
Un reciente informe basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo encendió señales de alerta sobre la evolución del empleo formal en Argentina. El estudio analiza el período comprendido entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 —los primeros 25 meses de la gestión del presidente Javier Milei— y revela un marcado retroceso tanto en la cantidad de trabajadores registrados como en el número de empleadores.
Caída del empleo y cierre de empresas
Según el relevamiento, en ese período se perdieron 297.716 puestos de trabajo registrados, lo que equivale a casi 400 empleos menos por día. A la par, desaparecieron 22.608 empleadores, es decir, unas 30 empresas diarias dejaron de operar en el sistema formal.
El impacto no fue uniforme. El sector más golpeado en términos absolutos fue la Administración Pública, con una caída de 88.864 puestos de trabajo. Sin embargo, en términos relativos, la construcción lidera el retroceso con una baja del 15,9%.
Transporte y trabajo doméstico, entre los más afectados
El informe señala además que el rubro de servicio de transporte y almacenamiento fue el más perjudicado en cuanto a empleadores, con una pérdida de 5.509 empresas, lo que representa una caída del 14% en ese sector.
Por otro lado, el trabajo en casas particulares también mostró un deterioro significativo: se registraron 26.975 puestos menos, lo que refleja el impacto de la crisis en uno de los sectores más vulnerables del mercado laboral.
🏭 El peso del ajuste según el tamaño de las empresas
El análisis por tamaño de empresa deja un dato revelador. La gran mayoría de los empleadores que dejaron de existir (el 99,68%) corresponde a firmas de hasta 500 trabajadores, lo que evidencia la fragilidad del entramado productivo más pequeño.
Sin embargo, la mayor pérdida de empleo se concentró en las empresas de gran tamaño: el 69,21% de los puestos eliminados (más de 206 mil) se produjo en compañías de más de 500 trabajadores.
Un mercado laboral en retroceso
En conjunto, los datos configuran un escenario de contracción del empleo formal, con menos empresas activas y una reducción sostenida de puestos registrados.
Detrás de cada número hay historias que no entran en las estadísticas: persianas que bajan, oficios que se interrumpen, rutinas que cambian de golpe. El informe no sólo describe una tendencia económica, sino también el pulso de un mercado laboral que, lejos de expandirse, parece replegarse sobre sí mismo.






