La 50° edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires quedó inaugurada en La Rural en una noche atravesada por la tensión política, los gestos del público y una defensa explícita de la lectura como derecho.
El acto, que celebró el medio siglo del evento cultural más convocante del país, combinó música, discursos y un formato poco habitual: en lugar de una sola voz inaugural, tres escritoras —Leila Guerriero, Selva Almada y Gabriela Cabezón Cámara— protagonizaron un diálogo que marcó el tono de la jornada.
Silbidos y abucheos al Secretario de Cultura

Uno de los momentos más tensos de la noche se produjo durante la intervención del secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, quien fue recibido con silbidos, abucheos y expresiones de rechazo por parte del público presente.
La reacción evidenció el clima de confrontación entre sectores de la cultura y el Gobierno nacional, una tensión que ya se había manifestado en ediciones anteriores y que volvió a hacerse visible en esta apertura.
Una inauguración distinta: literatura en diálogo

A diferencia de otros años, el discurso inaugural fue reemplazado por una conversación entre tres autoras contemporáneas. En ese intercambio, atravesado por reflexiones sobre la escritura, la identidad y el presente del país, emergieron definiciones sobre el rol de la literatura.
Leila Guerriero cuestionó las etiquetas dentro del campo literario y afirmó que “la literatura femenina no existe”, en referencia a la tendencia a encasillar la producción de autoras.
Selva Almada, por su parte, sostuvo que la presencia de mujeres en la literatura “llegó para quedarse”, destacando la diversidad de miradas y estilos.
En tanto, Gabriela Cabezón Cámara y sus colegas coincidieron en señalar el valor de la lectura como un derecho y expresaron preocupación por el contexto educativo y cultural actual, en un escenario que consideran desafiante para el acceso al conocimiento.
El diagnóstico de la industria editorial

Durante la apertura, el presidente de la Fundación El Libro, Christian Rainone, puso el foco en la situación del sector editorial y advirtió sobre las dificultades que atraviesa la industria.
“Es difícil hablar de celebración”, planteó al referirse a un contexto marcado por la caída en la cantidad de ejemplares vendidos y las dificultades económicas que afectan al sector.
Sus palabras marcaron un contrapunto entre el carácter festivo del aniversario y la realidad de un mercado editorial en tensión.
Una feria atravesada por su tiempo

La Feria del Libro, que se desarrollará hasta el 11 de mayo, vuelve a mostrar que no es solo un espacio de encuentro entre autores y lectores, sino también un escenario donde se expresan debates más amplios sobre cultura, política y sociedad.
En su edición número 50, esa dimensión quedó expuesta desde el primer día: entre aplausos, música y literatura, pero también entre silbidos y discusiones que exceden el mundo de los libros.
Fuente: cobertura de medios nacionales e internacionales, con elaboración propia.
