Los trabajadores y trabajadoras de la salud merecemos una recomposición salarial

Nuestro sector, eternamente postergado a la hora de debatir presupuestos y decidir prioridades, hoy pide a gritos el reconocimiento que merece la enorme tarea que venimos llevando adelante. Con una sobrecarga laboral extrema, sin vacaciones ni licencias, con enorme exposición al contagio y la muerte, el equipo de salud está dejando todo para cuidar a la población frente a la peor crisis sanitaria de los últimos 100 años.

Por Pablo Maciel | Secretario Gremial de CICOP

La provincia de Buenos Aires ha destinado en lo que va de la pandemia unos $14.000 millones en insumos e infraestructura, sin dudas una cifra histórica. Es lo que permitió pertrechar rápidamente al sistema de salud con elementos de protección personal en cantidad e incrementar el número de camas y respiradoras a más del doble de lo que teníamos hace pocos meses atrás. Ese crecimiento no ha sido de la misma magnitud en materia de recursos humanos, que como alertó recientemente la SATI se ha transformado en el cuello de botella del sistema. La imagen de camas y respiradores fuera de servicio en el peor momento de la pandemia son ilustrativas del desbalance en la designación de los recursos.

Mientras el sistema de salud de la provincia creció en 1.500 camas y 1.132 respiradores, la cantidad de profesionales que ingresaron al sistema es de 700. En muchos hospitales tenemos cargos disponibles pero no podemos conseguir postulantes. Como lo venimos diciendo hace tiempo, el origen del problema está en los bajos salarios y el pluriempleo.

 Con un salario inicial de $46.800 en los hospitales y de $32.000 en los centros de salud va a ser muy difícil remontar los meses que tenemos por delante, con un personal sanitario agotado por el cansancio físico, mental y emocional. A esto se agrega la pérdida sostenida de personal por infecciones y muertes provocadas por la alta carga de exposición viral, la falta de medidas de protección y las malas condiciones laborales que padecemos en muchos establecimientos.
 
Si queremos superar lo que nos queda por delante y evitar el colapso del sistema de salud son necesarias algunas medidas básicas. En primer lugar es necesario un monitoreo preciso de la situación epidemiológica de cada distrito para regular adecuadamente las aperturas y restricciones en cada lugar. No hay margen para flexibilizar apresuradamente. La situación de provincias como Jujuy y Rio Negro son ejemplos de esto. Ambas provincias actualmente están ofreciendo cifras mayores a $200 mil a los médicos que estén dispuestos a viajar como bomberos para sofocar el incendio y aún así no consiguen personal. La dinámica de la pandemia no puede ser subestimada porque el precio es muy alto. Cuando se pierde el control es muy difícil volver a recuperarlo como  lo vimos meses atrás en Europa.
 
Nadie desconoce la delicada situación económica en la que nos encontró la pandemia ni las graves consecuencias que la misma está provocando en nuestra economía. Será el momento para que la historia no se repita y la salida de la crisis no sea por el doloroso camino del ajuste. Quizás sea el momento de equilibrar las cargas buscando los recursos en los sectores más concentrados recomponiendo el salario como elemento clave para dignificar el trabajo y para reactivar un mercado interno que actualmente está en terapia intensiva y sin respirador. La paritaria es un derecho de los trabajadores y es la herramienta para mejorar salarios y condiciones laborales.

Algodonera Avellaneda: durante un conflicto laboral atropellaron a dos trabajadoras

AGENCIA PACO URONDO dialogó con la delegada sindical Sonia Zanel, una de las trabajadoras atropellada por una moto mientras llevaban adelante un acampe en la empresa que pertenece al Grupo Vicentín. 

Por Fernando Latrille

Dos trabajadores de Algodonera Avellaneda, empresa del grupo Vicentín, fueron atropelladas por dos motos en la madrugada del martes 18 de agosto. Los dos sujetos de las motocicletas que arrollaron a la delegada Sonia Zanel y a Lucía Calderón, responderían a las órdenes del abogado del grupo Vicentin, Héctor Luis Vizcay.

Nosotros estábamos en la manifestación de huelga que venimos haciendo hace 70 días, en acampe que venimos haciendo en la empresa, siendo las cinco de la mañana llega un patrullero, llega el abogado Vizcay que pertenece a la empresa Vicentín y llegan personas en moto que fueron llamados por Vizcay y en un momento le dice a estos muchachos que ingresen, atropellen y eso es lo que hicieron”, expresó Sonia Zanel en diálogo con AGENCIA PACO URONDO.

Aproximadamente a las 5:30 fue cuando se vivieron los hechos de violencia en el Parque Industrial Reconquista cuando las trabajadoras en huelga de Algodonera Avellaneda fueron atropelladas. “El atropello que sufrimos lo sentimos como atropello a la huelga”, aseguró. “La personas no se sacaron el casco, no sabemos si eran compañeros o eran personas contratadas para que hagan eso”, concluyó.

En la denuncia formulada por las víctimas, se señala que se podría dar cuenta que fue el abogado Vizcay quien ordenó que se atropelle a les trabajadores, con los registros de las cámaras de seguridad que la empresa tiene. A pesar de que existía presencia policial, no se disuadió a los atacantes que actuaron con total impunidad, también se señala en la denuncia formulada.

La denuncia penal contra Vizcay, señala que “es importante mencionar que el señor Vizcay y los demás intervinientes en el atropello, actuaron con total desprecio de género y abusando de nuestra condición de mujeres, siendo un claro caso de violencia de género, debiendo tratarse el hecho como una tentativa de femicidio”, destacaron y detallaron que “el señor Vizcay obligaba mediante gritos aproximadamente a 20 personas a que atropellen para que ingresen a la planta, pese a que nadie impedía el ingreso”.

Petitorio

Les trabajadores de Algodonera Avellaneda vienen exigiendo mediante la huelga que llevan adealnte: aumento de incentivo de la producción, acorde a la canasta básica; aumento de categoría y antigüedad tanto para planta como para tejeduría, unificado al valor de los desmotadores. Reclaman para que no exista persecución psicológica, ni maltrato, ni discriminación, ni abuso de autoridad. Piden por la mejora del servicio de refrigerio. Aumento del incentivo de premio bombero, que varíe acorde al porcentaje de paritaria; aceptación a la renuncia de toda persona que no quiera pertenecer al equipo de brigadistas; que no se cuestione los certificados médicos que vengan prescritos por un profesional matriculado con sello y firma.

También reclaman que no descuente el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP); que se pague los días caídos; que no se tome represaría con ningún trabajador quincenal ni mensual por las medidas adoptadas; que se respete el artículo de la Ley 22.990 referido a donación de sangre, que en caso de urgencia pueda donarse sin previo aviso; rever el instructivo de trabajo de los operarios de los telares, puesto que siguiendo este instructivo es imposible llegar a la producción exigida.

Solicitan además que para cargado y balanza zorras eléctricas, puesto que hay que mover palets de gran porte. Grupo de máquinas, que exista cantidad y velocidad y que no haya mucha distancia entre máquinas otorgadas a cada operario. Cambiar la metodología de medición, que sea del producto final y no por rendimiento de máquinas, entre otras demandas que indican claramente las deplorables condiciones de trabajo que tienen en Algodonera Avellaneda del grupo Vicentín.

La abogada Luciana González que representa a les trabajadores de Algodonera Avellaneda en diálogo con este medio manifiesó: “No hay negociación por parte de la empresa. Lo que hacen es puro atropella, utilizar el aparato del ministerio público de la acusación a los efectos de criminalizar la protesta al mejor estilo de La Forestal. Nunca hicieron un ofrecimiento, no hay negociaciones y se manejan como patoteros con los empleados”, señaló y culminó expresando que la empresa “utiliza el aparato represor del Estado para amedrentar trabajadores hambrientos”.

El abogado Héctor Luis Vizcay, representante legal de la empresa, tiene un hijo junto a Verónica Vicentín- hija de Rubén Vicentín-. Ese hijo en común, Ignacio Vizcay, está imputado por una brutal golpiza hacia un joven ocurrida después de una fiesta en el año 2012. El joven sufrió traumatismo facial. Ignacio Vizcay le pegó de atrás una piña en la cien al joven que cayó al piso y fue en el piso cuando Ignacio Vizcay lo pateó en la cara fracturándole la mandíbula, causándole graves consecuencias que padece hasta el día de hoy. Ignacio Vizcay fue protegido por su padre.

La impunidad que goza el grupo Vicentín que sale a la luz por el concurso preventivo que iniciaron, y lo que hizo el abogado Héctor Vizcay con las trabajadoras de Algodonera Avellaneda, es lo que aprendió y mamó su hijo, manejarse con total impunidad, sabiendo que el poder judicial- luego de 8 años- todavía no se ha pronunciado sobre su situación procesal. La violencia parece ser la forma de relacionarse de los poderosos, las trabajadoras de Algodonera Avellaneda resisten.

Profesionales de la salud reclamaron convocatoria a paritarias

Médicos y profesionales de la salud reclamaron hoy su paritaria en el marco de una jornada nacional de lucha con acciones locales para visibilizar la difícil situación que están atravesando.

En horas de la mañana realizaron una conferencia de prensa en la ciudad de La Plata frente a la entrada del Hospital Policlínico San Martín en donde el Secretario Gremial de CICOP, Pablo Maciel, manifestó que “hemos llegado al peor momento de la pandemia y necesitamos imperiosamente reforzar el personal sanitario con mejores salarios y más nombramientos”.

Hoy tenemos más de 13.000 trabajadores de la salud infectados y necesitamos más personal pero con los salarios que tenemos no podemos conseguir postulantes, en especial para poner en funcionamiento las nuevas camas de terapia intensiva”, precisó.

Cabe recordar que la última paritaria entre el Gobierno y CICOP fue en el mes de abril en donde habían acordado una nueva negociación en el mes de junio que no se cumplió. Frente a la situación actual, Maciel destacó que “el trabajo que se está haciendo en estas horas es enorme para atender a todos los pacientes que llegan a los hospitales, los casos se multiplican y nos estamos quedando sin camas disponibles, estamos viviendo una pesadilla”.

Atendemos cada día un número mayor de consultas e internaciones, y entre los internados y fallecidos tenemos muchos compañeros de trabajo porque somos los más expuestos en esta pandemia. Por eso, pedimos mayor reconocimiento por parte del estado con salarios dignos, más nombramientos y licencias para todos los grupos de riesgo y así proteger a los compañeros más vulnerables”, puntualizó.

Con respecto a cómo ven la situación durante las próximas semanas, el referente gremial  aclaró que “todo lo que se ha hecho hasta ahora ha sido fundamental, de lo contrario nuestro sistema de salud hubiera colapsado hace rato. Hasta el día de hoy cada persona que necesitó una cama la tuvo y es por esta razón que aún tenemos una baja tasa de letalidad, pero esa situación puede cambiar en adelante sino contamos con mayores recursos humanos porque el personal de salud llegó a su límite”.

En línea con ello, sostuvo que “requerimos en carácter de urgente un nuevo aumento salarial acorde a la responsabilidad y a los riesgos a los que estamos expuestos. Es ridículo que en la peor situación sanitaria de la historia los profesionales tengamos un salario inicial de $46.000, es hora de que se jerarquice la salud pública y nuestro rol social”.

En el marco de la jornada también reclamaron el bono de $20.000 para quienes trabajan en los centros de salud. “La batalla no sólo la estamos dando en los hospitales, sino también en los barrios en donde el equipo de salud juega un rol muy importante en la prevención y en la detección precoz de los casos. Nos parece injusto que en muchos municipios aún no han pagado el bono que anunció Nación hace 4 meses, finalizó Maciel.

Trabajadores de la Algodonera Avellaneda y el efecto Vicentin

La otra cara de Vicentin: la de la lucha de les trabajadores de la algodonera Avellaneda. La parte que sólo se cuenta en una agenda federal y no en las grandes pantallas dueñas de los debates que son tendencia. La parte real.

Por Agustina Flores

Era jueves 9 de julio y en el punto más icónico del país, según predica el porteño-centrismo, decenas de personas envueltas en banderas azules y blancas ostentaban su nacionalismo para manifestarse en contra de la intervención estatal de Vicentin. A casi 800 km de distancia, en la pequeña localidad santafesina de Reconquista, les trabajadores de la Algodonera Avellaneda, parte del grupo Vicentin, realizaban una caravana y un banderazo junto a coordinaciones multisectoriales a favor de la intervención en la empresa y visibilizando las precarias condiciones laborales que llevaron a una gran, pero pequeña, polémica.

Dos situaciones simultaneas bajo la misma discusión, pero con realidades -y repercusiones- que no se acercan en lo más mínimo.

Conflicto salarial

La Algodonera Avellaneda pertenece al grupo Vicentin y tiene su sede en el Parque Industrial de Reconquista. Les trabajadores realizan reclamos hace tiempo por condiciones laborales dignas: sus salarios varían entre los 20 y 25 mil pesos mensuales promedio y solo se les abona la parte que aporta el gobierno nacional bajo el programa ATP, la otra parte faltante -la diferencia entre el monto del ATP y los sueldos- se “completa” con bonos por carne de Friar y aceite de la marca del conglomerado.

A raíz de esto, el 6 de julio se llevó a cabo una reunión entre les trabajadores algodoneros y les representantes de Vicentin. La jornada concluyó con la supuesta promesa de sumar 1.500 pesos por mes al salario, pero a las palabras se las llevó el viento. No hubo tal acuerdo y les trabajadores decidieron arrancan el acampe por tiempo indeterminado en la entrada del predio.

Además, por no avalar las medidas de fuerza y desproteger a les trabajadores, estos se desafiliaron del gremio, la Asociación de Obreros Textiles (AOT), y se pasaron al Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros y Desmontadores de Algodón de los Departamentos General Obligado y San Javier, perteneciente al Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros y Desmontadores.

Desde ese lunes, les trabajadores permanecen por turnos en las carpas que levantaron afuera de la planta. La medida paraliza el funcionamiento de la empresa y sólo deja entrar al personal necesario para garantizar la seguridad.

“Vicentin factura más de 220 mil pesos por minuto. Y paga 100 pesos por hora y 10 pesos por antigüedad a los trabajadores de la Algodonera Avellaneda»

Diputado Carlos Del Frade para Rosario/12[1]

Banderazo

El 9 de julio, como todo día patrio, se llenó de significados de diferentes intérpretes a lo largo y ancho del país. Este año, atravesado por circunstancias conflictivas, fue el escenario de una indudable disputa por el sentido común: a favor y en contra de la estatización de Vicentin.

Ciudadanos nacionalistas de la capital argentina se reunieron en el obelisco a cacerolear bajo consignas diversas, pero aglomeradas bajo el descontento con el gobierno de turno y sus medidas tomadas a lo largo del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO).

Del otro lado del país, las cacerolas sonaban con un tono diferente y por una razón muy distante a la porteña. Les trabajadores de la algodonera participaron de la caravana y banderazo a favor de la intervención estatal a la cerealera, impulsada por coordinaciones multisectoriales del Sindicato de Aceiteros y Desmotadores de General Obligado, del Sindicato Aceitero de Rosario y de la mayoría de les trabajadores de toda empresa perteneciente al conglomerado Vicentin, junto a numerosas organizaciones sociales y militantes del campo nacional y popular.

La movilización del interior del país, particularmente del lugar en donde el verdadero conflicto de Vicentin radica, fue poco cubierta por los medios hegemónicos nacionales o ni siquiera apareció en sus agendas. El reflector de luz estuvo en el obelisco que conformó un show digno de la calle Corrientes aglomerando a sectores opositores del gobierno nacional, a anti-cuarentena y conservadores nacionalistas.

Las agendas mediáticas llevaron a que los discursos se moldeen de tal forma que sólo las aristas cubiertas por los grandes medios fueron las que entran en debate. Escenas como las que se dieron en Rosario y en Reconquista quedaron al margen, escenas en donde aparecieron las voces de les que no sólo ven la problemática, sino que la viven. De esta forma, se intentó visibilizar el núcleo de su conflicto, ya que las prácticas irregulares del gran conglomerado agroexportador corresponden con las de la empresa algodonera que les emplea, y no hay otras formas de combatirlas que apoyando medidas interventoras para hallar una respuesta alternativa.

La audiencia que no fue

Luego de semanas de acampe y lucha sin respuesta, el miércoles 22 de julio en la sede del Sindicato de Trabajadores Municipales de Reconquista, se llevaría a cabo una audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Santa Fe. Pero la representación patronal no se presentó en el lugar, dejando hablar a la ausencia.

Se estima que les patrones no están contentos con las medidas de fuerza de les trabajadores, y aún menos con su participación en la manifestación “pro intervención de Vicentin”. Sin embargo, les algodoneros decidieron reforzar sus convicciones y continuar con el acampe y bloqueo de la entrada a la empresa.

Apriete policial

El 31 de julio se llevó a cabo una volanteada en la ciudad de Avellaneda como nueva forma de acción y visibilización, que fue interrumpida por agentes de la policía de Santa Fe, quienes reclamaron datos personales y les sacaron fotos con la excusa de que era rutina.

En el comunicado del gremio se explicó que los patrulleros se dirigieron específicamente al grupo de diez trabajadores que cumplían todas las medidas sanitarias y de distanciamiento correspondiente a la fase 5 que rige en la provincia.

No es dato menor que el intendente radical de la localidad -y simpatizante cambiemista-, Dionisio Scarpín, convocó en diferentes ocasiones a manifestaciones en contra de la intervención de Vicentin. “Cuando ellos vienen acá a hacer manifestaciones nadie les dice nada. Nosotros éramos 10, todo con respeto y fuimos intimados por la policía. Que sepa la sociedad cómo somos tratados”[2] relató una de las delegadas.

Es fácil notar las diferencias entre los diversos actores que ocupan las calles en este contexto tan utópico que nos aísla. Se encasillan las luchas para determinar cuál merece ser vigilada de cerca bajo el ojo de la gorra y cuáles no.

En el caso de la estatización de Vicentin, aspiración que hace pocos días se dio de baja, las discusiones rondaron, por una parte, en el sentido equivocado. El debate político sobre la empresa y lo que significaba la intervención por parte del Estado llenó todas las pantallas del país, dejando al margen, en la mayoría de las veces, las situaciones reales de problemas verdaderos que vivían y viven las personas afectadas directamente por las maniobras fraudulentas de la empresa: les trabajadores.

Si el foco de la discusión hubiese estado ese 9 de julio en las calles de Reconquista en vez de en el microcentro porteño ¿Se hubiese dado la oportunidad de ampliar el espectro de pros y contras en el conflicto para incluir a les que viven la situación? Nunca sabremos la respuesta exacta, pero me atrevo a predecir que el debate mediático farandulero hubiese encontrado otra escapatoria con tal de no dar una de las verdaderas disputas necesarias para tratar el tema.

Las calles intentan ser ocupadas por sectores opositores alardeando de que son la voz del pueblo mientras aturden con sus cacerolazos. Sin embargo, las calles no están totalmente vacías para ser tomadas, están cargadas de sentimientos y significados de años y años de luchas. En el interior del país también se dan batallas, y de las más olvidadas. Abrir los ojos es saber de qué lado mirar y notar qué cacerolas están vacías de verdad.

Fuente: https://revistatrinchera.com/

Lobería: allanaron un campo y rescataron a 21 hombres que eran explotados laboralmente

Personal de la sub delegación Necochea de la Policía Federal Argentina realizó un allanamiento por infracción a la Ley 26.364 por trata de personas y explotación laboral en el establecimiento “La Carmelita” ubicado en el kilómetro 82 de la ruta 227.

La Plata, 27 Jul (InfoGEI).- Una denuncia por trata de personas y explotación laboral terminó con el allanamiento de un campo en el partido de Lobería en el que rescataron a 21 hombres que vivían hacinados en condiciones absolutamente precarias.

Personal de la sub delegación Necochea de la Policía Federal Argentina realizó  un allanamiento  por  infracción  a  la Ley  26.364  por trata de personas y explotación laboral en el establecimiento “La Carmelita” ubicado en el kilómetro 82 de la ruta  227, describió el portal de noticias Cuatro Vientos.

El hallazgo se produjo en uno de los  campos que fue arrendado para la cosecha de papa”, explicaron fuentes oficiales.

Tras verificar las precarias condiciones de trabajo  vulnerabilidad y hacinamiento de los trabajadores se rescataron a 21 hombres –todos mayores de edad- y trasladaron a uno de ellos al hospital Gaspar Campos por un cuadro de hepatopatia con estado febril. El resto de los hombres fue derivado al Polideportivo municipal de Necochea.

Las actuaciones se tramitan en el Juzgado Federal de Necochea a cargo de Bernardo Bibel y la fiscalía que encabeza Juan Manuel Portela. (InfoGEI) Mg

Profundo retroceso en el mercado de trabajo durante el gobierno de Macri

La economía argentina, y particularmente el mercado de trabajo, registró un profundo retroceso en sus principales variables en los cuatro años que duró la gestión de Mauricio Macri. Se observa una tímida recuperación en el primer trimestre pre-pandemia que transcurre en el verano 2020, apenas asumido Alberto Fernández, pero ya en el mes de marzo empiezan a sentirse los efectos negativos de la pandemia.

Este informe se propuso contrastar ambos periodos en relación a las variables que publicó AFIP y Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Nación para el universo de trabajadores/as registrados/as privados y empresas privadas. A continuación detallamos las principales conclusiones:

  • Entre 2015 y 2019 se reduce la cantidad de empleadores en 24.505 casos. En el período de pandemia, la caída es similar y alcanza los 18.546 casos.
  • Entre 2015 y 2019 se reduce la cantidad de trabajadores/as registrados/as del sector privado en 230.264 casos. En el período de pandemia, la caída es de 173.507 casos. Nuevamente se presentan valores similares. La gestión de Cambiemos parece haber significado una pandemia en cámara lenta, aunque sin virus.
  • Durante el macrismo la pérdida de poder adquisitivo de la masa de salarios ascendió a 16,7% (tomando 2015 en promedio y 2019 en promedio). Como dato complementario, cuando la comparación de la masa salarial se realiza punta a punta entre noviembre 2015 y noviembre 2019, la caída real fue de casi 20 % (19,5%).
  • La evolución en 2020 muestra que la masa salarial real había logrado una recuperación hasta febrero 2020. El último mes pre-pandemia (febrero) registra una suba interanual de la masa salarial registrada 2,4% en términos reales. Al comparar febrero 2020 con diciembre 2019 se registra una suba de 12,1% real, lo cual es considerable teniendo en cuenta además, que si existe efecto estacional, este sería a la baja.
  • Luego de la recuperación mencionada (a febrero 2020) la masa salarial tuvo como resultado de la pandemia, el retorno a los valores mínimos de diciembre de 2019. La masa salarial al mes de abril 2020 perdió 11,7% respecto de febrero 2020 (punta a punta) y se ubicó al mismo valor real que a diciembre 2019.
  • Durante el macrismo, la caída de la masa salarial se explica en un 84% por la pérdida de los salarios contra la inflación y sólo 16% lo explica la pérdida de puestos de trabajo. De aquella frase de Prat Gay sobre la elección entre salarios y empleo, se constata que la preferencia por la preservación de los puestos de trabajo fue una parte central de las estrategias sindicales en el periodo, aunque con grandes excepciones dadas por sindicatos que –en distintas coyunturas- pelearon por paritarias por encima de la inflación.
  • Durante los meses analizados de la pandemia, la caída también se explica mayoritariamente por la reducción de salarios en términos reales (63%), mientras que la retracción de empleo explica el restante 37%.
  • Se observa que tanto en el macrismo como en la pandemia, y por distintas razones pero ambas orientadas a estrategias defensivas, se priorizó la protección del empleo a costa del salario. La inflación elevada del macrismo afectó fuertemente el nivel salarial en el marco de un proceso donde la economía real se vio fuertemente deprimida con 3 años de caída y sólo uno de crecimiento. A la par, el proceso regresivo condenó fuertemente a la industria mientras que otras actividades ganaron, pero se trató de los sectores con escasa  generación de empleo (agro, energía y sector financiero). En la pandemia, tanto desde el gobierno nacional como desde el rol sindical, se prioriza mantener intacta la estructura productiva mientras dura el aislamiento para garantizar la puesta marcha posterior. La pérdida de ingresos provisoria está asociada a esa estrategia deliberada de sostenimiento de puestos de trabajo, como se registra en el acuerdo UIA-CGT para suspensiones.
  • Cuando se analiza la caída del empleo registrado por tamaño de empresa se observa que durante los años de la gestión de Cambiemos la expulsión de trabajadores se concentró en las empresas de mayor porte: el 42% de los despidos fueron por parte de empresas con más de 1500 trabajadores. Despidieron las grandes, las pymes quebraron. En cambio, en los meses de febrero a abril de 2020, ese segmento de empresas grandes sólo concentró el 8% del total de casos de destrucción de empleo. Es decir, en los cuatro años que van entre noviembre de 2015 y noviembre de 2019, la dinámica de la empresa pyme (con menos de 1500 trabajadores/as) fue la de intentar retener al trabajador/a, mientras que las grandes empresas utilizaron el mecanismo de ruptura laboral como herramienta de mejora de rentabilidad. En cambio, el impacto de la pandemia golpeó de lleno en el segmento de empresas más pequeñas, que explican el 92% de la pérdida de empleo. No se descarta, dado el corto tiempo de análisis de impacto del COVID-19, que haya un pase a la inactividad forzosa y que la recuperación posterior pueda poner en marcha el universo pyme.
  • Al observar la participación según actividad de la caída de empleo neta del sector privado, se registra en el macrismo un protagonismo de la pérdida de empleo industrial, la cual explica el 72% del total (166.116 respecto de 230.264). En la pandemia, al contrario, no hay protagonismo especifico de una actividad, sino que se observa que los retrocesos son transversales a varias actividades económicas: la industria cae “sólo” 8,5%, mientras que otros sectores golpeados son Construcción (-33,2%), Hoteles y Restaurantes (-14%) y Comercio (-9,8%). Mientras que el macrismo tuvo políticas dirigidas a desfavorecer a un sector específico de la economía –la actividad industrial- en la pandemia se produce una afectación concomitante en varios sectores.

Descargue aquí el informe completo elaborado por el CEPA (Centro de Economía Política).

Movilización contra el vaciamiento de Pol-Ka y en defensa de los puestos de trabajo y la ficción nacional

El Sindicato Argentino de Televisión, Telecomunicaciones, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos (SATSAID) realizó una movilización este jueves a Canal 13 ARTEAR contra el vaciamiento de Pol-Ka y en defensa de los puestos de trabajo y la ficción nacional.

Redacción por Erika Eliana Cabezas

Reclamamos el debe del aguinaldo y los pagos de salarios de todos los compañeros de Pol-Ka”, manifestó Horacio Arreceygor, secretario general de SATSAID, para Radio Gráfica.

Y agregó: “Después de haber recibido la carta de uno de sus dueños de haber mantenido reuniones con la gente que tiene el 55 por ciento, que es canal 13, ya con una chance muy grande de que el futuro de la empresa sea el cierre, empezamos a tener un camino de lucha y de protesta”.

La mayor parte del paquete accionario de la productora fundada en 1994 (55%) pertenece al Grupo Clarín. El resto (45%), se divide entre Adrián Suar y Fernando Blanco.

El secretario general de SATSAID aseguró que Pol-Ka tiene “un problema de accionistas” y que, en principio, lo que está buscando es “un achicamiento grande” y, en otras posiciones, avanzar “en el cierre para poder abrir una empresa nueva con otras condiciones laborales”.

Acá está faltando una responsabilidad social empresaria, no sólo en el Grupo Clarín sino en bastos sectores. Lo habíamos visto con Techint al comienzo de la pandemia, con el despido de 1400 trabajadores. Las grandes empresas tienen que trabajar en el sostenimiento de las fuentes de trabajo y el planteo productivo del pais”, remarcó.

Desde varios sectores apoyaron el reclamo de las y los trabajadores de Pol-Ka.  “Repudiamos la actitud de aquellos licenciatarios o productoras que tienen espaldas financieras, producto del buen desempeño de sus negocios antes de la pandemia o de la ramificación de las actividades societarias en otras actividades coyunturalmente más rentables, y dejan sus obligaciones incumplidas ante los trabajadores de la televisión y ramas afines”, expresaron en un comunicado los diputados y diputadas del Frente de Todos.

Por su parte, la Multisectorial Audiovisual expresó “su apoyo al legítimo reclamo de las trabajadoras y los trabajadores de Pol-Ka, que se movilizan en defensa de sus derechos, de su fuente de trabajo y del futuro de sus familias, amenazados por la actitud irresponsable de una empresa que desconoce sus responsabilidades y abandona a sus empleados y empleadas”.

Fuente: https://radiografica.org.ar/

Periodistas: trabajadores sin privilegios

Más de 1.100 trabajadores de prensa de todo el país firmaron una solicitada a favor del derecho a informar y el derecho de la comunidad de informarse. Además, reivindicaron su condición de trabajadores sin privilegios.

¿Creemos que las y los periodistas somos víctimas de campañas de difamación y presiones, como sostiene un comunicado reciente de periodistas y empresarios de medios de comunicación? Las y los abajo firmantes, periodistas de medios privados, públicos, autogestivos y comunitarios, desocupadas y desocupados, así como también analistas de los medios de comunicación e integrantes de entidades vinculadas al estudio y la agremiación, creemos que las y los periodistas, como toda la ciudadanía, estamos sometidos al escrutinio público y a la ley. No tenemos privilegios. Y no toda crítica, por exagerada o injusta que sea, puede ser considerada como un “ataque a la libertad de expresión”.

Aun dentro de nuestras diferencias, de nuestras distintas realidades y hasta de las dificultades que el propio medio en ocasiones nos impone, sí creemos que el periodismo debe ejercerse con profesionalidad, libertad y dignidad. Y que, en el necesario vínculo con el poder y las fuentes, tenemos reglas por cumplir. No vale todo. Entendemos que la defensa de la libertad de expresión tiene una acción doble: nuestro derecho a informar y el derecho de la comunidad de informarse. Y entendemos a esa libertad de expresión como una conquista colectiva, no desde posiciones individuales ni sectarias. No es nuestra libertad, es de la sociedad. Un mejor periodismo es decisivo para contribuir a una mejor discusión pública, sobre todo en tiempos tan complejos como estos, atravesados por la angustia de una pandemia.

Angela Lerena – Reynaldo Sietecase – Elizabeth Vernaci – Humberto Tortonese – Silvia Martínez Cassina – Matías Martin – Víctor Hugo Morales – Noelia Barral Grigera – Jorge Rial- Beto Casella – Irina Hauser – Adrián Paenza – Alejandro Bercovich – Luciana Rubinska – Eduardo Aliverti – Any Ventura – Ariel Senosiain – Daniela Ballesteros – Gustavo Sylvestre – Florencia Halfon Laksman – Darío Sztajnszrajber – Débora D’amato – Gabriel Schultz – Claudio Villarruel – Luciana Peker – Miguel Repiso (Rep) – Rosario Ayerdi – Ezequiel Fernández Moores – Fabián Casas – Gabriela Pepe – Juan Amorín – Gisela Busaniche – Diego Iglesias – Paula Rodríguez – Alejandro Wall – Elizabeth Peger – Martín Kohan- Diego Pietrafesa – Ingrid Beck – Gabriel Sued – Diego “Chavo” Fucks – Julia Mengolini – Nacho Levy – Carla Gaudensi – Cristian Alarcón – Liliana Hendel – Luis Bremer- Tamara Tenembaum – Pablo Manzotti  – Liliana Daunes – Julián D’Imperio – Darío Villarruel – Federico Yañez – Emilse Pizarro – Alejandro Fabbri – Nora Veiras – Fernando Soriano – Ricardo Ragendorfer – Sandra Commisso – Alejandro Apo – Tomás Eliaschev – Stella Calloni – Claudio Mardones – Marcela Coronel – Martín Becerra – Mariana Carbajal – Pedro Brieger – Esteban Rafele – Diego Sucalesca – Soledad Vallejos – Eduardo Blaustein – Gabriela Radice – Pablo Llonto – Silvina Tamous – Nicolás Fiorentino – Eduardo Anguita – Juan José Becerra – Hugo Balassone – Mauro Fulco – Liliana López Foresi – Luis Bruschtein – Pablo Perantuono – Carlos Ulanovsky – Sofía Caram – Leandro Renou – Luisa Valmaggia – Mariano Martín – Telma Luzzani – Carlos Rodriguez – Ariel Zak – Nora Lafon – Emanuel Respighi – Néstor Espósito – Julia Izumi – Fernando Cibeira – Nicolás Gandini – Martín Becerra – Roxana Russo – Juan José Panno – Gustavo Veiga – Gabriela Vulcano – Mariano Hamilton – Alejandro Coccia – Walter Vargas – María Seoane – Mariano Randazzo – Jorge Búsico – Andrés Burgo – Federico Kukso – Pablo Marcovsky – Alexis Szewczyk – Sibila Camps – Daniel Retamozo – Natalia Vinelli – Julio Menajovsky – Agustín Lecchi – Pablo Ramón – Nahuel Prado – Estefanía Pozzo – Ernesto Ise – Cynthia García – Armando Vidal – David Zanazzi – Juan Manuel Trenado – Victoria De Masi – Alejandro Marinelli – Ariel Cristófalo – Claudia Villapun – Fernando Cerolini – Darío Gannio – Pablo Alabarces – Facundo Alé –  Fernando D’Addario – Washington Uranga – María Clara Albisu – Oscar Finkelstein – María Josefina Cerutti – Daniel Miguez – Ari Lijalad – Ariel Greco – Paula Bistagnino – Abel Gilbert – Daniel Guiñazú – Emilio Ruchansky – Lucía Aisicoff – Nicolás Lantos – Romina Calderaro – Martín Piqué – Sandra Russo – Ariel Scher – Boyanovsky Bazán – Victoria Ginzberg – Fernando Cicutti – Alejandro Agostinelli – Néstor Centra – Emiliano Gullo – Mariana Prado – Santiago Marino – Viviana Vila – Alejandro Caravario – Marcelo Máximo – Leonardo Greco – Lila Luchessi – Hugo Muleiro – María Florencia Alcaraz – Mariano del Mazo – Roque Casciero – Jonathan Heguier – Lorena Tapia Garzón – Luciano Galende – Felipe Yapur – Federico Amigo – Juan Pablo Csipka – Santiago Carrillo – Claudio Gómez – Oscar Barnade – Sebastián Grandi – Poli Sabatés – Agustín Álvarez Rey – Rubén Viñoles – Matías Canillán – Carla Pelliza – Jorge Llistosella – Pepe Mateos – Blanca Rebori – Diego Igal – Diego Mancusi – Marisa Pombo – Tato Dondero – Pablo Giuliano – Alejandro Di Giacomo – Fernando Gañete Blasco – Dardo Castro – Mario Moldovan – Fernando Pedernera – Damián Cáceres – Julio Boccalatte – Andrés Osojnik – Adrián Di Blasi – Ayelén Pujol – Cecilia Fumagalli – Rodolfo Chisleanschi – Walter Saavedra – Maximiliano Boso – Carlos Eichelbaum – Marcos Cittadini – Fernando Amato – Horacio Marmurek – Horacio Finoli – Juan José Salinas – Horacio Cecchi – Fernando Sanchez – Fernando D’Addario – Pablo Taranto – Jorge Ciccodicola – Ezequiel Fretes – Karina Micheletto – Facundo Martínez – Eduardo Fabregat – Pablo Aro Geraldes – Leonardo Gentile – Gustavo Ronzano – Gabriel Tuñez – Roberto D. Fernández (Defer) – Matías Ayrala – Germán Bellizzi – Jorge “Batata” Rodríguez – Dante Alberto Rofi – Claudio César Orellano – Leonel Lenga – Federico Maya – Federico Lamas – Daniel Schnitman – Jorge Belaunzaran (Belauza) – Marcos Mayer – Federico Bianchini – Horacio Paone – Daniel Vilá – Nora Anchart – Irene Haimovichi – Sebastián Purgart – Héctor Sánchez – Silvia Itkin – Pablo Vignone – Sergio Wischñevsky – Diego Santonovich – Fernando Capotondo – Miguel Russo – Ignacio Fusco – Jorge Vilas – Fernando Vergara – Pablo De Biase – Guillermo Blanco – Martin Sassone  – Marcelo Bilezer – Ruben Furman – Alberto Dearriba – Rubén Pereyra – Daniel Datola – Fernando Alonso – Jorge Bernárdez – Ignacio Guebara – Alberto López Girondo – Martina Noailles – Hugo Presman – Beatriz Chisleanschi – León Botto – Marcos González Cezer – Juan Pablo Piscetta – Matias Cervilla – Daniel Cholakian – Martina Garbarz – Mariano Beristain – Martin Jauregui – Néstor Straimel – Raul Amilcar Ferrari – Diego Wainstein – Héctor Hugo Cardozo – Roberto Giovagnoli – Gimena Fuertes – Sebastián Cazón – Ricardo Gotta – Sebastián Fernández – Alfredo Herms – Valeria Delgado – Eduardo Caimi – Matías Cervilla – Liliana Samuel – Arlen Buchara Marinello – Andrea del Río – Gustavo Bruzos – Néstor Leone – Luis Pablo Giniger – Cristina Mahne – Ana Paoletti – Sergio Ucedo – Sebastian Prats – Laura Vilche – Laura Mayocchi – Francisco Basualdo – Christian Kupchik – Micaela Polak – Diana Costanzo – Claudio Andrés De Luca – Sergio Piemonte – Hernán Campaniello – Silvana Melo – Mariano Volcovich – Diego de Charras – Veronica Univaso – Fabián Vivot – Eduardo Gurovici – Manuel Lazo – Carlos Fulladoza – Miguel Detler – Cesar Galarraga – Valodia Nichanev – Oscar Ornetti – Juan Aguzzi – Patricia Blanco – Rodolfo Colángelo – Martín Mendizabal – Mariela Sosa – Alicia Entel – Mariana Baranchuk – Ana María Ramb – Susana Papale – Marta Riskin – María Inés Giménez – Oscar Taffetani – Martina Garbarz – Santiago Ojea – Francisco José Bessone – Raúl Argemí – Juan Manuel Bellini – Rubén Américo Liggera – Antonio Diez – Jorge Daniel Lancellotti – Néstor Javier Llidó – Ricardo Fevrier – Silvia Porritelli – Diego Galiano – Sebastián Cardano – Carlos Taphanel – Guillermo Lipis – Andrés Sallari – Verónica Goicoechea – Mirta Gómez – Elsa Gómez – Jerónimo Granero – Claudio Cherep – Roberto Pera – María Clara Tagliafico – Adrián Finola – Larisa Kejval – Graciela Calabrese – Carlos García Murdock – Alejandra Benaglia – Arnaldo Benzal – Olga Burgos – Fernando Ferreira – Alfredo Simón – Mariano David Vázquez – Carlos Héctor Siles – Gerardo Burton – Juan Carlos Gurí – Enrique Omar Arenes -Santiago Magrone-  Gladys Rivarola Arce – Sandra Prado – Javier Sahade – Sebastián Premici – Virginia Solana – Walter Pérez – Antonio Crudo – Mario Bellocchio – Pedro Kasparas – Maria Luisa Pizzi – Martín Daher – Eduardo Marchetti – Carlos Vega – Daniel Peesah – Ruben Concetti – Cristian Ioschak – Camila Vautier – Tamara Smerling – Lucas D’Alessandro – Roxana Czepurka – Ariel Ogando – José Monzón – Daniel Vides – Eduardo Ruderman – Daniela Ribolzi – Rita Elsa Rodríguez – Christian Tovar – Julieta Galván – Enrique Juan Box – Ana Inés Liébana – Lucía Jaime – Lorena Lucca – Patricia Carrea – Miguel Gaya – Mirta Urdiales – Pilar Wolffelt – Raúl Oscar Ruiz Huidobro – José Castro – Ignacio Di Toma Mues – Miguel Ángel Morelli – Rafael Sanchez – Elisa Marta Giordano – Alejandro Esteban Bidondo – Gustavo Catalano – Hernán Bianchi – Jorge Fernández Gentile – Mariano Nicolás Donadío – Ciro Pelussi – Julio Martínez – Analía Ávila – Félix Arnaldo- Rodolfo Luccioni – Walter Talavera – Esteban Boxler – Silvia Porritelli – Esteban Bekerman – Pedro Mendoza – Iván Jurado – Martín Massad – María Candela Aires – Magdalena Nora Leguizamon – Héctor Sosa – Juan José Guidi – Rosalía Arroyo – Fabián Eduardo Sañudo – Liliana Díaz – Luis Melillo – Cristina Dichiara – Edgardo Abramovich – Darío Ivnisky – Silvina Valletta – Florencia Adorante – Gimena Garcia Blanco – Monica Beltran – Federico Riccio – Iván Sandler – Javier Hernán García – Pedro Zeta – Verónica Rimuli – Mariano Ramovecchi – Elena Calvin – Ernesto Picco – Francisco Martirena Auber – Paola Forio – Fabio Lannutti – Bernardo Moya Muringher – Laura Kalerguiz – Marcelo Bianco – Facundo Onzari – Gerardo Codina – Gabriel Gianoli – Cristian Nuñez – Nora Viater – Diego Jaimes – Ricardo Puertas – Nicolás Marsico – Jorge Luis Arriagada – Mariana Araujo – Osmar Percudani – Martina Dentella – Silvana Barrera – Jorge Calderón – Javier Slucki – Carlos Zamudio – María Nuñez – Alicia Márquez – Francisco Peralta – Cristian Cimminelli -Fernando Duclos- Delia Alicia Piña – Alejandro Álvarez Coronel – Rosana Calneggia – Albino Aguirre – Diego González – Horacio Spalletti – Natalia Aruguete – Daniel Sosa – Juan Ortiz – Alejandro Goldin – Santiago Giordano – Enrique César Lobos – Noelia Marone – Gustavo Carpinella – María Celeste del Bianco – Alejandra Pía Gestoso – Sabino Cabrera – Fátima Cejas – Víctor Schajovitsch – Lucas Montero – Alfredo Barros – Nicolás Curciarello – Héctor Lacovara – Eloy Pablo Pomito – María de los Ángeles Fernández – Sergio Peralta – María de las Mercedes Fernández – Sonia Tessa – Miguel Pisano – Olga Castro Busso – Luciano Vasallo – Diego Ibarra – Miguel Mendoza Padilla – Martín De Rose – Josefina Figueroa – Emanuel Gall – Jorge Alberto Gialluca – Ludovico José Nardo – Oscar Agustín Merlo – Juan Strasnoy Peyre – Carlos Antunez – Daniel Piloni – Carlos Marrero – Carlos Espinosa – Lucrecia Raimondi – Aldo Manuel Rotman – Christian Basile – Pablo Rodríguez – Zulma Rosana Blanco – Nicolás Vargas – Héctor Fabián Sierra – Alejandro Miravet – Marcos Aguirre – Verónica Luchessi – Alberto Mas – Ricardo Sasson – Rodolfo Boros – Juan Ignacio Carrizo – Norma Osnajanski – Virginia Arce – María Soledad Iparraguirre – Nadia Koziner – Norberto Raffoul – Santiago Rey – Adriana Bruno – Eduardo Santile – Ricardo Trípoli – Verónica Ocvirk – Laura Litvin – Pascual Belvedere – Julio Rudman – Carlos Ripoll – Ernesto Larrese – Alejandra Mourin – Alejandro Pairone – Claudio García – Marcela Isaías – Leonardo Jalil Bayer – Rafael Arbués – Ricardo Reinoso – Sandra Cicaré – Jerónimo Rojas – Paula Luanco – Lucía Ríos – Andrea Delfino – Esteban Giachero – Victoria Peralta – Laura Da Silva – Gonzalo Núñez – Juliana Ricaldoni – Rocío Villanova – Gustavo Dejtiar – Alejandro Benito – Matilde Suárez – Nicolás Avellaneda – Cecilia Camarano – Virginia Poblet – Sergio Loguzzo – Pedro Fernández – Ariel Lima – José María Pommares – Víctor Ego Ducrot – Gustavo Castro – Marina Butrón – Fernando Ferreira – María Josefina Cerutti – Daniel Raffo – Esteban Jacyna – Jorge Listosella – Gerardo Mazzochi – Mario Demonte – Martín Ayarra – Javier Valli – Mariana De Maio – Ana María Murano – Osvaldo Cascella – Elio Brat – Edgardo Néstor Carmona – Alicia Simeoni – Stella Hernández – Luis Carbonell – Juliana Cabrera – Soledad Mizerniuk – Félix José D’Andrea – María Alicia Alvado – Silvina Caputo – Diego Vesciunas – Carlos Francisco Holubica – Héctor Alejandro Ostrofsky – Graciela Mussi Tiscornia – Alejandro Guillermo Romero – Patricia Daniel – Alberto Bastia – Raúl Pasarin – Ariel Magirena – Lucas Laviana Solanet – Diego Martín Zelonka – Carla Rodríguez Miranda – Sebastián Peralta – José Mosquera – Ernesto Torres – María Alicia Olivares – Margarita Pinto – Joaquín Finat – Marcos Aguilera – Leandro Selén – Flavio Monalli – Andrea Schellemberg – Miguel Ángel Ochoa – Oscar González – Ezequiel Coringrato – Damián Valls – Hugo Mitetiero – Tomás García – María Arena – Javier Posse – Jorge Eduardo Gonella – Victoria Ojam – Jorge Lewinger – Julián Varela – Juan Manuel Schulz – Alba Silva – Manuela Luna – Gary Castro – Rodolfo Luna – Sergio Isaza – Alejandra Peña – Fernando Álvarez – Fabián Mantaras – Néstor Manchini – Alejo Demichelis – Laureano Barrera – Larry Levy – Andrea Vulcano – Araceli Bellotta – Estela Pereyra – Malva Marani – Victoria Avila – Esteban Zunino – Daniel Otero – José Luis Di Lorenzo – Gabriel H. Eiriz – Carina Ambrogi – Denise Altieri – Martin Lucesole – Jorge Ferro – Lorena Retegui – Claudio Iacono – Belén Cotine – Liliana Martín – Sergio Ortíz – Arnaldo Panagetti – Jonathan Alcalde – Conrado Yasenza  – Ignacio Murua – Daniel Casas – Cynthia Lejbowicz – Lucas Molinari – Ursula Asta – Nestor Busso – Juan Valerdi – Mariana Mandakovic – Alicia Depetri – Andrea Silvana Delfino – Beatriz Cádiz – Gerardo Piantoni – Dante A. J. Peralta – Guillermo Correa – Vanina Di Benedetto – Juan Carlos Dorta – Yannick Zaputovich – Guillermo Saavedra – Gastón M. Luppi – Carlos Saglul – Luis Darío Pintos – Jorge “Pocho” Rodríguez – Nacho Campos – Eliana Verón – Gabriela Borgna – Santiago Asorey – Alberto Moya – Daniel Villalba – Rodolfo Piovera – Adrián Belinche – Alejo González Prandi – Inés Farina – Ester Fernándes – Jorge Boccanera – Sergio M. Naymark – Sergio Vaudagnotto – Osvaldo Arribas – Guillermo Robledo – Martiniano Nemirovsci – Silvina Alonso – Gustavo Bulla – Dante López Foresi – Carlos Brigo – Carlos Fe – Alejandro Amdan – Mónica Bianchi – Pablo Roma – Cintia Mignone – Adriana Amboage – Virginia Mileto – Mariana Collante – Mauricio Baratucci – Sofía Stupiello – Martin Minevitz – Marina Glezer – Juan Carlos Villalba – Diego Pintos – Horacio Torres – Gustavo Torres – Pancho Muñoz – Diego De Mattei – Analía Viviana Garcia – Gustavo Sánchez – Pablo Arrippe – Diego Tomas  – Rubén D. Bárcena – Marcelo Parra – Osvaldo Tangir – Enrique Masllorens – Pepe Frutos – Martín Iglesias – Felicitas Bonavitta – Laura Bacigalupo – Marcelo Moreira – Manuel Rodríguez – Maximiliano Javier Pérez – Laura Haimovichi – Claudio Ciancio – Ricardo Golderberg – Constanza Vanzini – Juan Pablo Sarkissian – Ariel Senosiain – Diego Lima – Alberto Felix Fernández – Andrea Ximena Holgado – Fernando Fraquelli  – Andrea D’Emilio – Manuel Codegone – Miriam Castro – Jesus Marcelo Delise – Jenny Durán – Alex Arellano – Félix Patricio Mansilla – Martín Van Dam – Fernando Alarcón – Nicolás Hirtz – Alejandro Schiantarelli – Ernesto Lucero – Federico Tártara – Osvaldo Drozd – Hugo Sánchez – Eduardo Salim Sad – Eduardo Kragelund – Alberto Elizalde Leal – Elisa Marroco – Nora Mazzini – Juan Carlos Rodríguez – Soledad Restivo – Daniel Alvarenga – Pablo Tallón – Ariel Garbarz – Alejandro Di Blasi – Leandro Vitullo – Fernando Borroni – Juan Zamudio – Marcelo González – Leonardo Castillo – Hernán Viudes – Conrado Geiger – Horacio Caró – Mario Giorgi – Lucas Matías Laflor – Mauro Bonotto – Claudia Conteris – Fabián Waldman – Roberto Parrottino – Gustavo Chirino – Walter Goobar – Mónica D’Assis – Mónica Arredondo – Melisa Delgado Niglia – Osvaldo A. Wajncymer – José Luis Barrio – Horacio Lutzky – Carlos Prado – Pablo Mendez Shiff – Luis Zarranz – Gonzalo Krikorian – Oscar Taffetani – Jorge Adrián Conde – Deborah Gornitz – Horacio del Prado – Osvaldo Ferro – Marcos Adandia – Fede Chechele – Isauro Martínez – Susana Papale – Jorge Pailhe – Gustavo Ferradans – Fabiana García – Milcíades Peña – Marcelo Bartolome – Gustavo Grazioli – Eze Guazzora – Juan Carra – Daniel Ricardo Rocha – Daniel Cecchini – Miguel Angel Ratti – Demetrio Iramain – Andrés López – Alejandro Vannelli – Pablo Dipierri – Martín Ripari – Carlos Caramello – María Julia Mastromarino – Leonardo Baldo – Diana Kallmann – Laura Couto – Daniel Jatimliansky – Matías Castelli – Gabriela Cerioli – Pablo Antonini – Eduardo Pérez – Gabriela Cerioli – Fernando Aguinaga – Gerardo Burton – Julián Galván – Gustavo Marcelo Frías – Mariano Jasovich – Enrique Kepa – Pía Del Bono – Pablo Kuperszmit – Cristina Córdova – Eduardo Duschatzky – Emilio Vera Da Souza – Esteban Mac Allister – Raquel Poblet – Marcelo Manuele – Sergio Renna – Adolfo Morales – Sandra Bianchi – Pablo Daniel Ovin – Gustavo Pando – Juan Manuel Foglia – Rubén Digilio – Silvana Colombo – Miguel Angel Aranda – Santiago Oscar Veiga – Alicia Márquez – Mario Cardoso – Gonzalo Martinez – Jorge Déboli – Néstor García – Marcelo Telez – Pablo Grinberg – Hernán Omar Kodjafachian – Sylvia Schulein – Javier Biasotti – Facundo Carlomagno – Maria Rosa Gómez – Mauro Galeano – Germán Tabares – Ariel Bumbalo – Marta Vassallo – Francisco Cannone – Laura Santos – Margarita Barnetson – Agustín Scarpelli – Gustavo Eduardo Abrevaya – Marcelo Massarino – Leticia Beltrán – Nilda Canon – Clara Patricia Razu – Juan Carlos Downes – Mauro Libertella – Gabriel Wainstein – Marina Cortes – Lucas Petersen – Gabriela Alejandra Tijman – José Luis Politi – Claudia Regina Martínez – Pablo Zunino – Alexis Zegatti – Marcelo Cena – Emilio Coppolillo – Pedro Lanteri – Jorge Elbaum – Gabriela Calotti – Gustavo Baiman – Guillermo Daniel Ñañez – María Aguirre – Alejandro Delgado Morales – Cristian Dellocchio – Javier Berro – Silvio Vallejos – Walter Isaía – Rodrigo Nespolo – Rafael Álvarez – Eduardo García – Jorge Sille – Darío Ventura – César Nenna – Norberto Gonzalez – Renata Stella – Arturo Aguirre – Pablo Bovone – Eduardo Bernal – Joselo Cal Mora – Adrián Rodríguez – Gonzalo Rodríguez – Hernán Sánchez – Alejandro Gomez – Franco Cavallo – Silvia García – Gustavo Sánchez – Mauricio Baratucci – Pedro Dizán – Alfredo Simón – Silvia Fernández – Diego González – Fabrizio Mendoza – Ignacio Murúa – Mariano Introcaso – Sebastián González – Tulio Anselmi – Pablo Bovone – Pablo Infantidis – Gustavo Boxler – Gustavo Penella – Leo Álvarez – Ezequiel Nenna – Hugo Fazio – Julián Fazio – Adrián Santillán – Rafaela Ignacio Santillán – Marcos Noberto Novo – Gonzalo Novo – Florencia Rodríguez – Roxana Martocchia – Gloria Beretervide – Daniel Mancini – Luis Nicolás González – Alberto Hugo Emaldi – Martín Goldbart – Alberto Ferrari – Daniel Scarímbolo – Rodrigo Munilla – Ricardo Morini – Alejandro Sonich – Claudio Perucca – Adalberto Reinares – Silvia Valerga – Alejandra Herren – Ignacio Abat Romero – Juan Facundo Cardoso – Silvina Asprea – Gabriela Cei – Bianca Ossola – Mariano Campetella – Antonio F. Diez (el Mayolero) – Alejandro Arcuri – Federico Chechele – Ruben Américo Liggera – Juan Manuel Bellini – Raúl Argemí – Francisco José Bessone – Mariano Cúparo Ortiz – Oscar Taffetani – Santiago Ojea – Luis Petcoff – Pablo Jimenez – Alejandro Abero – Carlos Caserta – Sonia Avalos – Pablo Ifantidis – Alejandro Brittos – Elena Mercedes Arena – Ana Hernández – Guillermo A. González – Rafael Calviño – Andrés Mazzeo – Pedro Crescia – Enrique Otranto – Mariela Gallardo – Juan Pablo Arias – Daniel Gaguine – Ricardo Krakobsky – Pablo Paván – Mariano Kohan – Ignacio Golobisky – Nestor Avalle – Claudio Gastaldi – Angelina Uzín Olleros – Ricardo López Dusil – María Masquelet – Claudia Lorenzon – Ricardo Plazaola – Luis Ampuero – Enrique Carlos Ameijeiras – Néstor Gorojovsky – Fernando Re-Ester Stekelberg – Enrique Follonier – Oscar Martínez Zemborain – León V. López – Daniel Alberto Zárate – Patricia Araujo – Matías Berges – Ignacio Alcides Sánchez – Iván Enrique Gajardo Millas – Mario Paulela – Leo Nuñez – Norma Ríos – David Correa – Diego Montejo – Néstor Borro – Agustín Gulman – Hugo Murno – Matías Muzio – Florencia Busso – Marysol Antón – Luis Bastús – Diego Díaz – Lucas Lufrano – Ana Müller – Santiago Filipuzzi – Marcela Fernández – Irma Heredia – Carlos Liascovich – Mónica López Ocón – Gabriel Castelli – Clara Uranga – Alberto Bastia – Marcos C. Isla Burcez – Daniel Alberto Zárate – Luz Alcain – Guillermo Delgado – Candelaria Schamun – Jorge Vasalo – Florencia Barragan – Federico Levy – Noemí Ciollaro – Patricia Slukich – Gonzalo Javier Zanotti – Adriana Muñoz – Claudio “Turco” Cherep – Katy García – Agustín Cassano – Loana Barletta – Rolando Andrade Stracuzzi – Santiago Varela – Anahí Vázquez – Enrique Lacolla – Juan Erramouspe – María Navajas – Charly Martínez – Horacio Serafini – Sandra Miguez – Tony Valdez – Agustín Alvarez – Roly Villani – Guillermo Borioli – Martín Carlos Soto – Sebastián Cárrega – Gastón Rodríguez – Mariano Martino

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El teletrabajo se queda

El Secretario General de la CTA de los Trabajadores y diputado nacional del Frente de Todos, Hugo Yasky, analizó el proyecto de ley que legisla sobre el teletrabajo. Además reflexionó sobre la pandemia y sobre el rol de les trabajadores de la educación en este contexto.

En declaraciones al programa Columna Vertebral, el dirigente expresó que “cuando haya pasado el aislamiento muchos van a quedar incorporados a esta modalidad del teletrabajo. Así que desde ahí hubo una base de consenso de que era una ley necesaria. Tanto desde el Frente de Todos como la gente de Cambiemos acompañó la idea de que era necesario discutir este proyecto y eso facilitó de algún modo las cosas porque -a pesar de que después surgieron diferencias- la votación del dictamen en general fue de aprobación por prácticamente todos. Hubo muy pocas abstenciones”.

Yasky afirmó que “todas las centrales sindicales del país, la CGT, las 3 CTA, varios sindicatos que ya vienen incorporando el tema del teletrabajo en sus convenios como por ej la gente de FOETRA. Ahí hubo coincidencia en que la ley estableciera un piso de derechos y de garantías y que después en los convenios se pudiera discutir la particularidad, porque una cosa es teletrabajar siendo periodista y otra cosa es teletrabajar siendo médico u oficinista”.

En cuanto a la sindicalización dijo que “lo fundamental era reconocer el derecho a pertenecer a la organización sindical, porque en muchos casos el teletrabajo se usa para licuar la pertenencia del trabajador del colectivo que lo representa. Es el modelo “Silicon Valey” que le llaman así porque se aplicó primigeniamente en ese lugar de EEUU, y que significa una relación absolutamente invisible, inasible, entre un trabajador y una empresa que impone las condiciones”.

Y también manifestó su opinión tras la reuniones mantenidas cona las cámaras empresarias “en la segunda reunión charlamos con los empresarios, quienes tuvieron miradas disímiles. En general quienes representan a pequeñas y medianas empresas acompañaron la idea, los representantes de la UIA plantearon alguna objeción pero tampoco fue una oposición frontal”.

“Posteriormente recibimos una nota de “IDEA”, que es ese agrupamiento empresario que reúne a unas 500 empresas y que es más bien un foro de opinión como el simposio que hacen anualmente. Estos hicieron el tipo de caracterización que planteabas en la pregunta: que esta ley iba a agregar complejidades y que iba a significar tener que incorporar trámites de burocracias que iban a terminar redundando en la industria del juicio. El caballito de batalla permanente de quienes pretenden que haya un vacío legal porque siempre este da lugar al abuso”, concluyó.

Cuestionado!

Gremios cuestionan el rescate a clínicas privadas con fondos de IOMA anunciado por Kicillof.Trabajadores estatales, judiciales y médicos mostraron su negativa a la medida impulsada la semana pasada.


Los gremios que reúnen a estatales, judiciales y médicos bonaerenses cuestionaron el rescate a las clínicas privadas con fondos del Instituto Obra Médico Asistencial (IOMA) anunciado por el gobernador, Axel Kicillof. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la Asociación Judicial Bonaerense (AJB) y la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la provincia de Buenos Aires (Cicop), sentaron postura con un claro rechazo a la medida. 

La semana pasada Kicillof anunció la puesta en marcha del programa de “sustentabilidad del sistema sanatorial bonaerense” y consiste en el desembolso de más de 400 millones de pesos por parte de IOMA para auxiliar a 190 clínicas privadas en medio de la pandemia por coronavirus y que debe ser devuelto en 12 cuotas sin interés. La medida consiste en un acuerdo con Fecliba y Aclife, pero contó con el rechazo de los gremios bonaerenses.

En ese aspecto, desde ATE advirtieron que “nos pone en alerta a los y las estatales” y que si bien el sector privado de la salud “tiene que ser asistido por el Estado” con fondos de rentas generales, resulta “inaceptable” que sea con dinero “que nos pertenecen a trabajadores y trabajadoras” estatales. “Planteamos nuestra preocupación por esta decisión unilateral del gobierno provincial, porque el IOMA se financia mes a mes con el aporte de los salarios de los estatales”, añadieron.

Entonces, consideraron que “consideramos que, como lo marca la Ley de IOMA, los recursos deben ser invertidos en la mejora integral del sistema prestacional de la obra social”, y expresaron que “es urgente avanzar en la implementación del impuesto a la riqueza, ya que allí están los recursos para asistir a todos los sectores que lo necesitan en esta pandemia”.

En tanto, desde la AJB manifestaron que “compartimos la necesidad de contribuir al funcionamiento de los prestadores privados en el marco de la emergencia sanitaria, y en particular el pago de los salarios de sus trabajadores y trabajadoras”, pero resaltaron que “el camino elegido para la asistencia financiera al sector privado es equivocado”.

Los recursos del IOMA no son del Estado, sino que conforman un patrimonio colectivo indiviso del cual las y los trabajadores estatales somos titulares, que financiamos con nuestros aportes. Por lo tanto, el necesario salvataje a clínicas y sanatorios privados debía realizarse con recursos públicos, ya sea del Estado provincial o a través de fondos nacionales”, detallaron.

A su vez, exigieron que se “obligue” a los sectores con mayores recursos a “realizar el aporte necesario para financiar las necesidades sociales más urgentes”, y sostuvieron que la medida “debió consensuarse con el conjunto de trabajadores y trabajadoras estatales a través del diálogo con sus organizaciones sindicales”.

De haberse transitado ese camino, el desfinanciamiento de la obra social que implica el otorgamiento de préstamos multimillonario a tasa cero y sin un plazo cierto de devolución difícilmente hubiera sido aceptado”, relataron y pidieron “la revisión de la medida” junto a la “convocatoria al conjunto de gremios estatales para debatir responsablemente el modo en que debe reformularse la asistencia al sector privado de la salud”.

Por su parte, Cicop lanzó que “la medida implica una verdadera desviación de los recursos de IOMA para salvar a las empresas de la salud privada, estamento en donde impera un fuerte componente lucrativo y en las que los trabajadores son el eslabón más débil de una cadena que lejos suele estar de ser virtuosa”. Por lo que señalaron que “si eventualmente hubiera una definición de proveer facilidades para un sector en dificultades, no debieran utilizarse los recursos de la obra social para ello” y que se tienen que destinar a “mejorar las coberturas”.

Asimismo, calificaron la decisión como “unilateral” y que “constituye un avance sobre nuestros derechos y de ninguna manera abona la idea de un sistema único tal como nosotros lo concebimos y reclamamos”.

Por último, la junta interna IOMA ATE aseguró que se trata de “una estafa a la que llaman integración del sistema público y privado. Nada más lejos, se trata de un verdadero vaciamiento de IOMA, a favor de los privados, con fondos que no son públicos, sino el aporte y esfuerzo de miles de trabajadores estatales de la provincia de Buenos Aires, que somos los que financiamos íntegramente la Obra Social provincial, con nuestros salarios”.

Disponer de los fondos de IOMA para otra finalidad que no sea la de mejorar y aumentar las coberturas y prestaciones, que es un reclamo permanente de los más de 2 millones de afiliados que tienen nuestra obra social, se llama estafa y vaciamiento”, agregó.

Finalmente señalaron que “la verdadera unificación y centralización del sistema de salud significa declarar de utilidad pública y centralizar bajo la órbita estatal todos los recursos disponibles (públicos y privados), para que no falte una sola cama, ni respirador a quien no pueda pagarla o no tenga obra social o pre paga, para que no colapsen los hospitales públicos y para que el derecho a la salud no sea un negocio de unos pocos empresarios de la salud, sino un derecho para las mayorías trabajadoras y populares”(InfoCielo). 

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