
La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) detectó en los últimos días tres casos de alcoholemia con niveles alarmantes en rutas de la provincia de Buenos Aires, dos de ellos tan elevados que superaron la capacidad de medición de los dispositivos utilizados en los controles.
Uno de los episodios más graves ocurrió en la Autopista Riccheri, donde un conductor que aseguró no haber consumido alcohol registró un nivel superior a 3,0 gramos por litro de sangre. Un caso similar se detectó en Bahía Blanca, mientras que el tercer conductor, controlado sobre la Ruta Nacional 9, arrojó 2,14 g/l y minimizó la situación al afirmar que solo había tomado “una copa”.
Las autoridades señalaron que las imágenes registradas durante los operativos evidencian maniobras de conducción completamente incompatibles con la seguridad vial, con riesgo inmediato de provocar siniestros graves.
En todos los casos, los conductores fueron retirados de circulación en el acto, se les retuvo la licencia y quedaron sujetos a sanciones que pueden alcanzar multas de hasta 1.800.000 pesos, además de la inhabilitación para conducir.
Un verano con cifras preocupantes
Durante enero y febrero, la ANSV controló más de un millón de vehículos en rutas y accesos a destinos turísticos de todo el país. Como resultado, se labraron 23.527 infracciones, entre ellas 3.672 casos de alcoholemia positiva.
Además, se detectaron miles de faltas vinculadas a la seguridad vial: ausencia de revisión técnica obligatoria, falta de uso del cinturón de seguridad, carencia de documentación, vehículos sin seguro y patentes adulteradas o inexistentes.
Recomendaciones para evitar tragedias
Desde la ANSV insisten en una premisa simple pero vital: si se toma alcohol, no se maneja. En ese sentido, recuerdan algunas pautas básicas para reducir riesgos:
- Designar siempre un conductor que no consuma alcohol.
- Utilizar transporte alternativo: remises, taxis o aplicaciones.
- Evitar “medirse” o confiar en la tolerancia personal: el alcohol afecta reflejos y percepción desde niveles bajos.
- Planificar el regreso antes de salir.
- Respetar todas las normas de tránsito, incluyendo el uso del cinturón y la documentación obligatoria.
Cada control que retira a un conductor alcoholizado de la ruta, remarcan, no es solo una infracción menos: es una posible tragedia evitada. En el pulso silencioso de la noche y el asfalto, la responsabilidad individual sigue siendo la primera barrera para cuidar la vida propia y la de los demás.






