El cierre de la semana invita a bajar el ritmo, preparar algo rico y entregarse a una buena historia. Para quienes buscan producciones nacionales con potencia narrativa y actuaciones memorables, aquí van dos recomendaciones —una película y una serie— que dialogan con el poder, la memoria y las zonas más sensibles de nuestra sociedad.
Una cita con la memoria: Argentina, 1985
Dirigida por Santiago Mitre y protagonizada por Ricardo Darín y Peter Lanzani, la película reconstruye el histórico Juicio a las Juntas desde la perspectiva del fiscal Julio Strassera y el equipo que lo acompañó.
Lejos de ser un relato judicial frío, el film construye una épica civil hecha de expedientes, testimonios y silencios que pesan. La tensión está en los pasillos, en los discursos, en las miradas contenidas. Pero también en la intimidad de los personajes, que enfrentan amenazas y dudas mientras intentan sostener una decisión histórica.
El tramo final es de esos que quedan resonando más allá de la pantalla. Una película necesaria, ideal para abrir conversación y repensar el valor de la democracia.
Suspenso y poder en clave contemporánea: El Reino

Creada por Claudia Piñeiro y Marcelo Piñeyro, esta serie combina thriller político y drama psicológico en una trama que avanza entre fe, ambición y secretos.
La historia se dispara cuando un candidato presidencial es asesinado en pleno acto de campaña y su compañero de fórmula, un influyente pastor evangélico, queda de pronto en el centro del tablero. A partir de allí, cada episodio suma capas de intriga y revela tensiones familiares, políticas y espirituales.
Con una atmósfera inquietante y personajes complejos, la serie se presta para maratonear. Cada capítulo deja una fisura abierta, una sospecha nueva, una pregunta incómoda.
Dos miradas, un mismo pulso
Tanto la película como la serie abordan, desde registros distintos, las relaciones entre poder, ética y responsabilidad. Una mira hacia un momento fundacional de la historia reciente; la otra explora las sombras del presente.
Dos producciones argentinas que confirman la vitalidad de nuestro cine y nuestras series. El plan está servido: luces bajas, control remoto en mano y una historia que nos sacuda un poco.
