Una mirada al cielo

Juan de Dios venía siempre. Una o dos veces por semana traía alguna novedad sobre la alineación de los planetas, manchas en la luna, o sobre el trazo de algún cometa que pasaba más o menos cerca de la tierra.

Aún pedaleaba su bicicleta. Eran los años de oro de la Radio del Pueblo y Juan de Dios se sentía parte de un grupo humano que lo apreciaba y valoraba sus conocimientos.

Soñaba despierto con un observatorio que se construyó a medias como para dejarlo contento y tranquilizar a algunos vecinos que donaban materiales y lo apoyaban en su proyecto. “Estoy esperando que se hagan sanitarios”, me dijo la última vez que nos vimos en febrero de 2019.

Juan de Dios fue el que llevó a Rojitas a la radio. Eran muy amigos. Uno miraba la tierra buscando piedras con formas de punta de flecha y el otro el cielo, buscando descifrar los misterios del universo.

Un par de veces me pidieron hacer muestras en la radio. Juan lo ayudaba a Rojas a traer sus recortes de diarios y revistas prolijamente pegados en cartulinas de colores. Empapelaban las paredes con sus cosas y estaban felices con los pocos amigos que pasaban a ver “la exposición”.

Una mañana Juan de Dios vino triste a la radio. Rojitas, su amigo, había muerto.

Esos ojos hechos para descubrir galaxias se fueron apagando con los años y la bici fue bastón que lo acompañó hasta sus últimos días en el andar diario hasta el observatorio.

Hasta antes de su internación allí se lo podía encontrar. Para hablar de las estrellas, de Perón o de la vida. Con su voz finita, su rostro arrugado, su paso inseguro y su bastón de palo.

Humilde y autentico. Ciudadano ilustre querido y también olvidado.

Observador de la vida, caminador de arroyo, filósofo de sencillos saberes acumulados. Que el universo te reciba de fiesta y te cuente esos secretos que siempre estuviste buscando.

Del pueblo Digital

Permitida su reproducción total y/o parcial citando la fuente.