Navegando la pandemia: 2000 vecinos de Corrientes en confinamiento obligatorio

Hay quienes han dicho que con esto de la pandemia, y el Covid-19, todos estamos en el mismo barco…y no es así…. Todos enfrentamos la tempestad , todos estamos en el mar, pero nuestras herramientas no son las mismas…. Hay quienes navegan en lujosos yates, quienes en lancha, hay quienes tienen salvavidas, hay quienes saben nadar y están los que manotean desesperados sin ninguna estrategia defensiva.-

Escribe Hilda Presman (columnista invitada)* Hoy el mundo tal como lo teníamos naturalizado, ha cambiado abruptamente. Nos azora la velocidad de transformación de hasta nuestro circuito mas íntimo y cotidiano de actividades, y nos desbordan las recomendaciones, el mandato de aislamiento social preventivo y obligatorio, los controles, el quedate en casa.

Pero volviendo a la frase del encabezado. ¿Todos podemos quedarnos en casa? ¿ Y en que condiciones nos quedamos en casa? Tenemos cuarentena administrada…. O cuarentena diferenciada…. Porque si bien se instalan fuertes controles, en el marco del paradigma de la seguridad y el control, se exige el aislamiento y el distanciamiento social., es como que hay por lo menos dos cuarentenas en simultaneo.

Y aquí, me remito a describir la situación en la ciudad donde vivo, Corrientes, Capital de la provincia de Corrientes.

Hay una cuarentena , la de quienes importaron la pandemia, esos que por razones turísticas, comerciales, de estudio o de trabajo volvieron del exterior entre febrero y marzo.

Esos, muchos de los cuales, rehuyeron controles, viven en el centro, son empresarios poderosos o hijos de funcionarios vinculados al poder y son a quienes la policía resguarda, en sus propios edificios o en hoteles céntricos… La mitad de los casos de la Ciudad son importados del exterior, con pacientes de estas características , que no se etiquetan como “LOS INFECTADOS” sino personas que están en aislamiento.

Pero además, en Corrientes, hay un grupo importante de trabajadores y trabajadoras de la salud, que por la miserabilidad de los salarios y las condiciones indignas de trabajo, deben cruzar diariamente el puente Gral Belgrano, sobre el Rio Parana, rumbo a la Ciudad de Resistencia, de la que nos separan 16 km.- Alli prestan servicios médicos, enfermeras, personal de hospitales y centros privados de salud. No lo hacen por tursimo, ni placer.

Se ven obligados a trabajar en la vecina provincia, porque hay mejor oferta laboral.

El Chaco tiene muchos más casos de coronavirus que Corrientes, incluso fatales, tal vez por un manejo irresponsable inicial de la prevención, y empieza a haber trasmisión comunitaria.

La otra mitad de nuestros pacientes de coronavirus en la provincia son trabajadores del sistema de salud chaqueño, que son estigmatizados, señalados, individualizados, y hasta sancionados penalmente.

Hay acciones judiciales que se cruzan los gobiernos del Chaco y de Corrientes, acusándose recíprocamente de no respetar medidas sanitarias Con seguridad, las responsabilidades son compartidas.

Pero lo que hay en concreto es el escrache público a quienes trabajan en el Chaco y traen la enfermedad a Corrientes, esos si, son los SUCIOS INFECTADOS.

Contra ellos cae todo el discurso bélico contra el “enemigo invisible, que claro, es humilde, de barriadas populares y obligado a trabajar en tiempos de cuarentena, como los changarines, como los que si no circulan cirujeando, no tienen para comer, como los que viven hacinados, sin agua, sin higiene, sin barbijo…

Contra ellos se exacerba el control social, del ciudadano “vigilante” ese que denuncia a quienes violentan la cuarentena, que pide más policía, que los metan presos, desconociendo el caldo de cultivo que cárceles y comisarias son, con grave riesgo sanitario, no solo para los detenidos, sino para sus familias, para los penitenciarios, para las fuerzas de seguridad, civiles que asisten, etc.

La situación se venía tensando entre el Chaco y Corrientes, y este conflicto de los trabajadores de salud, hasta que a mediados de la semana pasada se confirma la positividad de una enfermera, que trabaja en Resistencia y vive en una populosa, pobre y estigmatizada Barriada, el Barrio San Marcos.

Gustavo Valdés, gobernador de Corrientes.

Allí se monta un gigantesco operativo de seguridad y ¿sanitario? Mantienen en confinamiento obligatorio a mas de 350 familias, 2000 personas, a las que impiden de circular, salir o entrar con montículos de tierra y vehículos policiales.

Todas las fuerzas de seguridad, cuadrillas del ejercito desplegadas para generar el aislamiento obligatorio de este sector del Barrio San Marcos.

Restringido el acceso a la adquisición de medicamentos, de elementos de higiene, de pañales, con una pobrísima provisión de mercaderías, de la cual todos los vecinos se quejan, sin carne ni verduras, sin posibilidades de recibir ayuda de familiares u organizaciones sociales, de otros barrios, este dispositivo de “seguridad” o este llamado “aislamiento comunitario” es solo construir guetos donde el Estado concentra a quienes están condenados a no poder sostener el necesario aislamiento, y donde en realidad libera contagios, mientras aísla al resto de la población de ellos?

Lo cierto es que hoy la enfermera del San Marcos, con alguno de sus familiares contagiados, y su barrio “tomado” por las fuerzas de seguridad de la provincia y por el ejército, tiene una causa penal por atentado a la salud pública, sobre la que se explaya y ocupa con todo rigor la justicia correntina .¿ No será esta mujer el queso del sándwich, el chivo expiatorio de la falta de dialogo y de implementación coordinada de políticas públicas entre ambos gobiernos, el del Chaco y el de Corrientes..?

No será el Barrio San Marcos , ya de por si estigmatizado por su pobreza, por su exclusión – del que se dice y se justifica cualquier accionar represivo por parte de fuerzas de seguridad, porque sus habitantes son “delincuentes” o “abusadores” – el chivo expiatorio de la falta de políticas públicas de asistencia a los sectores excluidos, al déficit habitacional ( el gobernador de Corrientes decía que a “nuestra gente” le gusta vivir el nieto con el abuelo…

No señor Gobernador, no es cuestión de gusto, sino de necesidad.

Según los relevamientos habitacionales, en cada casa, hay dos o tres hogares, porque viven abuelos, padres e hijos, todos juntos porque no hay planes de vivienda social.

El mismo Gobernador Valdes en campaña ha dicho que se necesitan construir más de 15.000 viviendas, para bajar esos índices).

Las propias voces de vecinos del barrio, indignadas, cuentan que la ayuda es escasa, que el comité de crisis en realidad no recorre el barrio, que el discurso oficial no se dirige a los vecinos, sino que habla al resto de la sociedad, explicando que hará con los “infectados” y los “sospechosos” de siempre.

No se dirige a los vecinos angustiados, preocupados por las necesidades, las carencias, la falta de alimentos, de pañales, de barbijos, la inseguridad sobre sus trabajos, quienes los tenían y podían ir a cumplir sus roles, como harán con los tramites, con el anses, con las ayudas sociales.

Lo único que han entregado es un paquetito de yerba, de leche, de arroz, de fideos, un pure de tomates y pare de contar. Sin carne, sin verduras, sin sal, sin aceite…Total, son pobres, de toda pobreza, chorros, marginales y delincuentes….que han puesto en riesgo la salud de la gente “como uno”

Esta pandemia, tiene la virtud de poner de manifiesto el alcance de las desigualdades sociales.

El caso del Barrio San Marcos, es un claro ejemplo.

Volvemos a la frase del principio, todos en el mismo mar, pero con distintas posibilidades de afrontar la tempestad.

Nuestra fortaleza estará en multiplicar voces, visibilizar a los invisibles, reforzar la solidaridad de los iguales, la organización comunitaria para exigir el cumplimiento de derechos y la asistencia debida, que como dice la Correpi: la salida es la organización colectiva y popular

*Hilda Presman es presidenta de la Red Corrientes de Derechos Humanos

Del pueblo Digital

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