
El presidente presentó su dimisión tras la intervención de Ueno Bank, entidad vinculada a su entorno empresarial y que administraba fondos públicos. La Cámara de Diputados aprobó avanzar con el juicio político y rechazó la renuncia. La crisis genera preocupación por sus consecuencias financieras y abre interrogantes sobre la relación con Argentina.
Paraguay atraviesa una de las mayores crisis políticas y financieras de los últimos años. El presidente Santiago Peña presentó este jueves su renuncia, acorralado por el escándalo generado tras la intervención de Ueno Bank, una entidad financiera que tenía cerca de tres millones de clientes y administraba cientos de millones de dólares en fondos públicos.
La decisión llegó después de que el mandatario perdiera respaldo dentro de su propio Partido Colorado y mientras la oposición impulsaba un juicio político en su contra. Sin embargo, su salida todavía debe resolverse institucionalmente: la Cámara de Diputados rechazó la dimisión y aprobó por unanimidad avanzar con el proceso de destitución. La definición del Senado será determinante para establecer cómo continúa la sucesión presidencial.
El colapso de Ueno Bank, origen de la crisis
El conflicto comenzó cuando el Banco Central del Paraguay dispuso la intervención de Ueno Bank, luego de detectar que sus indicadores de solvencia habían caído por debajo de los mínimos legales. La entidad quedó bajo administración oficial y sus clientes perdieron temporalmente el acceso a sus cuentas y servicios.
El caso adquirió rápidamente dimensión política por los vínculos empresariales de Peña con el Grupo Vázquez, propietario del banco. El presidente había sido socio del grupo hasta marzo de 2025, aunque negó tener participación directa en la entidad financiera.
También quedó bajo cuestionamiento Carlos Carvallo, titular del Banco Central, quien anteriormente había dirigido Ueno y presentó su renuncia en medio de las críticas por los controles regulatorios.
La Fiscalía abrió investigaciones sobre posibles irregularidades en las operaciones crediticias y el manejo de fondos públicos. Ocho directivos y personas vinculadas a la entidad fueron detenidos. Las responsabilidades penales deberán determinarse en la Justicia.
Repercusión internacional y consecuencias económicas
La renuncia tuvo repercusión inmediata en los medios internacionales. El País de España, Deutsche Welle y Associated Press coincidieron en señalar que el escándalo bancario terminó convirtiéndose en una crisis institucional, con cuestionamientos sobre la supervisión financiera y los vínculos entre el poder político y los grupos económicos.
En Paraguay, la incertidumbre también llegó a los mercados. El riesgo país aumentó y el guaraní registró una fuerte depreciación frente al dólar. La crisis puso bajo presión la imagen de estabilidad financiera que el país había construido para atraer inversiones.
Qué puede pasar en Argentina
La situación es seguida con atención en la Argentina, tanto por los vínculos comerciales como por la cercanía política que Peña mantenía con Javier Milei. Ambos presidentes compartieron posiciones en distintos debates regionales y una afinidad ideológica que convirtió al mandatario paraguayo en uno de los aliados del Gobierno argentino.
La caída de Peña modifica ese escenario político, aunque todavía no implica un cambio automático en las relaciones bilaterales. La Argentina y Paraguay mantienen un intercambio comercial significativo y comparten asuntos estratégicos, entre ellos la administración de la represa hidroeléctrica de Yacyretá.
En 2025, las exportaciones argentinas a Paraguay rondaron los 1.369 millones de dólares, mientras que las importaciones desde ese país alcanzaron aproximadamente 2.958 millones. Una crisis económica prolongada podría repercutir en las cadenas comerciales, el transporte y la actividad de empresas de ambos lados de la frontera. Sin embargo, por ahora no hay elementos para afirmar que la renuncia presidencial vaya a provocar por sí misma un impacto significativo en la economía argentina.
La crisis paraguaya deja así un interrogante que excede la continuidad de un presidente: cómo recuperar la confianza de los ahorristas, esclarecer el destino de los fondos públicos y garantizar que los organismos de control puedan actuar con independencia. Para la región, el desenlace también será una señal sobre la estabilidad institucional y financiera de uno de sus socios comerciales.






