
Las crecidas de los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú ya provocan evacuaciones y complicaciones en distintas localidades de la región. Los organismos oficiales mantienen el seguimiento hidrológico y anticipan que las condiciones de lluvias superiores a lo normal podrían continuar durante los próximos meses.
El fenómeno climático de El Niño comienza a mostrar sus efectos en distintos puntos del Litoral argentino, donde las lluvias intensas y las crecidas de los principales ríos generan preocupación por el riesgo de inundaciones. La situación afecta también a sectores de Paraguay y Uruguay, en un escenario regional que requiere un seguimiento permanente de las condiciones meteorológicas e hidrológicas.
Este viernes 16 de octubre, la agencia internacional Associated Press informó que las inundaciones provocadas por las intensas precipitaciones obligaron a numerosas familias a abandonar sus hogares y llevaron a productores ganaderos a trasladar animales hacia terrenos más elevados. En la provincia de Corrientes, el río Paraná alcanzó los 4,7 metros en Ituzaingó el jueves, con evacuaciones en esa localidad y en otros puntos de la provincia.
La situación también repercute en la actividad productiva, especialmente en las zonas rurales y ribereñas, donde el avance del agua afecta los campos y dificulta el traslado de animales.
Un fenómeno que podría intensificarse durante el verano
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó en su informe de octubre que las condiciones del fenómeno El Niño son de fuerte intensidad. Según las proyecciones difundidas por el organismo, existe una probabilidad del 100% de que esta fase se mantenga durante el trimestre octubre-diciembre de 2026 y continúe intensificándose.
El Niño se produce por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial que modifica los patrones de circulación atmosférica. En el centro y el este de Sudamérica, este fenómeno suele favorecer condiciones más húmedas y un aumento de las precipitaciones, aunque sus efectos varían según la región y las condiciones meteorológicas de cada período.
Para el Litoral argentino, el principal motivo de atención es la posibilidad de que las lluvias abundantes se mantengan durante la primavera y el verano, incrementando la presión sobre las cuencas fluviales y los sistemas de drenaje.
Sin embargo, los especialistas advierten que la intensidad del fenómeno climático no permite anticipar por sí sola qué localidades sufrirán inundaciones ni cuál será su magnitud. Para establecer esos escenarios es necesario considerar los pronósticos de lluvias, los niveles de los ríos y la evolución de los caudales.
Seguimiento de los ríos y alertas hidrológicas
El Instituto Nacional del Agua (INA) mantiene actualizado su sistema de alerta hidrológico para la Cuenca del Plata, con información sobre las alturas de los ríos y sus tendencias.
Además, el Gobierno nacional publica un boletín semanal sobre la situación hidrometeorológica vinculada a El Niño. La edición número 7 fue publicada el 15 de octubre, con pronósticos emitidos el día 13, y reúne información de distintos organismos técnicos nacionales.
El seguimiento resulta fundamental para anticipar posibles desbordes, organizar la asistencia a las poblaciones afectadas y facilitar la adopción de medidas preventivas en las zonas más vulnerables.
La situación no se limita al Paraná. Las precipitaciones también provocaron crecidas del río Uruguay y del Iguazú. En las Cataratas del Iguazú, las autoridades debieron cerrar temporalmente el acceso a la pasarela de la Garganta del Diablo debido al elevado caudal del río.
En Paraguay, la localidad de Ayolas, situada frente a Ituzaingó, también registró evacuaciones por el avance del agua. En Uruguay, la crecida del río homónimo provocó anegamientos en sectores urbanos próximos al complejo hidroeléctrico de Salto Grande.
La prevención, clave para los próximos meses
Ante este escenario, el monitoreo de los pronósticos y de la evolución de los ríos será determinante para reducir los riesgos durante los próximos meses.
Las lluvias intensas pueden generar inundaciones tanto por el desborde de los cursos de agua como por la acumulación de precipitaciones en áreas urbanas y rurales. La saturación de los suelos y las dificultades de drenaje pueden agravar las consecuencias, incluso cuando las precipitaciones se producen lejos de las localidades afectadas.
Por eso, las autoridades recomiendan mantenerse informados a través de los canales oficiales, prestar atención a las alertas meteorológicas e hidrológicas y respetar las indicaciones de los organismos de emergencia.
El desarrollo de El Niño plantea un desafío para las provincias del Litoral, donde la planificación y la prevención serán fundamentales ante la posibilidad de lluvias superiores a los valores habituales durante la primavera y el verano 2026-2027.
Aunque todavía existe incertidumbre sobre la evolución de cada cuenca, las crecidas registradas en la región muestran que el seguimiento de la situación hídrica ya es una prioridad.
Fuentes: Servicio Meteorológico Nacional, Instituto Nacional del Agua y agencia internacional Associated Press.







