Independencia polarizada: los actos del 9 de Julio sacuden la escena política sin la presencia de Milei

Independencia polarizada: los actos del 9 de Julio sacuden la escena política sin la presencia de Milei

Este miércoles 9 de julio, la Argentina conmemoró el 209° aniversario de su Independencia con actos cargados de simbolismo y tensión política. En Tucumán, epicentro de los festejos patrios, el ritual fue encabezado por la vicepresidenta Victoria Villarruel —quien criticó la ausencia del presidente Milei— mientras éste decidió no asistir, generando controversia.

La tradicional vigilia en la Casa Histórica reunió al gobernador Osvaldo Jaldo y a otras autoridades provinciales, pero no al jefe de Estado, quien evitó el acto oficial y alegó “condiciones climáticas adversas” para suspender su viaje a Tucumán. En redes sociales, el vocero presidencial y el presidente insistieron que la densa niebla impedía vuelos, pero diarios nacionales cuestionaron la versión climática y la vincularon al malestar de gobernadores, enojados por el recorte de fondos y falta de diálogo .

Mientras tanto, Milei no permaneció de brazos cruzados. Según TN, participó del tradicional Festival de Bandas Militares en el Campo Argentino de Polo de Palermo a las 14.30, pero no estuvo en el desfile vespertino, un acto que finalmente se canceló en Buenos Aires por recorte de presupuesto. En lugar de actos oficiales posteriores, la Casa Rosada organizó un brindis para celebrar el cierre de organismos estatales, como la Dirección Nacional de Vialidad.

La ausencia presidencial fue marcada también en Tucumán por la vicepresidenta Villarruel, quien llegó al acto y lanzó una chicana: “¿Cómo no estar acá?”, en una frase que muchos interpretaron como un llamado al Presidente para que revise su postura.

Según La Gaceta y El Diario Nuevo Día, los actos centrales se mantuvieron sin cambios: hubo Tedeum religioso en la catedral, desfile provincial y presencia simbólica de las autoridades, pero sin el protagonismo presidencial.

La ausencia de Milei en un acto de fuerte carga histórica resuena en un contexto de tensión política: los gobernadores presionan en el Congreso para recuperar fondos retenidos, mientras el Gobierno nacional avanza con políticas de ajuste, recortes y privatizaciones, como la reciente disolución de Vialidad Nacional. En ese mapa, la figura presidencial se retrae, mientras la vicepresidenta encarna el vínculo con el ritual patrio.

Para la ciudadanía, los actos del 9 de julio ofrecieron lo de siempre: ceremonias solemnes, canciones, himnos y orgullo nacional. Pero en el plano político, dejaron al descubierto una grieta institucional: una Argentina fragmentada que mira su pasado con solemnidad y su presente con desconfianza.


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