La OMS indica que no hay evidencia de que el coronavirus se contagie a través de la cadena alimentaria

Hasta el momento no se han registrado casos de transmisión de COVID-19 en la comida, afirma la agencia que vela por la salud, mientras llama a invertir en la alianza para el desarrollo de tratamientos y vacunas para todos. “Es el mejor estímulo económico al que puede acudir el mundo”, sostiene.

La reacción a esta posibilidad se produjo tras la alerta de las autoridades chinas de que unas alas de pollo importadas de Brasil dieran positivo por COVID-19, conduciendo a la duda de si podemos contagiarnos a través de los alimentos, en este caso los congelados.

La doctora Maria Van Kerkhove, epidemióloga líder de la Organización Mundial de la Salud (OMS) explicó este jueves que entre los más de cien mil paquetes inspeccionados solo encontraron menos de diez infectados y recordó que anteriormente, junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, se publicaron directrices para las personas que tratan este tipo de alimentos.

El doctor Michael Ryan añadió que las personas ya están suficientemente asustadas con la COVID-19, por lo que es importante hacer un seguimiento de cerca de estos hallazgos para que la gente continúe con sus vidas cotidianas sin más temores.

No hay problema con la cadena alimentaria, por ahora ya hay suficientes problemas… Seguiremos investigando la situación, pero no hay evidencias de que la cadena alimentaria esté participando en la transmisión de este virus”.

¿Es posible infectarse dos veces de COVID-19?

Ante la cuestión de si hay evidencias de que alguna persona se haya infectado de coronavirus más de una vez, la doctora Van Kerkhove indicó que algunos países sugirieron esa posibilidad pero que no se ha confirmado hasta el momento y que se está intentando encontrar los casos donde se hubiera producido esta situación.

Fuente: https://news.un.org/

“Llegó el momento de avanzar hacia el etiquetado frontal de alimentos”

Así lo afirmó el Defensor del Pueblo Adjunto bonaerense, Walter Martello, ante la decisión del Ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, de impulsar una ley que obligue a poner un sello visible de advertencia en los paquetes de alimentos con exceso de calorías, azúcares, sodio y grasas saturadas.

En los últimos dos años, desde el Observatorio de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Defensoría, a cargo de Martello, se advirtió en reiteradas oportunidades -a través de informes y recomendaciones de políticas públicas- sobre la necesidad urgente de un cambio normativo que facilite herramientas efectivas para hacer frente a la epidemia de la obesidad, el sobrepeso y la malnutrición infantil.

Algunas indicadores hablan por si solos. En Argentina, 4 de cada 10 NNyA de entre 5 y 17 años tienen problemas vinculados al sobrepeso. A su vez, producto de la pandemia, recientes estudios científicos revelaron que el confinamiento agravó aún mas el problema de la obesidad infantil en países como Italia, situación que también podría registrarse en la Argentina.

Ante este panorama, con un simple cambio legislativo, se podría obligar al puñado de empresas que controlan el negocio de los alimentos procesados y ultraprocesados en nuestro país a que coloquen el sello “ALTO EN”. Este sistema comenzó a aplicarse el mes pasado en México, y se suma a las experiencias exitosas de Chile y Uruguay


Lamentablemente el lobby de sectores empresarios en nuestro país impidieron que se avanzara en este tipo de medidas. El gobierno anterior lo anunció y después dio marcha atrás, haciendo oídos sordos al pedido expreso del Comité de Derechos del Niño de la ONU que, en 2018, exhortó al Estado argentino a tomar medidas urgentes sobre seguridad alimentaria y nutrición infantil”, explicó Martello.

Este año se sumó la Declaración del Relator Especial de la ONU sobre el Derecho a la Salud, Dainius Pūras, la cual expresamente menciona que la adopción del etiquetado “promueve decisiones saludables, desalienta el consumo de productos alimenticios que pueden tener un impacto negativo en la salud y contrarresta los efectos de vivir en un ambiente obesogénico”.

Desde el Observatorio de Derechos de NNyA también se alertó -en reiteradas ocasiones- por las consecuencias que tuvieron los recortes presupuestarios aplicados durante 2018 y 2019 en los programas nacionales para combatir el Sedentarismo y la Obesidad. Un claro ejemplo se registró el año pasado ya que el presupuesto asignado por ley del congreso nacional sufrió un recorte del 23% y sobre ese total, a fines de 2019, quedaron el 40% de los recursos sin ejecutar.

A %d blogueros les gusta esto: