Una fuerte controversia política se desató en los últimos días luego de que se conociera que la esposa del jefe de Gabinete Manuel Adorni, Bettina Angeletti, viajó a Estados Unidos en el avión presidencial junto a la comitiva oficial encabezada por el presidente Javier Milei.
El viaje se realizó en el marco del evento Argentina Week, que se desarrolló en Nueva York y reunió a funcionarios, empresarios e inversores internacionales con el objetivo de promover oportunidades de inversión en el país.
Cómo comenzó el escándalo
La polémica surgió cuando trascendió que Angeletti —quien no ocupa ningún cargo público— formó parte del traslado en el avión presidencial que llevó a la delegación oficial a Estados Unidos. El propio Adorni confirmó que su esposa estuvo a bordo del vuelo, lo que abrió un debate sobre el uso de recursos del Estado para fines personales.
Las críticas se intensificaron porque el Gobierno había establecido previamente restricciones para evitar el uso de aeronaves oficiales por parte de familiares de funcionarios, y la Ley de Ética Pública señala que los bienes del Estado deben utilizarse únicamente para fines oficiales.
La explicación del funcionario
Ante la repercusión mediática, Adorni defendió la situación y sostuvo que la presencia de su esposa “no generó un costo adicional para el Estado”, ya que —según explicó— ella tenía previsto viajar por su cuenta y fue invitada a subirse al avión presidencial tras cambios en la agenda oficial.
El jefe de Gabinete argumentó además que se trató de una decisión personal: afirmó que deseaba que su esposa lo acompañara durante la gira y aseguró que el viaje fue pagado por ella.
Repercusiones políticas y pedidos de investigación
La polémica generó críticas desde sectores de la oposición y también dentro del propio oficialismo. Algunos dirigentes cuestionaron la coherencia del Gobierno, que había prometido reducir privilegios y gastos del Estado.
En ese contexto, se presentaron pedidos de informes y denuncias para determinar si existió un uso indebido de recursos públicos o una posible violación a la normativa de ética pública.
Incluso la vicepresidenta Victoria Villarruel ironizó sobre el episodio en redes sociales, alimentando la discusión política en torno al tema.
El respaldo del Gobierno
Frente a la escalada del escándalo, el presidente Milei y funcionarios del Ejecutivo salieron a respaldar públicamente a Adorni. Desde el Gobierno sostienen que no hubo irregularidades en el viaje y denuncian que se trata de una campaña política y mediática contra la administración libertaria.
Mientras tanto, el jefe de Gabinete reconoció que la situación generó polémica y aseguró que su gestión actúa “con honestidad”, en medio de las investigaciones y pedidos de aclaración sobre el episodio.
Un debate que sigue abierto
A pesar de las explicaciones oficiales, el caso sigue generando debate sobre los límites en el uso de recursos del Estado y las normas de transparencia que deben regir la actividad de los funcionarios públicos.
En los próximos días podría haber nuevas definiciones administrativas o judiciales que determinen si el viaje se ajustó a la normativa vigente o si el episodio derivará en sanciones o investigaciones formales.
