Una obra vial clave para Corrientes repensada por estudiantes de Ingeniería

El trabajo fue presentado como Proyecto Final de la carrera Ingeniería Civil de la UNLP y recibió la máxima calificación. La propuesta plantea algunas variantes al proyecto original de Vialidad Nacional. La Autovía “Travesía Urbana Corrientes”, que está en proceso de construcción, es considerada una de las obras más importantes de los últimos 25 años en la ciudad litoraleña.

Pensando como futuros profesionales, un grupo de estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UNLP desarrolló, como Proyecto Final de la carrera Ingeniería Civil, un plan de trabajo relacionado al proyecto de Vialidad Nacional para la construcción de la Autovía “Travesía Urbana Corrientes”.

La propuesta, que plantea algunas variantes al proyecto original y obtuvo un 10 de calificación, fue presentada por los alumnos Pablo Luciano Álvarez Ortega, Lisandro Lalli, Fernando Palhinha, Juan Manuel Rybak, Lucas Tiseira y Francisco Yarcho. En la instancia de evaluación, que se realizó de manera virtual, 4 de los 6 integrantes del grupo se graduaron de ingenieros civiles. Estuvieron bajo la coordinación del Ing. Bernardino Capra y la coordinación general del Ing. Juan Francisco Bissio.

Para el trabajo de la materia tomamos la idea de realizar la obra e hicimos un proyecto paralelo al de Vialidad Nacional, con algunas modificaciones que nos parecieron oportunas”, señaló Rybak, integrante del equipo.

En abril de 2018 se inició la construcción del primer tramo de la obra. El objetivo es transformar la ruta nacional 12 en autovía a lo largo de 13 kilómetros, desde el control policial de Riachuelo hasta el acceso a Santa Ana, pasando por todos los accesos a la capital correntina, el tramo con mayor densidad vehicular de toda la provincia litoraleña.

La obra de Vialidad Nacional fue pensada para brindar mayor seguridad vial, favoreciendo a los más de 8500 vehículos y 35 mil personas que diariamente circulan por el tramo. Además, las tareas optimizarán la circulación y disminuirán los tiempos de viaje, otorgando mayor fluidez al transporte de carga y potenciando la productividad de la región.

En tanto, el proyecto presentado por los alumnos de Ingeniería propone distintas acciones: duplicación de calzada existente y pavimentación de banquinas internas; construcción de colectoras; dos intersecciones rotacionales: Avenida Maipú y R.P. N°43; una intersección alto nivel: Avenida Independencia; dos intersecciones bajo nivel: Avenida Centenario y Avenida Libertad; puentes para A° Pirayuí; terraplenes armados, construcción de alcantarillas transversales y de accesos de H°A°; bacheo y sellado de juntas; colocación de alambrados, tranqueras e iluminación; y señalización horizontal y vertical.

Con estas tareas el objetivo planificado por los estudiantes es lograr beneficios como una mejora en la capacidad vial, condiciones de circulación y seguridad vial a la ruta existente; generación de empleo genuino y calificado en la etapa de construcción; y jerarquización de la infraestructura vial de la ciudad de Corrientes.

A su vez, respecto al proyecto original, las propuestas planteadas por el equipo de la Facultad presentan algunas variantes. Por ejemplo, “en la intersección de la autovía con la Av. Centenario, donde se encuentra un asentamiento en uno de los extremos del polígono o zona limitada por Vialidad, se optó por modificar la planimetría de la colectora derecha. Así se podría evitar el desalojo de dicho asentamiento, lo cual en caso de concretarse conllevaría costos económicos, sociales, plazos de obras, entre otros inconvenientes”, indicó el grupo.

En tanto, en la intersección de la autovía con la Av. Independencia se proyectó un paso a alto nivel que permitiría la no afectación de la velocidad de circulación de los vehículos y grandes ahorros de costos a los usuarios. Además, se evitará que se mezcle el tránsito urbano con el tránsito de la autovía, a diferencia de la propuesta elegida por Vialidad que contempla hacer una intersección a nivel por medio de una rotonda.

El ingeniero Bissio, profesor titular de la materia Proyecto Final de Carrera para Ingeniería Civil, destacó que el equipo “desarrolló un trabajo excelente durante todo el segundo cuatrimestre de 2019 y, al llegar a la instancia de presentarlo en público, se encontró con la dificultad por todos conocida. No obstante, se abocaron a la tarea no menor de coordinar una presentación pública en la que no estarían juntos, y lo lograron de manera sobresaliente. De esa manera, agregaron un plus a lo ya obtenido durante el cuatrimestre, logrando la calificación más alta (10), una nota que no es frecuente en la asignatura”. 

Bissio añadió que a los estudiantes se les trata de dar la mejor base para iniciar su trayectoria profesional. “La intención de nuestros Proyectos Finales incluye la integración de conocimientos y competencias adquiridas en las diferentes asignaturas, pero fundamentalmente, la competencia del trabajo en grupo”.

El profesor hizo especial hincapié al afirmar que, en carreras como Ingeniería Civil, los grandes logros se consiguen solamente a partir de la labor en equipo.

La presentación del Proyecto Final de los alumnos está disponible en:

Estudiantes de la UNLP crearon un escudo de protección para un nano-satélite que viajará al espacio

Irá incorporado dentro de un satélite de la empresa argentina Satellogic, que será lanzado en 2021. El desarrollo, ideado por alumnos de la Facultad de Ingeniería, es uno de los ganadores del concurso Open Space, un programa espacial que tiene como objetivo promover el interés en los jóvenes por la ciencia y la tecnología.

Un equipo de estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata es uno de los dos finalistas del concurso Open Space. Se trata de un programa para jóvenes que, en 2021, enviará al espacio un módulo del tamaño de un nano-satélite. El artefacto tendrá en su interior los trabajos de los proyectos ganadores y viajará dentro de un satélite de la empresa Satellogic. El grupo de la UNLP, “Space Shielding”, desarrolló un escudo que busca reducir el costo de protección de componentes electrónicos de la radiación.

El primer desafío de Open Space (hcps://www.spaceisopen.com/) contó con más de 300 participantes. Finalmente, se conformaron cinco equipos de 10 universidades y 8 provincias, que presentaron ambiciosos proyectos espaciales.

El equipo “Space Shielding” está integrado por Gustavo Ariel Schmidt, Federico Olivero, Matías Stamm y Julio Esteban (los cuatro de Ing. Electrónica); y Agustín Mazzocato (Ing. Electromecánica) de la UNLP. Además, está compuesto por Rocío Santos (Arquitectura en la UCALP, sede Bernal); y Santiago Andrés Testa (Ing. Química UTN-FRA). “Nuestro trabajo consistió en generar un estándar de protección contra los daños que ocasiona la radiación en los sistemas electrónicos en un satélite. Un escudo que permita el empleo de electrónica comercial y no sólo de grado espacial, posibilitando el uso de dispositivos de mayor performance y mucho menor costo”, explicaron desde el grupo.

Para los estudiantes fue una experiencia muy gratificante. “Estamos felices de haber participado. Este concurso significó un punto de encuentro entre alumnos y profesionales de mucha experiencia en el campo, dispuestos a dar apoyo y comprometerse con los distintos proyectos”, afirmaron.

Los finalistas destacaron la ayuda de Roberto Cibils de INVAP; Diego Day y Elmar Mikkelson, del GEMA y a Sonia Botta del CTA, estas dos últimas son unidades de investigación del Departamento de Aeronáutica de la Facultad de Ingeniería. “Con nuestro proyecto esperamos disminuir los costos de este tipo de misiones y, de esta forma, dar un pequeño pero importante paso hacia la democratización del espacio”, confiaron.

Los ganadores compartieron el podio con “To Infinity and Beyond”, de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Este grupo de estudiantes desarrolló un gemelo digital que permite reducir el costo de fabricación de tecnología espacial.

Desde la organización afirmaron que todos los proyectos de esta convocatoria sorprendieron muy positivamente al jurado, planteando objetivos tan variados y ambiciosos como simplificar la electrónica de los satélites, desarrollar modelos digitales para democratizar el desarrollo de satélites, protegerlos de la radiación, o utilizarlos para medir tormentas solares y para facilitar el control de las emisiones de metano. Los equipos trabajaron durante cuatro meses con tutores de INVAP, las universidades de La Plata y San Martín, Skyloom y Satellogic.

Quedamos impresionados con la calidad de los equipos”, coincidieron José Relloso, de INVAP, y Marcos Franceschini, de Skyloom, destacando el potencial de los estudiantes argentinos.

La energía positiva, el ingenio, el profesionalismo y el talento de los finalistas nos recuerda, en un momento difícil para el país, que los jóvenes son tierra fértil. Y si trabajamos por ellos darán frutos que nos recompensarán con alegría y esperanza”, sentenciaron.

Por su parte, el decano de Ingeniería, Horacio Frene, destacó la participación de los alumnos de la Facultad en este tipo de concursos y consideró que “cada desafío en el que se presentan es una oportunidad para poner en práctica lo aprendido en la carrera”. Además, resaltó el buen rendimiento que demuestran en cada competencia.

En tanto, Marcos Actis, vicepresidente del Área Institucional de la UNLP y director del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), expresó que “este tipo de iniciativas son fundamentales, ya que proponen experiencias para activar el interés por la ciencia, la tecnología y la ingeniería en los jóvenes, y sientan las bases para el desarrollo de una industria con alto potencial, con aplicación concreta en el área espacial.”

Con la mirada puesta en la Luna  

Este primer desafío de Open Space es impulsado por Academia Exponencial y Satellogic, dos organizaciones privadas vinculadas a la tecnología y a la ciencia espacial. El objetivo es promover en los jóvenes el interés por la ciencia, la tecnología y la ingeniería, y cuenta con el apoyo de organizaciones como INVAP, Skyloom, el Instituto Balseiro, el ITBA, Digital House, y las Universidades de San Martín, La Plata, San Andrés y la Fundación Varkey. “Estamos muy orgullosos de haber sido co-organizadores del primer desafío y positivamente sorprendidos con el resultado”, dijo Emiliano Kargieman Fundador y CEO de Satellogic.

En los próximos días Open Space anunciará una nueva serie de desafíos, algunos apuntan literalmente a la Luna y más allá”, anticipó Ignacio Peña, Fundador y CEO de Open Space.

Con el aporte de Ingeniería, se enciende la primera estufa solidaria

A partir de un proyecto de extensión, se construyó un modelo local de este artefacto que tiene su origen en Neuquén. Fabricado con perfilería de hierro y ladrillos, se puede utilizar con distintos tipos de leña y residuos de poda. La idea es avanzar con el desarrollo de cocinas de gran capacidad de cocción. Participaron alumnos, docentes y no docentes de la UNLP.

Con el objetivo de brindar una opción económica y confiable para la calefacción en hogares de barrios populares, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) construyó un modelo local de las denominadas estufas solidarias. El primer dispositivo fue instalado en un comedor comunitario de Villa Garibaldi. Fabricado con perfilería de hierro y ladrillos, se puede utilizar con distintos tipos de leña. Cuenta con una doble cámara de combustión que aporta seguridad y eficiencia a la operación. La idea es avanzar con el desarrollo de cocinas que permitan la cocción de grandes cantidades de alimentos.

La iniciativa es un proyecto de extensión acreditado y financiado con recursos propios de la Facultad y donaciones. Juan Francisco Martiarena, secretario de Extensión de Ingeniería, mencionó que la estufa solidaria tiene su origen en la ciudad de Rincón de los Sauces (Neuquén), donde ya funcionan estos modelos. A partir de un trabajo colaborativo con sus promotores, que son docentes y estudiantes de una escuela técnica de esa localidad, se logró obtener una versión local en la UNLP.

La estufa se compone, principalmente, por perfilería de hierro y ladrillos. De su construcción participaron estudiantes, docentes y no docentes de Ingeniería y de la Facultad de Artes. “El tiempo que demanda entre la fabricación y la instalación es de unas 8 horas, aproximadamente. Esperamos que, a partir de mejorar la práctica, podamos lograr optimizarlo. La estufa utiliza madera o leña que se quema en una primera cámara de combustión. Los gases generados pasan a una segunda cámara, donde se siguen quemando gracias al ingreso de aire secundario. Esto hace que se mejore el rendimiento y se logre una combustión más completa (reduciendo la cantidad de residuos tóxicos que se generan en la primera combustión). Estos gases terminan saliendo por un escape que da al exterior del lugar donde se ubica”, detalló el ingeniero.

Según Martiarena, entre las ventajas de este sistema, comparado con artefactos de calefacción a gas, es que permite en primera instancia independizarse de este recurso no renovable. Además, en los lugares que aún no cuentan con infraestructura adecuada para su instalación, se puede atacar el problema de la calefacción en el corto plazo mientras se impulsa el desarrollo de los servicios urbanos. “Otro aspecto interesante es que estas estufas están diseñadas para utilizar cualquier tipo de madera, por lo que se pueden aprovechar residuos de poda que, por esta época del año, son fáciles de conseguir”, destacó.

El primer dispositivo desarrollado por los extensionistas de la UNLP fue instalado en el comedor popular “El Arroyito”, ubicado entre las calles 5 y 537 de Villa Garibaldi. Su construcción demandó una inversión aproximada de 6.500 pesos. Este tipo de estufas están diseñadas para calefaccionar un ambiente mediano.

La finalidad ahora es conseguir más financiamiento para poder fabricar nuevas unidades y destinarlas a otros comedores de la ciudad que más lo necesiten. “Contamos con un equipo de trabajo dispuesto a continuar con la fabricación y la capacitación para hacerlo”, aseguró el secretario de Extensión.

Martiarena adelantó que un nuevo objetivo es realizar adaptaciones al proyecto para construir, además, cocinas populares. “Esta idea surge a partir de indagar en las necesidades que se mantienen y agudizan en los comedores. La propuesta consiste en adaptar la idea de optimización de la combustión doble para generar un artefacto que permita cocinar grandes volúmenes de alimentos y, a su vez, calefaccionar ambientes”, expresó.

Los extensionistas llevan adelante el proyecto con gran compromiso y esfuerzo, trabajando voluntariamente con la comunidad y en el contexto actual de la pandemia.

Cuenta regresiva: ingenieros de la UNLP le toman la temperatura al SAOCOM 1B

Con gran expectativa, los ingenieros de la Universidad Nacional de La Plata que participaron de la construcción del SAOCOM 1B comienzan a palpitar su lanzamiento. Cinco de ellos, además, forman parte de los simulacros de despegue y estarán durante la cuenta regresiva, desde la sede de la CONAE, en la Ciudad de Buenos Aires. El segundo satélite argentino con tecnología de radar será enviado al espacio, entre el 25 y el 30 de julio, por un cohete Falcon 9 de la empresa estadounidense SpaceX, desde la estación espacial de Cabo Cañaveral.

En los últimos días se iniciaron las pruebas de funcionamiento y estado de salud del satélite, así como operaciones de integración y encapsulado dentro de la cofia del lanzador. El despegue estaba previsto para marzo pasado, pero fue suspendido por la pandemia de coronavirus. Su puesta en órbita será clave para la producción agrícola, ya que permitirá medir la humedad de los suelos y alertará sobre potenciales inundaciones, entre otros servicios.

Una vez que se encuentre en órbita, desde el Centro de Control de Misión ubicado en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, en Falda del Carmen (Córdoba), se realizará el monitoreo constante del satélite. Allí se recibirán sus primeras señales de funcionamiento en el espacio y se deberán chequear todas las variables con el apoyo de los equipos apostados en dos salas de soporte, una en la sede de la CONAE de Buenos Aires y otra en la de INVAP, en Bariloche.

El SAOCOM 1B comenzó a ensamblarse en 2015 y superó todos los ensayos ambientales, que consisten en simular las condiciones que sufrirá en la etapa de despegue dentro del vehículo lanzador a través de pruebas de vibración, termovacío y de compatibilidad electromagnética. Dentro de estos ensayos, también se incluyó uno de los más complejos que es el de despliegue de los paneles de la antena de 35 metros cuadrados, que está integrada al satélite. En este aspecto, el aporte del Grupo de Ensayos Mecánicos y Aplicados (GEMA) de la Facultad de Ingeniería de la UNLP fue fundamental ya que consistió en el diseño, análisis y control térmico de la antena SAR (Radar de apertura sintética).

Esta antena es el instrumento que los satélites SAOCOM 1A y 1B poseen para llevar a cabo su misión. Está formada por cinco paneles que, una vez desplegados en órbita, desarrollan una superficie de 10 metros de largo por 4 de ancho aproximadamente”, detalló Pablo Ringegni, director del GEMA.

El ingeniero aeronáutico indicó que el desempeño funcional de esta antena es extremadamente dependiente de su planitud, por lo que debe procurarse minimizar las deformaciones (contracciones y/o dilataciones) que se producen en la misma a causa de las temperaturas que adquiere en órbita en diferentes zonas radiadas por el Sol, la Tierra o el espacio profundo. “Se trata de analizar y diseñar el control térmico de la antena para que esta permanezca dentro de cierta planitud requerida que asegure su mejor desempeño”, explicó.

Días atrás se llevó a cabo el rehearsal, que “es un ensayo que se hace en el escenario real de trabajo, simulando el lanzamiento real. La única diferencia es que los datos que aparecen en nuestras pantallas en vez de venir del satélite provienen de un simulador”, detalló Mariano Martínez, responsable del grupo de Control Térmico del GEMA que participó del simulacro.

Esta experiencia debía hacerse en el Centro Espacial Teófilo Tabanera. Así se hizo para el SAOCOM 1A y, en febrero, para el SAOCOM 1B, pero dada la situación coyuntural por la pandemia el grupo total se dividió en tres: una parte se quedó en Córdoba, otra en Bariloche y un sector en Buenos Aires. En este último grupo se encuentran los ingenieros de la UNLP.

Técnicamente, lo que se hizo fue simular desde unas cuatro horas antes del lanzamiento hasta la finalización del despliegue de la antena SAR, que es el principal instrumento del satélite. “Nosotros controlamos las temperaturas de los distintos sistemas de despliegue y damos la aprobación para que se inicie cada paso. Todo esto se debe a que, como la antena es muy grande, en el lanzamiento tiene que ir plegada para entrar en el lanzador. Está compuesta por siete paneles que, una vez que el satélite está en órbita, hay que desplegar”, explicó Martínez.

En estos días, los integrantes del grupo de Control Térmico del GEMA se encuentran monitoreando temperaturas de manera remota, desde sus casas. En tanto, el último simulacro se realizará con telemetría real del satélite, el cual ya se encuentra sobre el cohete Falcon 9. “Es un simulacro de la cuenta regresiva del lanzamiento. Para la verdadera cuenta regresiva nosotros vamos a estar ahí, en la sede de la CONAE en Buenos Aires, y también durante el despliegue de la antena radar, que se puede extender hasta el día siguiente”, señaló la ingeniera Sonia Botta, que forma parte del equipo junto a Juliana Rodríguez Sartori, Lucía Schallibaum, Darío Belardinelli y Mariano Martínez.

Un trabajo integral

Para el desarrollo del SAOCOM 1B un equipo del GEMA se ocupó de construir modelos de la antena y realizar una gran cantidad de análisis y simulaciones a través de softwares específicos de control térmico. Se trabajó en el diseño y ubicación de radiadores, mantas térmicas y calentadores en diferentes zonas de la antena. También se realizó la confección de varios procedimientos de ensayo de desarrollo y validación de modelos, tanto de componentes como de paneles de la antena y de la misma antena completa.

En este sentido, se llevaron adelante varias campañas de ensayos con el objeto de ir validando los modelos numéricos que se fueron desarrollando a través del proyecto. Estas pruebas se realizaron con la participación de varios integrantes del GEMA, entre ellos, ingenieros especialistas, técnicos y pasantes de la carrera Ingeniería Aeroespacial, en instalaciones del laboratorio IABG de Alemania, en dependencias de la CONAE en Córdoba, y en la sede de INVAP en Bariloche.

Al igual que su gemelo que se lanzó en octubre de 2018, el SAOCOM 1B se utilizará para medir la humedad del suelo; desarrollar guías de crecidas de los ríos; alertar sobre inundaciones; brindar datos de navegación; dar soporte al agro para la fertilización y la fumigación y detectar desplazamientos del terreno, acuíferos, derrames de petróleo y pesca ilegal.

Además de las tareas mencionadas, otro equipo del GEMA tuvo a su cargo el análisis, diseño, ensayos, confección y adecuación e integración del hardware térmico, en este caso las mantas térmicas (MLI), que recubren los paneles de la antena SAR y sus mecanismos de despliegue. Este grupo trabajó de manera conjunta con los encargados del control térmico para lograr alcanzar los requerimientos establecidos para la antena SAR. Para la ejecución de gran parte de estos trabajos se utilizaron las dos salas limpias que se disponen en la Facultad de Ingeniería.

En tanto, en el área mecánica estructural, un tercer equipo del GEMA llevó a cabo el diseño y análisis estructural de diversos componentes de la antena SAR, entre ellos las cajas de electrónica que posee la antena (estos son los módulos CTR), antenas de transmisión de la plataforma del SAOCOM y diferentes estructuras soporte de tierra que fueron empleadas en las etapas de integración y ejecución de ensayos térmicos y estructurales de desarrollo. También se realizó la construcción e integración de diferentes estructuras y dispositivos con estándares aeroespaciales como demanda la industria. Las actividades se desarrollaron en instalaciones del Grupo de Ensayos de la UNLP.

Por su parte, Marcos Actis, director del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, del cual forma parte el GEMA, destacó que “estos proyectos les proveen a nuestros investigadores una experticia y conocimiento esenciales para volcarlos en la industria nacional y ponerlos al servicio del sistema productivo. Son experiencias muy valiosas para todos los que formamos parte ya que, además de participar de este proyecto de tamaña envergadura, logramos herramientas concretas para brindarle a la industria, como por ejemplo a la automotriz o de ferrocarriles, entre otras”.

Telecovid

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, junto al ministro de Salud de la Provincia, Daniel Gollan, y su viceministro, Nicolás Kreplak, visitaron esta mañana el primer Centro de Telellamadas donde voluntarios de la Universidad Nacional de La Plata realizan el seguimiento de forma remota de los contactos estrechos de pacientes que fueron diagnosticados con coronavirus.

Acompañado por la titular del Consejo Provincial de Articulación con el Sistema Científico y Universitario, Florencia Saintout, el Gobernador recorrió el dispositivo armado para tal fin, que tiene su sede en el edificio de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la UNLP. “La idea es dar un paso adicional en el seguimiento de los contactos estrechos y se ha desarrollado un software que le permite a los operadores hacer un seguimiento de quienes pueden ser vectores de la enfermedad”, explicó Kicillof.

Expresó también que “es muy importante llamarlos, establecer un contacto fluido, para mantenerlos informados, poder dar seguimiento a sus síntomas, pero por sobretodo para pedirles que se cuiden y cuiden a los demás, porque pueden ser ellos, sin saberlo, pacientes con COVID” y remarcó que “es una tarea de ayuda y de prevención”.

23 de junio de 2020. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, visitó el CETRECU ubicado en la Facultad de Periodismo de La Plata junto a autoridades. Foto: Mariano Sandá

Los operadores de las telellamadas son estudiantes avanzados de carreras afines a las ciencias médicas y la iniciativa se replicará en otras nueve universidades públicas con asiento en la Provincia. El Centro de atención telefónica de la UNLP tiene un rol fundamental en la estrategia de rastreo, seguimiento y vigilancia activa que la Provincia está desarrollando para los contactos estrechos de casos positivos de Coronavirus. El Gobernador destacó que “ya se hacen 6 mil llamados diarios”. Remarcó también el rol de los estudiantes y trabajadores de la Universidad: “Se realizó un llamado a voluntarios que quisieran hacer esta tarea y tuvimos 2 mil inscriptos”.

Saintout subrayó que “esto es muy importante no solo por su valor sanitario, sino por la cantidad de estudiantes y trabajadores que se han inscripto como voluntarios en una situación tan difícil”. El Centro trabaja en coordinación con el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE), la línea telefónica 148 del Gobierno de la Provincia y con el seguimiento que realizan los 135 municipios de los casos sospechosos.

También participó de la visita el director de la Unidad para el Fortalecimiento en Atención Primaria, Joaquín Larrabide, quien explicó que “se desarrolló una plataforma informática donde se van siguiendo los casos que se denuncian al sistema nacional y ante la necesidad de expandir el control, encontramos en las universidades un lugar con infraestructura adecuada”. “La Universidad ha logrado nuclear tecnología, solidaridad y una política de prevención de la pandemia y estamos muy orgullosos”, concluyó el Gobernador.

Micros Eléctricos

La Facultad de Ingeniería firmó un convenio con la empresa de Transporte Nueve de Julio. Iniciará los ensayos para el desarrollo de unidades sustentables con baterías de litio.

La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata comenzará a realizar ensayos con vehículos para la conversión del transporte público de pasajeros a propulsión eléctrica. La iniciativa quedó plasmada esta tarde a partir de un convenio específico entre la UNLP y la Empresa Nueve de Julio SAT.

El acuerdo fue rubricado en el edificio de Aeronáutica de la Facultad con la participación del vicepresidente del área Institucional de la UNLP y director del Centro Tecnológico Aeroespacial, Marcos Actis; el decano de Ingeniería, Horacio Frene; y el presidente de la empresa Nueve de Julio, Walter Mastropietro. También estuvieron presentes el director ejecutivo de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), José Arteaga; el subsecretario de Transporte bonaerense, Alejo Supply, funcionarios municipales y provinciales y representantes de gremios del transporte.

El convenio prevé ensayos preliminares con vehículos para el desarrollo del transporte público sustentable, con la misma tecnología actualmente presente entre las definiciones estratégicas presentadas por las autoridades nacionales. Cabe mencionar que ambas instituciones operan bajo sistemas de gestión de Calidad Internacional ISO 9001, considerando de trascendencia el cuidado del medio ambiente y al desarrollo de un sistema de transporte moderno, inclusivo y sustentable.

El Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA-UNLP) suministrará tecnología y parte del equipamiento para convertir una unidad de transporte público automotor de pasajeros de propulsión convencional (combustión interna) en propulsión eléctrica, alimentada con baterías de litio. Por su parte, la Empresa Nueve de Julio aportará una unidad con las mismas características de las utilizadas en el transporte público de pasajeros y colaborará con el desarrollo y montaje del equipamiento.

Uno de los aspectos interesantes del acuerdo es que, teniendo en cuenta la ausencia de normativas reglamentarias que regulen y permitan la utilización de unidades propulsadas con energías renovables alternativas en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires y de la Municipalidad de La Plata, la UNLP y la empresa iniciarán las acciones conjuntas para acordar el dictado de las normas regulatorias sobre la utilización de unidades destinadas al transporte público de personas.

Con esta iniciativa se contribuye con las políticas públicas de protección del medio ambiente. Involucrarse en este tipo de desarrollos sigue posicionando a la Facultad como una institución que produce conocimiento aplicado en beneficio de nuestra sociedad”, explicó el decano Horacio Frene.

La idea de este emprendimiento es demostrar que se puede evitar comprar micros eléctricos afuera, que es lo que se hace hoy en día, que tienen un valor de 400 mil dólares, cuando acá tenemos los recursos para hacerlos y nos saldría alrededor de 100 mil dólares. Creemos que es esencial aprovechar la trayectoria del CTA en reconversión para generar conciencia, y que nuestros funcionarios vean que se pueden hacer desarrollos en el país apostando al litio, que es un recurso sustentable y mucho más económico”, agregó el director del CTA , Marcos Actis.

El CTA cuenta con vasta experiencia en el campo de las energías renovables. Hace menos de un mes se puso en marcha una camioneta convertida para el municipio de Tapalqué. Además de esta experiencia, en la ciudad de La Plata circulan en la zona del Bosque los micros ecológicos de la UNLP para el traslado de estudiantes, docentes y no docentes. Estos vehículos funcionan íntegramente con baterías de litio desarrolladas en Ingeniería.

La principal ventaja de utilizar litio es que los vehículos funcionan con energías completamente limpias. Además, este tipo de baterías duran cinco veces más que las de plomo y son reciclables. Paralelamente, la alimentación eléctrica del motor no afecta en absoluto el medioambiente, como sí ocurre con los combustibles fósiles convencionales. Así se contribuye a evitar el calentamiento global al reducir las emisiones de gases”, detalló Guillermo Garaventta, investigador del CTA y experto en la materia.

A %d blogueros les gusta esto: