Problemáticas hídricas, un puente para formar ingenieros con perfil social

Estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UNLP diagnosticaron el estado de saneamiento y riesgo hídrico en sus barrios. Con esta iniciativa de la Cátedra Libre de Hidráulica Comunitaria y del Departamento de Hidráulica se busca concientizar a los futuros profesionales para que, en sus proyectos, incorporen una mirada integral contemplando las diferentes realidades sociales.

Líquidos cloacales a cielo abierto, bocacalles y desagües cubiertos con basura, viviendas al borde de arroyos y paredes con marcas de inundación, son algunos de los escenarios encontrados por alumnos y alumnas de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) al recorrer sus barrios con el fin de detectar problemáticas hídricas.

La propuesta fue una iniciativa de la Cátedra Libre de Hidráulica Comunitaria y del Departamento de Hidráulica, como parte de una Actividad de Formación Complementaria (AFC). La misma fue planificada con el objetivo de que los estudiantes incorporen, en el abordaje de un proyecto hidráulico, aspectos sociales del problema que tengan que ver con los destinatarios del mismo. Se pretende formar profesionales comprometidos con el contexto social donde van a desarrollar su actividad y con una mirada integral. En este sentido, la ingeniería es entendida como una herramienta para reunir diferentes actores sociales y poder realizar un trabajo interdisciplinario, logrando así mejores resultados.

La idea es que, cuando se sienten a hacer un proyecto, se acuerden que en esos lugares vive gente, con diferentes realidades, las cuales tenemos que compatibilizar y hacer parte de nuestros proyectos”, expresó el ingeniero Enrique Angheben, docente coordinador de la propuesta. Fue durante la presentación final de los trabajos de la AFC que se desarrolló de manera virtual.

Para el docente, la actividad fue fructífera y superó las expectativas con producciones muy buenas. Los estudiantes seleccionaron un área de trabajo en sus barrios, recorrieron las calles, dialogaron con los vecinos,  entrecruzaron las entrevistas con informes técnicos y diseñaron “mapas conceptuales” donde expusieron conceptos teóricos y prácticos de la cursada.

Un tiempo para escuchar a los vecinos

La modalidad virtual, consecuencia de la pandemia, permitió contar con experiencias no sólo de la ciudad de La Plata sino de distintos puntos del país donde se encontraban los estudiantes.

Uno de los trabajos fue el de Bárbara Guerra sobre el Barrio El Mallín, en Villa La Angostura (Neuquén). La alumna describió las características del lugar, una zona baja ubicada cerca de la reserva natural Laguna Calafate. En el sector que analizó viven alrededor de 200 familias, la mayoría en viviendas de madera y en condiciones precarias. Una de las necesidades más urgentes es la puesta en funcionamiento de una planta cloacal y redes pluviales. “Desde que entré al barrio se siente el olor a la cloaca, porque está viva”, relató.

De acuerdo al testimonio de la joven, “la principal amenaza es la salud. Hay criaturas que, desde chiquitos, están en contacto con todo eso. Muchos casos de diarreas. Algunos se desvanecen del olor”.

La estudiante se vinculó con un colectivo barrial y con referentes de la zona que le brindaron información sobre los altos índices de desocupación y diversas problemáticas sociales, entre ellas, el consumo de drogas. “Me ofrecieron seguir participando de las asambleas del barrio donde voy a ir a presentar el trabajo que hice. Les interesó un montón. Es una lucha que traen desde hace muchos años”, afirmó.

Por su parte, la alumna Emilia Carner tomó como punto de análisis un sector de Tolosa. La joven hizo un recorte desde la Av. 7 hasta la calle 4 bis y desde la Av. 32 hasta la calle 529. Durante su recorrida observó que en la 530 muchas de las casas son de una sola planta, poseen rejas en las ventanas y puertas de madera, condiciones peligrosas en caso de una inundación. Varias casas poseen compuertas y en algunas se observan marcas de agua de la trágica inundación de 2013.

Según los testimonios recogidos por la estudiante, en esa ocasión el agua llegó a una altura aproximada de 1,2 a 1,4 metros en la calle. En la actualidad es una zona donde vive mucha gente mayor, dato relevante a considerar en un proceso de evacuación. También detalló que en la esquina de calle 6 siempre se acumula más agua que en la de calle 5.

Fiamma Aranguren, otra de las participantes de la AFC, realizó un mapa conceptual que abarca desde Av. 7 hasta calle 5 y de 88 a 94, en cercanías del arroyo Maldonado, en la localidad platense de Villa Elvira. La estudiante marcó como un punto seguro en caso de inundación una escuela ubicada en la Av. 7 y 89, como así también el Centro Comunal Villa Elvira, sobre calle 82, que podría servir de albergue para damnificados. En cambio, indicó que si bien el Centro de Atención Primaria de Av. 7 y 82 se encuentra en una esquina alta y segura, su infraestructura es escasa para alojar posibles afectados.

En tanto, la estudiante Guadalupe Jaca Pozzi investigó sobre las calles comprendidas entre 55 a 57, y de 1 a 3, cercanas al estadio del Club Estudiantes. En su mapa conceptual señaló la ubicación de varios sumideros. También cotejó la información brindada por los vecinos y un informe técnico elaborado por el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería acerca de la altura en que llegó el agua en abril de 2013.

Desde Navarro, en la provincia de Buenos Aires, la estudiante Adelina Maistruarena describió el casco fundacional de su ciudad natal, construida en los alrededores de la laguna que lleva el mismo nombre. Según relató la joven, la Comisaría, los Bomberos, el Hospital, la Municipalidad e incluso varias instituciones educativas están a muy pocas cuadras de la laguna.

Hace unos años se construyó un terraplén intentando proteger a la ciudad de las inundaciones, que se producían debido a la misma laguna”, refirió. Sin embargo, “el problema es que al no haber una estación de bombeo que permita retirar toda el agua que se junta cuando llueve, en una parte del terraplén se produce un anegamiento”, detalló. Indicó además que en un sector hay viviendas que podrían verse afectadas.

También desde el interior bonaerense el alumno Máximo Casaro presentó un mapa de prevención sobre su barrio, en la ciudad de Balcarce. Señaló la ubicación de las bocas de tormenta y los sectores en los que en ocasiones se rebalsa el agua por fuertes lluvias. Además marcó la dirección de escurrimiento del agua y la ubicación de casas de dos plantas, en caso de una inundación.

Otras de las presentaciones de los alumnos fueron sobre manzanas de viviendas de Barrio Norte, Ringuelet, Altos de San Lorenzo y Los Hornos, en la ciudad de La Plata.

La importancia de la comunicación

Como balance de la experiencia, se destacan las conclusiones de los estudiantes. Bárbara Guerra mencionó haberse acercado a El Mallín por un tema puntual, que era la falta de cloacas, y encontrarse con un panorama más complejo. “Por momentos me sentí un poco atacada, porque la gente sufre tanto su realidad que eso se refleja en las entrevistas. Llegaron a decirme que a veces no hace falta tanto libro para hacer las cosas”, relató la joven y reconoció que esa situación la llevó a reflexionar sobre su formación.

Sus compañeros y compañeras también remarcaron el perfil “más humano” de la cursada y destacaron la iniciativa de construir una ingeniería diferente. Mencionaron como positivo el hecho de no dedicar sólo horas de estudio frente a los libros o a la computadora, para poder establecer un contacto más directo con la comunidad para conocer sus inquietudes.

En la AFC también se evalúo, como un punto importante, la manera de comunicar de los estudiantes. Se hizo hincapié en que los mapas conceptuales fueran de fácil interpretación para que puedan ser comprendidos por personas sin conocimiento técnico previo. En este sentido, la arquitecta e investigadora Belén Mirallas, que participó de la presentación, destacó las representaciones gráficas confeccionadas a mano ya que incentivan la intervención de los vecinos para que puedan exponer sus ideas en los mapas.

Mirallas remarcó además la necesidad de que los futuros profesionales utilicen términos de uso cotidiano, sin perder la precisión, cuando dialogan con los vecinos para una comunicación más efectiva.

De la actividad participaron además Sofía Montalvo y Francisco Villalonga, que se encuentran ambos transitando el tramo final de su carrera; la estudiante Stefanía Valinoti, coordinadora junto a Angheben; y el ingeniero Sergio Liscia, director de la carrera Ingeniería Hidráulica, quien felicitó a los estudiantes por el énfasis y el entusiasmo demostrado en los trabajos realizados.

El decano de Ingeniería, Horacio Frene, destacó la experiencia por su mirada social y resaltó que “la ingeniería siempre ha tenido como objetivo fundamental mejorar la calidad de vida de la sociedad”.

Vehículos eléctricos: impulsan marco normativo para facilitar la reconversión

Se trata de uno de los objetivos principales del reciente convenio firmado por la Facultad de ingeniería de la UNLP y la Cámara Argentina de Vehículos Eléctricos, Alternativos y Autopartes. Buscan articular actividades de cooperación y asistencia técnica vinculadas al desarrollo de unidades que, en lugar de combustibles fósiles, utilizan baterías de litio.

La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) no detiene su marcha en pos de promover el desarrollo y la circulación de vehículos a propulsión eléctrica en el país. Con ese objetivo firmó un convenio con la Cámara Argentina de Vehículos Eléctricos, Alternativos y Autopartes (CAVEA). Entre los ejes del acuerdo se destaca la necesidad de trabajar en normativas que reglamenten el uso de estos vehículos en espacios públicos y el impulso a la industria de electropartes.

De la firma, que tuvo lugar en la Unidad Académica, participaron el decano de Ingeniería Horacio Frene, el vicepresidente institucional de la UNLP y director del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) Marcos Actis, y el presidente de CAVEA Emmanuel Núñez. El convenio establece el diseño y desarrollo de programas de cooperación y asistencia técnica en áreas de mutuo interés. Éstas tienen relación con los proyectos llevados adelante por la Facultad relacionados con la propulsión de vehículos con baterías de litio.

Ing. Guillermo Garaventta

A lo largo de este año, el CTA realizó la conversión de una unidad de transporte de la empresa Nueve de Julio; puso en marcha una camioneta convertida para el servicio de recolección de residuos del municipio de Tapalqué; y fue convocado por el Gobierno de Jujuy para brindar asesoramiento en la conversión del transporte de pasajeros a propulsión eléctrica de esa provincia.

En tanto CAVEA, como representante del sector de fabricantes e importadores y de profesionales de la automovilidad, cuenta en su trayectoria haber participado en la redacción del Decreto 32/2018 (norma nacional en electromovilidad) y realizado aportes en otras reglamentaciones.

En este sentido, a través del convenio, se buscará avanzar en el camino de la legislación para vehículos eléctricos. “Que un vehículo reconvertido pueda circular por la calle hoy no está reglamentado. Estos trámites muchas veces se hacen de manera individual y se aprueban de la misma forma. La idea es que la normativa permita hacer la reconversión de vehículos comunes a eléctricos usando las normativas y los procedimientos que haya que hacer”, indicaron desde el CTA.

Agregaron que también es necesario trabajar sobre cuestiones como las motos eléctricas importadas que circulan de manera irregular en el país y necesitan patente y el seguro correspondiente.

Además de los aspectos legales, en el documento la Facultad y CAVEA comprometieron sus esfuerzos para incentivar la fabricación de electropartes. Otro propósito es instrumentar un programa de información y comunicación con los organismos oficiales y privados interesados, con el fin de promover el interés por el uso de energías limpias para el transporte público y el desarrollo en la industria local.

Esto se suma al acta compromiso firmada recientemente por la Facultad de Ingeniería; la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), representada por su director ejecutivo José Arteaga; la Subsecretaría de Transporte de la provincia de Buenos Aires, a cargo del subsecretario Alejo Supply; y la Empresa Nueve de Julio SA de Transporte, presidida por Walter Mastropietro, a fin de adoptar las medidas necesarias para llevar adelante acciones para el desarrollo de la reglamentación específica que permita la circulación de unidades de transporte público automotor de pasajeros de propulsión con energías renovables. También, en particular, las reconvertidas de propulsión convencional a propulsión eléctrica, alimentada con baterías de litio, abarcativo al ámbito de la provincia de Buenos Aires.

Durante la firma del convenio, el presidente de CAVEA otorgó un reconocimiento especial a la Facultad de Ingeniería de la UNLP, representada por Horacio Frene, y a los ingenieros del CTA, Guillermo Garaventta y Marcos Actis, por el trabajo que desarrollan desde hace más de una década sobre vehículos eléctricos con baterías de litio. Primero fue la conversión de la moto, después el triciclo, luego el auto y en los últimos años los micros eléctricos. Proyectos que requieren de mucho tiempo y trabajo en equipo, con resultados que están a la vista.

La FIO rediseñó la señalética del Hospital de Olavarría con criterios de accesibilidad.

Los pasillos del Hospital Municipal de Olavarría tienen otro color. O varios colores. Dibujos en los vidrios, estampados en el suelo, franjas cromáticas que caminan por las paredes. Desde marzo, el centro de salud tiene un nuevo sistema de comunicación para que personas con alguna discapacidad cognitiva puedan llegar fácil y rápido a los distintos servicios.

Con el eje puesto en criterios de accesibilidad, docentes y estudiantes de la Facultad de Ingeniería, junto al Municipio, la Escuela Especial 505 para no videntes, y el Instituto Especial de Enseñanza Oral (IDEO), diseñaron un programa integral para poder recorrer los espacios del hospital de manera simple e intuitiva.

El equipo fue grande y trabajaron durante varios meses para lograr adecuar el entorno y hacerlo más inclusivo. Desde el Departamento de Ingeniería Industrial de la FIO participaron Claudia Rohvein, Emilia Spina y Mario Jaureguiberry, con los estudiantes Ivo Pérez Colo, María Clara Kolman y Rocía Pereyra. El municipio involucró a varias áreas, y realizó un gran aporte el personal de Salud y de diseño gráfico. Por la Escuela 505 se comprometieron Nora Rodríguez, Vanesa Walter y Daiana Labelle; y por IDEO Maitén Arrondo y Rosana Kessler.

Esta iniciativa se articuló a través de un proyecto de extensión universitaria, que fue aprobado y financiado por la UNICEN.

Claudia Rohvein

A través de una gráfica sencilla y contundente, las personas con discapacidad física, psicosocial, intelectual y sensorial, incluso los analfabetos, pueden guiar sus trayectos de forma autónoma.

“Fue una experiencia que nos dejó más enriquecidos”, reconoció la ingeniera Rohvein. “La concreción de este programa fue un pequeño aporte a la concientización, reafirmando que desde el proceso de diseño se puede incluir personas con discapacidad, al considerar aspectos de accesibilidad cognitiva”, agregó.

Día de la Industria: La formación como herramienta estratégica

Las instituciones académicas y de formación profesional tienen en el entramado social una misión que es brindar respuestas ante necesidades que la misma comunidad identifica, con el aporte de herramientas que apunten a la transformación de escenarios, individuos, grupos, instituciones, siempre en pos de un bienestar o un crecimiento colectivo.

Ese fue justamente el origen de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires: impulsar la profesionalización del saber técnico hacia un sector que ya en aquel momento posicionaba a Olavarría como referente industrial del centro bonaerense. Y con medio siglo de historia recorrido, casi dos mil graduados, una diversificada oferta académica y una proyección cada vez más importante, sigue enfocándose en ofrecer enseñanza de calidad, aún en situaciones excepcionales como la que este año ha presentado.

La vicedecana de la FIO, la ingeniera María Peralta, analizó los desafíos actuales de la Casa de Altos Estudios, que no discontinuó en ningún momento la formación académica en el contexto de pandemia, y puso todo el recurso humano a reconfigurar estrategias hacia el interior de la institución -como debieron hacer todas las organizaciones-, pero también hacia el afuera, a fines de no perder la sinergia. “Para poder adaptarnos a este contexto es necesario primero, entenderlo, conocerlo y caracterizarlo para poder actuar en función de eso”, explicó.

El panorama actual de la industria se ve, como el de otros sectores de la economía y la producción, caracterizado por el teletrabajo, el manejo y la recolección de datos, la implementación de tecnologías a sus cadenas de producción, todo lo que lleva a transformar y adaptar la matriz productiva, en pos de la optimización de la productividad y la competitividad, sin perder calidad. “Todo esto es impensado sin nuevos conocimientos que, justamente, posibiliten la implementación de las tecnologías emergentes en las cadenas de producción, de trabajo y su puesta en marcha, que favorezcan la reactivación económica. Y si hablamos de nuevos conocimientos es difícil no relacionarlo con la Universidad, con la Facultad de Ingeniería que, como institución de educación pública, tiene la enorme responsabilidad de cumplir un rol social relacionado con otorgar una educación de calidad, y generar y transferir conocimientos acordes a las demandas del medio social y productivo. Es nuestro compromiso estar atentos a las cambiantes demandas del entorno para dar respuestas acordes, a través de la formación y capacitación de los profesionales que serán los recursos humanos que se insertarán en el mundo del trabajo, además de orientar la generación de conocimientos para dar solución a las problemáticas que surjan”, sostuvo.

Como Universidad debemos cumplir una función preventiva de anticipación, de ayudar a la sociedad a diseñar el futuro. Debemos mantener una capacidad prospectiva, visualizando las competencias del profesional del futuro, entendiendo que preparar jóvenes para mañana es enseñar el futuro hoy”, señaló la ingeniera.

Mantener los lazos


Para poder prestar ese servicio social realmente tienen que estar aceitadas las relaciones. Si uno mira históricamente cómo ha sido esta relación entre el sector productivo, la industria y el conocimiento, estamos en condiciones de afirmar que a lo largo del tiempo la Facultad ha ido profundizando esta relación y hoy podemos decir que hay una articulación”, aseguró la vicedecana.

Tan importante es la interacción entre las instituciones que integran el entramado social, que la Organización de las Naciones Unidas fijó como uno de los objetivos para el Desarrollo Sostenible hacia 2030, revitalizar las alianzas entre la ciudadanía, el Estado y las empresas. “Si bien es algo que siempre se trabaja, el impacto de la emergencia sanitaria genera que sea aún más necesario trabajar juntos”, consideró Peralta. “Para el desarrollo sostenible, es necesario construir alianzas que posibiliten el trabajo interinstitucional, alentando la interdisciplina, y que permitan afrontar los desafíos relacionados con la inclusión, la equidad, la pobreza, la desigualdad. Se trata de hermanarnos, de alinear sueños lo que se genera con confianza, buena comunicación y solidaridad”, alentó.

Reflexiones necesarias

El hecho de estar en aislamiento pero en comunicación constante, permite cambiar la óptica de ciertos aspectos, o incluso detenerse a reflexionar, formarse, y abrir discusiones que en la dinámica diaria de la antigua normalidad, hubieran llevado más tiempo. “Lo que ha provocado este nuevo contexto en algunos casos es la profundización de ciertos desafíos que ya teníamos. Por ejemplo, en este sentido creo que el siglo XXI está caracterizado por poner en el centro la igualdad de género y destacar el protagonismo de la mujer”, destacó María Peralta. La igualdad de género también está en la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, considerándola como uno de los objetivos o desafíos en los que trabajar.

Respecto a esto, si bien en la Facultad de Ingeniería la matrícula femenina es levemente más alta que la media nacional, la funcionaria resalta la importancia de que cada vez más mujeres se acerquen a estudiar carreras vinculadas a la tecnología y la ingeniería. “La participación en el mundo productivo de la mujer está relacionada con esos índices, además de que estadísticamente está demostrada una profundización de esa brecha en la inserción laboral por una cuestión de género”, reflexionó.

En las facultades de ingeniería del país, a través del CONFEDI (Consejo Federal de Decanos de Ingeniería), se promovieron programas o acciones que fomentan la participación femenina, “De hecho, también impulsada por CONFEDI y otras instituciones internacionales, recientemente se ha inaugurado una cátedra abierta latinoamericana denominada “Matilda y las mujeres en ingeniería”, de la cual forma parte la FIO, con varios comités de trabajo que tienen que ver con despertar vocaciones, el ejercicio profesional, la comunicación, la educación y a través del trabajo de esos comités se van a generar actividades hacia el interior de las facultades y la sociedad misma”, contó.

Por último, consideró como fundamental que en cada institución haya un liderazgo, un motor que permita establecer las alianzas, como las mencionadas entre el sector educativo y productivo y, por supuesto, incluyendo al Estado como generador de políticas públicas que acompañen y favorezcan la necesaria reactivación económica.

Una obra vial clave para Corrientes repensada por estudiantes de Ingeniería

El trabajo fue presentado como Proyecto Final de la carrera Ingeniería Civil de la UNLP y recibió la máxima calificación. La propuesta plantea algunas variantes al proyecto original de Vialidad Nacional. La Autovía “Travesía Urbana Corrientes”, que está en proceso de construcción, es considerada una de las obras más importantes de los últimos 25 años en la ciudad litoraleña.

Pensando como futuros profesionales, un grupo de estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UNLP desarrolló, como Proyecto Final de la carrera Ingeniería Civil, un plan de trabajo relacionado al proyecto de Vialidad Nacional para la construcción de la Autovía “Travesía Urbana Corrientes”.

La propuesta, que plantea algunas variantes al proyecto original y obtuvo un 10 de calificación, fue presentada por los alumnos Pablo Luciano Álvarez Ortega, Lisandro Lalli, Fernando Palhinha, Juan Manuel Rybak, Lucas Tiseira y Francisco Yarcho. En la instancia de evaluación, que se realizó de manera virtual, 4 de los 6 integrantes del grupo se graduaron de ingenieros civiles. Estuvieron bajo la coordinación del Ing. Bernardino Capra y la coordinación general del Ing. Juan Francisco Bissio.

Para el trabajo de la materia tomamos la idea de realizar la obra e hicimos un proyecto paralelo al de Vialidad Nacional, con algunas modificaciones que nos parecieron oportunas”, señaló Rybak, integrante del equipo.

En abril de 2018 se inició la construcción del primer tramo de la obra. El objetivo es transformar la ruta nacional 12 en autovía a lo largo de 13 kilómetros, desde el control policial de Riachuelo hasta el acceso a Santa Ana, pasando por todos los accesos a la capital correntina, el tramo con mayor densidad vehicular de toda la provincia litoraleña.

La obra de Vialidad Nacional fue pensada para brindar mayor seguridad vial, favoreciendo a los más de 8500 vehículos y 35 mil personas que diariamente circulan por el tramo. Además, las tareas optimizarán la circulación y disminuirán los tiempos de viaje, otorgando mayor fluidez al transporte de carga y potenciando la productividad de la región.

En tanto, el proyecto presentado por los alumnos de Ingeniería propone distintas acciones: duplicación de calzada existente y pavimentación de banquinas internas; construcción de colectoras; dos intersecciones rotacionales: Avenida Maipú y R.P. N°43; una intersección alto nivel: Avenida Independencia; dos intersecciones bajo nivel: Avenida Centenario y Avenida Libertad; puentes para A° Pirayuí; terraplenes armados, construcción de alcantarillas transversales y de accesos de H°A°; bacheo y sellado de juntas; colocación de alambrados, tranqueras e iluminación; y señalización horizontal y vertical.

Con estas tareas el objetivo planificado por los estudiantes es lograr beneficios como una mejora en la capacidad vial, condiciones de circulación y seguridad vial a la ruta existente; generación de empleo genuino y calificado en la etapa de construcción; y jerarquización de la infraestructura vial de la ciudad de Corrientes.

A su vez, respecto al proyecto original, las propuestas planteadas por el equipo de la Facultad presentan algunas variantes. Por ejemplo, “en la intersección de la autovía con la Av. Centenario, donde se encuentra un asentamiento en uno de los extremos del polígono o zona limitada por Vialidad, se optó por modificar la planimetría de la colectora derecha. Así se podría evitar el desalojo de dicho asentamiento, lo cual en caso de concretarse conllevaría costos económicos, sociales, plazos de obras, entre otros inconvenientes”, indicó el grupo.

En tanto, en la intersección de la autovía con la Av. Independencia se proyectó un paso a alto nivel que permitiría la no afectación de la velocidad de circulación de los vehículos y grandes ahorros de costos a los usuarios. Además, se evitará que se mezcle el tránsito urbano con el tránsito de la autovía, a diferencia de la propuesta elegida por Vialidad que contempla hacer una intersección a nivel por medio de una rotonda.

El ingeniero Bissio, profesor titular de la materia Proyecto Final de Carrera para Ingeniería Civil, destacó que el equipo “desarrolló un trabajo excelente durante todo el segundo cuatrimestre de 2019 y, al llegar a la instancia de presentarlo en público, se encontró con la dificultad por todos conocida. No obstante, se abocaron a la tarea no menor de coordinar una presentación pública en la que no estarían juntos, y lo lograron de manera sobresaliente. De esa manera, agregaron un plus a lo ya obtenido durante el cuatrimestre, logrando la calificación más alta (10), una nota que no es frecuente en la asignatura”. 

Bissio añadió que a los estudiantes se les trata de dar la mejor base para iniciar su trayectoria profesional. “La intención de nuestros Proyectos Finales incluye la integración de conocimientos y competencias adquiridas en las diferentes asignaturas, pero fundamentalmente, la competencia del trabajo en grupo”.

El profesor hizo especial hincapié al afirmar que, en carreras como Ingeniería Civil, los grandes logros se consiguen solamente a partir de la labor en equipo.

La presentación del Proyecto Final de los alumnos está disponible en:

Estudiantes de la UNLP crearon un escudo de protección para un nano-satélite que viajará al espacio

Irá incorporado dentro de un satélite de la empresa argentina Satellogic, que será lanzado en 2021. El desarrollo, ideado por alumnos de la Facultad de Ingeniería, es uno de los ganadores del concurso Open Space, un programa espacial que tiene como objetivo promover el interés en los jóvenes por la ciencia y la tecnología.

Un equipo de estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata es uno de los dos finalistas del concurso Open Space. Se trata de un programa para jóvenes que, en 2021, enviará al espacio un módulo del tamaño de un nano-satélite. El artefacto tendrá en su interior los trabajos de los proyectos ganadores y viajará dentro de un satélite de la empresa Satellogic. El grupo de la UNLP, “Space Shielding”, desarrolló un escudo que busca reducir el costo de protección de componentes electrónicos de la radiación.

El primer desafío de Open Space (hcps://www.spaceisopen.com/) contó con más de 300 participantes. Finalmente, se conformaron cinco equipos de 10 universidades y 8 provincias, que presentaron ambiciosos proyectos espaciales.

El equipo “Space Shielding” está integrado por Gustavo Ariel Schmidt, Federico Olivero, Matías Stamm y Julio Esteban (los cuatro de Ing. Electrónica); y Agustín Mazzocato (Ing. Electromecánica) de la UNLP. Además, está compuesto por Rocío Santos (Arquitectura en la UCALP, sede Bernal); y Santiago Andrés Testa (Ing. Química UTN-FRA). “Nuestro trabajo consistió en generar un estándar de protección contra los daños que ocasiona la radiación en los sistemas electrónicos en un satélite. Un escudo que permita el empleo de electrónica comercial y no sólo de grado espacial, posibilitando el uso de dispositivos de mayor performance y mucho menor costo”, explicaron desde el grupo.

Para los estudiantes fue una experiencia muy gratificante. “Estamos felices de haber participado. Este concurso significó un punto de encuentro entre alumnos y profesionales de mucha experiencia en el campo, dispuestos a dar apoyo y comprometerse con los distintos proyectos”, afirmaron.

Los finalistas destacaron la ayuda de Roberto Cibils de INVAP; Diego Day y Elmar Mikkelson, del GEMA y a Sonia Botta del CTA, estas dos últimas son unidades de investigación del Departamento de Aeronáutica de la Facultad de Ingeniería. “Con nuestro proyecto esperamos disminuir los costos de este tipo de misiones y, de esta forma, dar un pequeño pero importante paso hacia la democratización del espacio”, confiaron.

Los ganadores compartieron el podio con “To Infinity and Beyond”, de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Este grupo de estudiantes desarrolló un gemelo digital que permite reducir el costo de fabricación de tecnología espacial.

Desde la organización afirmaron que todos los proyectos de esta convocatoria sorprendieron muy positivamente al jurado, planteando objetivos tan variados y ambiciosos como simplificar la electrónica de los satélites, desarrollar modelos digitales para democratizar el desarrollo de satélites, protegerlos de la radiación, o utilizarlos para medir tormentas solares y para facilitar el control de las emisiones de metano. Los equipos trabajaron durante cuatro meses con tutores de INVAP, las universidades de La Plata y San Martín, Skyloom y Satellogic.

Quedamos impresionados con la calidad de los equipos”, coincidieron José Relloso, de INVAP, y Marcos Franceschini, de Skyloom, destacando el potencial de los estudiantes argentinos.

La energía positiva, el ingenio, el profesionalismo y el talento de los finalistas nos recuerda, en un momento difícil para el país, que los jóvenes son tierra fértil. Y si trabajamos por ellos darán frutos que nos recompensarán con alegría y esperanza”, sentenciaron.

Por su parte, el decano de Ingeniería, Horacio Frene, destacó la participación de los alumnos de la Facultad en este tipo de concursos y consideró que “cada desafío en el que se presentan es una oportunidad para poner en práctica lo aprendido en la carrera”. Además, resaltó el buen rendimiento que demuestran en cada competencia.

En tanto, Marcos Actis, vicepresidente del Área Institucional de la UNLP y director del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), expresó que “este tipo de iniciativas son fundamentales, ya que proponen experiencias para activar el interés por la ciencia, la tecnología y la ingeniería en los jóvenes, y sientan las bases para el desarrollo de una industria con alto potencial, con aplicación concreta en el área espacial.”

Con la mirada puesta en la Luna  

Este primer desafío de Open Space es impulsado por Academia Exponencial y Satellogic, dos organizaciones privadas vinculadas a la tecnología y a la ciencia espacial. El objetivo es promover en los jóvenes el interés por la ciencia, la tecnología y la ingeniería, y cuenta con el apoyo de organizaciones como INVAP, Skyloom, el Instituto Balseiro, el ITBA, Digital House, y las Universidades de San Martín, La Plata, San Andrés y la Fundación Varkey. “Estamos muy orgullosos de haber sido co-organizadores del primer desafío y positivamente sorprendidos con el resultado”, dijo Emiliano Kargieman Fundador y CEO de Satellogic.

En los próximos días Open Space anunciará una nueva serie de desafíos, algunos apuntan literalmente a la Luna y más allá”, anticipó Ignacio Peña, Fundador y CEO de Open Space.

El EAAF y la FACSO organizaron una capacitación sobre la gestión de cuerpos con COVID-19 a personal de la salud, funerarias y cementerios de Olavarría y la región

Este miércoles se desarrolló una capacitación virtual sobre el tratamiento y manejo de cadáveres en situación de COVID-19 destinada a personal de hospitales, sanatorios, funerarias y cementerios. Se trata de una iniciativa del Equipo Argentino de Antropología Forense, y canalizada en la región a través de la Facultad de Ciencias Sociales, que apuntó a garantizar un trato digno de las personas fallecidas y sus deudos.

La capacitación estuvo a cargo del Dr. Luis Fondebrider, Director Ejecutivo del Equipo Argentino de Antropología Forense, quien estuvo acompañado por la Decana de la FACSO, Lic. Gabriela Gamberini, la Vicedecana, Dra. María Gutiérrez y el Secretario de Extensión, Bienestar y Transferencia, Lic. Nicolás Casado.

La iniciativa contó con una amplia participación de personal de la salud de hospitales, sanatorios, clínicas, funerarias y cementerios de Olavarría, Las Flores, Tandil, Rauch, Tapalqué, Benito Juárez, Laprida, Lamadrid, Bolívar y Trenque Lauquen. La coordinación con municipios de la región estuvo a cargo de la Región Sanitaria IX, a través de su director, Lic. Ramiro Borzi, y de la Secretaría de Extensión, Bienestar y Transferencia.

Esta capacitación, se enmarca en el convenio de colaboración entre el Equipo Argentino de Antropología Forense y la FACSO, firmado en abril de 2019, mediante el cual se realizan capacitaciones, investigaciones, charlas y conferencias.

Tratamiento y manejo de cuerpos

El Equipo Argentino de Antropología Forense elaboró recientemente una serie de guías prácticas para el personal que gestiona cuerpos de personas fallecidas por COVID-19. “Estas guías surgen ante la necesidad de uniformizar criterios sobre el tratamiento y manejo de cadáveres en situación de COVID-19, la dispersión de criterios muy grande que hay hacía que hubiera mucha confusión y órdenes contradictorias.

Por esto tuvimos la iniciativa junto a un grupo de médicos forenses especialistas en bioseguridad, de armar estas guías” apuntó Fondebrider.

En total son tres guías prácticas y las mismas fueron desarrolladas a lo largo de la capacitación. Dos están orientadas a operadores que manejan los cuerpos: hospitales, sanatorios, policías, bomberos, funerarias y cementerios. Allí se explicita mediante indicaciones muy claras cómo estar vestidos, cómo manejar un cuerpo, cómo desplazarlo y cuestiones de bioseguridad a tener en cuenta.

“Es importante que la gente que manipula cadáveres sepa que una vez puesto el cadáver dentro de la bolsa para cadáveres y es cerrada y desinfectada, ya no hay peligro porque el virus está dentro del cadáver y queda encapsulado dentro de la bolsa. A partir de ahí no representa un peligro para nadie” afirmó el investigador de renombre en todo el mundo.

Asimismo, se abordaron las cuestiones a tener en cuenta durante el proceso de entierro. Es necesario enterrar a todas las personas en fosas individuales y no crear áreas específicas en cementerios o fosas comunes ya que representa un acto discriminatorio.


La tercera guía recopila recomendaciones para los familiares, sobre cómo hallar un equilibrio entre las necesidades culturales y religiosas de cumplir los ritos de un velorio o un entierro y las limitaciones que impone la pandemia. “Los rituales no pueden ser cumplidos en su totalidad: en los velorios no se puede tener el ataúd abierto, el número de personas debe ser muy reducido, así como también en los cementerios. Desde las guías se recomienda buscar alternativas como fotos y videos así la familia puede acompañar ese momento doloroso”, finalizó Fondebrider

Se siente en el aire: El respirador artificial de la FIO está en su etapa final de desarrollo

La Facultad de Ingeniería de Olavarría está cada vez más cerca de obtener la versión final del respirador artificial, con la expectativa de comenzar la fabricación en sus instalaciones. En un vertiginoso tiempo de desarrollo, el dispositivo evolucionó hacia un prototipo cuyo funcionamiento y componentes están a la altura de los mejores.

Lo que empezó como una inquietud frente a la pandemia y que sumó voluntades que trabajaron desinteresadamente, está a punto de convertirse en una empresa.
El bioingeniero Pedro Escobar como parte del equipo técnico, y el ingeniero Marcos Lavandera, coordinador estratégico del proyecto, resumieron los avances y la actualidad del respirador, una de las iniciativas locales con más impacto social y productivo que involucra al sector académico, empresario, y al Estado.

¿Qué características tiene el dispositivo frente a los disponibles en el mercado?
Es un equipo de complejidad baja, porque sus funciones son las esenciales de un respirador artificial. Los de alta gama poseen mayor cantidad de modos ventilatorios, distintas estrategias de software y hardware para adaptarse mejor al paciente y su patología. En el caso nuestro, el respirador puede atender cualquier patología pero no se adapta automáticamente al paciente, sino que es el médico quien tiene que modificar los parámetros de la terapia ventilatoria, para adaptarse al pulmón.

Fueron cinco prototipos. ¿Cuál fue su evolución?
En el primer prototipo tratamos de desarrollar rápidamente una solución para dar respuesta al crecimiento de infectados por la pandemia. Fue pensado para complementar los respiradores de las instituciones médicas usados en pacientes con condiciones críticas.Hoy en día el equipo está pensado para ser soporte de vida al nivel de cualquier otro.
Durante este tiempo mejoramos la complejidad interna y la calidad de los componentes. Se compraron componentes aptos para la industria médica, cuyos costos son altos y la disponibilidad escasa. Son componentes importados que tardaron mucho en llegar al país.

El equipo ha ido ganando en complejidad. Hoy es un desarrollo tecnológico increíble para el tiempo de trabajo que llevamos. Tiene controles por redundancia, estrategias de censado, alarmas, adaptación al paciente, tiene mecanismos de seguridad duplicados. Con el avance de las versiones adquirió un montón de correcciones y mejoras que lo ponen al nivel de cualquier respirador comercial de los que hay en el mercado. Por ejemplo, tiene una electrónica de alto nivel que fue desarrollada junto con la empresa Redimec, un microprocesador de nivel profesional, y una programación que permite activar acciones en el orden de los microsegundos. Es todo más confiable.

¿Qué otros ajustes tecnológicos se implementaron?
Muchos de los cambios fueron producto del propio desarrollo. Los cambios más recientes son productos de los informes y las devoluciones que nos han hecho los organismos de certificación y simulación. Por eso mejoramos la seguridad eléctrica, la compatibilidad electromagnética, la inmunidad al ruido, y la seguridad del paciente.

Y también mejoramos la interfaz del usuario, la documentación interna, la gestión de riesgos, del software. No hay que olvidarse que es un equipo soporte de vida, de área crítica, que está controlado por un software, es decir que la vida del paciente depende de que el software funcione bien y los riesgos que puede experimentar el equipo estén debidamente documentados, estudiados y minimizados.

¿Cómo se adaptaron tecnológicamente a las normativas médicas?
Las normativas que rigen los equipos de mecánica respiratoria plantean un set de unas quince normas. De la parte eléctrica, la seguridad del paciente, de la interfaz de usuario, la legibilidad de las alarmas, la usabilidad de los componentes internos. Cada una de esas partes internas del respirador está sujeta siempre a una normativa. Se han hecho alrededor de 40 cambios en general, incluyendo el software, la calidad de los componentes, los accesorios externos.

Los componentes son todos aptos para mezclas con oxígeno. Diseñamos una válvula espiratoria propia, una válvula de seguridad mecánica propia. Hubo que hacer planos, simulaciones, impresiones en 3D, y finalmente un trabajo de tornería para hacer pruebas y ajustes técnicos hasta lograr la pieza definitiva.

Diseñamos además una estrategia de seguridad para evitar la sobrepresión en el paciente. Nuestro equipo tiene un sistema de registro de eventos de carácter médico, en caso que haya que auditar lo ocurrido entre el paciente y el respirador. Este respirador funciona de manera ininterrumpida con muchísima seguridad y precisión. Puede estar asistiendo a un paciente durante muchas horas de manera confiable y segura

¿Será sometido a nuevos ensayos?
Si, las dos últimas pruebas de funcionamiento en la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) fueron satisfactorias. Ahora queremos ir con el mejor respirador posible, de manera que la diferencia de censados, presiones, y volúmenes sean mínimas para los valores que requieren las pruebas. Y nos resta llevarlo al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Tenemos fecha para el 24 de agosto. Ya pasamos las primeras etapas de revisiones, y con las indicaciones del INTI ahora tenemos un equipo más sólido, robusto y confiable.

Dentro de este camino de perfeccionamiento estamos en la etapa final. Esperamos terminar con un producto habilitado y listo para producir y comercializar, disponible para el contexto de pandemia, o más adelante para la normalidad sanitaria.

¿Cuál fue el mayor obstáculo de todo el desarrollo?
Tuvimos que madurar de golpe, y dejar de ser prototipadores en un contexto de pandemia caótico, para convertirnos en una empresa de fabricación de respiradores.
Todo esto surgió de una iniciativa voluntaria, y ese amateurismo nos dio la belleza de estar trabajando juntos de una manera espontánea y voluntaria, y por otro lado nos dio la responsabilidad de volvernos profesionales de la noche a la mañana.

En ese camino de aprendizaje, uno de los obstáculos fue el económico, porque el respirador tiene componentes que hubo que importar, y sus precios están en euros o en dólares. Pero siempre trabajamos de manera consciente: si hay un componente crítico siempre se tomó la iniciativa de no reemplazarlo por algo parecido, sino ir al componente específico según el diseño y la práctica.

¿Qué costo tendrá la versión definitiva?
Si bien el costo final dependerá de las modificaciones que nos restan hacer, entendemos que será un 50% más económico que el valor estándar de mercado de los respiradores comerciales.

¿Cuál es la estrategia para insertarlo en el mercado?
Cuando tengamos todas las habilitaciones necesarias, la idea es producir unos veinte respiradores. Necesitamos ajustar cuestiones sobre el sistema productivo, así poder escalar en cantidad de equipos, que va a depender de las capacidades que nosotros mismos desarrollemos.

¿Qué impacto puede alentar este desarrollo sobre el sistema de investigación de la Facultad y su pertinencia con las demandas sociales?
Se ha generado un conocimiento enorme en muchos aspectos: electrónico, eléctrico, neumático, normativo. Nos abre muchas puertas en otros desarrollos, como por ejemplo la industria médica, que nos va a permitir sustituir importaciones. Y queda una capacidad instalada para seguir creciendo en desarrollos tecnológicos.


Una vez más, desde la Universidad Pública, interpretando las necesidades del contexto, podemos dar una respuesta en este caso desde la ingeniería.
Estamos contentos porque hemos podido sintetizar la vinculación enrte el Estado en sus distintos niveles, las empresas, y la educación, transfiriendo los conocimientos que se generan en la Facultad para soluciones concretas.


Es una forma de reivindicar la Educación Pública, de resignificar el valor del Estado, y poner en valor esta vinculación que hace que las cosas pasen en un país que necesita intensificar esta relación para mejorar, para desarrollarnos, para crecer.

Con el aporte de Ingeniería, se enciende la primera estufa solidaria

A partir de un proyecto de extensión, se construyó un modelo local de este artefacto que tiene su origen en Neuquén. Fabricado con perfilería de hierro y ladrillos, se puede utilizar con distintos tipos de leña y residuos de poda. La idea es avanzar con el desarrollo de cocinas de gran capacidad de cocción. Participaron alumnos, docentes y no docentes de la UNLP.

Con el objetivo de brindar una opción económica y confiable para la calefacción en hogares de barrios populares, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) construyó un modelo local de las denominadas estufas solidarias. El primer dispositivo fue instalado en un comedor comunitario de Villa Garibaldi. Fabricado con perfilería de hierro y ladrillos, se puede utilizar con distintos tipos de leña. Cuenta con una doble cámara de combustión que aporta seguridad y eficiencia a la operación. La idea es avanzar con el desarrollo de cocinas que permitan la cocción de grandes cantidades de alimentos.

La iniciativa es un proyecto de extensión acreditado y financiado con recursos propios de la Facultad y donaciones. Juan Francisco Martiarena, secretario de Extensión de Ingeniería, mencionó que la estufa solidaria tiene su origen en la ciudad de Rincón de los Sauces (Neuquén), donde ya funcionan estos modelos. A partir de un trabajo colaborativo con sus promotores, que son docentes y estudiantes de una escuela técnica de esa localidad, se logró obtener una versión local en la UNLP.

La estufa se compone, principalmente, por perfilería de hierro y ladrillos. De su construcción participaron estudiantes, docentes y no docentes de Ingeniería y de la Facultad de Artes. “El tiempo que demanda entre la fabricación y la instalación es de unas 8 horas, aproximadamente. Esperamos que, a partir de mejorar la práctica, podamos lograr optimizarlo. La estufa utiliza madera o leña que se quema en una primera cámara de combustión. Los gases generados pasan a una segunda cámara, donde se siguen quemando gracias al ingreso de aire secundario. Esto hace que se mejore el rendimiento y se logre una combustión más completa (reduciendo la cantidad de residuos tóxicos que se generan en la primera combustión). Estos gases terminan saliendo por un escape que da al exterior del lugar donde se ubica”, detalló el ingeniero.

Según Martiarena, entre las ventajas de este sistema, comparado con artefactos de calefacción a gas, es que permite en primera instancia independizarse de este recurso no renovable. Además, en los lugares que aún no cuentan con infraestructura adecuada para su instalación, se puede atacar el problema de la calefacción en el corto plazo mientras se impulsa el desarrollo de los servicios urbanos. “Otro aspecto interesante es que estas estufas están diseñadas para utilizar cualquier tipo de madera, por lo que se pueden aprovechar residuos de poda que, por esta época del año, son fáciles de conseguir”, destacó.

El primer dispositivo desarrollado por los extensionistas de la UNLP fue instalado en el comedor popular “El Arroyito”, ubicado entre las calles 5 y 537 de Villa Garibaldi. Su construcción demandó una inversión aproximada de 6.500 pesos. Este tipo de estufas están diseñadas para calefaccionar un ambiente mediano.

La finalidad ahora es conseguir más financiamiento para poder fabricar nuevas unidades y destinarlas a otros comedores de la ciudad que más lo necesiten. “Contamos con un equipo de trabajo dispuesto a continuar con la fabricación y la capacitación para hacerlo”, aseguró el secretario de Extensión.

Martiarena adelantó que un nuevo objetivo es realizar adaptaciones al proyecto para construir, además, cocinas populares. “Esta idea surge a partir de indagar en las necesidades que se mantienen y agudizan en los comedores. La propuesta consiste en adaptar la idea de optimización de la combustión doble para generar un artefacto que permita cocinar grandes volúmenes de alimentos y, a su vez, calefaccionar ambientes”, expresó.

Los extensionistas llevan adelante el proyecto con gran compromiso y esfuerzo, trabajando voluntariamente con la comunidad y en el contexto actual de la pandemia.

Ingreso 2021: Ingeniería abre la inscripción a su modalidad anticipada

Debido a la pandemia, este año el curso Matemática para Ingeniería se realizará a distancia. Los estudiantes podrán anotarse a la materia a partir del 15 de agosto.

La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) informa que, debido a la pandemia por coronavirus, este año la modalidad anticipada para el ingreso al ciclo lectivo 2021 se realizará a distancia. La cursada comenzará el lunes 31 de agosto próximo, a través de la plataforma virtual Moodle de la Unidad Académica, y se extenderá hasta principios de diciembre.

La inscripción a la materia Matemática para Ingeniería (Mate Pi) se llevará adelante entre el 15 y el 28 de agosto. Los alumnos de la Facultad que deben rehacer la materia se inscribirán por Siu Guaraní en esas mismas fechas.

El link para los estudiantes de colegios secundarios se habilitará el 15 de agosto en la sección “Ingresantes 2021” de la página web de la Facultad: www.ing.unlp.edu.ar

El viernes 28 de agosto, previo al inicio de clases, se enviará por mail los datos e instrucciones a seguir para el acceso a las aulas virtuales correspondientes. Una vez completados los cupos disponibles, se habilitará una lista de prioridad, si fuera necesario. Las novedades se publicarán por Instagram en @matepi.unlp y en la página web de la Facultad.

Rossana Di Domenicantonio, profesora titular de Mate Pi, indicó que “esta modalidad brinda la posibilidad, tanto a los alumnos que están en La Plata como en otras localidades del país, de poder conectarse con la vida universitaria”.

La docente mencionó que la cátedra organizó una serie de charlas informativas, mediante videoconferencias, destinadas para alumnos interesados en la oferta académica de la Facultad. Esta semana se realizaron encuentros virtuales sobre las carreras Ing. Aeroespacial; Ing. en Agrimensura; Ing. en Energía Eléctrica e Ing. Química. En tanto, durante las dos semanas siguientes, previo al inicio de clases, se llevarán adelante ocho charlas más sobre el resto de las carreras.

 Son encuentros donde directores de carreras, docentes y alumnos avanzados de la Facultad explican aspectos relevantes de cada carrera y responden las consultas que realizan los estudiantes de escuelas secundarias de todo el país. Es notable el entusiasmo que muestran por informarse. Participan desde Salta hasta Tierra del Fuego. Encontramos la manera de estar conectados con ellos aún en este contexto de pandemia”, destacó Di Domenicantonio.

Los interesados en anotarse en alguna de las charlas sobre las carreras pueden hacerlo a través de la página web de Ingeniería, también en la sección Ingresantes 2021.

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