
El estudio “Transferencia de ingresos por sector de actividad”, correspondiente a julio de 2026, señala que las actividades inmobiliarias, financieras y mineras ganaron peso en la economía, mientras que la industria manufacturera, el comercio y la construcción registraron retrocesos. El análisis también detecta diferencias entre el crecimiento de la actividad y la evolución de los salarios.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analiza los cambios en la distribución del ingreso entre los distintos sectores de la economía durante la gestión de Javier Milei. El documento, titulado Transferencia de ingresos por sector de actividad, compara los datos del primer trimestre de 2026 con los del mismo período de 2023 y encuentra una evolución desigual entre las distintas ramas de actividad.
Según el estudio, las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, la intermediación financiera y la explotación de minas y canteras fueron los sectores que más incrementaron su participación en el Valor Agregado Bruto (VAB), mientras que la industria manufacturera, el comercio y la construcción estuvieron entre los más afectados.
El análisis se basa en información del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y complementa los datos de actividad económica con indicadores salariales y de empleo para examinar cómo se distribuyó el crecimiento entre el capital y el trabajo.
Finanzas, minería e inmobiliarias ganaron participación
De acuerdo con el CEPA, las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler fueron las que más aumentaron su peso relativo en la economía. Su participación en el VAB pasó del 10,75% en el primer trimestre de 2023 al 13,91% en igual período de 2026, una suba de 3,16 puntos porcentuales.
La intermediación financiera también incrementó su participación, del 3,81% al 6,14%, mientras que la explotación de minas y canteras pasó del 4,08% al 5,17%.
En contraste, la industria manufacturera registró la mayor pérdida de participación: descendió del 18,93% al 15,07%, una caída de 3,85 puntos porcentuales. El comercio mayorista y minorista, junto con las reparaciones, retrocedió del 19,37% al 16,90%. Por su parte, la construcción pasó del 5,27% al 4,62%.
Estos cambios reflejan una modificación en la composición de la actividad económica, en la que algunos sectores incrementaron su peso relativo mientras otros perdieron terreno.
El crecimiento real mostró diferencias entre actividades
El informe también distingue entre el aumento nominal de la actividad y su evolución en términos reales, es decir, descontando el efecto de los precios.
Entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de 2026, el volumen físico de la actividad económica total aumentó un 2%, mientras que el nivel de precios implícitos acumuló una suba del 685%.
La minería se destacó por un crecimiento real del 30%, seguida por la intermediación financiera, con un 20%. Las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler registraron un avance del 4%.
En otros sectores, el incremento nominal estuvo acompañado por un desempeño productivo más débil. En electricidad, gas y agua, por ejemplo, los precios implícitos aumentaron un 1.138%, mientras que el volumen físico de la actividad cayó un 2%.
La industria manufacturera registró una contracción real del 11%, el comercio retrocedió un 3% y la construcción sufrió una caída del 13%. Esta última rama presentó el mayor retroceso entre los sectores analizados.
Para el CEPA, la combinación de estos indicadores permite distinguir entre los aumentos de valor explicados principalmente por los precios y aquellos que responden a una mayor producción de bienes y servicios.
Los salarios crecieron menos que la actividad en varios sectores
Otro eje del documento es la relación entre la evolución del Valor Agregado Bruto y la masa salarial, entendida como el resultado conjunto de los salarios y la cantidad de trabajadores.
En la intermediación financiera, mientras el valor agregado nominal aumentó un 1.194% entre los primeros trimestres de 2023 y 2026, la masa salarial creció un 720%. En las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, las variaciones fueron del 940% y el 759%, respectivamente.
La diferencia también se observa en la explotación de minas y canteras: la actividad aumentó un 919%, frente a una suba del 817% en la masa salarial. En electricidad, gas y agua, el valor agregado creció un 1.108%, mientras que la masa salarial avanzó un 692%.
En cambio, en la industria manufacturera y el comercio, la masa salarial registró incrementos nominales superiores a los del valor agregado. En la industria, las variaciones fueron del 669% y el 540%, respectivamente; en el comercio, del 745% y el 601%.
El informe señala que esta diferencia se produce en un contexto de retroceso de la actividad en ambas ramas y plantea que la mayor participación relativa de la masa salarial podría responder al esfuerzo de las empresas por sostener sus plantillas de personal pese a la caída de la producción.
Una economía con ganadores y perdedores
El CEPA concluye que, durante el período estudiado, la evolución de la actividad económica no se tradujo de manera uniforme en mejoras salariales ni en una expansión equivalente del empleo.
El documento advierte que los sectores que ganaron participación registraron, en varios casos, aumentos de su actividad nominal muy superiores a los de sus masas salariales. Al mismo tiempo, la industria y el comercio enfrentaron caídas reales de producción, aunque sus masas salariales crecieron por encima del valor agregado nominal.
El estudio también advierte sobre la sostenibilidad de esta última dinámica: si la debilidad de la demanda y la heterogeneidad entre sectores se prolongan, las empresas industriales y comerciales podrían tener mayores dificultades para sostener sus plantillas, con posibles consecuencias sobre el empleo y los ingresos laborales.
De este modo, el informe pone el foco no solo en cuánto crece la economía, sino también en qué sectores concentran ese crecimiento y cómo se distribuyen sus resultados entre las empresas y los trabajadores.





