios.

Una vez que se encuentre en órbita, desde el Centro de Control de Misión ubicado en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, en Falda del Carmen (Córdoba), se realizará el monitoreo constante del satélite. Allí se recibirán sus primeras señales de funcionamiento en el espacio y se deberán chequear todas las variables con el apoyo de los equipos apostados en dos salas de soporte, una en la sede de la CONAE de Buenos Aires y otra en la de INVAP, en Bariloche.

El SAOCOM 1B comenzó a ensamblarse en 2015 y superó todos los ensayos ambientales, que consisten en simular las condiciones que sufrirá en la etapa de despegue dentro del vehículo lanzador a través de pruebas de vibración, termovacío y de compatibilidad electromagnética. Dentro de estos ensayos, también se incluyó uno de los más complejos que es el de despliegue de los paneles de la antena de 35 metros cuadrados, que está integrada al satélite. En este aspecto, el aporte del Grupo de Ensayos Mecánicos y Aplicados (GEMA) de la Facultad de Ingeniería de la UNLP fue fundamental ya que consistió en el diseño, análisis y control térmico de la antena SAR (Radar de apertura sintética).

Esta antena es el instrumento que los satélites SAOCOM 1A y 1B poseen para llevar a cabo su misión. Está formada por cinco paneles que, una vez desplegados en órbita, desarrollan una superficie de 10 metros de largo por 4 de ancho aproximadamente”, detalló Pablo Ringegni, director del GEMA.

El ingeniero aeronáutico indicó que el desempeño funcional de esta antena es extremadamente dependiente de su planitud, por lo que debe procurarse minimizar las deformaciones (contracciones y/o dilataciones) que se producen en la misma a causa de las temperaturas que adquiere en órbita en diferentes zonas radiadas por el Sol, la Tierra o el espacio profundo. “Se trata de analizar y diseñar el control térmico de la antena para que esta permanezca dentro de cierta planitud requerida que asegure su mejor desempeño”, explicó.

Días atrás se llevó a cabo el rehearsal, que “es un ensayo que se hace en el escenario real de trabajo, simulando el lanzamiento real. La única diferencia es que los datos que aparecen en nuestras pantallas en vez de venir del satélite provienen de un simulador”, detalló Mariano Martínez, responsable del grupo de Control Térmico del GEMA que participó del simulacro.

Esta experiencia debía hacerse en el Centro Espacial Teófilo Tabanera. Así se hizo para el SAOCOM 1A y, en febrero, para el SAOCOM 1B, pero dada la situación coyuntural por la pandemia el grupo total se dividió en tres: una parte se quedó en Córdoba, otra en Bariloche y un sector en Buenos Aires. En este último grupo se encuentran los ingenieros de la UNLP.

Técnicamente, lo que se hizo fue simular desde unas cuatro horas antes del lanzamiento hasta la finalización del despliegue de la antena SAR, que es el principal instrumento del satélite. “Nosotros controlamos las temperaturas de los distintos sistemas de despliegue y damos la aprobación para que se inicie cada paso. Todo esto se debe a que, como la antena es muy grande, en el lanzamiento tiene que ir plegada para entrar en el lanzador. Está compuesta por siete paneles que, una vez que el satélite está en órbita, hay que desplegar”, explicó Martínez.

En estos días, los integrantes del grupo de Control Térmico del GEMA se encuentran monitoreando temperaturas de manera remota, desde sus casas. En tanto, el último simulacro se realizará con telemetría real del satélite, el cual ya se encuentra sobre el cohete Falcon 9. “Es un simulacro de la cuenta regresiva del lanzamiento. Para la verdadera cuenta regresiva nosotros vamos a estar ahí, en la sede de la CONAE en Buenos Aires, y también durante el despliegue de la antena radar, que se puede extender hasta el día siguiente”, señaló la ingeniera Sonia Botta, que forma parte del equipo junto a Juliana Rodríguez Sartori, Lucía Schallibaum, Darío Belardinelli y Mariano Martínez.

Un trabajo integral

Para el desarrollo del SAOCOM 1B un equipo del GEMA se ocupó de construir modelos de la antena y realizar una gran cantidad de análisis y simulaciones a través de softwares específicos de control térmico. Se trabajó en el diseño y ubicación de radiadores, mantas térmicas y calentadores en diferentes zonas de la antena. También se realizó la confección de varios procedimientos de ensayo de desarrollo y validación de modelos, tanto de componentes como de paneles de la antena y de la misma antena completa.

En este sentido, se llevaron adelante varias campañas de ensayos con el objeto de ir validando los modelos numéricos que se fueron desarrollando a través del proyecto. Estas pruebas se realizaron con la participación de varios integrantes del GEMA, entre ellos, ingenieros especialistas, técnicos y pasantes de la carrera Ingeniería Aeroespacial, en instalaciones del laboratorio IABG de Alemania, en dependencias de la CONAE en Córdoba, y en la sede de INVAP en Bariloche.

Al igual que su gemelo que se lanzó en octubre de 2018, el SAOCOM 1B se utilizará para medir la humedad del suelo; desarrollar guías de crecidas de los ríos; alertar sobre inundaciones; brindar datos de navegación; dar soporte al agro para la fertilización y la fumigación y detectar desplazamientos del terreno, acuíferos, derrames de petróleo y pesca ilegal.

Además de las tareas mencionadas, otro equipo del GEMA tuvo a su cargo el análisis, diseño, ensayos, confección y adecuación e integración del hardware térmico, en este caso las mantas térmicas (MLI), que recubren los paneles de la antena SAR y sus mecanismos de despliegue. Este grupo trabajó de manera conjunta con los encargados del control térmico para lograr alcanzar los requerimientos establecidos para la antena SAR. Para la ejecución de gran parte de estos trabajos se utilizaron las dos salas limpias que se disponen en la Facultad de Ingeniería.

En tanto, en el área mecánica estructural, un tercer equipo del GEMA llevó a cabo el diseño y análisis estructural de diversos componentes de la antena SAR, entre ellos las cajas de electrónica que posee la antena (estos son los módulos CTR), antenas de transmisión de la plataforma del SAOCOM y diferentes estructuras soporte de tierra que fueron empleadas en las etapas de integración y ejecución de ensayos térmicos y estructurales de desarrollo. También se realizó la construcción e integración de diferentes estructuras y dispositivos con estándares aeroespaciales como demanda la industria. Las actividades se desarrollaron en instalaciones del Grupo de Ensayos de la UNLP.

Por su parte, Marcos Actis, director del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, del cual forma parte el GEMA, destacó que “estos proyectos les proveen a nuestros investigadores una experticia y conocimiento esenciales para volcarlos en la industria nacional y ponerlos al servicio del sistema productivo. Son experiencias muy valiosas para todos los que formamos parte ya que, además de participar de este proyecto de tamaña envergadura, logramos herramientas concretas para brindarle a la industria, como por ejemplo a la automotriz o de ferrocarriles, entre otras”.

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