Kicillof y Ruiz Malec presentaron el Programa Provincial para la Erradicación del Trabajo Infantil

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, presentó esta mañana junto a la ministra de Trabajo, Mara Ruiz Malec, el Programa Provincial para la Erradicación del Trabajo Infantil en el marco de la primera reunión plenaria 2020 de la Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (Copreti), encabezada también por su secretario ejecutivo, Juan Brasesco.

La Copreti es un organismo interministerial presidido por la Ministra de Trabajo, y en ese marco, el programa provincial “Cuidado. Sin Trabajo Infantil” propone acciones de apoyo a la ejecución de proyectos locales que promuevan el acceso al cuidado, al trabajo decente y la protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Tenemos un compromiso con la prevención y la erradicación del trabajo infantil, como así también con la regulación del trabajo adolescente”, señaló el Gobernador ante integrantes de distintas organizaciones sociales y miembros de Copreti.

Esto requiere una acción integrada y coordinada que incluye a todos los actores hoy presentes. Este trabajo tiene una importancia central para nosotros y estamos convencidos que la mejor forma de abordarlo es de manera territorial y multidisciplinaria”, aseguró Kicillof. “La problemática del trabajo infantil es parte de nuestra agenda, porque los más privilegiados son los niños y niñas, y por eso el gobierno provincial se encuentra a disposición para avanzar en esta tarea”, concluyó.

Por su parte, Ruiz Malec remarcó: “La erradicación del trabajo infantil es una prioridad que solo podemos llevar adelante con el acuerdo con todos los actores, empresariales, sindicales, organizaciones sociales, asociaciones civiles, y en diálogo permanente con todos los ministerios y jurisidcciones”. En esa línea agregó: “Sabemos que es difícil porque 1 de cada 10 niños y niñas en Argentina trabajan, y hay áreas críticas en algunos sectores con cifras más elevadas”.

La Ministra detalló las estrategias y protocolos que se están aplicando y concluyó: “La erradicación del trabajo infantil solo puede realizarse a través de un enfoque de derechos, concibiendo a la recreación, el cuidado, la salud y la educación como derechos básicos”.

Asimismo, Juan Brasesco destacó el trabajo activo de la Comisión: “Tenemos un diagnóstico y desde allí diseñamos un plan operativo, pero tenemos que trabajar en el territorio, por eso es importante el rol de los gobiernos locales, de los sindicatos y de las organizaciones donde se nuclean las familias”, explicó.

El programa presentado fomenta los espacios de cuidado, fortalece el sistema de actores y busca garantizar la protección y restitución de los derechos de niños, niñas y adolescentes. Sus acciones principales son el desarrollo de proyectos locales integrales; la implementación de jornadas de promoción y acceso a derechos (documentación, trámites migratorios, acceso a la salud); la ejecución de talleres con familias y líderes de organizaciones; entre otras.

En este primer encuentro estuvieron presentes el ministro de Salud, Daniel Gollan; la directora general de Cultura y Educación, Agustina Vila; el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez; la ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, Estela Díaz; la ministra de Comunicación Pública, Jesica Rey; el ministro de infraestructura y Servicios Públicos, Agustín Simone; la titular del Consejo Nacional de Políticas Sociales, Victoria Tolosa Paz; y la presidenta de la Comisión Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil, Cecilia Garau.

Además, formaron parte de este encuentro miembros plenarios representantes en Copreti de los diferentes organismos del poder ejecutivo Provincial; autoridades de Universidad de La Plata, Universidad de Mar del Plata, Universidad del Sur y Universidad Arturo Jauretche; representantes sindicales de CGT, CTA, SUTEBA, UOLRA, UATRE, SUOR, FETAAP, y SATHA.

El convenio que protege a los niños de las peores formas de trabajo recibe ratificación universal

Por primera vez en la historia de la agencia internacional del trabajo, todos sus miembros ratificaron un instrumento que otorga a la niñez protección jurídica frente a las peores formas de trabajo infantil, haciendo patente el compromiso mundial de erradicar la esclavitud, la explotación sexual y el reclutamiento de niños para fines militares. El trabajo infantil ha disminuido, pero podría volver a aumentar a causa de la pandemia de COVID-19, advierte la OIT. 

El Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil recibió este martes la ratificación universal, marcando un hito para la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Desde la fundación de la OIT en 1919, la erradicación del trabajo infantil ha constituido uno de sus principales objetivos, al considerar que la protección de los niños constituye el punto de partida para llevar a cabo una labor eficaz en materia de legislación social.

El Reino de Tonga depositó hoy el instrumento correspondiente para que por primera vez en la historia de la Organización sus 187 Estados miembros ratificaran una convención internacional del trabajo.

El director general de la OIT afirmó que “a partir de ahora todos los niños gozarán de protección jurídica frente a las peores formas de trabajo infantil”.

Guy Ryder agregó que la ratificación universal pone de manifiesto un compromiso a escala mundial de erradicar “la esclavitud, la explotación sexual y la utilización de niños en conflictos armados u otros trabajos ilícitos o peligrosos susceptibles de menoscabar su salud, su moral o su bienestar psicológico”.

Además de las mencionadas por Ryder, el Convenio establece la prohibición y erradicación del trabajo forzoso y la trata de niños, la prostitución, la pornografía, actividades ilícitas como el tráfico de drogas y los trabajos peligrosos.

Avances y riesgo de retroceso

La OIT estima que hay 152 millones de niños que realizan trabajo infantil , 73 millones de los cuales llevan a cabo trabajos peligrosos. El 70% de todo el trabajo infantil tiene lugar en el sector agrícola y obedece principalmente a situaciones de pobreza y a las dificultades de los padres para encontrar un empleo decente.

La incidencia del trabajo infantil, incluidas sus peores formas, disminuyó casi un 40% de 2000 a 2016, a raíz del aumento del índice de ratificación de los Convenios núm. 182  y 138 (sobre la edad mínima para trabajar)  y de la adaptación de legislaciones y políticas eficaces en los países.

No obstante, el ritmo de los avances ha sido cada vez menor en los últimos años, en particular en relación con el grupo de menor edad (de 5 a 11 años) y determinadas zonas geográficas.

La OIT ha alertado del riesgo de que se produzca un retroceso como consecuencia de la pandemia de la COVID-19, y de que el trabajo infantil aumente por primera vez en veinte años, a menos que se adopten medidas adecuadas.

El Convenio contra las peores formas de trabajo infantil fue aprobado hace 21 años, lo que lo convierte en el que más rápido ha logrado su ratificación.

El instrumento es uno de los ocho Convenios Fundamentales de la OIT,  que abarcan la abolición del trabajo infantil, la erradicación del trabajo forzoso, la abolición de la discriminación en el trabajo y los derechos de libertad sindical y negociación colectiva. Dichos principios también figuran en la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo .

La lucha contra el trabajo infantil es el objetivo principal del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil , uno de los mayores programas de la OIT de cooperación para el desarrollo, en el que se ha brindado asistencia a más de cien países.

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