“Abuelas, Hijas y Nietas. Una mirada transgeneracional sobre las mujeres, la educación y el trabajo en la argentina”

En conmemoración del día internacional de la mujer trabajadora, el Observatorio Nacional de violencia contra las mujeres, del Instituto Nacional de las Mujeres, presenta este informe audiovisual “Abuelas, Hijas y Nietas. Una mirada transgeneracional sobre las mujeres, la educación y el trabajo en la argentina.

El informe propone visibilizar el recorrido histórico que da cuenta de la participación de las mujeres en el campo de la educación y sus repercusiones en el ámbito laboral.

Partiendo de los inicios de la formación del sistema escolar en nuestro país, el trabajo se remonta a 1883 con información a partir del censo escolar que se realizó en ese año y permitió conocer datos referidos a la alfabetización de niñas y niños entre 5 y 14 años. Algunos de los datos aportados por el censo mostraron que un  29% de niñas y niños asistía a la escuela. Es decir, que 7 de cada 10 no accedían a la educación formal.

Al año siguiente, el 8 de Julio de 1884 se sancionó la Ley 1420, que determina que el nivel primario sea obligatorio, laico y gratuito para quienes habitaban el suelo argentino. ¿Que se enseñaba en la escuela primaria? Uno de los artículos de la ley refleja una clara distinción entre lo que aprendían niños y niñas. Por ejemplo: “Para las niñas será obligatorio el conocimiento de labores de mano y nociones de economía doméstica.” “Para los varones el conocimiento de los ejercicios y los principios militares más sencillos (…)”. Así podemos observar que la escuela ha sido históricamente uno de los espacios de socialización y reproducción de los  roles culturales donde niños y niñas aprendían tareas asignadas tradicionalmente a cada uno de los géneros.

En este recorrido histórico propuesto, nos acercamos a lo que hoy conocemos como escuela secundaria que en sus inicios fue un espacio exclusivo para varones de las élites de nuestro país. El pasar del tiempo permitió el acceso de las mujeres a la escuela secundaria, sin embargo, las mismas estudiaban en edificios separadas de los varones. Esta diferenciación se veía también en los contenidos de la currícula. Mientras que para los varones las horas obligatorias se destinaban a talleres de oficios, carpintería, construcción y trabajo agrícola, para las jóvenes eran obligatorias las horas de tejido, cocina, corte y confección y economía doméstica entre otras.

Fue recién a mitad del siglo xx, que la escuela secundaria fue masiva. En un primer momento, eran los varones quienes se graduaban más. Recién en la generación de los/as nacidos entre 1942 y 1952, se puede ver que  los   varones y las niñas accedían en igual proporción al diploma de la educación secundaria. Anteriormente, se graduaban más los varones.

En la actualidad, la escuela secundaria es obligatoria desde 2006, a partir de la Ley de Educación Nacional N° 26.206, donde además se propuso que el sistema educativo tenga la calidad educativa equivalente en todo el país y en todas las situaciones sociales. A partir de los años 50 y hasta la actualidad, son más mujeres que varones las que alcanzan la graduación de la escuela secundaria.

La discriminación por género también se ve reflejada en el acceso de las mujeres a la universidad. Por ejemplo, era común que les soliciten la autorización de sus padres o maridos para comenzar sus estudios.

Se ha analizado el camino que las mujeres han atravesado en el acceso a la educación universitaria.  En la actualidad, 6 de cada 10 personas que egresan en nuestro país, son mujeres. Sin embargo, al momento de analizar la distribución de los cargos jerárquicos de las universidades nacionales, notamos que las autoridades superiores son representadas en un 60% por varones. La misma desigualdad se manifiesta en el acceso a las rectorías, donde 9 de cada 10 universidades tienen rectores varones.

Resulta importante destacar que en el sector feminizado de la economía que refiere a actividades relacionadas con trabajos de cuidado, atención de personas y servicios de limpieza, se insertan mayoritariamente mujeres. Este sector se caracteriza por contar con bajas remuneraciones. Sin embargo,  al comparar los salarios, observamos que las mujeres, ganan un 34% menos que los varones, habiendo alcanzado el mismo nivel educativo.  Esta disparidad de género, también se manifiesta cuando, habiendo alcanzando el mismo nivel educativo los varones acceden en mayor proporción que las mujeres, a cargos jerárquicos y de toma de decisión.

En el recorrido propuesto en este trabajo, se transitó el camino histórico que da cuenta de la participación de las mujeres en el mundo público, especialmente en lo que refiere a la educación y al mercado laboral. La conquista de espacios y derechos que vemos en la actualidad, iniciado por nuestras abuelas, marcó el rumbo para que las mujeres hoy podamos acceder a espacios educativos, laborales y políticos. El desafío, entonces  estará dado en alcanzar, que esta participación sea en condiciones de igualdad.

Del pueblo Digital

Permitida su reproducción total y/o parcial citando la fuente.

WhatsApp chat
A %d blogueros les gusta esto: