El gobierno de Javier Milei avanzó en la eliminación definitiva del programa social conocido como Potenciar Trabajo, una de las principales políticas de asistencia implementadas en los últimos años en Argentina. La medida impacta sobre cientos de miles de beneficiarios y abre un nuevo escenario en la política social del país.
Según información oficial y distintos reportes periodísticos, el cierre se concretará en abril de 2026, cuando deje de pagarse el programa “Volver al Trabajo”, que había absorbido a gran parte de los titulares del antiguo Potenciar Trabajo.
El cambio implica que alrededor de 900 mil personas dejarán de percibir el ingreso mensual —que rondaba los 78 mil pesos— y deberán optar por un nuevo sistema basado en vouchers de capacitación laboral.
De la asistencia al “modelo de capacitación”

Sandra Viviana Pettovello, ministra de Capital Humano
El nuevo esquema, impulsado por el Ministerio de Capital Humano, propone reemplazar la transferencia directa de ingresos por un sistema de formación en oficios. A través de vouchers, los beneficiarios podrán acceder a cursos en centros habilitados, con la condición de cumplir requisitos de asistencia y aprobación para mantener el beneficio.
Desde el Gobierno sostienen que el objetivo es “eliminar la intermediación” y orientar los recursos hacia la inserción laboral efectiva, en línea con una política de reducción del gasto público y reformulación del rol del Estado en la asistencia social.
Sin embargo, el nuevo modelo introduce un cambio sustancial: el ingreso deja de estar garantizado. A diferencia del esquema anterior, donde el cobro era mensual y relativamente estable, ahora la continuidad del beneficio dependerá del cumplimiento de condiciones educativas.
Qué fue el Potenciar Trabajo

El programa Potenciar Trabajo fue creado en 2020 durante la gestión de Daniel Arroyo, con el objetivo de unificar planes sociales y promover la inclusión sociolaboral a través de cooperativas, obras comunitarias y formación.
En su momento de mayor alcance, llegó a incluir a más de 1,3 millones de personas en todo el país, constituyéndose en una herramienta central para sectores de la economía popular.
Impacto y debate

La eliminación del programa generó fuertes debates y cuestionamientos desde distintos sectores sociales y políticos. Mientras el Gobierno defiende la medida como un paso hacia un sistema más “eficiente” y orientado al empleo, organizaciones sociales advierten sobre el riesgo de dejar sin ingresos a una población vulnerable en un contexto económico complejo.
El esquema también mantiene una segmentación: cerca de 300 mil personas consideradas en situación de mayor vulnerabilidad —como adultos mayores o madres de familias numerosas— continuarán recibiendo asistencia bajo otros programas, sin pasar al sistema de vouchers.
En este escenario, el fin del Potenciar Trabajo no aparece solo como una modificación administrativa, sino como un cambio de paradigma en la política social argentina: del acompañamiento económico directo a un modelo condicionado por la capacitación y la empleabilidad.
El alcance real de esta transformación —y sus consecuencias sobre el tejido social— comenzará a medirse en los próximos meses..
