El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, protagonizó uno de los discursos más contundentes de la reciente cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, realizada en Bogotá, Colombia, donde llamó a reforzar la integración regional y cuestionó las nuevas formas de dominación sobre América Latina.
Durante su intervención, el mandatario brasileño planteó una mirada histórica sobre la región y denunció lo que definió como intentos de “recolonización” económica:
“Nos quitaron oro, la plata, diamantes, minerales. Ahora nos quieren colonizar de nuevo”, afirmó, en una frase que sintetizó el tono político de su exposición.
Un discurso atravesado por la geopolítica
La cumbre —organizada por el gobierno de Gustavo Petro— se desarrolló en un contexto internacional atravesado por conflictos bélicos, tensiones energéticas y reconfiguración de alianzas globales. En ese marco, Lula advirtió sobre el impacto de las guerras en el desarrollo de los países:
Señaló que el mundo destinó cerca de 2 billones de dólares al gasto militar, mientras más de 600 millones de personas siguen padeciendo hambre, una desigualdad que consideró “inaceptable”.
Además, insistió en la necesidad de mantener al Atlántico Sur como una zona libre de disputas geopolíticas externas, en línea con su histórica postura de defensa de la soberanía regional.
Críticas a organismos internacionales y a EE.UU.
En otro tramo de su discurso, Lula cuestionó el funcionamiento del sistema internacional y, en particular, el rol del Consejo de Seguridad de la ONU, al que acusó de no cumplir con su misión de garantizar la paz.
También se refirió a la política exterior de Estados Unidos hacia países como Venezuela y Cuba, al advertir que no debe permitirse la violación de la integridad territorial de ninguna nación, una postura que ya había expresado en otros foros al denunciar intervenciones en la región .
La integración regional, en el centro del debate
El presidente brasileño volvió a poner el foco en uno de los ejes centrales de su política exterior: la integración latinoamericana. En distintas intervenciones recientes, Lula ha advertido que la región atraviesa un retroceso en ese proceso y que organismos como la CELAC necesitan recuperar dinamismo .
En ese sentido, la cumbre buscó precisamente fortalecer la coordinación regional frente a desafíos comunes, desde la seguridad hasta el desarrollo económico y social .
“La verdadera guerra”
Hacia el cierre, Lula apeló a una definición política que generó una fuerte ovación entre los presentes:
“La guerra que tenemos que luchar es contra el hambre, el analfabetismo y la falta de energía”, sostuvo, marcando distancia de las lógicas militares y proponiendo una agenda centrada en el desarrollo humano.
El discurso del mandatario brasileño volvió a posicionarlo como una de las voces más activas en la discusión sobre el rol de América Latina en el escenario global, en un momento en el que la región debate entre la fragmentación interna y la necesidad de construir una agenda común frente a un mundo cada vez más inestable.
