En medio de elevadas tensiones internacionales y un contexto de crisis global, el presidente Javier Milei regresará a Estados Unidos para participar este sábado 7 de marzo de la Cumbre de Seguridad “Escudo de las Américas”, organizada por el presidente estadounidense Donald Trump en la ciudad de Miami, confirmaron fuentes oficiales y comunicados de la Casa Blanca.
El encuentro, que se realizará en un hotel del complejo Doral —propiedad de Trump a pocos kilómetros de Mar-a-Lago— agrupa a líderes de al menos doce países latinoamericanos aliados de Washington, con el objetivo oficial de “promover la libertad, la seguridad y la prosperidad en la región”.
Además del mandatario argentino, fueron invitadas autoridades como Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador), Nasry Asfura (Honduras), así como gobernantes de Panamá, Costa Rica, República Dominicana, Trinidad y Tobago y otros.
Por el momento no están confirmadas las presencias de Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil ni de Yamandú Orsi, aunque algunas fuentes diplomáticas señalan que aún podrían sumarse a la lista de asistentes.
El viaje se da en un escenario internacional marcado por el conflicto bélico abierto en Medio Oriente, donde Estados Unidos e Israel han intensificado su intervención militar, generando repercusiones y tensiones en distintas regiones del mundo.
Durante los días previos a la cumbre, Milei recibió al embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, con quien reafirmó el alineamiento de su gobierno con las políticas de la administración Trump.
Tras participar de la cumbre de seguridad, se espera que el presidente argentino se traslade a Nueva York para participar del “Argentina Week”, un evento de promoción económica y financiera que se desarrollará del 9 al 12 de marzo e incluirá la presencia de líderes del mundo empresarial, bancario y tecnológico, con el objetivo de presentar oportunidades de inversión en el país.
La participación de Milei en este tipo de encuentros internacionales subraya el eje de su política exterior orientada hacia una alianza estratégica con Washington, en momentos en que la región enfrenta desafíos de seguridad, geopolítica y económicos. Su presencia también genera debate sobre la posición de Argentina en escenarios multilaterales y su rol frente a influencias globales contrapuestas.
