
La decisión del Ministerio de Defensa de poner fin al acuerdo de uso del Refugio Boca de las Sierras encendió una alarma en instituciones y sectores vinculados al turismo, la educación y la investigación. El lugar constituye una de las principales puertas de acceso a la reserva natural y forma parte de un recorrido que conecta las sierras con el Monasterio Trapense y el histórico paraje Pablo Acosta.
La posibilidad de que se interrumpa el acceso público al Refugio Boca de las Sierras abrió un debate que excede la continuidad de un emprendimiento particular. Lo que está en discusión es el futuro de uno de los espacios naturales más atractivos del partido de Azul y de un circuito turístico que reúne paisaje serrano, historia rural, patrimonio cultural y espiritualidad.
La preocupación se hizo pública luego de que Gustavo Ridao, responsable del Refugio, informara que desde el Ministerio de Defensa de la Nación le comunicaron que cesará el acuerdo que permite utilizar el inmueble y acceder al sector. El espacio lleva alrededor de veinte años de actividad y funcionó mediante convenios de uso con Fabricaciones Militares, que fueron renovándose a lo largo de distintas gestiones.
La situación motivó una reunión encabezada por el intendente Nelson Sombra, con participación de concejales, funcionarios, instituciones educativas y científicas, entidades empresariales, prestadores turísticos, hoteleros, gastronómicos y representantes del sector deportivo.
El encuentro concluyó con el compromiso de impulsar una campaña de firmas, una petición a través de la plataforma Change.org y una actividad pública para visibilizar el reclamo, prevista para el próximo 23 de noviembre.
Una puerta de entrada a la reserva natural

El Refugio Boca de las Sierras no es solamente un lugar de descanso o recreación. Su ubicación sobre la Ruta Provincial 80, en el kilómetro 15, lo convierte en un punto estratégico para acceder a sectores de la reserva que requieren ingreso controlado y acompañamiento de guías.
Desde allí se organizan caminatas, recorridos de trekking, actividades de turismo aventura, campamentos y propuestas de reconocimiento de la flora y la fauna. También se realizan visitas a formaciones geológicas y antiguos corrales de piedra, testimonios de la ocupación humana de estas sierras.
La Reserva Natural Boca de las Sierras tiene una historia institucional que se remonta a varias décadas. La Ley provincial 12.781, sancionada el 31 de octubre de 2001, declaró Reserva Natural de Objetivo Mixto a un sector de 541 hectáreas ubicado en el paraje, sobre la Ruta 80. Al año siguiente, el Concejo Deliberante de Azul acompañó esa declaración mediante la Ordenanza 1977.
La categoría de objetivo mixto reconoce la coexistencia de distintas funciones en el territorio. En este caso, la conservación ambiental debe convivir con las actividades vinculadas a la defensa nacional. El desafío histórico ha sido compatibilizar esas responsabilidades con el acceso regulado para la comunidad, la educación, la investigación y el turismo.
Por eso, la eventual interrupción del acuerdo con el Refugio genera inquietud: de concretarse restricciones de ingreso, podrían verse afectadas actividades que hasta ahora se desarrollan bajo un esquema de utilización controlada.
Un recorrido que conecta las sierras con la historia rural

La importancia del lugar también se explica por su relación con el circuito de la Ruta 80, uno de los recorridos turísticos más singulares del partido.
A pocos kilómetros del Refugio se encuentra el Parador Gastronómico Boca de las Sierras, que ofrece servicios de restaurante, cafetería y kiosco, además de un espacio de encuentro para visitantes. El establecimiento reabrió en agosto de 2021, luego de permanecer cerrado desde 2009, y en 2025 sus responsables informaron que habían renovado la concesión por seis años, con vigencia hasta 2031.
Es importante distinguir ambos espacios: el conflicto comunicado por Gustavo Ridao se refiere al Refugio y al acuerdo de uso con Defensa, no a la concesión del Parador Gastronómico. Sin embargo, los dos forman parte del mismo corredor turístico y su actividad se complementa.
Siguiendo por la Ruta 80 se llega al Monasterio Trapense Nuestra Señora de los Ángeles, un lugar de recogimiento y espiritualidad fundado a fines de la década de 1950. Más adelante aparece el paraje Pablo Acosta, antiguo asentamiento ferroviario que llegó a tener una intensa vida rural.
La estación de tren de Pablo Acosta dejó de funcionar en 1961 y su edificio fue demolido. El paraje conserva, entre otros atractivos, el histórico almacén de campo que recupera parte de la memoria de aquel pequeño núcleo poblacional. La combinación de estos sitios convierte al recorrido en una propuesta que reúne naturaleza, historia, gastronomía y turismo rural.
El circuito también ofrece posibilidades para el ciclismo, la fotografía, el senderismo y la contemplación del paisaje de Tandilia, con sus antiguas formaciones rocosas, pastizales y valles.
La eventual pérdida de uno de sus puntos de acceso y referencia no afectaría solamente a quienes desarrollan actividades en el Refugio: podría debilitar la experiencia turística integral de una zona que recibe visitantes de Azul, Tandil, Olavarría y otros puntos de la provincia.
El Concejo Deliberante y la Legislatura bonaerense intervienen

La preocupación ya había llegado al Concejo Deliberante de Azul, que aprobó por mayoría una resolución para manifestar su rechazo ante la posibilidad de que se restrinja o impida el acceso de la población civil al sector.
Entre otras medidas, el cuerpo solicitó información al Ministerio de Defensa sobre los motivos y alcances de la decisión, y pidió al intendente que impulse una presentación judicial preventiva ante posibles daños ambientales relacionados con prácticas operativas y maniobras militares en el área protegida.
La discusión también llegó a la Legislatura bonaerense. El diputado provincial Matías Civale impulsa iniciativas para garantizar el ingreso público a Boca de las Sierras, entre ellas una propuesta de servidumbre de paso que permita establecer una garantía jurídica de acceso más allá de los acuerdos administrativos que puedan modificarse.
También promueve avanzar en herramientas de protección ambiental para el sector y en su incorporación a un régimen que permita compatibilizar la conservación con las actividades militares y el uso comunitario.
Una discusión que involucra a toda la comunidad

En la reunión convocada por el intendente Sombra coincidieron representantes de instituciones educativas, científicas, empresariales y turísticas en la necesidad de defender el acceso al área serrana.
La Facultad de Agronomía, el Instituto de Hidrología de Llanuras (IHLLA), el CEDA, la Fundación CEDA, AECA, el Colegio de Profesionales de Turismo y el CEPT N° 31, entre otras entidades, participaron del encuentro.
La convocatoria ciudadana prevista para el 23 de noviembre buscará ampliar el reclamo y sumar adhesiones. La campaña de firmas y la petición digital serán otros instrumentos para expresar el rechazo a una eventual restricción del ingreso.
Por ahora, el anuncio del cese del acuerdo de uso no equivale a una resolución pública que cierre definitivamente toda la reserva ni a una prohibición general de circulación por la Ruta 80. Pero sí plantea un interrogante concreto sobre las condiciones futuras de acceso al Refugio y al sector protegido.
En una ciudad que busca fortalecer su oferta turística a partir de sus paisajes, su patrimonio y sus localidades rurales, Boca de las Sierras representa mucho más que una parada en el camino: es uno de los escenarios naturales que distinguen a Azul y una puerta de entrada a un territorio donde conviven historia, naturaleza y comunidad.







