Mujeres de Villa Piazza Norte se organizan y dan de comer a 80 niñez

En el popular barrio de Azul un grupo de mujeres viene trabajando en forma organizada para evitar que el hambre se instale en las pancitas de los pibes y pibas en cuyos hogares se acomodó la pobreza.  Miguel Di Spalatro habló en la mañana de la 99.3 con Elva Quiroz, una de las impulsoras del comedor que funciona en su propia casa.

Cuando tenemos le damos a todos”, dice Elva, que hace años descubrió que la solidaridad es una forma de vida. Cada sábado la cocina de su casa se transforma con el ir y venir de vecinas atareadas que preparan la merienda y la cena a la que nunca concurren menos de 75 peques.

Cada tanto reciben alguna donación, como la que ahora le hizo llegar la lista que encabeza el concejal Nelson Sombra, pero lejos de la mirada del estado, el comedor que funciona en Constitución y Lamadrid se solventa la más de las veces con aporte de las propias mujeres, que destinan, parte de lo que ganan en tareas de limpieza de casas,  para la compra de los alimentos.

Elva vive en el barrio hace 30 años y hace 7 que trabaja para los chiques. “Algunos padres no tienen trabajo y otros no quieren trabajar” afirma. Esa situación de precariedad impacta fuerte en los más pequeños y es por eso que además del alimento para la panza se da contención y amor, imprescindibles para que también el alma crezca sana.

Le hablamos sobre el cuidado de la salud, del cuerpo” remarca Elva ante los micrófonos de “Amanece que no es poco”. “Con las chicas, todas trabajamos y nos repartimos para comprar las cosas para cocinar”, agrega.

En silencio, sin esperar las soluciones que desde el estado casi nunca llegan, este grupo de mujeres sostiene intactos los valores de la solidaridad administrando dignidad  

Del pueblo Digital

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