
La Organización Mundial de la Salud declaró el domingo una emergencia sanitaria internacional debido a la rápida propagación del virus del Ébola en la República Democrática del Congo y Uganda.
El anuncio se produjo un día después de que la agencia de salud pública de la Unión Africana confirmara casos de ébola en la provincia de Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo, donde se han registrado 65 muertes y cientos de contagios.
Desde entonces, se han confirmado casos de la enfermedad en la capital de Uganda, Kampala, donde la población teme una repetición de los brotes mortales ocurridos en 2022 y 2025.
Naome Kayondo: “En primer lugar, me gustaría que el Gobierno difunda rápidamente información sobre el ébola y sobre cómo se transmite, que lo explique de manera que incluso las personas menos instruidas puedan entenderlo. Pero también debería comenzar a implementar medidas para evitar la propagación del ébola en Kampala y Uganda en su conjunto, para que haya una sensación de seguridad frente a esta enfermedad del Ébola”.
Que es el Ébola

Se trata de una enfermedad de alta mortalidad para la cual no existe un tratamiento de efectividad comprobada. Los pacientes que presentan la enfermedad reciben lo que se llama “medidas de soporte hemodinámico”. Es decir, se intenta ayudar al cuerpo a manetenrse estable supliendo las funciones que no puede cumplir (la respiración mecánica en el caso de los pulmones, diálisis en el caso de los riñones), mientras se espera la recuperación a partir de las propias defensas del paciente.
A partir de los nuevos casos en 2014 y el riesgo de la extensión a Europa y América, se comenzaron a probar nuevos tratamientos. El de mayor cobertura mediática era el “suero hiperinmune”, basado en el trabajo del Dr Maistegui en el tratamiento de la Fiebre Hemorrágica Argentina. Se trata de un suero obtenido a partir de la sangre de un paciente que haya sufrido la enfermedad y haya sobrevivido, aprovechando así los anticuerpos ya formados para combatir la enfermedad. Aún así, al contrario del caso de la Fiebre Hemorrágica Argentina, no se conocía la efectividad de este tratamiento.
Los grandes laboratorios lanzaron a la carrera para llegar primeros al gran negocio de una cura, mientras se frotan las manos imaginando las ganancias que pueden llegar a obtener ofreciendo tratamientos “de urgencia” muy caros, sin efectividad comprobada.
No obstante, en febrero de 2021 la Organización Mundial de la Salud asegurba que «los brotes de enfermedad por el virus del Ebola (EVE) tienen una tasa de letalidad que es de aproximadamente 50 %. En brotes anteriores, las tasas fueron de 25 % a 90 %. El tratamiento de apoyo precoz con rehidratación y el tratamiento sintomático mejoran la supervivencia. Todavía no hay ningún tratamiento aprobado que neutralice el virus de forma demostrada, pero están en fase de desarrollo diversas formas de hemoterapia, inmunoterapia y farmacoterapia».
La prevención, la única medida efectiva
Frente a esta enfermedad, la única medida de eficacia demostrada es la prevención. Esto implica la elaboración de protocolos y la capacitación del conjunto del personal de salud, así como la información de la población, para reconocer rápidamente las pautas de alarma y actuar en consecuencia.







