Las encuestas, nuevamente en el ojo de la tormenta

Otra vez las encuestas que se difundieron antes de las Elecciones Primarias no reflejaron lo develado el domingo en las urnas. Algunas quedaron muy lejos, otras no tanto. Es la estadística la ciencia que utiliza la encuesta como herramienta de medición. En este sentido, la docente de la cátedra Probabilidad y Estadística de la Facultad de Ingeniería de la UNICEN en Olavarría, ing. Miriam Cocconi, hizo hincapié en algunas cuestiones que atraviesan al uso de este campo científico para la política.

En primer lugar, la especialista detalló que hay tres clasificaciones en estadística: una rama descriptiva, que apunta a la clasificación y procesamiento de las variables, esto es, datos, promedios, gráficos, etc; “es exploratoria, sirve para conocer una situación”, explicó Cocconi. Otro aspecto es el de probabilidades, y un tercero que se denomina estadística inferencial: “con el análisis de los datos realizados sobre una muestra, controlando su variabilidad y habiendo utilizado metodologías adecuadas, realizar las inferencias y predicciones sobre la población en cuestión”.


Las encuestas electorales entrarían en esta última categoría, donde según la ingeniera, hay una confianza del 95% en sus resultados si están bien tomadas las muestras realizadas. ¿Será esta la razón por la que a veces el pronóstico es tan diferente? Pues, como toda ciencia, la estadística tiene una metodología para poder ser desarrollada y aquí se vuelven prioridad conceptos como objetivo principal, muestra representativa, recolección de datos. “A veces preocupa un poco cómo se tiran números, promedios, que se trata de cosas simples de calcular, pero hay que ver si son realmente representativos”, opinó Cocconi. “Primero hay que identificar qué se quiere saber con esos datos y la claridad de las personas, no buscar un resultado que convenga”.

Lo que sucede con la estadística, es que se puede manipular el resultado. “Obvio que si uno es serio eso no ocurre”, apuntó. ¿Cómo es modificable? La docente explicó: “Si por ejemplo se quiere conocer la entrada promedio de dinero en los hogares de Olavarría, lo que habría que hacer es tomar hogares de todos los sectores de todos los barrios del partido. La etapa del muestreo es muy importante”. En cuanto se omiten regiones, la representación pasa a ser científicamente incompleta, o con cierta tendencia a tener en cuenta y explicar en los análisis finales.

Tiempos modernos

Una problemática así presentan por ejemplo, las encuestas telefónicas. Así como décadas atrás una línea telefónica doméstica era un servicio de lujo, y los encuestados pertenecían a cierto estamento social, en la era de la extinción del teléfono fijo los jóvenes quedan fuera de la ecuación. A pesar de que hay toda una generación que ya no lo utiliza y las propias empresas telefónicas pronostican la muerte de las redes de cobre, esta modalidad sigue siendo usada por consultoras. Entonces una parte de la población en edad de votar queda fuera de la variable por lo que una encuesta hecha de manera presencial (más costosa) contrapuesta a la misma encuesta hecha de manera telefónica, puede arrojar diferentes resultados. Algo de esto pudo verse.

No hay dudas de que la estadística y las políticas van de la mano. Para desarrollar líneas de acción de cualquier tipo, lo principal que hay conocer es aquello que se quiere transformar. Para ello se supone que se mide por ejemplo la inflación, la pobreza o la canasta básica. En este sentido, las variables económicas son más fáciles de detectar (aunque no por eso menos manipulables). Pero a diferencia de datos que se pueden encontrar en la góndola de un supermercado o en la administración de seguridad social, la manera más directa de saber a quién va a votar una persona es lisa y llanamente preguntarle.

Quien contesta una encuesta tiene una responsabilidad de su respuesta”, consideró la docente de la Facultad de Ingeniería. “En los Censos Nacionales, por ejemplo, es muy difícil que las personas contesten cosas que no son, porque el encuestador va a tu hogar y puede ver ciertas cuestiones que se relevan. Pero eso es exhaustivo, complejo y costoso, por eso se hace cada 10 años”, agregó.En cuanto a la formación académica, la ingeniera Miriam Cocconi enseña Estadística en las carreras de Ingeniería, la Licenciatura en Alimentos, y también dicta un taller en la Facultad de Ciencias Sociales. “Para las ingenierías se trata de una estadística más matemática. Se aplica al control de calidad, las mejoras en procesos, pronósticos, control del personal, seguridad industrial, entre otros muchos usos. En cambio en la licenciatura y en ciencias sociales, es más aplicada”, diferenció. “Se dan conceptos generales y vamos directamente a analizar datos no sobre bases matemáticas. Al ser para todas las disciplinas, la estadística adapta la metodología al objetivo final”, sostuvo Cocconi, que además da clases en terciarios locales. “La parte básica es para todas las disciplinas iguales, pero las aplicaciones varían mucho”, explicó.

Lo que sucede con la estadística, es que se puede manipular el resultado. “Obvio que si uno es serio eso no ocurre”, apuntó. ¿Cómo es modificable? La docente explicó: “Si por ejemplo se quiere conocer la entrada promedio de dinero en los hogares de Olavarría, lo que habría que hacer es tomar hogares de todos los sectores de todos los barrios del partido. La etapa del muestreo es muy importante”. En cuanto se omiten regiones, la representación pasa a ser científicamente incompleta, o con cierta tendencia a tener en cuenta y explicar en los análisis finales.

Tiempos modernos

Una problemática así presentan por ejemplo, las encuestas telefónicas. Así como décadas atrás una línea telefónica doméstica era un servicio de lujo, y los encuestados pertenecían a cierto estamento social, en la era de la extinción del teléfono fijo los jóvenes quedan fuera de la ecuación. A pesar de que hay toda una generación que ya no lo utiliza y las propias empresas telefónicas pronostican la muerte de las redes de cobre, esta modalidad sigue siendo usada por consultoras. Entonces una parte de la población en edad de votar queda fuera de la variable por lo que una encuesta hecha de manera presencial (más costosa) contrapuesta a la misma encuesta hecha de manera telefónica, puede arrojar diferentes resultados. Algo de esto pudo verse.

No hay dudas de que la estadística y las políticas van de la mano. Para desarrollar líneas de acción de cualquier tipo, lo principal que hay conocer es aquello que se quiere transformar. Para ello se supone que se mide por ejemplo la inflación, la pobreza o la canasta básica. En este sentido, las variables económicas son más fáciles de detectar (aunque no por eso menos manipulables). Pero a diferencia de datos que se pueden encontrar en la góndola de un supermercado o en la administración de seguridad social, la manera más directa de saber a quién va a votar una persona es lisa y llanamente preguntarle.

Quien contesta una encuesta tiene una responsabilidad de su respuesta”, consideró la docente de la Facultad de Ingeniería. “En los Censos Nacionales, por ejemplo, es muy difícil que las personas contesten cosas que no son, porque el encuestador va a tu hogar y puede ver ciertas cuestiones que se relevan. Pero eso es exhaustivo, complejo y costoso, por eso se hace cada 10 años”, agregó.

En cuanto a la formación académica, la ingeniera Miriam Cocconi enseña Estadística en las carreras de Ingeniería, la Licenciatura en Alimentos, y también dicta un taller en la Facultad de Ciencias Sociales.

Para las ingenierías se trata de una estadística más matemática. Se aplica al control de calidad, las mejoras en procesos, pronósticos, control del personal, seguridad industrial, entre otros muchos usos. En cambio en la licenciatura y en ciencias sociales, es más aplicada”, diferenció. “Se dan conceptos generales y vamos directamente a analizar datos no sobre bases matemáticas. Al ser para todas las disciplinas, la estadística adapta la metodología al objetivo final”, sostuvo Cocconi, que además da clases en terciarios locales. “La parte básica es para todas las disciplinas iguales, pero las aplicaciones varían mucho”, explicó.

Del pueblo Digital

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