Mundo en peligro

La agencia de la ONU para la salud asegura que el mundo está en una etapa muy peligrosa porque el virus Covid-19 sigue propagándose con rapidez. Por ello, insta a todos los países a mantener una vigilancia extrema. En cuanto al rebrote que ha surgido en Pekín, se piensa que procedía de fuera de China.

La pandemia de coronavirus continúa acelerando y la Organización Mundial de la Salud anunció que este jueves se produjo el mayor número de casos de coronavirus en un solo día con 150.000. Casi la mitad de los casos de la COVID-19 se reportaron desde las Américas y también se informó de grandes cantidades en el sur de Asia y el Medio Oriente.

El mundo se encuentra en una etapa nueva y peligrosa, lógicamente son muchas las personas que están cansadas de estar en casa y los países desean, con razón, abrir sus sociedades y economías, pero el virus sigue propagándose con rapidez, continúa siendo mortífero y la mayoría de las personas sigue siendo susceptible a él”, explico el director de la Organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Por ese motivo durante la rueda de prensa diaria donde se analiza la situación de la enfermedad, instó a todos los países a ejercer una vigilancia extrema y encontrar, aislar, diagnosticar y tratar todos los casos y rastrear y poner en cuarentena a cada contacto.

“Definición” de segunda oleada

Preguntado sobre cómo definiría y qué recomendaría a los países que se enfrentan a una segunda ola de coronavirus, como sería el caso de los europeos, el doctor Mike Ryan, director de los programas de emergencia de la Organización, indicó que no hay una definición específica de segunda ola y que en las enfermedades virales se pasa por una ola que alcanza un pico hasta que llega a un nivel muy bajo o indetectable y luego aparece esta “segunda oleada”, que es lo que se aprecia con la gripe cada año.  

Indicó que la situación que podría darse en algunos países es que tuvieran un segundo pico porque la enfermedad no se terminó de controlar y a continuación tuvieron un nivel muy bajo o imperceptible de la misma y podrían sufrir una segunda ola en otoño.

Brasil: Los profesionales sanitarios sufren las consecuencias de la COVID-19

En las últimas 24 horas se registraron más de 22.000 casos y 1000 muertos en Brasil. La mayoría de los casos se registraron en las regiones de Rio de Janeiro, Sao Paulo, Rio Grande, Espirito Santo y Pernambuco.

El doctor Ryan indicó que varía la situación según las áreas y destacó que 15.000 casos de coronavirus entre personal médico que trabaja en primera línea y 19.000 entre enfermeras y otro personal técnico sanitario.

Al mismo tiempo, destacó que la Organización Panamericana de la Salud trabaja estrechamente con las autoridades brasileñas a nivel federal y estatal.

Rebrote en Beijing

Acerca de las informaciones aparecidas en prensa sobre el posible hallazgo de una “cepa europea” en el rebrote de la enfermedad en la ciudad china de Beijing, Ryan señaló que hay que actuar con cautela a la hora de hablar de una “cepa europea”, ya que tanto las cepas como los virus se mueven alrededor del mundo.

“Por ejemplo, muchos de los virus que circulan en Nueva York son de origen europeo incluso en Japón tienen casos importados que proceden de Europa, por ello no hay que señalar a Europa como el origen del virus en absoluto. Lo que decimos es que la enfermad probablemente vino de fuera de Beijing en un momento dado”, explicó al tiempo que destacó la importancia de establecer cuándo ocurrió.

Indicó también que le tranquiliza que este brote en Beijing  sea de origen humano, lo que descarta una de las hipótesis de las autoridades chinas de que se hubiera producido una transmisión de animal a humano.

Los refugiados y el COVID-19

En la rueda de prensa estuvo presente también, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, quien pidió a los países que los apoyen durante esta pandemia, ya que se trata de una de las poblaciones más vulnerables.

Con movito del Día Mundial de los Refugiados, que se celebra mañana sábado, Filippo Grandi , y recalcó como aquellas personas desplazadas en campamentos no tienen cómo practicar la distancia física y tienen poco acceso al agua y al saneamiento.

El Alto Comisionado afirmó que la ONU se encuentra trabajando para mejorar sus condiciones a diario, pero la grave situación también se vive entre los migrantes que no viven en refugios, y están en países de acogida pasando por la pandemia.

Pienso en los países de América Latina que acogen a cuatro millones de venezolanos, o en los refugiados en los centros urbanos de África, o los afganos en Irán, son poblaciones que están siendo muy impactadas por la pandemia de COVID-19″.

Grandi explicó que en ese caso lo que más preocupaba actualmente es la amenaza a sus medios de vida.

Los refugiados y migrantes sobreviven del día al día, en la informalidad. Esto ha sido detenido por la pandemia y las medidas de confinamiento”.

El Alto Comisionado pidió a las instituciones financieras internacionales que tengan en cuenta en los paquetes de ayuda a los países, a aquellos que acogen a una gran cantidad de migrantes y refugiados, que en un 80% son naciones de bajos y medianos ingresos.

Héroes de la información

Reporteros sin Fronteras (RSF) ha elaborado una lista de 30 “Héroes de la información” del coronavirus. Se trata de 30 periodistas, denunciantes y medios de comunicación cuyo coraje, perseverancia o capacidad para innovar han ayudado a difundir información fidedigna y vital durante la pandemia de Covid-19.

Toda crisis genera sus propios héroes. En todo el mundo hay periodistas, denunciantes y medios de comunicación que han logrado superar las barreras a la información creadas desde el comienzo de la pandemia. A través de sus informes o mediante iniciativas que han necesitado coraje, audacia y determinación, han brindado acceso a información fiable y de calidad, han ayudado a resistir la censura y han combatido la desinformación descontrolada que amenaza la salud pública.

Al informar sobre la realidad de la pandemia, algunas personas han corrido riesgos tan grandes que han resultado muertos, mientras que otros han desaparecido o han sido encarcelados“, destaca el secretario general de RSF, Christophe Deloire. “Procesados, atacados, insultados… muchos han pagado un alto precio por defender el derecho a la información y por combatir los rumores y la desinformación que agravan las consecuencias de esta crisis de salud pública. Estos nuevos héroes nos recuerdan que el periodismo puede salvar vidas. Merecen nuestra atención y admiración“. 

Al reconocer a estos héroes, RSF rinde homenaje a los periodistas, denunciantes y medios de comunicación que se han distinguido en la lucha por la libertad de prensa durante una crisis excepcional. RSF también tiene como objetivo demostrar que el caos de información, que se ha incrementado durante la pandemia, no es inevitable, y que quienes figuran en la lista de RSF pueden verse como modelos en un momento en es urgente la defensa de la información fidedigna y la lucha contra la desinformación.

La lista que RSF recopila, que no pretende ser exhaustiva, incluye tanto a personalidades mediáticas como a personas de las que el público no ha oído hablar. Aunque proceden de los cinco continentes, casi un tercio de estos 30 héroes son de Asia, donde se originó la pandemia. Otros seis son de Europa y Asia Central, mientras que los demás son de África, América y Oriente Medio.

Lo que la mayoría de estos héroes tienen en común es el hecho de que revelaron información que destaca la gravedad de la pandemia o la mala gestión de la crisis por parte de su gobierno. Algunos son periodistas veteranos como Ana Lalic (Serbia) o investigadores combativos, como Blaž Zgaga (Eslovenia), Andjouza Abouheir (Comoras) o Sergei Satsuk (Bielorrusia). Pero otros son ciudadanos de a pie que, en respuesta a la urgencia y gravedad de la crisis de salud pública, decidieron dar la voz de alarma con el fin de salvar tantas vidas como fuera posible. Fue un oftalmólogo, Li Wenliang, el primero en alertar al mundo de la existencia de una enfermedad de rápida propagación en diciembre de 2019. Y fue un abogado,Chen Qiushi, quien publicó vídeos en su blog revelando el caos en los hospitales de Wuhan, el lugar donde se produjo el brote inicial de la Covid-19. Wenliang murió a causa del virus, mientras Qiushi fue puesto en cuarentena a la fuerza y nunca volvió a aparecer.

La verdad se paga cara muchas veces. En Venezuela, el periodista independiente Darvinson Rojas pasó 12 días en prisión por un tuit que cuestionaba las cifras oficiales de la pandemia. En India, al periodista Vijay Vineet le pueden caer seis meses de cárcel por contar que las restricciones del confinamiento obligaron a los niños hambrientos a comer forraje para ganado. En Bangladesh, el famoso dibujante Ahmed Kabir Kishore se enfrenta a una posible cadena perpetua por publicar en Facebook viñetas políticas durante la crisis de Covid-19 que aludían, entre otras cosas, a la corrupción.

Otros han evitado la prisión, pero ya no pueden trabajar. En Eswatini (antes Suazilandia), el director del digital Swati Newsweek, Eugene Dube, tuvo que huir a la vecina Sudáfrica después de un largo y violento interrogatorio policial sobre un artículo que cuestionaba la gestión estatal de la crisis de la Covid-19. Tras pasar 76 días en Wuhan durante lo más crudo de la pandemia, Chris Buckley, que trabajaba como reportero de The New York Times desde Pekín, se vio obligado a abandonar China. Por primera vez en 24 años le denegaron la renovación del visado.

Muchos de estos héroes han demostrado coraje para resistir las presiones y la censura. Es el caso de Caixin, un medio independiente en inglés y chino cuyas informaciones han puesto en tela de juicio la narrativa del gobierno chino. La periodista afgana Anisseh Shahid también dio muestras de audacia simplemente por seguir informando sobre el terreno cuando la amenaza de contagiarse se añadía a otra ya existente: la de un ataque talibán. En Estados Unidos, varios corresponsales de la Casa Blanca se han distinguido por su perseverancia ante la adversidad. A pesar de los constantes ataques y burlas del presidente Trump y su entorno, continúan cuestionando su gestión de la pandemia semana tras semana.

De esta crisis excepcional también han surgido iniciativas innovadoras que han ayudado a difundir los hechos y a combatir la desinformación. En África, nacieron la web radio marfileña WA FM y el diario digital de Togo, TogoCheck, con el fin de combatir rumores y noticias falsas, además de difundir información fiable que el público pudiera usar para protegerse y salvaguardar su salud. En Brasil, los medios de comunicación alternativos aunaron recursos para formar un “Gabinete de crisis” que informara a los abandonados habitantes de las favelas de Río de Janeiro, mientras que los periodistas de la Red Wayuri han asumido el desafío de informar a más de 750 comunidades indígenas en la Amazonía. En Rusia, 25 medios de comunicación formaron Syndicate-100, cuyo objetivo es que el personal sanitario, que se ha visto muy afectado por la epidemia, tenga más fácil informar de problemas y alertar al público.

Finalmente, RSF rinde un homenaje especial a los periodistas en Guayaquil, la capital comercial de Ecuador y donde se produjo el mayor brote de Covid-19 en América Latina. Las imágenes de cadáveres en las calles de Guayaquil han dado la vuelta al mundo. A pesar de no estar preparados y de carecer de equipos de protección personal, los periodistas de la ciudad han seguido trabajando e informando en lugares con una alta tasa de infección.

Lo han pagado muy caro: a finales de abril, 13 de ellos habían muerto por a causa del virus.

Más que Palabras

Un grupo de veinte subsecretarios generales de las Naciones Unidas han puesto sus nombres en una declaración personal y contundente en la que expresan su indignación por el racismo generalizado y sistémico, destacando la necesidad de “ir más allá” de las palabras y “hacer algo más” que ofrecer una condena.

Funcionarios* de alto nivel de las Naciones Unidas, africanos o de origen africano, reflexionan colectivamente en esta declaración acerca de las protestas del movimiento Black Lives Matter y otras manifestaciones masivas que se desarrollan en los Estados Unidos en contra del racismo sistémico y la brutalidad policial: 

Una añoranza desesperada por una madre que partió hace tiempo. Implorando desde las entrañas más profundas de la frágil humanidad. Respirando con dificultad. Suplicando compasión. El mundo entero escuchó el trágico lamento. La familia de las naciones vio su rostro estrellado contra el rígido pavimento. Un dolor insoportable a plena luz del día. Un cuello aprisionado debajo de la rodilla y el peso de la historia. Un gigante apacible, aferrándose a la vida con desesperación. Anhelando poder respirar libremente. Hasta su último suspiro.

Como líderes de alto nivel de las Naciones Unidas de descendencia africana, las últimas semanas de protestas por el asesinato de George Floyd a manos de la policía nos han llenado a todos de indignación por la injusticia del racismo que continúa siendo generalizado en nuestro país anfitrión y en el mundo entero. 

Jamás serán suficientes las palabras para describir el profundo trauma y el sufrimiento intergeneracional resultantes de la injusticia racial perpetrada a lo largo de siglos, particularmente en contra de las personas afrodescendientes. La mera condena de las expresiones y actos de racismo no basta.

Debemos hacer más

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, afirmó que “necesitamos alzar la voz en contra de todas las expresiones de racismo y todos los casos de comportamiento racista”. Después del asesinato de George Floyd, la consigna Black Lives Matter, -que se traduce literalmente como la vida de personas negras importa-, resuena en los Estados Unidos y el mundo entero, y es más que un lema. De hecho, no sólo importa, son fundamentales para el logro de nuestra dignidad humana común.  

Ha llegado el momento de pasar de las palabras a la acción. 

Nuestra deuda con George Floyd y todas las víctimas de discriminación racial y brutalidad policial es desmantelar las instituciones racistas. Como líderes del sistema multilateral, estamos convencidos de que nos corresponde hablar en nombre de aquellas personas cuyas voces han sido silenciadas, además de promover respuestas eficaces que contribuyan a combatir el racismo sistémico, un flagelo mundial que se ha perpetuado por espacio de siglos.  

El estremecedor asesinato de George Floyd tiene sus raíces en una serie de cuestiones más amplias y recalcitrantes que no desaparecerán si las ignoramos.  Es momento de que la Organización de las Naciones Unidas intervenga y actúe de manera decidida para contribuir a poner fin al racismo sistémico en contra de las personas afrodescendientes y otros grupos minoritarios a través “del desarrollo y el estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión”, tal como se estipula en el artículo 1º de la Carta de las Naciones Unidas.  De hecho, el fundamento de las Naciones Unidas es la convicción de que todos los seres humanos son iguales y tienen derecho a vivir sin temores de persecución. 

Fue en el momento más crítico del movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos y durante la emergencia de las naciones africanas independientes poscoloniales que se sumaron a las Naciones Unidas, que entró en vigor la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial en el año de 1969. 

Este fue un momento crucial en la historia. El colapso del apartheid en Sudáfrica, impulsado en parte por las Naciones Unidas, fue uno de los logros de mayor orgullo para la Organización.  

Los derechos humanos y la dignidad de las personas de raza negra en el África, lo mismo que de toda la diáspora africana, resonaron como una poderosa señal para las generaciones futuras en el sentido de que las Naciones Unidas jamás habrían de hacer caso omiso de la discriminación racial o tolerar la injusticia y el fanatismo al amparo de leyes injustas.  En esta nueva era, y en ese mismo sentido, las Naciones Unidas deben hacer uso de su influencia para recordarnos, una vez más, la tarea inconclusa de erradicar el racismo y exhortar a la comunidad de las naciones a eliminar la mancha del racismo en la humanidad.  

Predicar con el ejemplo

Damos la bienvenida a las iniciativas del Secretario General para fortalecer el discurso en contra del racismo en el mundo, que nos permitirán hacer frente a su ejercicio sistémico en todos los niveles, lo mismo que a su impacto dondequiera que exista, incluyendo en la misma Organización de las Naciones Unidas. 

Si vamos a predicar, debemos hacerlo con el ejemplo. Para iniciar y sostener un cambio real, también debemos de contar con una valoración honesta acerca de cómo poner en práctica la Carta de las Naciones Unidas al interior de nuestra institución.

Nuestra expresión de solidaridad es completamente acorde con nuestras responsabilidades y obligaciones como funcionarios públicos internacionales en el sentido de oponernos a la opresión y pronunciarnos en contra de ella. Como líderes, compartimos las creencias fundamentales y los valores y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, que no nos permiten la opción de guardar silencio.  

Nos comprometemos a hacer uso de nuestra experiencia, liderazgo y mandatos para hacer frente a las causas profundas y los cambios estructurales que deben instrumentarse si queremos poner fin al racismo. A casi 500 años del inicio del repugnante comercio transatlántico de personas africanas, hemos arribado a un momento crítico en la trayectoria del universo moral al aproximarnos al final del Decenio Internacional para los Afrodescendientes en el 2024, que está a tan solo cuatro años de distancia.

Usemos nuestra voz colectiva para satisfacer las aspiraciones de nuestras comunidades, que esperan que las Naciones Unidas usen su fuerza moral como institución para incidir en el cambio mundial. Usemos nuestra voz para contribuir a hacer realidad la visión transformadora propia del África contenida en la Agenda 2063, que es consecuente con la Agenda 2030 de desarrollo sostenible para el mundo. 

África es la cuna de la humanidad y precursora de las civilizaciones humanas. Como continente, África debe jugar un papel determinante si el mundo ha de alcanzar el desarrollo sostenible y la paz. Ese fue el sueño de los fundadores de la Organización de la Unidad Africana; esa fue también la firme convicción de líderes destacados como Kwame Nkrumah e intelectuales eminentes como Cheikh Anta Diop. 

Jamás olvidemos las palabras del presidente Nelson Mandela: “Negar a las personas sus derechos humanos es desafiar su propia humanidad”. 

Recordemos siempre la advertencia de Fannie Lou Hamer, lideresa de los derechos civiles: “Nadie es libre hasta que todos sean libres“, un mensaje retomado por el Dr. Martin Luther King Jr.: “La injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes”.  

Sus palabras fueron plasmadas más adelante en el arcoíris de la diversidad de la nación de Sudáfrica, tal como lo expresó el conciliador Arzobispo Desmond Tutu, cuando afirmó que “La liberación negra es un requisito absolutamente indispensable para la liberación blanca: nadie será libre hasta que todos seamos libres”.

(*) Todos los firmantes mencionados a continuación son funcionarios de alto nivel de las Naciones Unidas que ostentan el cargo de Secretario General Adjunto. Firmaron este artículo de opinión a título personal:

 Edros ADHANOM GHEBREYESUS, Mahamat Saleh ANNADIF, Zainab BANGURA, Winnie BYANYIMA, Mohamed Ibn CHAMBAS, Adama DIENG, François Lounceny FALL, Bience GAWANAS , Gilbert HOUNGBO, Bishar A. HUSSEIN , Natalia KANEM, Mukhisa KITUYI, Mankeur NDIAYE, Phumzile MLAMBO-NGCUKA, Parfait ONANGA-ANYANGA, Moussa D, OUMAROU, Pramila PATTEN, Vera SONGWE, Hanna TETTEH, Ibrahim THIAW, Leila ZERROUGUI

Dúo mortal

La gripe continúa siendo una de las principales prioridades sanitarias especialmente en el hemisferio sur donde comienza el invierno. A nivel mundial se ha registrado ya una drástica reducción en el número de muestras analizadas de la gripe. La agencia de la ONU para la salud también está preocupada por la aparición de un nuevo grupo de casos de COVID-19 en la capital de China mientras recuerda que no hay viaje en avión sin riesgo de contagio.

La circulación simultánea de la gripe y la COVID-19 puede empeorar el alcance en los servicios de atención sanitaria de unos sistemas que ya de por sí están saturados, advirtió este lunes el director general de la Organización Mundial de la Salud durante la conferencia de prensa diaria donde se analizan los efectos de la pandemia del coronavirus.

El doctor Tedros Adhanom Gebreyesus explicó que hay que garantizar que la gripe continúe siendo una de las principales prioridades sanitarias, especialmente ante el inicio de la temporada del padecimiento en el hemisferio sur, y añadió que cada año se vacunan más de 500 millones personas contra la enfermedad.

Sin embargo, destacó que la red mundial establecida para la vigilancia de la gripe se suspendió o disminuyó el control del padecimiento y que el declive en la transmisión de la información sobre la enfermedad y otros virus fue debido a la pandemia de la COVID-19.

En comparación con los últimos tres años, hemos visto una drástica reducción en el número de muestras analizadas para la gripe a nivel mundial”, destacó.

Entre las causas por las que se produjo este fenómeno enumeró la reasignación de personal y suministros, la sobrecarga de los laboratorios y las restricciones de transporte, por lo que estas alteraciones pueden provocar consecuencias a corto y largo plazo como “la pérdida de capacidad para detectar y notificar nuevos virus de la gripe con potencial pandémico”.

No hay viajes en avión totalmente seguros

Ante la reapertura este lunes de espacios aéreos como el de Schengen en Europa y el incremento de los riesgos de los pasajeros en los viajes por avión, el director de emergencias de la Organización, el doctor Michael Ryan recordó que el riesgo cero no existe en ningún entorno, pero que hay que identificar los posibles peligros y reducirlos al mínimo para mitigar cualquier impacto negativo.

La experiencia de viajar ha de ser lo más segura posible, pero también hay que reconocer que no puede ser al 100%. Hay que tener la capacidad de rastrear a las personas después de que hayan terminado su viaje para poder seguir la cadena de transmisión. Las orientaciones son que se informe automáticamente a las autoridades de salud pública para hacer un seguimiento y detección”.

Admitió la complejidad de estos procedimientos y anunció que en pocos días se publicará una serie de orientaciones al respecto en colaboración con la Organización de Avión Civil Internacional y la Asociación del Transporte Aéreo Internacional.

Segunda oleada de casos en Beijing

Tras el previo anuncio por parte de Tedros donde confirmó un nuevo brote de más de 100 casos en Beijing la semana pasada y cuestionado a sobre una posible segunda oleada, Ryan explicó que esperan “una respuesta inmediata” que vaya acompañado de “ciertas medidas”, un enfoque que ha funcionado en otras partes del mundo para contener esos nuevos brotes.

Explicó que Beijing es una ciudad muy grande, dinámica y conectada, una serie de motivos a los que añadir a su preocupación.

Destacó que hay un equipo de la Organización en la capital china que trabaja a diario con expertos locales y se mostró dispuesto a brindar el apoyo necesario, en caso de que fuera necesario.

La doctora Maria Van Kerkhove añadió que todos los países han de estar muy preparados y que, en cierta forma, todos tienen que estar preparados para poder ser el epicentro de la enfermedad.

No se puede señalar a un solo país como nuevo epicentro

Kerkhove reaccionaba así ante una pregunta anterior donde se sugería si, debido al aumento de casos, Brasil era el nuevo epicentro de la enfermedad.

Una afirmación que Ryan desmintió, aunque recordó haber dicho hace varias semanas que América Central y del Sur, o las “Américas en general”, eran el “punto candente”, pero señaló que en los últimos días y semanas hay otras partes del mundo que empezaron a registrar grandes aumentos de casos.

Destacó que Brasil no puede ser señalado con el dedo cuando México, Chile u otros países tienen también grandes aumentos de casos.

“No caracterizaría a Brasil como el único país de la región, o del mundo, que tiene cifran que van en aumento. Hay otros en esta misma situación y se están intentando controlar los lugares donde se produce un crecimiento exponencial de la enfermedad”.

Kristalina Georgieva

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional tomó posesión el pasado octubre y se enfrenta ahora a la convulsión económica global por la pandemia del coronavirus. En la entrvista que publica El País, de España dijo: “Argentina es una historia compleja. Un país que ha pasado por ciclos de boom y caída durante décadas, que ha suspendido pagos ocho veces y ahora se encuentra en el noveno impago técnico, esperemos que no se convierta en real. Y ha tenido relaciones turbulentas con el FMI durante tiempo. Lo que vemos ahora es una oportunidad para que el país rompa con este ciclo y esa oportunidad debe anclarse en algo, que es devolver la deuda a un nivel sostenible”.

A poco que uno empiece a hablar con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre economía, saldrán en la conversación sus orígenes, lo que aprendió sobre la historia de un país y el paso implacable de los cambios. Kristalina Georgieva (Sofía, Bulgaria, 66 años) trabajó vendiendo alimentos en un mercado de la ciudad y se convirtió en profesora universitaria. Vio caer un régimen comunista y su vida dio un giro radical. En 1993, se incorporó al Banco Mundial y al cabo de un tiempo volvió a Europa, donde fue vicepresidenta de la Comisión.

Se postuló como secretaria general de la ONU en 2016, pero fue António Guterres quien acabó siendo designado. En 2017, fue nombrada directora general del Banco Mundial y ya entonces, en una entrevista con EL PAÍS, advertía de que no pensaba retirarse. El año pasado, el FMI eliminó el límite de edad para acceder a la dirección del organismo y Georgieva salió elegida. Tomó posesión en octubre. Cinco meses después, cambió el mundo. El viernes, analizaba en una entrevista por videoconferencia la crisis más grave en generaciones.

Pregunta. Seguro que cuando asumió su cargo esperaba enfrentarse a una crisis o incluso a una gran recesión, pero no a esto. ¿Cómo ha sido para usted?

Respuesta. “Rece por lo mejor y prepárese para lo peor” es un lema importante. Me encuentro en esta posición y creo que todo lo que he hecho en mi vida me está ayudando a lidiar con esto. Fui comisaria europea de ayuda humanitaria, vengo de un país que sufrió una crisis muy severa en los noventa y en el Banco Mundial trabajé sobre casos y situaciones muy dramáticas. Me he preparado para este momento durante toda mi vida.

P. Hace dos años, cuando estaba en el Banco Mundial, recordaba usted su tiempo en Sofía y el estallido de 1989. Decía que la mayor lección que obtuvo es que el cambio es imparable. ¿Piensa en ello también ahora?

R. Es útil pensar en dos cosas. Una, que podemos usar una crisis como una oportunidad de transformar el mundo en algo mejor. Lo he visto ocurrir, creo firmemente en ello y que eso es lo que debemos hacer ahora. Estar triste o decepcionado no es lo que ayuda; lo que ayuda es pasar a la acción. La falta de confianza es la madre de todas las crisis, y solo podemos construir confianza si tenemos la convicción de que podemos superar esta crisis juntos. Y me siento afortunada de estar al frente de esta institución que une a 189 países. Vivimos en un mundo más propenso a los shocks. Ahora tenemos la pandemia, pero la crisis climática no se ha ido a ningún sitio. Experimentamos choques climáticos y, al estar tan interconectados, tenemos que superar obstáculos económicos, inevitablemente. Tenemos que avanzar hacia una sociedad y una economía más resilientes.No hay que cometer el error de la crisis financiera, retirar el apoyo muy rápido”

P. Se debate mucho si de esta crisis vamos a salir mejores. O si, al menos, la economía lo va a hacer. ¿Considera que eso ocurrió la última vez? ¿Puede pasar ahora?

R. La crisis financiera global condujo al mundo a reformas muy importantes en el sector bancario. Ahora es más resistente, lo que ha ayudado mucho a lidiar con el shock actual. De esta crisis debemos obtener una visión más amplia de lo que es la resiliencia. Un aspecto obvio son los sistemas sanitarios, pero también los shocks de la naturaleza, que se van a acelerar a menos que actuemos. Necesitamos un futuro más verde, inteligente y justo. ¿Es posible? Sí. Si miramos a la Gran Depresión, después hubo un New Deal y un cambio muy significativo de políticas que redujo mucho el riesgo de una nueva depresión económica. Ahora debemos transformar las políticas para hacer un mundo más resiliente. Las crisis son una oportunidad para ello porque la gente está más inclinada a buscar soluciones.

P. ¿Es optimista respecto a una recuperación rápida?

R. Le responderé en dos partes. Primero, esta crisis no es como ninguna otra porque hemos pisado el freno tanto en la oferta como en la demanda con el fin de proteger la salud de las personas. Nunca antes habíamos hecho algo así. Además, el grado de incertidumbre es muy alto porque no sabemos cómo se vencerá a la pandemia, ni si habrá una nueva ola. Somos optimistas respecto a las vacunas y los tratamientos, pero no los tenemos aún. Creo que la crisis será muy profunda, pero de corto plazo, relativamente, y la recuperación comenzará gradualmente ya este año. Nuestra última previsión para 2021 es un crecimiento global del 5,8%, aunque a finales de este mes actualizaremos nuestras previsiones. La revisión para 2020 será a la baja para la mayor parte de países, con algunas excepciones.

P. Aun así, si no hay sorpresas, sí podemos descartar una depresión económica.

R. Sí, podemos descartar la depresión. Recordemos que los economistas la definen como una recesión muy acentuada, del 10% o más, y de muchos años. Nosotros proyectamos una gran caída este año, pero no de esa magnitud, además de una recuperación parcial para el próximo. En la Gran Depresión hubo poca acción inmediata de los Gobiernos y creo que, esta vez, la gente va a reconocer la decisión con la que han actuado las Administraciones y bancos centrales. Se han aprobado 10 billones de dólares en medidas fiscales, y los bancos centrales han inyectado al menos seis billones en compra de activos.

P. ¿Qué espera de la economía estadounidense? ¿Puede esta ola de tensiones sociales empeorar las perspectivas?

R. Los últimos datos de empleo dan señales positivas, de que la reapertura del país se traduce en la contratación de trabajadores despedidos por la pandemia. Es lo que esperas de los países que empiezan a reactivarse, aunque el problema está lejos de resolverse. Lo que los disturbios y las protestas nos recuerdan es que, tanto en EE UU como en el resto del mundo, todavía hay desigualdad y exclusión. Me tomaría esas protestas más como una llamada de atención. Debemos dirigirnos a las causas del problema, a por qué la gente sale a la calle, y cuando lo hacemos, vemos que suele ser la discriminación y la desigualdad. 2019 fue un año de protestas en muchos sitios. Cuando construimos políticas públicas que respondan a esta crisis, debemos concentrarnos en las que reduzcan la desigualdad. Espero que veamos acción para terminar con el patrón de discriminación racial.

P. ¿Qué más le gustaría ver en el Gobierno estadounidense respecto a políticas económicas?

R. A nivel doméstico, ha respondido muy bien en la respuesta a la crisis. La Reserva Federal, que no es Gobierno, sino independiente, ha jugado un papel enormemente importante en la provisión de liquidez y el Congreso y la Administración han aprobado buenas medidas de estímulo fiscal. La liquidez masiva creada por la Fed [la Reserva Federal de EE UU] también ha ayudado a los mercados emergentes a seguir emitiendo bonos. En marzo, vimos 100.000 millones de dólares [unos 89.000 millones de euros] saliendo de economías buscando la seguridad en otros activos y temíamos que se cerrase el mercado para ellos. En abril y mayo, sin embargo, los países emergentes emitieron 77.000 millones de dólares [unos 68,500 millones de euros] en bonos a un coste muy razonable. Así que las medidas han sido adecuadas y rápidas, aunque también hay que ver cómo salimos juntos. En otras palabras, debemos evitar un repunte de proteccionismo. Hay que resistir esa tentación natural. Hay problemas con la globalización, quejas legítimas de las que hemos hablando antes de esta pandemia, como el haber dejado a partes de la sociedad atrás. Hay asuntos que solucionar, pero no podemos volver hacia un mundo en el que cada país se preocupe solamente de su economía y de su gente.No escuchará al FMI decirlo a menudo: gasten. Hay que salir de esta crisis”

P. España ha aprobado una renta mínima vital para familias vulnerables. ¿Cree que debería ser una herramienta permanente o solo adscrita a esta crisis?

R. Primero, bravo. España ha adoptado una medida apropiada para proteger a las personas más vulnerables de estas crisis y, segundo, sí, tiene lógica hacerla permanente. Con la advertencia de que hay también instrumentos regionales y se tiene que hacer algo de trabajo para asegurarse de que hay una coherencia, de que no se producen solapamientos que generen injusticias. La pobreza en España es más alta en comparación con la eurozona, especialmente entre los niños. Un 21% de la población se encuentra bajo el umbral de la pobreza, cuando en la Unión Europea es menos del 17%. En cuanto a gente en riesgo de pobreza, España estaba en el 26% y la UE, en el 22%. En otras palabras, España tiene una importante labor para mejorar la desigualdad en el país y este es un buen instrumento. Al salir de esta crisis debemos construir estabilizadores de protección social. Siento un enorme respeto por la ministra de Economía, Nadia Calviño. Como sabe, trabajé con ella cuando yo era vicepresidenta de la Comisión y ella era directora general de Presupuesto y sé que ella estará pensando en más adelante. ¿Qué puede añadirse a estas redes sociales? Las cuerdas sociales, es decir, ayudas para que la gente pueda ayudarse a sí misma. Esta renta para familias vulnerables es buena, y es bueno mantenerla en el futuro.

P. ¿Por cuánto tiempo puede mantener España este ritmo de gasto público? ¿Cuándo será el momento de volver a pensar en consolidación fiscal?

R. Ahora mismo el foco debe estar en salir de esta crisis con las mínimas cicatrices. Usted no oye al FMI decir esto a menudo: gasten. Pero es lo que estamos diciendo a los Gobiernos: gasten tanto cuanto puedan, aunque guarden los recibos, asegúrese de que se rinden cuentas de cómo se usa el dinero. Y asegúrese también de que las medidas son temporales y tienen objetivos concretos. Así que algunas medidas pensadas para proteger de esas heridas, especialmente las de desempleo o bancarrota, deberán retirarse, pero cuando estemos al otro lado de la crisis. Y no estamos ahí todavía. Y por supuesto, entonces los Gobiernos deberán asegurarse de que hay crecimiento fuerte y sostenido, porque así será más fácil lidiar con déficit y deudas. Y entonces, retirar las medidas temporales y buscar un modo de reducir gradualmente la deuda y el déficit. Es importante no cometer el error que cometimos con la crisis financiera, retirar el apoyo demasiado rápido. Hay que inyectar más dinamismo en la economía, sabemos cuáles son los sectores ganadores. La economía digital es una gran ventana de oportunidad, va a ir rápido, y lo medioambiental, también. Hay sectores, y esto es aplicable a España, de gran creación de empleo, como la reforestación, las instalaciones de edificios o la gestión de zonas costeras, entre otros. Todo esto, siempre observando la redistribución desde el punto de vista fiscal. Es justo que los ganadores de esta crisis contribuyan al resto de la sociedad.Me he preparado para este momento durante toda mi vida”

P. ¿Diría que el FMI también ha aprendido de sus errores?

R. Todos lo hemos hecho, los Gobiernos y el FMI. Desde luego, el Fondo ha aprendido dos lecciones importantes. Una, que las políticas son para la gente, para mejorar sus vidas, y no para el papel en el que están escritas. No son solo para esos que están en los pasillos del poder. Así que hemos estudiado mucho el modo en que hacemos la vigilancia, cómo hacemos nuestros paquetes de ayuda y cómo juzgamos si estamos teniendo éxito. Y la segunda lección importante es, como usted citaba antes, asumir que el cambio es imparable. Hay que mirar hacia delante. Por ejemplo, tener en cuenta el impacto del clima. Algo que amo del FMI es lo abierto de mente que es.

P. Por ejemplo…

R. Por ejemplo, ahora estalla esta crisis y por primera vez necesitamos proyecciones epidemiológicas, así que las incorporamos a nuestros modelos macroeconómicos muy rápido. A nivel práctico, casi de la noche a la mañana, del 13 al 16 de marzo, toda la institución se puso a trabajar desde casa. Y en seis semanas hemos aprobado 69 peticiones de financiación de emergencia. Le digo esto porque la gente a veces cree que el Fondo son unos tipos en trajes grises que trabajan en habitaciones cerradas, pero soy una privilegiada: este no es el FMI de la época de su abuela. Esta es una institución muy ágil y humana. Tiene un gran monedero de un billón de dólares y tiene cerebro, pero también corazón.

P. Eso me lleva a Argentina. El apoyo al país en las negociaciones es muy remarcable y veo en ello un cambio. ¿Puede explicar eso y el modo en que imagina al país saliendo de esta crisis?

R. Argentina es una historia compleja. Un país que ha pasado por ciclos de boom y caída durante décadas, que ha suspendido pagos ocho veces y ahora se encuentra en el noveno impago técnico, esperemos que no se convierta en real. Y ha tenido relaciones turbulentas con el FMI durante tiempo. Lo que vemos ahora es una oportunidad para que el país rompa con este ciclo y esa oportunidad debe anclarse en algo, que es devolver la deuda a un nivel sostenible. En otras palabras, lograr un resultado positivo en las negociaciones con los acreedores con el fin de abrir un espacio. Me parece reseñable cómo la sociedad argentina se ha unido en las negociaciones. Por supuesto, como en todos los países, hay diferencias, pero es un país con gran potencial económico. Respecto al presidente, con el que he estado interactuando por asuntos económicos, le diré que quiere hacer lo correcto para el pueblo argentino y también para el papel que puede jugar el país en la región y en el mundo. Así que les deseo toda la suerte y, si vienen al Fondo a pedir un programa de ayuda, trabajaremos duro en apoyar las políticas que rompan ese ciclo de boom y caída.

Fuente: https://elpais.com/

Colapsa el Imperio

Este fin de semana, miles de personas salieron a la calle en todo Estados Unidos para protestar contra las muertes de personas negras avaladas por el Estado. Al mismo tiempo, el país enfrenta su mayor crisis de salud pública en generaciones y la mayor tasa de desempleo desde la Gran Depresión.

En este contexto, el profesor Cornel West se refiere a Estados Unidos como una “civilización capitalista depredadora y obsesionada con el dinero, el dinero y el dinero”. También establece un vínculo entre la violencia del Estado estadounidense en el extranjero y dentro del país. “Hay una conexión entre las semillas de violencia que se siembran externa e internamente”.

Para conocer más sobre este tema, vea (en inglés) la entrevista que le hicimos al profesor Cornel West.

NERMEEN SHAIKH: Dr. Cornel West, ¿podría responder a lo que dijo la profesora Yamahtta Taylor? Usted está de acuerdo, por supuesto, en que el asesinato de George Floyd fue un linchamiento. También ha dicho que su muerte y las manifestaciones que se desencadenaron son una muestra del fallido experimento social que es Estados Unidos. ¿Podría responder a eso y también a la forma en que el Estado y las fuerzas del orden han respondido a las protestas tras la muerte de George Floyd, con la Guardia Nacional desplegada en muchas ciudades y estados alrededor del país?

CORNEL WEST: No hay duda de que este es el momento de la verdad en Estados Unidos. Pero tenemos que establecer la conexión entre lo local y lo global. Porque cuando se siembran las semillas de la avaricia: la desigualdad a nivel nacional y, a nivel mundial, los tentáculos imperialistas, 800 unidades militares en el extranjero, la violencia y la presencia del Mando África de EE.UU. (AFRICOM) en África, el apoyo a varios regímenes dictatoriales en Asia, etc., hay una conexión entre las semillas de violencia sembradas externa e internamente. Lo mismo pasa con las semillas del odio, de la supremacía blanca, del odio hacia las personas negras. El odio a la negrura, con su propia dinámica dentro del contexto de una civilización capitalista depredadora, obsesionada con el dinero, dinero, más dinero, la dominación de los trabajadores y la marginación de aquellos que no encajan —nuestros hermanos homosexuales, hermanas lesbianas, trans y demás—. Es precisamente esta convergencia a la cual se refiere mi querida hermana, la profesora Taylor, en relación con las formas en que el imperio estadounidense está implosionando, con sus cimientos sacudidos por levantamientos desde las bases.

El catalizador, sin duda, fue el linchamiento público de nuestro hermano George Floyd, pero también los fracasos de la economía capitalista depredadora en satisfacer las necesidades básicas de alimentación, asistencia sanitaria y educación de calidad, trabajos con un salario digno, al igual que el colapso de la clase política y el colapso de la clase profesional. Su legitimidad ha sido cuestionada radicalmente, y eso es multirracial. Es la dimensión neofascista de Trump. Es la dimensión neoliberal de Biden y Obama, de los Clinton y demás. Esto incluye a gran parte de los medios de comunicación. Incluye a muchos de los profesores en las universidades. Los jóvenes dicen: “Todos ustedes han sido hipócritas. No se han preocupado por nuestro sufrimiento, nuestra miseria. Ya no creemos en su legitimidad”. Y eso deriva en una violenta explosión, que es lo que sucede ahora.

No quiero extenderme, pero, es en este contexto en el creo que Ella Baker y Fannie Lou Hamer, el rabino Heschel y Edward Said y, especialmente, el hermano Martin y Malcolm y sus legados, se vuelven más importantes, porque nos hablan desde la verdad. Nos proporcionan la conexión entre justicia y compasión con su ejemplo, en la forma en que se organizaron. Y eso es lo que se necesita en este momento. Una rebelión no es lo mismo que una revolución, de ninguna manera. Lo que necesitamos es un proyecto revolucionario no violento de intercambio democrático a gran escala —poder, riqueza, recursos, respeto, organización— y una transformación fundamental de este imperio estadounidense.

AMY GOODMAN: ¿Cuál es su opinión, profesor West, acerca del gobernador de Minnesota, quien ha dicho que se están investigando conexiones entre grupos de supremacía blanca con los saqueos e incendios en la ciudad, y luego, el presidente Trump diciendo en Twitter que buscará incluir a ANTIFA, los activistas antifascistas, en la lista de terroristas —algo que no puede hacer— y el énfasis que William Barr le ha dado a esto, al decir que emprenderá una investigación contra la extrema izquierda?

CORNEL WEST: No, eso es ridículo. Recuerde, hermana Amy —y le digo que la aprecio y la respeto mucho— que ANTIFA me salvó la vida en Charlottesville. No hay duda de eso. Ellos brindaron seguridad. Así que la noción de que se conviertan en candidatos a ser designados como organización terrorista, cuando las personas que intentaban matarnos —los nazis, el Klan— no son candidatos para un estatus de organización terrorista, es precisamente lo que quieren que suceda. Y lo que sucederá, con Trump a la cabeza, es una reacción violenta, represiva y neofascista ante lo que está pasando. Tenemos que ser muy claros al respecto. El neofascismo tiene ese tipo de obsesión con la imposición militarista ante cualquier tipo de desorden. Entonces tenemos que fortalecernos ante eso. Pero creo que lo más importante es que debemos asegurarnos de preservar nuestro fundamental enfoque moral y espiritual, nuestras cualidades, en perseguir la verdad y la justicia, además de vigilar de cerca el saqueo legalizado: la codicia de Wall Street; el asesinato legalizado: la policía; el asesinato legalizado en el extranjero, en Yemen, en Pakistán, en África con AFRICOM, y así sucesivamente. Ahí es donde debe estar nuestro enfoque, porque toda esta energía rebelde se tiene que canalizar a través de organizaciones arraigadas en la búsqueda de la verdad y la justicia.

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Fuente: https://www.democracynow.org/

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