La supremacía blanca también debería ser juzgada en el juicio político contra Trump

Recién después de que los partidarios racistas de Trump, con sus banderas confederadas, fueran retirados del Capitolio, dejando tras de sí cinco muertos y más de 140 policías heridos, la Guardia Nacional ingresó al edificio. Varios soldados afroestadounidenses se sacaron fotos con una de las estatuas más nuevas del Capitolio: la de la activista por los derechos civiles Rosa Parks. Estos homenajes sí que son importantes.

Por Amy Goodman y Denis Moynihan

La nación está reviviendo el violento ataque del 6 de enero al Capitolio de Estados Unidos en el histórico segundo juicio político contra Donald Trump, en el que los congresistas demócratas están presentando pruebas contundentes contra el expresidente.

Los nueve legisladores designados por la Cámara de Representantes para actuar como fiscales en el juicio político a Trump han presentado varios videos y otras pruebas que detallan la campaña de mentiras que Trump llevó a cabo durante meses, en la que sostenía que Biden había ganado las elecciones presidenciales de forma fraudulenta.

De acuerdo a la acusación presentada por los demócratas, esa campaña y la constante incitación a la violencia por parte de Trump condujeron al ataque al Capitolio. La acusación contra Trump ha sido meticulosa y completa, pero casi no aborda una rasgo fundamental de la insurrección: la supremacía blanca. Incluso en el caso de que al menos 67 senadores voten a favor de condenar a Trump por el cargo de incitación a la insurrección, el único cargo por el cual es acusado, y aunque más de la mitad de los senadores voten para prohibirle que vuelva a ocupar un cargo público, este juicio no ayudará a avanzar en la lucha contra el racismo sistémico en el país.

El Capitolio de Estados Unidos sería un lugar apropiado para lanzar un movimiento antirracista. Una profusa y riquísima retórica de exaltación de la libertad, la justicia y la igualdad ha llenado los sagrados salones del recinto parlamentario durante más de dos siglos. Sin embargo, como nos recordó el miércoles la congresista de las Islas Vírgenes Stacey Plaskett, una de las legisladoras que integra el equipo de fiscales del juicio político: “Este capitolio […] fue concebido por nuestros padres fundadores, pero fue construido por esclavos […]”. 

En los videos que muestran la irrupción en el Capitolio de la turba violenta incitada por Trump, muchos ataviados con banderas confederadas, banderas nazis y otros símbolos de la supremacía blanca, podemos vislumbrar la famosa Rotonda, la Cripta debajo de ella y el Salón Nacional de las Estatuas.

Cada uno de los cincuenta estados envía al Capitolio dos estatuas de figuras representativas de su historia, que se colocan a lo largo de todas las instalaciones del edificio, ya que el Salón de las Estatuas solo puede alojar 35 estatuas. De las 22 estatuas enviadas por los once estados confederados, al menos 15 honran a dueños de esclavos y diez a líderes o generales confederados.

En junio pasado, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, envió una carta al Comité Conjunto de la Biblioteca, el comité del Congreso encargado del Salón de las Estatuas, pidiendo que se retirasen las estatuas de los líderes confederados. Sin embargo, la ley requiere que los estados que enviaron las estatuas aprueben la remoción o reemplazo de dichas estatuas.

El estado de Virginia estuvo de acuerdo y retiró su estatua del general Robert E. Lee, líder del ejército confederado. En su lugar se colocará una estatua de Barbara Johns, una activista estudiantil afroestadounidense por los derechos de los estudiantes.

Cuando era adolescente, Johns organizó una huelga en su escuela secundaria, en protesta por las miserables condiciones de su escuela y contra la segregación racial en el sistema público de educación. A esto siguió una causa judicial, que se convirtió en parte del histórico caso “Brown contra el Consejo de Educación” en el que la decisión de la Corte Suprema determinó el fin de la segregación racial en las escuelas públicas de Estados Unidos. 

En una entrevista con Democracy Now!, el profesor de Historia Ibram X. Kendi dijo: “Hizo falta la Guerra Civil para que terminara la esclavitud. La Guerra Civil fue entre los estados de la Unión y los Estados Confederados de América… A propósito, el vicepresidente de los Estados Confederados era Alexander Stephens, que, según pude ver, tiene una estatua en el Salón de las Estatuas del Capitolio. Alexander Stephens dijo —creo que en 1862— que la Confederación se basaba en la ‘gran verdad de que los negros no son iguales a los blancos’ y que ’la esclavitud de los negros y su subordinación a la raza superior” era ‘su condición normal y natural’”.

El Capitolio no solo exhibe estatuas de líderes confederados muertos. El estado de Carolina del Norte honra a Charles Brantley Aycock, quien era solo un niño durante la Guerra Civil. Aycock dedicó su vida a la defensa de la supremacía blanca.

Fue uno de los principales organizadores de la masacre de Wilmington de 1898, cuando una turba de 2.000 racistas blancos armados atacó la ciudad de Wilmington, obligó a renunciar a los miembros electos del Gobierno local, liderado por una coalición birracial, destruyó varios negocios, incluido el único periódico dirigido por afroestadounidenses, y mató a entre 60 y 300 residentes negros. ¿Cuál fue el castigo de Aycock? Fue elegido gobernador del estado de Carolina del Norte y en ese cargo impulsó leyes que privaron a los afroestadounidenses de su derecho al voto.

También hay muchas estatuas en honor a los llamados Padres Fundadores, varios de los cuales fueron dueños de esclavos. Entre ellas, la de George Washington, así como también la de Jonathan Trumbull del estado de Connecticut, y la de George Clinton, el primer gobernador del estado de Nueva York.

Los profesores de historia Ibram Kendi y Keisha Blain acaban de publicar una notable antología titulada “Cuatrocientas almas: Historia colectiva del Estados Unidos afrodescendiente, 1619-2019”. La antología reúne a 80 destacados escritores, académicos y activistas afroestadounidenses, cada uno de los cuales contribuyó con un ensayo que cubre un período de cinco años de esos 400 años de historia afroestadounidense. En conversación con Democracy Now!, la profesora Keisha Blain dijo sobre el libro: “Estábamos pensando en cómo conectar el pasado con el presente. Y este ensayo nos ayuda a contextualizar la historia y a comprender mejor algunos de los desafíos que aún restan por enfrentar al día de hoy, para ver cómo se conectan esos desafíos con el período de la esclavitud”.

Recién después de que los partidarios racistas de Trump, con sus banderas confederadas, fueran retirados del Capitolio, dejando tras de sí cinco muertos y más de 140 policías heridos, la Guardia Nacional ingresó al edificio. Varios soldados afroestadounidenses se sacaron fotos con una de las estatuas más nuevas del Capitolio: la de la activista por los derechos civiles Rosa Parks. Estos homenajes sí que son importantes.

El Senado debería condenar al expresidente Donald Trump. Pero demandará mucho más trabajo y esfuerzo lograr superar las raíces profundas de la insurrección, el racismo y la supremacía blanca, dos causas que Trump ha abrazado y explotado durante toda su vida.


© 2021 Amy Goodman

Secretario General de la ONU preocupado por el excesivo poder de pocas redes sociales

El Secretario General de la ONU, António Guterres, se mostró preocupado por el excesivo poder que tienen pocas empresas de redes sociales y consideró necesario que haya un marco de trabajo legal que rija las operaciones de las redes sociales.En una conferencia de prensa, en la que también manifiesta confianza en que la relación entre Estados Unidos y China tenga un nuevo comienzo, el representante de la ONU expresó que le “preocupa el poder que ya tienen”.

¿Debe ser una compañía la que tenga el poder de decisión para cerrar cuentas de personas en las redes sociales? ¿O debemos crear mecanismos en los que haya un marco de trabajo que les permita hacerlo ajustándose a la ley? , preguntó el Secretario General de las Naciones Unidas en una rueda prensa celebrada este jueves en la sede la Organización en la que abarcó múltiples temas de relevancia mundial.

Cuando se le pidió su opinión sobre la decisión de la plataforma Twitter de cerrar la cuenta del ex mandatario de Estados Unidos, António Guterres respondió cuestionando el poder de las empresas digitales.

Mi respuesta clara es la segunda opción. Es decir, no creo que podamos vivir en un mundo donde se dé demasiado poder a un número reducido de empresas. Y debo decir que estoy especialmente preocupado por el poder que ya tienen”, dijo.

El titular de la ONU alertó sobre el volumen de información de cada persona recopilado por las redes sociales. Se refirió con alarma a “la falta de control que tenemos sobre nosotros mismos, sobre los datos relacionados con nosotros”.

Advirtió que esos datos no sólo pueden usarse con propósitos comerciales, sino que pueden llegar a cambiar el comportamiento de la gente.

Además, -añadió-existe el riesgo de que se usen “desde el punto de vista político para el control de los ciudadanos en los países”.

Guterres consideró que todas esas cuestiones requieren una discusión seria y afirmó uno de los objetivos de la hoja de ruta de la ONU para la cooperación digital es precisamente poner el tema sobre la mesa.

Estados Unidos-China

Al referirse a las relaciones entre Estados Unidos y China, confió en que mejorarán con el cambio de gobierno estadounidense. “Espero que veamos un nuevo comienzo”, recalcó, y añadió que esto abarca varias dimensiones.

Reconoció que esos países tienen dos visiones completamente diferentes en cuanto a los derechos humanos y que “es claro que no hay margen para un acuerdo o una visión común”.

Sin embargo, afirmó que hay un área donde hay una gran convergencia de intereses: la acción climática.

Me parece que hay razones para esperar que los dos países se involucren ampliamente en la preparación de la COP26 y en el avance hacia la neutralidad de las emisiones de carbono lo más rápidamente posible”, apuntó.

Esos países también pueden buscar conjuntamente la movilización de capacidades y recursos para alcanzar los objetivos climáticos, explicó.

Comercio y tecnología

Mencionó un tercer terreno en el que Estados Unidos y China pueden competir o cooperar: comercio y tecnología.

Mi llamado es a una negociación seria en esos campos para garantizar la preservación de una economía global, así como un internet con ciberseguridad global, mientras respaldan los valores que nos son comunes: justicia, igualdad, cooperación internacional y respeto a los derechos humanos”, enfatizó el Secretario General.

En cuanto al nuevo gobierno de Estados Unidos, informó que ha tenido contactos iniciales y reiteró que los anuncios recientes de políticas relevantes que tienen que ver directamente con la ONU son “extremadamente importantes”, desde el regreso al Acuerdo de París hasta la reasignación de fondos para los programas humanitarios dirigidos a los palestinos.

“Todas esas decisiones han suscitado expectativas positivas y trabajaremos muy de cerca para apoyar de lleno estos cambios de políticas que se alinean con nuestra posición en favor de fortalecer el multilateralismo y de entender que la cooperación internacional es la única vía para abordar el mundo de hoy. Y desde luego, la reducción de la disfuncionalidad del Consejo de Seguridad entre las mayores potencias es muy importante”, acotó Guterres.

Fuente: ONU

Tras incitar la insurrección contra el Congreso, Trump debe ser destituido de inmediato

El Congreso de Estados Unidos se reunió el miércoles para certificar formalmente el resultado de la votación en el Colegio Electoral, el último paso para declarar a Joe Biden como el ganador de las elecciones presidenciales de 2020. Donald Trump contraatacó con un mitin que había estado planeando durante semanas. “Convocamos a una gran manifestación en Washington D. C. el 6 de enero. Súmate a ella, ¡será colosal!”, escribió días atrás en su cuenta de Twitter.

Por Amy Goodman y Denis Moynihan

Desde el estrado del mitin en el Parque Elipse de la Casa Blanca, Rudy Giuliani, el desprestigiado abogado personal de Trump, vociferó: “¡Hagamos un juicio por combate!”. Mientras tanto, Donald Trump Jr., hijo mayor de Trump, cerró su discurso con un encendido llamado a la multitud: “¡Levántense y peleen!”. Previamente, Donald Trump Jr. había amenazado a los congresistas republicanos que no estaban dispuestos a apoyar la impugnación de la victoria de Biden: “¡Nos acordaremos de ustedes por mucho tiempo!”.

Después de brindar su discurso en el mitin, el propio presidente Trump instó a la multitud enardecida a marchar hacia el edificio del Congreso, donde se estaba llevando a cabo la certificación de las elecciones. La turba de seguidores de Trump rodeó rápidamente el Capitolio, desbordó a la policía que lo custodiaba, rompió ventanas y logró traspasar las pesadas y herméticas puertas del Palacio Legislativo.

Ondeando banderas confederadas y banderas de Trump, los violentos insurrectos invadieron los pasillos del recinto legislativo. La sesión conjunta de la Cámara de Representantes y el Senado, en la que se debatía la impugnación a la certificación de los votos electorales del estado de Arizona, se interrumpió en forma abrupta cuando el caos descendió sobre el corazón de la democracia estadounidense. Los congresistas tomaron sus máscaras antigás de debajo de sus asientos mientras se lanzaba gas lacrimógeno (no está claro si algunos de los partidarios acérrimos de Trump en la Cámara de Representantes se negó a ponerse la máscara). Poco después de que los legisladores huyeran, los violentos manifestantes inundaron el hemiciclo del Senado. Mientras tanto, los guardias bloqueaban las puertas de la Cámara de Representantes en medio de un enfrentamiento armado con los seguidores de Trump.

La policía del Capitolio disparó y provocó la muerte de una de los intrusas, la veterana de la Fuerza Aérea Ashli Babbitt, originaria de la ciudad San Diego y de 35 años de edad. Las publicaciones de Babbitt en las redes sociales muestran que ella creía firmemente en la extremista teoría conspirativa del movimiento QAnon. Según se informa, otras tres personas murieron en la ciudad de Washington D. C. por “emergencias médicas” no especificadas y otras varias decenas fueron arrestadas.

La mínima seguridad del Capitolio, mientras el Congreso en pleno y el vicepresidente de la Nación estaban presentes, sorprende y desconcierta. Circularon varios videos que muestran a un puñado de policías del Capitolio resistiéndose tímidamente a los manifestantes y luego abriendo el perímetro de seguridad y admitiendo el paso a la multitud enardecida. En el interior del recinto, varios policías se tomaron selfies con los terroristas que estaban tomando el control del edificio.

La violencia era previsible. Ya había estallado en una manifestación anterior incitada por Trump, el 12 de diciembre, en la que varias personas fueron apuñaladas. Cuando el líder del grupo violento The Proud Boys fue arrestado en la ciudad de Washington D. C. el lunes, se le incautaron varios cartuchos de munición de alta capacidad para rifles semiautomáticos. La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, solicitó al Pentágono que desplegara la Guardia Nacional esta semana, pero dicha solicitud fue desatendida.

La laxa presencia policial del miércoles contrasta con la gran movilización de fuerzas policiales y militares en respuesta a las manifestaciones que ocurrieron a mediados de 2020 contra el racismo sistémico, la brutalidad policial y en defensa de las vidas de las personas negras. En ese entonces no se escatimó en gastos para guarnecer el Capitolio con policías completamente armados, unidades SWAT de las fuerzas de elite de la policía y tropas de la Guardia Nacional. El ex fiscal general de Trump, Bill Barr, ordenó un asalto coordinado por el Pentágono contra manifestantes pacíficos para despejar las calles y para que Donald Trump pudiera posar frente a una iglesia con una biblia. No queremos ni imaginar lo que hubiera sucedido si miles de personas de color y simpatizantes de Black Lives Matter hubieran invadido el Capitolio durante una sesión conjunta del Congreso.

Bree Newsome Bass estuvo muy activa en Twitter durante la insurrección. El jueves la entrevistamos en Democracy Now!: “Varias personas como yo, que hemos participado en varias manifestaciones y que en su mayoría somos personas negras, notamos durante todo el día de ayer la gran diferencia en la respuesta coordinada y abiertamente militarizada que tiene la policía ante cualquier tipo de protesta que desafíe el racismo por parte de la policía o el racismo en el gobierno en comparación con la respuesta que presenciamos ayer, que fue obviamente diferente. Y creo que lo que vimos ayer es uno más de esos momentos críticos en la historia que representa la culminación de todo lo que sucedió antes y que realmente esclarece e identifica todo lo que está intrínsecamente mal. Y una de esas cosas es claramente la forma en la que actúa la policía”.

La ley que dispone que el Congreso debe certificar los votos del Colegio Electoral fue aprobada en 1887, luego de la controvertida elección de 1876 que enfrentó al republicano Rutherford Hayes con el demócrata Samuel Tilden. Tilden ganó el voto popular, pero Hayes tramó una victoria en el Colegio Electoral que incluyó aceptar retirar las tropas federales de los estados del sur. En el pleno del Senado, después de que la violenta turba de seguidores de Trump fuera retirada del recinto parlamentario y se reanudara la sesión, el senador demócrata en representación del estado de Illinois Dick Durbin invocó el recuerdo de ese devastador pacto conocido como el Compromiso de 1877: “El senador de Texas dice que solo quieren crear una pequeña comisión. Que en diez días van a auditar todos los estados, particularmente los que están en disputa aquí […], y que se averiguará qué ocurrió realmente. Es similar a lo que pasó en 1876, en la contienda electoral entre Hayes y Tilden. No olviden lo que logró esa comisión, ese llamado ‘compromiso político’. No era solo una comisión gubernamental ordinaria. Fue una comisión que dinamitó el proceso de la Reconstrucción, que estableció las leyes segregacionistas de la época de Jim Crow. Incluso después de la guerra civil que destrozó a esta nación, esa comisión generó que se volviera a esclavizar a los afroestadounidenses y se restringiera la participación de votantes en los comicios electorales, algo contra lo que estamos luchando aún hoy en Estados Unidos”.

A lo largo de toda su vida, Trump ha avivado las llamas de la supremacía blanca. Su período presidencial se debe en gran parte a su cínica explotación del racismo y el miedo. Sin embargo, mientras los seguidores de Trump atacaban el Capitolio, el demócrata del estado de Georgia Jon Ossoff era proclamado ganador de la última contienda electoral por el Senado. El otro candidato demócrata al Senado por el estado de Georgia, el reverendo Raphael Warnock, había ganado su contienda horas antes, convirtiéndose en el primer demócrata afroestadounidense en ser elegido para representar en el Senado a un estado del sur. Estas dos victorias, que devuelven el control del Senado al Partido Demócrata, son el resultado de años de organización de base y de un exhaustivo trabajo para registrar en los padrones a los votantes de Georgia, que lograron superar años de violencia, las restricciones a la participación electoral promovidas por las leyes segregacionistas de la época de Jim Crow y las purgas masivas de votantes.

Trump pronto se irá, pero el cáncer del trumpismo podría permanecer. Lo que pasó en Georgia es una luz de esperanza, nos hace confiar en que el poder de la organización popular puede vencer al racismo y al odio.

Fuente: https://www.democracynow.org/

En nuevo récord mundial diario, las muertes por COVID-19 en EE.UU. superaron las 4.000

El jueves, Estados Unidos registró más de 4.000 muertes por COVID-19, la cifra más alta desde el inicio de la pandemia y que bate un nuevo récord mundial diario de muertes por coronavirus. La principal autoridad en salud pública de Estados Unidos, el Dr. Anthony Fauci, advirtió que el brote que vive el país empeorará aún más en las próximas semanas.

Arizona es ahora una de las partes del mundo más afectadas por la pandemia; solo en la semana pasada, casi el uno por ciento de los residentes del estado han dado positivo por coronavirus.

En el estado de California, la Guardia Nacional está ayudando a la oficina forense del condado de Los Ángeles, luego de que las morgues y las funerarias se quedaran sin espacio para las víctimas del COVID-19.

El jueves los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades informaron que los portadores asintomáticos del coronavirus generan más de la mitad de los nuevos contagios, un hallazgo que refuerza la necesidad imperiosa de usar mascarillas y mantener el distanciamiento social.

Mientras tanto, una nueva investigación publicada en la revista Science Immunology muestra que aproximadamente nueve de cada diez personas mantienen una inmunidad sólida contra el coronavirus ocho meses después de haber contraído la enfermedad.

Aún no se sabe si la inmunidad disminuye después de un intervalo más largo.

Biden señaló prioridades de gestión y Trump siguió sin reconocer el resultado electoral

El equipo de campaña del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, y la vicepresidenta, Kamala Harris, publicó en las últimas horas de este domingo las cuatro líneas de acción del futuro gobierno en la plataforma oficial demócrata en la que consideró prioritarios la lucha contra el coronavirus, la recuperación de la economía, la equidad racial y el cambio climático.

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, asistió este domingo a misa y reveló las cuatro prioridades iniciales de su gobierno, mientras el mandatario, Donald Trump, volvió a jugar golf, reiteró críticas a la prensa y recibió consejos de familiares cercanos para que aceptara la derrota electoral.

Así transcurrió el primer día luego de que ayer se reportara el triunfo del demócrata Biden en el estado Pensilvania, que le garantizó la mayoría absoluta de electores y dividió al Partido Republicano entre quienes reconocieron el resultado y los que apoyan a Trump en su cuestionamiento del escrutinio.

Biden inició la jornada en la iglesia católica San José Brandywine, en Greenville, en las afueras de Filadelfia -la ciudad más grande Pensilvania-, donde asistió a misa junto a sus familiares más cercanos y visitó el cementerio vecino, en el que están sepultados sus padres, su primera esposa y dos de sus hijos.

Periodistas que cubrieron esa actividad afirmaron que el presidente electo se arrodilló brevemente frente a una de las tumbas, según la agencia de noticias Europa Press.

Más tarde, la campaña de Biden actualizó su página web y publicó las que serán las cuatro prioridades iniciales del gobierno del presidente electo y su compañera de fórmula, Kamala Harris: combate al coronavirus, recuperación económica, igualdad racial y cambio climático.

Biden y Harris se proponen asegurar acceso a pruebas de coronavirus a toda la población, solucionar los problemas de protección al personal sanitario y divulgar información basada en evidencias, así como promover la creación de empleos “bien remunerados” y la ayuda económica para evitar despidos, entre otras medidas.

Además, prometieron eliminar “obstáculos a la participación” en la economía por motivos de raza y ampliar “el acceso a las oportunidades”, así como “reconstruir” la infraestructura para un crecimiento sostenible, eliminar las emisiones en el transporte público y lograr una producción de electricidad limpia de carbono.

Asimismo, Biden publicó en su cuenta en Twitter un video de un minuto y 28 segundos titulado “Desde el fondo de mi corazón: gracias”, en el que incluyó imágenes de los actos de la campaña y expresó: “Gracias por apoyarme, gracias por escuchar, gracias por creer, por acompañarnos, por nominarme”.

Mientras tanto, Trump regresó a su club privado de golf de Sterling -allí estaba ayer en el momento en que se hizo público el decisivo resultado en Pensilvania-, donde fue recibido en la ruta de acceso por simpatizantes republicanos y también por demócratas que portaban pancartas con leyendas tales como “Naranja aplastado” y “Trumpty Dumpty se cayó del muro”.

Con menos énfasis que hasta ayer, el mandatario volvió sin embargo a cuestionar el proceso de escrutinio y los resultados divulgados.

El mejor encuestador de Gran Bretaña escribió esta mañana que esta fue claramente una elección robada, que es imposible imaginar que Biden superó a (el expresidente Barack) Obama en algunos de estos estados”, escribió Trump en Twitter.

¿Desde cuándo los medios tendenciosos dicen quién será nuestro próximo presidente? Todo hemos aprendido mucho en las últimas dos semanas”, dijo en otro mensaje por la misma vía.

Junto a los mensajes del mandatario, Twitter incluyó la siguiente leyenda: “Esta afirmación sobre fraude electoral está en disputa”.

Paralelamente, la esposa y el yerno del jefe de la Casa Blanca, Melania Trump y Jared Kushner -además, asesor del mandatario- le recomendaron a Trump que reconozca el triunfo electoral de Biden, según la televisora CNN.

Melania “se ha unido a las voces del círculo íntimo del presidente Trump que le aconsejan que ha llegado al momento de aceptar la derrota”, afirmó CNN, que sustentó esa afirmación en “una fuente familiarizada con las conversaciones” en el entorno del presidente.

No obstante, en Twitter, Melania dijo que “el pueblo estadounidense merece elecciones justas” y “cada voto legal -no ilegal- debe ser contado”, y el vocero de la campaña de Trump, Jason Miller, sostuvo que Kushner “asesoró a Trump para que siga todas las vías legales para garantizar la precisión” de los resultados de las elecciones.

Paralelamente, George Walker Bush, el único expresidente republicano vivo, afirmó que “los estadounidenses pueden tener confianza en esta elección honesta, cuya integridad será confirmada y cuyo resultado es claro”, aunque admitió que Trump “tiene derecho” a pedir que se recuenten los votos.

Aunque tenemos diferencias políticas, conozco a Joe Biden y sé que es un buen hombre que ha aprovechado la oportunidad que ha tenido para liderar y unificar a nuestro país”, dijo Bush en un comunicado.

Ayer reconocieron el triunfo de Biden los tres expresidentes demócratas vivos, Jimmy Carter, Bill Clinton y Obama (Télam).

No podemos aceptar 50.000 muertes a la semana por COVID-19 como un número admisible

La OMS pide a los líderes que participarán en la Asamblea General compromiso político y solidaridad global para afrontar la pandemia del coronavirus y les recuerda la urgencia de recursos para el mecanismo de acción conjunta que busca el desarrollo de una vacuna y tratamiento para todos. 

El director de Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que si algo pide a los jefes de Estado y de gobierno que participarán la semana próxima en el debate de alto nivel de la Asamblea General de la ONU es “una solidaridad genuina y recursos suficientes” para superar la pandemia de COVID-19.

En una conferencia de prensa, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus afirmó que esas son las dos condiciones indispensables para que el mundo se recupere de la emergencia sanitaria.

Uno de los grandes problemas que vemos ahora en el mundo es la falta de solidaridad global. Los mayores actores no están trabajando juntos y deberían hacerlo. Si de verdad quieren mostrar su compromiso de vencer esta pandemia tienen que hacerlo por medio de una solidaridad genuina. Eso es lo primero. Y en segundo lugar, tendrían que destinar los recursos que necesitamos para vencer al virus, esperando tener una vacuna”, dijo Tedros.

Explicó que en el caso de los países que requieren apoyo esos recursos provienen de la ayuda oficial al desarrollo, pero que en este momento esa asistencia es muy pequeña para cubrir las necesidades.

El jefe de la OMS recordó que hacen falta 35.000 millones de dólares para el Acelerador ACT y que estos no pueden venir de la asistencia oficial al desarrollo.

En este sentido, llamó a los países a usar mecanismos alternativos de financiamiento.

Necesitamos dos compromisos de los gobiernos o de los líderes: uno es solidaridad genuina y el otro son recursos para cubrir el costo de vacunas, tratamiento y diagnóstico. Tenemos otras necesidades, pero me centro en éstas porque si las logramos, las otras serán más fáciles de conseguir”, insistió.

Tedros abogó por convertir el debate de la semana entrante en una una plataforma en la que se ejercite un liderazgo para lograr un trabajo colectivo en favor de la gente de todo el mundo.

No son aceptables tantas muertes

El doctor Mike Ryan, responsable del Programa de Emergencias de la OMS destacó la disminución de las proporción de muertes por COVID-19 a nivel mundial a medida que se mejora el tratamiento y la gente está más alerta para tratarse pronto, además de que se hacen más pruebas y se registran casos más leves debido a que la enfermedad ahora se ha contagiado a grupos más jóvenes.

Sin embargo no podemos aceptar 50.000 muertes a la semana como un número admisible o que está bien…esta pandemia tiene un camino largo, no se va a ir pronto. Hay mucho trabajo que hacer para evitar que se acelere el contagio”, enfatizó Ryan.

 Reiteró que la pandemia “tiene mucho recorrido por hacer en nuestra sociedad. No está agotada, no va a desaparecer. Especialmente en los países que entran en la temporada de invierno, donde la gente va a estar más tiempo dentro, hay mucho trabajo por hacer para evitar eventos que amplifiquen los contagios, reducir la transmisión, proteger la apertura de las escuelas y a los más vulnerables de enfermar gravemente o morir”.

En el mismo tenor, Maria Van Kerkhove se refirió a los casi 30 millones de casos y el millón de muertos que están por acumularse en el mundo y exhortó a los países y a la población a echar mano de las herramientas con las que cuentan -como las medidas básicas de higiene y la distancia física, las pruebas y el aislamiento y rastreo de casos- para romper las cadenas de transmisión y salvar vidas.

Estamos en un mejor lugar que en los primeros meses, sabemos mucho más ahora sobre este virus”, acotó.

Datos desagregados para la reactivación

Por otra parte Van Kerkhove, directora técnica de la respuesta al coronavirus, aseveró que para ir recuperando las actividades suspendidas, las sociedades y gobiernos no deben enfocarse sólo en el número de casos, sino que deben desagregar y analizar los datos.

Debemos estar pendientes de las hospitalizaciones, el número de camas ocupadas, la ocupación en las unidades de cuidados intensivos, el número de personas con oxígeno o respiradores. Estos son parámetros que debemos monitorear para establecer la gravedad de la pandemia en un país, una provincia, estado o distrito para ver el impacto del COVID-19, pero también de otras enfermedades”, señaló.

Agregó que para tomar decisiones, las autoridades locales deben analizar continuamente todos los indicadores.

Vacuna contra la gripe

Van Kerkhove también urgió a la población en el hemisferio norte a vacunarse contra la gripe para la temporada invernal que se avecina.

La experta advirtió que la circulación de otros patógenos respiratorios complicará la respuesta al COVID-19 y el sistema de pruebas, porque habrá que hacer test de otras enfermedades.

La buena noticia es que tenemos una vacuna de la gripe. Enfatizamos el uso de la vacuna de la influencia en el hemisferio. Por favor, esperamos que haya un buen uso de la vacuna contra la gripe”, puntualizó.

El mundo no estaba preparado para la COVID-19, ni lo está para una próxima epidemia global

Un nuevo estudio de Junta de Monitoreo de la Preparación Mundial revela que invertir en la preparación para posibles pandemias conlleva enormes beneficios y deja ver que se necesitarían 500 años para gastar en preparación una cantidad similar a la que el mundo está perdiendo actualmente por el coronavirus. El mundo no puede permitirse este periodo de pánico y abandono, destaca el estudio.

El enorme impacto financiero de la pandemia de COVID-19, con un costo de varios billones de dólares, y humano, con casi un millón de fallecidos hasta ahora, nos enseña que el mundo no estaba preparado para una emergencia sanitaria de tal calibre, y que no puede permitirse el lujo de no volver a estarlo cuando llegue la próxima epidemia.

Así lo advierte este lunes el nuevo informe de la Junta de Monitoreo de la Preparación Mundial, un órgano independiente de supervisión y rendición de cuentas para garantizar la preparación ante las crisis sanitarias mundiales.

El estudio titulado “Un mundo desorganizado“, afirma que el mundo no estaba preparado para la probabilidad muy real de que una pandemia mortal se extendiera por todo el planeta, matando a millones de personas.

El documento ofrece una dura crítica de la respuesta mundial a la COVID-19 y la califica como un “fracaso colectivo al no haber tomado en serio la prevención, la preparación y la respuesta ante una pandemia y al no haberle dado la prioridad correspondiente”.

Además, destaca que, pese a los esfuerzos de muchos líderes por aplicar medidas tempranas basadas en la ciencia, las investigaciones y las buenas prácticas, la falta de rendición de cuentas por parte de los dirigentes dio lugar a cada vez más profundo déficit de confianza que obstaculiza los esfuerzos de respuesta.

La cooperación internacional en el punto de mira

El documento indica que uno de los aspectos que permitieron la expansión de la pandemia en un mundo extremadamente bien interconectado mediante la economía, el comercio, la información y los viajes, fue la falta de cooperación multilateral. Subraya también que el liderazgo del G7, el G20 y otros organismos multilaterales se vio obstaculizado por las tensiones geopolíticas.

Por ello, vaticina que el debilitamiento de la actividad multilateral tendrá graves consecuencias para la seguridad sanitaria mundial y añade que “nadie está seguro hasta que todos lo estemos”.

El análisis también señala que a menudo se subestiman e ignoran las devastadoras repercusiones sociales y económicas de las pandemias, especialmente para las personas vulnerables y desfavorecidas.

Se prevé que las consecuencias socioeconómicas a largo plazo de la COVID-19 durarán décadas, y en el escenario conservador del Banco Mundial se estima una pérdida de ingresos de diez billones de dólares para las generaciones más jóvenes como resultado de los déficits educativos relacionados con la pandemia”, augura el informe.

Soluciones a la crisis

Las medidas que propone el estudio para acabar con la pandemia de COVID-19 y evitar la próxima epidemia pasan por ejercer un liderazgo responsable, tener una ciudadanía comprometida, contar con sistemas sólidos y ágiles que garanticen la seguridad sanitaria, y gozar de una inversión constante y una gobernanza mundial sólida en materia de preparación.

La Junta de Monitoreo de la Preparación Mundial se creó en 2017 en respuesta a las recomendaciones del Equipo de Tareas sobre las Crisis Sanitarias Mundiales del Secretario General de las Naciones Unidas. El órgano fue concebido conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud y el Grupo Banco Mundial e inició oficialmente su andadura en mayo de 2018.

La estrategia de vacunación racista y apresurada de Trump solo busca votos, no una cura

La humanidad se enfrenta a la peor pandemia en un siglo y se ve obligada a participar en una carrera colectiva sin precedentes por encontrar una cura. Bajo la articulación de la Organización Mundial de la Salud, el desarrollo de vacunas avanza sustentado en una vasta colaboración global. Sin embargo, Estados Unidos está notablemente ausente.

Por Amy Goodman y Denis Moynihan*

En este país, el presidente Donald Trump tiene la intención de lanzar una vacuna antes de las elecciones presidenciales de noviembre, colocando su ansia de poder por encima de las urgentes demandas de la salud pública. Millones de estadounidenses podrían resultar perjudicados si Trump fuerza el lanzamiento de una vacuna antes de que se demuestre que es segura y eficaz.

El contagio del coronavirus afecta de manera desproporcionada a las comunidades afroestadounidenses, latinas e indígenas, exponiendo las desigualdades de larga data y el racismo sistémico en el sistema de salud del país. A pesar de esto, las comunidades de color en Estados Unidos han estado subrepresentadas en los ensayos clínicos de posibles vacunas contra la COVID-19.

Siglos de trato abusivo a manos de investigadores médicos han dejado a las personas de color, con razón, escépticas respecto al proceso experimental. Todo el mundo quiere una cura para la COVID-19 y volver de a poco a la vida tal como la conocíamos. Pero el camino a seguir debe ser inclusivo, ético e inequívocamente libre del racismo y la violencia política de Donald Trump.

El abuso más notorio hacia los afroestadounidenses a manos del sistema médico fue el llamado “Experimento Tuskegee sobre sífilis”. En 1932, el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos reclutó a cuatrocientos hombres afroestadounidenses con sífilis para estudiar cómo era la progresión de la enfermedad cuando se dejaba sin tratamiento. Los sujetos reclutados recibieron placebos sin utilidad para tratar la enfermedad y fueron analizados durante décadas a medida que empeoraban sus síntomas, a pesar de que la penicilina fue identificada como un tratamiento confiable en 1945. La sífilis puede causar desfiguración, demencia, ceguera, dolor crónico extremo y la muerte. Las reiteradas preocupaciones esgrimidas en relación con el nada ético estudio fueron ignoradas, hasta que cuarenta años después de su inicio, en 1972, un investigador médico filtró detalles del experimento a la prensa y se logró finalmente su clausura.

En una entrevista para Democracy Now!, Harriet Washington, autora del libro Medical Apartheid: The Dark History of Medical Experimentation on Black Americans from Colonial Times to the Present (Apartheid médico: la oscura historia de la experimentación con negros estadounidenses de la época de la colonia al presente), expresó: “Es importante entender que había una actitud científica sesgada, a la que podemos llamar ‘racismo científico’. Esta [teoría] postulaba que los negros eran muy, muy diferentes a los blancos, médica y biológicamente. Esto brindó un fundamento no solo para la institución de la esclavitud (la esclavitud probablemente no podría haber persistido sin esta base médica), sino también para el uso de personas negras en la investigación”.

Harriet Washington describe en el libro el experimento de Tuskegee y sus antecedentes históricos; cómo los afroestadounidenses esclavizados, mientras soportaban trabajos forzados, violencia, desnutrición y agotamiento, también fueron sometidos a experimentación médica. Las mujeres esclavizadas sufrieron dolorosos experimentos ginecológicos a manos del Dr. J. Marion Sims, considerado el “padre de la ginecología”. La ciudad de Nueva York finalmente retiró una estatua de Sims del Central Park en 2018. Tras la emancipación, los afroestadounidenses siguieron viéndose obligados a ser parte de estudios médicos, a menudo siendo forzados a participar mientras estaban encarcelados.

La desconfianza hacia las investigaciones médicas creció en la comunidad afroestadounidense después de que se revelara que una línea celular utilizada durante décadas en todo el mundo para la investigación, las llamadas células HeLa, en realidad se tomaron de una paciente afroestadounidense con cáncer llamada Henrietta Lacks, sin conocimiento de ella ni de su familia.

Los afroestadounidenses tienen al menos 2,4 veces más probabilidades que los blancos de morir por COVID-19 y representan al menos el 21% de las muertes por COVID en Estados Unidos. Sin embargo, constituyen solamente el 13% de la población estadounidense, según un estudio de la organización The Covid Tracking Project. Latinos, indígenas estadounidenses e indígenas de Alaska tienen 1,5 veces más probabilidades de morir a causa de la enfermedad que los blancos. En una edición reciente de la revista médica New England Journal of Medicine, un grupo de investigadores escribió: “Mientras nos esforzamos por superar las causas sociales y estructurales de las disparidades en la atención médica, debemos reconocer la subrepresentación de las minorías étnicas en los ensayos clínicos de COVID-19”.

El presidente Trump ha manejado manifiestamente mal la respuesta federal a la pandemia y ha mentido al respecto. Las conversaciones grabadas entre el periodista Bob Woodward y el presidente revelan que Trump había sido informado sobre la gravedad de la pandemia ya para el 7 de febrero, pero decidió restarle importancia a la crisis en declaraciones públicas. En su lugar, realizó incontables mítines para su campaña de reelección en todo el país y no declaró la emergencia nacional hasta el 13 de marzo. Investigadores de la Universidad de Columbia informaron en mayo que más del 80% de las muertes y contagios de COVID-19 en Estados Unidos podrían haberse evitado si el distanciamiento social y otras medidas de control se hubieran implementado solo dos semanas antes.

En medio de una pandemia histórica, una gran recesión que devasta a la clase trabajadora mientras aumenta la riqueza de la clase inversora, con movilizaciones masivas sin precedentes contra el racismo y la brutalidad policial, más unas elecciones críticas a menos de dos meses de distancia, lo último que necesitamos es un aspirante a autócrata como Donald Trump pervirtiendo el esfuerzo mundial para crear una vacuna contra la COVID-19. La investigación debe tener solidez científica, debe ser transparente e inclusiva. Toda vacuna así desarrollada debe distribuirse de manera equitativa en todo el mundo y de forma gratuita.

*Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Muerte de Daniel Prude: un hombre negro desnudo que fue asfixiado por la policía después de que le pusieran una capucha

Han surgido nuevos detalles impactantes sobre la muerte a manos de la policía de un hombre negro llamado Daniel Prude en Rochester, Nueva York, en marzo.

El video publicado por su familia muestra que Prude murió por asfixia después de que los agentes lo esposaran, lo encapucharan y luego apretaran su rostro contra el piso frío durante dos minutos apoyándole la rodilla en la espalda para inmovilizarlo.

Prude estaba desnudo y desarmado. Murió siete días después.

El encuentro con la policía comenzó cuando el hermano de Prude llamó al 911 pidiendo ayuda porque su hermano actuaba de forma extraña.

El miércoles, tres activistas de Black Lives Matter (Las vidas negras importan) fueron arrestados durante una protesta por la muerte de Prude. La familia de la víctima pide que se despida a los agentes involucrados y que se recorten los fondos al Departamento de Policía de Rochester.

Fuente: https://www.democracynow.org/

África debe participar en los ensayos clínicos de las vacunas

Cincuenta y cuatro países de África han expresado interés en participar en la coalición COVAX, una iniciativa global liderada por la Organización Mundial de la Salud y sus socios para desarrollar y garantizar el acceso universal a una vacuna contra la COVID-19.

Ocho países de África han acordado autofinanciar sus dosis de vacunas a través de la iniciativa, mientras que 46 naciones son elegibles para recibir apoyo del instrumento de financiamiento.

Según la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI), encargados de la investigación de la vacuna COVAX, es fundamental que los países de África participen en los ensayos de vacunas.

Probar vacunas en el continente garantiza que se generen datos suficientes sobre la seguridad y eficacia de las vacunas candidatas más prometedoras para la población africana, de modo que puedan implementarse con confianza en África una vez que se aprueben las vacunas”, aseguró el director de la coalición.

COVAX busca desarrollar hasta tres vacunas seguras y efectivas que estén disponibles a los países que participen. Actualmente apoyan nueve candidatas, dos de ellas están en fase de pruebas en Sudáfrica.

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