Deuda: las claves del acuerdo, según CEPA

Luego de mucho esfuerzo, y tras varios meses de negociación, Argentina logró un acuerdo con los bonistas bajo ley extranjera.

La deuda reestructurada asciende a aproximadamente US$ 68.800 millones de stock de capital.

En este informe, CEPA resume las principales claves del acuerdo.

Claves

1- HAY ACUERDO POR LA DEUDA. Luego de mucho esfuerzo y meses de negociación, Argentina logró el acuerdo con los bonistas bajo ley extranjera. 

2- La deuda reestructurada asciende a aproximadamente US$ 67.000 millones de stock de capital en lo referido a deuda de ley extranjera (tipo de cambio al 4 de agosto).

3- ¿Cuáles son los beneficios del acuerdo? En los primeros años, ahorra dólares y también pesos.

  • PERMITE DESPEJAR VENCIMIENTOS de los próximos años y con ello, recuperar una senda de crecimiento: si entre 2020 y 2024 vencían nada más y nada menos que US$ 63.692 millones por todo concepto (capital e interés, deuda pública y privada, ley local y extranjera), vamos a pagar sólo US$ 7.556 millones aproximadamente. Hay un alivio financiero de US$ 30.300 millones en los vencimientos de títulos bajo ley extranjera, producto de la reducción de la tasa de interés: de 7% que pagaba Macri, ahora se pagará 3,1% promedio. Si consideramos el tratamiento equitativo a la deuda en moneda extranjera bajo ley local, el ahorro en el período supera los US$ 37.000 millones.
  • DESCOMPRIME LA DEMANDA DE DÓLARES, importantísimo en una economía como la de nuestro país atravesado por la recurrente restricción externa.
  • Esto permite LIBERAR INGENTES RECURSOS FISCALES para atender la pandemia y para recuperar el consumo y la producción, y con ello el crecimiento económico. En el presupuesto 2019 los intereses de deuda alcanzaron el 21% del total de gastos.

4- Vale recordar que los bonistas arrancaron ofreciendo un acuerdo por US$ 92 de valor Presente Neto por cada US$ 100 de valor original de cada título a fin de 2019. En febrero los acreedores ya ofrecían U$S 75. En la primera oferta del Gobierno argentino, en abril de 2020, se propuso pagar U$S 40 y los bonistas allí contraofertaron US$ 65. La brecha seguía sin cerrarse. La última propuesta argentina: Martín Guzmán ofreció en mayo US$ 53 por título. Finalmente el acuerdo se cierra entre US$ 54 y US$ 55: LOS ACREEDORES REDUJERON SU OFERTA 70%; ARGENTINA LO MEJORÓ 35%.

5- Aunque algunos medios adelantaron acuerdos en relación a cuestiones legales, lo cierto es que Argentina mantuvo su posición al respecto. Dice el comunicado “Argentina, SUJETO A LA OPORTUNIDAD EN QUE SE EVIDENCIE SU APOYO POR PARTE DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL EN SENTIDO GENERAL, ajustará ciertos aspectos de las cláusulas de acción colectiva en los documentos de los nuevos bonos”. Es decir, aceptará esos acuerdos siempre y cuando sean considerados como criterio general en las negociaciones de deuda actuales en el mundo. Lo que se discute aquí es  que no haya tantas trabas para llegar a las mayorías de aceptación en futuras reestructuraciones

6- ARGENTINA LOGRÓ COMPRAR TIEMPO en los próximos 5 años e imponer la curva aplanada de vencimientos, que era el plato fuerte de la oferta original. Ver Gráfico debajo: en rojo los vencimientos sin canje (heredados) y en celeste los nuevos vencimientos.

7- A esta altura del partido ya nadie puede discutir la BUENA FE DE LA PROPUESTA ARGENTINA, que se mantuvo incluso frente al escenario de pandemia.

8- Para poner en valor: Ecuador está reestructurando su deuda a la par de la Argentina, por un monto sensiblemente menor (US$ 17.400 millones), con una oferta cercana a US$ 59 de Valor Presente. Es decir, nuestro país logra un acuerdo con una sensiblemente menor oferta a la del ejemplo que BlackRock quiso que se emulara.  

9- Un comentario técnico importante: no esperen grandes modificaciones del ratio deuda/PBI, dado que cálculo se realiza considerando stock de capital de deuda y no hay grandes quitas al mismo, sino que la clave es reducción de intereses y extensión fuerte de plazos.

10- ¿Qué se puede esperar en el corto plazo para la vida cotidiana de los argentinos? Se puede aspirar (aunque sin muchas expectativas) a que se reduzcan las tensiones cambiarias por un tiempo. A la par, poder usar recursos para ATP, IFE, Jubilaciones y demás que apuntalen el ingreso popular sensiblemente afectado por la pandemia

11- ¿Se acaba la discusión de la deuda? No. Primero, hasta el 24/8 se seguirá discutiendo cuestiones puntuales de este acuerdo hasta el momento de la aceptación final del acuerdo. Pero además, porque resta discutir la deuda de UU$ 44.000 con el FMI y las condiciones del mismo, y esto es TOTALMENTE RELEVANTE para la economía de nuestro país. Esto volverá a poner en el centro de la escena la responsabilidad del organismo en la debacle económica, sobre todo durante 2018 y 2019.

Profundo retroceso en el mercado de trabajo durante el gobierno de Macri

La economía argentina, y particularmente el mercado de trabajo, registró un profundo retroceso en sus principales variables en los cuatro años que duró la gestión de Mauricio Macri. Se observa una tímida recuperación en el primer trimestre pre-pandemia que transcurre en el verano 2020, apenas asumido Alberto Fernández, pero ya en el mes de marzo empiezan a sentirse los efectos negativos de la pandemia.

Este informe se propuso contrastar ambos periodos en relación a las variables que publicó AFIP y Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Nación para el universo de trabajadores/as registrados/as privados y empresas privadas. A continuación detallamos las principales conclusiones:

  • Entre 2015 y 2019 se reduce la cantidad de empleadores en 24.505 casos. En el período de pandemia, la caída es similar y alcanza los 18.546 casos.
  • Entre 2015 y 2019 se reduce la cantidad de trabajadores/as registrados/as del sector privado en 230.264 casos. En el período de pandemia, la caída es de 173.507 casos. Nuevamente se presentan valores similares. La gestión de Cambiemos parece haber significado una pandemia en cámara lenta, aunque sin virus.
  • Durante el macrismo la pérdida de poder adquisitivo de la masa de salarios ascendió a 16,7% (tomando 2015 en promedio y 2019 en promedio). Como dato complementario, cuando la comparación de la masa salarial se realiza punta a punta entre noviembre 2015 y noviembre 2019, la caída real fue de casi 20 % (19,5%).
  • La evolución en 2020 muestra que la masa salarial real había logrado una recuperación hasta febrero 2020. El último mes pre-pandemia (febrero) registra una suba interanual de la masa salarial registrada 2,4% en términos reales. Al comparar febrero 2020 con diciembre 2019 se registra una suba de 12,1% real, lo cual es considerable teniendo en cuenta además, que si existe efecto estacional, este sería a la baja.
  • Luego de la recuperación mencionada (a febrero 2020) la masa salarial tuvo como resultado de la pandemia, el retorno a los valores mínimos de diciembre de 2019. La masa salarial al mes de abril 2020 perdió 11,7% respecto de febrero 2020 (punta a punta) y se ubicó al mismo valor real que a diciembre 2019.
  • Durante el macrismo, la caída de la masa salarial se explica en un 84% por la pérdida de los salarios contra la inflación y sólo 16% lo explica la pérdida de puestos de trabajo. De aquella frase de Prat Gay sobre la elección entre salarios y empleo, se constata que la preferencia por la preservación de los puestos de trabajo fue una parte central de las estrategias sindicales en el periodo, aunque con grandes excepciones dadas por sindicatos que –en distintas coyunturas- pelearon por paritarias por encima de la inflación.
  • Durante los meses analizados de la pandemia, la caída también se explica mayoritariamente por la reducción de salarios en términos reales (63%), mientras que la retracción de empleo explica el restante 37%.
  • Se observa que tanto en el macrismo como en la pandemia, y por distintas razones pero ambas orientadas a estrategias defensivas, se priorizó la protección del empleo a costa del salario. La inflación elevada del macrismo afectó fuertemente el nivel salarial en el marco de un proceso donde la economía real se vio fuertemente deprimida con 3 años de caída y sólo uno de crecimiento. A la par, el proceso regresivo condenó fuertemente a la industria mientras que otras actividades ganaron, pero se trató de los sectores con escasa  generación de empleo (agro, energía y sector financiero). En la pandemia, tanto desde el gobierno nacional como desde el rol sindical, se prioriza mantener intacta la estructura productiva mientras dura el aislamiento para garantizar la puesta marcha posterior. La pérdida de ingresos provisoria está asociada a esa estrategia deliberada de sostenimiento de puestos de trabajo, como se registra en el acuerdo UIA-CGT para suspensiones.
  • Cuando se analiza la caída del empleo registrado por tamaño de empresa se observa que durante los años de la gestión de Cambiemos la expulsión de trabajadores se concentró en las empresas de mayor porte: el 42% de los despidos fueron por parte de empresas con más de 1500 trabajadores. Despidieron las grandes, las pymes quebraron. En cambio, en los meses de febrero a abril de 2020, ese segmento de empresas grandes sólo concentró el 8% del total de casos de destrucción de empleo. Es decir, en los cuatro años que van entre noviembre de 2015 y noviembre de 2019, la dinámica de la empresa pyme (con menos de 1500 trabajadores/as) fue la de intentar retener al trabajador/a, mientras que las grandes empresas utilizaron el mecanismo de ruptura laboral como herramienta de mejora de rentabilidad. En cambio, el impacto de la pandemia golpeó de lleno en el segmento de empresas más pequeñas, que explican el 92% de la pérdida de empleo. No se descarta, dado el corto tiempo de análisis de impacto del COVID-19, que haya un pase a la inactividad forzosa y que la recuperación posterior pueda poner en marcha el universo pyme.
  • Al observar la participación según actividad de la caída de empleo neta del sector privado, se registra en el macrismo un protagonismo de la pérdida de empleo industrial, la cual explica el 72% del total (166.116 respecto de 230.264). En la pandemia, al contrario, no hay protagonismo especifico de una actividad, sino que se observa que los retrocesos son transversales a varias actividades económicas: la industria cae “sólo” 8,5%, mientras que otros sectores golpeados son Construcción (-33,2%), Hoteles y Restaurantes (-14%) y Comercio (-9,8%). Mientras que el macrismo tuvo políticas dirigidas a desfavorecer a un sector específico de la economía –la actividad industrial- en la pandemia se produce una afectación concomitante en varios sectores.

Descargue aquí el informe completo elaborado por el CEPA (Centro de Economía Política).

¿Es la pandemia o la cuarentena?

“La sensible caída de la actividad económica e industrial en prácticamente todos los países  del mundo resulta el mejor ejemplo del impacto económico de la pandemia, más allá de las medidas restrictivas impulsadas en cada lugar”, concluye un trabajo de investigación del Centro de Economía Política de Argentina y que se puede descargar desde aquí mismo para leer en su totalidad.

“Las medidas sanitarias impuestas por los gobiernos de los diferentes países han sido muy distintas en duración e intensidad, pero la crisis económica es común a todos”, se señala también en el informe del CEPA.

En este sentido, el reclamo de determinados sectores a las cuarentenas establecidas y el reclamo de “reglas claras” y propuestas económicas para los próximos meses, choca de frente con el efecto negativo de la pandemia tanto en países con mayor apertura como con menor apertura económica. Asimismo, el incremento constante de casos de contagios y el  actual rebrote del COVID-19 en diversos países profundiza la incertidumbre sobre el futuro.

En este documento mostramos la diversidad de medidas de aislamiento aplicadas en países seleccionados.

Ley de Alquileres

Alimentada por las crecientes dificultades de acceder a la vivienda junto con un sostenido proceso de inquilinización particularmente en los grandes centros urbanos, el jueves 11 de junio se dio sanción definitiva en el Senado a la llamada “ley de alquileres”. El universo alcanzado no es menor: al cuarto trimestre de 2019 los hogares inquilinos en CABA alcanzaron el 32% del total, 22% en La Plata, 30% en Córdoba y 20% en Rosario y Santa.

Entre los principales cambios que impulsa la ley de alquileres se encuentran: la extensión de los contratos mínimos para vivienda a tres años; la actualización de los precios de alquiler por promedio de inflación y salarios con una periodicidad anual; la regulación de los depósitos en garantía; la obligatoriedad de registrar los contratos ante AFIP; la diversificación de las garantías que puede presentar el inquilino para no ser obligado a presentar una garantía propietaria, entre otros.

El sector inmobiliario reclama que su rentabilidad está en sus mínimos históricos. Sin embargo, ello no está vinculado a una reducción de la renta, ya que los alquileres se mantienen estables en términos reales, sino al descalce de monedas producido por la peculiaridad del mercado inmobiliario: inmuebles que cotizan en dólares y alquileres que se cobran en pesos. De esa forma, en un escenario de estabilidad de precios de venta, la rentabilidad inmobiliaria está fuertemente vinculada a la evolución del tipo de cambio, y se reduce ante escenarios de fuertes devaluaciones como han ocurrido durante los últimos años.

Respecto de la nueva regulación que establece un criterio objetivo de actualización anual de precios de alquiler por promedio de inflación y salarios se observan los siguientes resultados:


—En un contrato iniciado en enero de 2014, la brecha entre los precios de mercado relevados y los ajustes que derivan de un promedio de inflación y salarios, se va a ampliando sucesivamente. Un contrato que a fines de 2016 pagaba 6.893 pesos, pagaría 5.309 pesos si hubiera existido la ley de alquileres. Es una diferencia de más de 1.500 pesos o más del 20%.
—Si tomamos como ejemplo un contrato iniciado en enero de 2017, durante el segundo semestre de 2018 pagó casi 12.000 pesos de alquiler. De haber ajustado mediante la ley de alquileres pagaría 9.459 pesos, 2.500 pesos de diferencia. Cerca de la finalización del contrato, a fines de 2019, paga 15.471, mientras con la ley pagaría 12.792, casi 2.700 pesos de diferencia (cerca del 20%).

Se advierte que la regulación de la actualización de precios de alquiler mediante promedio de salarios e inflación contribuye a generar una mayor estabilidad del precio de los alquileres, especialmente por la estructura de ajustes anuales en vez de semestrales como se venía dando.

Además, la nueva fórmula de actualización por promedio entre inflación y salarios logra generar una dinámica estable en la actualización anual de los precios de los alquileres, ya que se establece a partir de criterios objetivos, y vinculados a la evolución general de los precios de la economía, logrando conformar un marco regulatorio que reduce la incertidumbre propia de la falta de regulación del sector.

Los análisis socioeconómicos de las poblaciones inquilinas y rentistas muestran que los mercados de alquileres, bajo la actual situación, producen una dinámica regresiva en términos de distribución del ingreso. Se realizaron estimaciones para el AMBA (cuarto trimestre de 2019) arrojando los siguientes resultados: el 81% de la renta total de alquileres es apropiada por el 20% más rico (quintil 5). En cambio, el 20% de menores ingresos sólo se apropia del 1% del total, y el 60% de los hogares de menores ingresos recibe menos del 9% del total de renta de alquileres generada.

Finalmente, mencionar que la registración obligatoria de los contratos ante AFIP, establecida por la ley votada, permitirá ampliar la base de la recaudación tributaria, especialmente en aquellos segmentos de población que perciben más ingresos en concepto de renta, ubicados mayoritariamente en los quintiles de ingresos superiores, dotando así de mayor progresividad a la recaudación tributaria (CEPA).

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