El consumo de los hogares mostró en febrero una tenue señal de recuperación. De acuerdo al último informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, el Indicador de Consumo (IC) registró un incremento del 0,5% interanual, cortando así una racha de tres meses consecutivos en caída.
El dato, aunque moderado, marca un cambio de tendencia luego de un cierre de 2025 con señales de retracción en el gasto de las familias. En la comparación mensual desestacionalizada —que elimina los efectos propios de cada época del año— el índice también evidenció una mejora, con una suba del 0,9% respecto a enero.
El informe de la CAC destaca que el comportamiento del consumo durante 2025 había sido mayormente positivo en términos interanuales, aunque con altibajos hacia el final del año. En ese sentido, el repunte de febrero aparece como un indicio incipiente de reactivación, aunque todavía frágil.
Uno de los rubros que mostró un desempeño destacado fue indumentaria y calzado, con un crecimiento del 12,8% interanual, posicionándose como uno de los motores del leve avance registrado en el mes.
Sin embargo, el escenario general continúa condicionado por la dinámica de los precios. Según el relevamiento, la inflación de febrero alcanzó el 2,9% mensual, acumulando seis meses consecutivos por encima del 2%. En términos interanuales, el incremento de precios llegó al 33,1%, marcando el tercer mes seguido de aceleración tras más de un año de desaceleración.
Este contexto inflacionario introduce un factor de tensión sobre el poder adquisitivo y, por ende, sobre la capacidad de consumo de los hogares. A ello se suma el impacto del escenario internacional: el conflicto en Medio Oriente ha impulsado al alza los precios del petróleo, lo que repercute tanto en los combustibles como en los costos logísticos a nivel global, con efectos que también alcanzan a la economía argentina.
Desde la CAC advierten que será clave seguir de cerca la evolución de la inflación en los próximos meses para evaluar si es posible retomar un sendero de desaceleración que permita consolidar una recuperación más firme del consumo.
En perspectiva, el informe también traza un paralelo con la actividad económica. Históricamente, el Indicador de Consumo y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) suelen moverse en la misma dirección. Durante 2024 ambos mostraron caídas sostenidas, mientras que en 2025 se observó una recuperación, aunque a ritmos desiguales.
Como dato relevante, en diciembre de 2025 se registró una de las excepciones a esa tendencia: mientras el EMAE creció un 3,5% interanual, el consumo mostró una contracción en igual período. Este desfasaje se explica, en parte, por la base de comparación más alta que dejó la recuperación de la segunda mitad de 2024.
