“No nos dejemos ganar por el odio”

“No nos dejemos ganar por el odio”

Hace poco más de seis meses que Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner asumieron los cargos de presidente y vicepresidenta de la Nación argentina, apoyados por más del 48% de la población habilitada para votar.

En diciembre de 2019 la mayor preocupación del Gobierno era cómo resolver la deuda a cien años que había contraído el gobierno anterior y que al mismo tiempo esto no implicara el esfuerzo y el sacrificio de la mayoría del pueblo argentino, el cual no fue beneficiario de la toma de deuda en ninguna medida. En ese mismo momento, un virus tan letal como desconocido comenzaba a propagarse por el mundo. El Gobierno se vio obligado a administrar una pandemia con los recursos humanos, sanitarios y económicos disponibles. 

En esta crisis sanitaria que se ha cobrado más de medio millón de vidas en todo el planeta, aparece un sector de la oposición que ocupó lugares de poder durante el gobierno anterior, que hoy no tiene responsabilidades en la función pública y que pasa sus días de aislamiento realizando maniobras para no caer en el olvido de los medios de comunicación.

Un sector que desborda de reuniones virtuales y entrevistas televisivas, pero que no ha demostrado ni un gesto de sensibilidad frente a los que más sufren los embates de la pandemia; que no ha manifestado ninguna actitud propositiva ni solidaria ni de asistencia tanto a la comunidad científica, médicos o fuerzas de seguridad, ni siquiera el acercar un plato de comida a quienes lo necesitan.

Un sector que decide quedarse en su casa y militar la anti-cuarentena provocando que otros salgan a la calle y se contagien; que desde la comodidad de su hogar de manera totalmente irresponsable e ignorante dice que “no hay que encerrar a la gente, sino que hay que encerrar al virus”. Un sector que critica cada medida, que sólo busca profundizar la grieta porque no importa cuál sea la decisión política que tome el Gobierno, siempre estará en contra ya que decidió hacer política desde el odio.

Son los mismos que apenas encontrado el cuerpo de Fabián Gutiérrez, ex secretario de Cristina Fernández, emitieron un comunicado calificando al hecho de “extrema gravedad institucional”, pidieron que “la investigación pase a la órbita de la justicia federal” e insinuaron “manipulaciones en la escena del crimen”, al mismo tiempo que eran detenidos los sospechosos del crimen. 

Son los mismos que avalaron y no consideraron de “extrema gravedad institucional” que la AFI escuchara ilegalmente a periodistas y políticos, hasta de su propio partido. Son los mismos que cuando les conviene son peronistas, radicales o parte de la nueva política y cuando no, son antiperonistas, antiradicales, antipolíticos o emprendedores; básicamente oportunistas. No son todos, pero su voz es amplificada por los medios de comunicación. No permitamos que el odio dirija nuestros actos, degrade las instituciones y cerque nuestro camino de unidad hacia un país más solidario.

Lamentamos el fallecimiento de Fabián Gutiérrez, condenamos el crimen y nos solidarizamos con su familia y sus seres queridos.

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