ISLAS MALVINAS: RECLAMO DE SOBERANÍA Y CAUSA GLOBAL

El 13 de julio de 2004, el ex presidente Néstor Kirchner introdujo también en la causa Malvinas una sustancial modificación de la política hasta entonces vigente. Invitado a Londres por el ex primer ministro Tony Blair, abandonaba en suelo inglés el “paraguas de soberanía”, aquella clausula tácita que regía las relaciones con el Reino Unido desde el restablecimiento de las mismas en 1989 y que había congelado la disputa en pos de la supuesta mejora de las relaciones económicas entre los dos países. Así, por primera vez desde el conflicto bélico de 1982 un presidente argentino pronunciaba ante un primer ministro inglés el reclamo de soberanía por las islas.

Desde entonces, y durante los mandatos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, la República Argentina fue construyendo una política consistente en torno a la causa Malvinas, coherente con los posicionamientos, estrategias y objetivos fundamentales del proyecto político.

Sostenida en los pilares de memoria, democracia y soberanía, esta política reafirmó los derechos soberanos argentinos sobre las islas, difundió los fundamentos políticos, jurídicos, históricos y geográficos del reclamo, y manifestó su vocación de diálogo. 

En especial, reconoció y homenajeó a los ex combatientes, héroes de una guerra desigual que no fuera decidida por el pueblo argentino sino por una dictadura genocida, desesperada por mantenerse en el poder. La desclasificación y publicación del Informe Rattenbach, elaborado al finalizar la guerra, mostró los objetivos que persiguió la Junta Militar, desnudó su ineficiencia e irresponsabilidad en el planteamiento del conflicto armado y las graves violaciones a los derechos humanos cometidas contra la propia tropa.

Por su parte, la sanción de la Ley 26.915 en el año 2013, estableció penas económicas y de prisión a quien realice actividades de búsqueda de hidrocarburos sobre la plataforma continental argentina, sin autorización de la autoridad nacional competente.

La creación de la Secretaría de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, en el ámbito del Ministerio de Relaciones Exteriores, y del Museo Malvinas en el predio de la ex ESMA son otros de los elementos destacados de una política de Estado que buscó visibilizar la dimensión latinoamericana y global de la causa y concitar en torno a ella apoyos crecientes, con un éxito manifiesto:

El G77 + China, Rusia y los 54 países africanos, entre otros, se manifestaron solidarios con la Argentina. Más de 90 grupos de apoyo solidario en 80 países acompañan el reclamo argentino por la soberanía de Malvinas.

Este respaldo, además, escapó muchas veces del mero acto retórico, y se corroboró también en múltiples acciones dirigidas a defender este legítimo reclamo: desde presentaciones conjuntas por parte de los países latinoamericanos en el Comité de Descolonización de la ONU hasta el cierre de puertos a barcos comerciales que lleven la ilegal bandera de las Malvinas o el no abastecimiento de buques y aviones de guerra británicos que participen de maniobras en las islas.

Parte de esta visión y accionar en política exterior de los gobiernos argentinos entre 2003 y 2015, fue expuesta y sintetizada por la compañera ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2014, donde abogó por el desarrollo de una efectiva multilateralidad, y presentó a la Argentina como un caso emblemático (“triple leading case”) en materia de economía y finanzas, terrorismo y seguridad, fuerza e integridad territorial.

El gobierno de Macri y sus aliados desde que llegaron al poder, han vuelto atrás con todos los reclamos históricos sobre la soberanía de las Islas Malvinas. Recordemos que en 1997, en un reportaje de Pagina 12, Mauricio Macri afirmó: “Nunca entendí los temas de soberanía en un país tan grande como el nuestro” y consideró que “las Islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina”.

Toda Latinoamérica rechaza la existencia de un enclave colonial al sur de nuestro continente, la militarización del Atlántico Sur y la expropiación de nuestros recursos naturales. Todos los foros multilaterales se han expresado a favor del diálogo y la negociación para resolver la controversia en forma pacífica y diplomática. Por todo esto, y mucho más, honremos a los héroes de Malvinas y que en las próximas elecciones el pueblo, vuelva a poner en la Casa Rosada un gobierno que defienda los intereses nacionales.

Del pueblo Digital

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