Hace 44 años empezaba a escribirse una triste y trágica historia en nuestro país.

Luego de la muerte del presidente Perón, aumentó el nivel de violencia en manos de grupos armados guerrilleros y de la triple A, llevando al país a una situación insostenible que requería del compromiso de todo el pueblo para sortearla.

Escribe: Manuel Álvarez *

No se pudo lograr la unión nacional por la que nuestro correligionario Ricardo Balbín había abogado aquel 16 de marzo de 1976 diciendo “que todos los incurables tienen cura 5 minutos antes de la muerte”, para encontrar una salida democrática a la difícil situación del país. 

Si bien el país estaba inmerso en un descalabro político y económico, nada justifica la interrupción de un proceso democrático por parte de las Fuerzas Armadas, algo que fue moneda corriente en la Argentina del siglo XX.

El Proceso de Reorganización Nacional (como lo llamaron los militares) lejos de reorganizar la nación, le provocó un daño enorme. La deuda externa aumentó de 7800 a 45000 millones de dólares, la inflación siguió creciendo, hubo destrucción de la industria nacional debido a una apertura de las importaciones por eliminación de aranceles y aumento del desempleo.

A toda esta mala praxis político-económica, se sumó la peor historia que esta nación tiene en su haber, que es la de haber empleado desde el Estado un plan para secuestrar, torturar y hacer desaparecer personas, sin someterlas a la Justicia, más allá que los motivos de esas detenciones fuesen justificadas o totalmente arbitrarias. Incluso se llegó a la apropiación y el secuestro de bebés, que todavía no se han podido recuperar en su totalidad. Esta aventura militar terminó con una guerra inútil, que dejó más de 600 compatriotas muertos durante el conflicto.

En el año ´83, con la vuelta de la democracia, hubo un presidente que se llamó Raúl Alfonsín que creó la CONADEP para que se investigaran delitos producidos durante la dictadura e hizo que las personas implicadas en esta etapa oscura de nuestro país fueran juzgados por la justicia civil y condenados.

Nuestra democracia ya cumplió 37 años ininterrumpidos los cuales costaron mucho, y más aún en sus comienzos, cuando las Fuerzas Armadas eran interpeladas poseyendo un gran poder. Y ahí tuvimos un ejemplo de unidad nacional en la semana santa del ´87, cuando el Dr. Cafiero acompañó al Presidente.

Hoy, la democracia nos interpela nuevamente ante esta emergencia sanitaria nacional, cuando el presidente Fernández convoca a la oposición y ésta, sin mezquindades, lo apoya y queda a disposición.

Ojalá que ésta crisis sea el punto de partida para el reencuentro de los argentinos, donde los sectores político aúnen esfuerzos para lograr consensos en políticas de largo plazo que vayan resolviendo nuestros problemas económicos y sociales, evitando soluciones mágicas ideadas por unos pocos que nos lleven nuevamente al fracaso como sucedió aquel 24 de marzo de 1976.

Pte. UCR Azul

Del pueblo Digital

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