Obispo Miguel Esteban Hesayne: “La Fe cristiana genera compromiso político”

“La actividad política es un supremo acto de caridad cristiana”.

Por Obispo Miguel Esteban Hesayne *

El título de la homilía pasada “La Fe cristiana genera compromiso político”, puede resultar extraño y hasta quizás, ha producido algún escozor en no pocos católicos.
“La religión no tiene que meterse en política”, es un axioma falso, pero ha sido sembrado con astucia por algunas ideologías, que la Fe cristiana denuncia como causante de la injusticia social. Por el contrario, religión católica, o mejor, Fe cristiana y política, van de la mano. 
No olvidemos que la política es como el timón de la historia; y la Fe cristiana genera el compromiso de animar y transformar la historia humana en historia de salvación. Este es el proyecto de Dios al enviar a su Hijo a este mundo.
Como leemos en Juan 3, 16 “Dios ha amado tanto al mundo que envía a su Hijo Jesús, no para condenarlo, sino para salvarlo”.
En fin, el Magisterio de la Iglesia fiel a la Palabra de Dios, es riquísimo en su enseñanza doctrinal para guiar a su Iglesia en el compromiso político.
Oportunamente iremos espigando este tema del compromiso social político de los creyentes en Jesús muerto y resucitado.
Me detengo en un texto que se puede llamar clásico para la evangelización del mundo actual. Es un número del tratado pastoral del Beato Pablo VI que en forma magistral nos regala líneas pastorales claras y concretas para afrontar la Evangelización del mundo contemporáneo.
Vale para el tema que estamos tratando, citar textualmente el N° 70: “Los seglares, cuya vocación específica los coloca en el corazón del mundo y a la guía de las más variadas tareas temporales, deben ejercer por lo mismo una forma singular de evangelización.
Su tarea primera e inmediata no es la institución y el desarrollo de la comunidad eclesial —esa es la función específica de los Pastores—, sino el poner en práctica todas las posibilidades cristianas y evangélicas escondidas, pero a su vez ya presentes y activas en las cosas del mundo. El campo propio de su actividad evangelizadora, es el mundo vasto y complejo de la política, de lo social, de la economía, y también de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicación de masas, así como otras realidades abiertas a la evangelización como el amor, la familia, la educación de los niños y jóvenes, el trabajo profesional, el sufrimiento, etc. Cuantos más seglares hayan impregnados del Evangelio, responsables de estas realidades y claramente comprometidos en ellas, competentes para promoverlas y conscientes de que es necesario desplegar su plena capacidad cristianas, tantas veces oculta y asfixiada, tanto más estas realidades —sin perder o sacrificar nada de su coeficiente humano, al contrario, manifestando una dimensión trascendente frecuentemente desconocida— estarán al servicio de la edificación del reino de Dios y, por consiguiente, de la salvación en Cristo Jesús”.
No encuentro un texto más claro y preciso como el que acabo de citar sobre el compromiso político de la Iglesia en el anuncio del Evangelio de Jesús; más aun, diversificando el compromiso de los Pastores y el de los seglares o del laicado en la Iglesia en su misión evangelizadora. Es el compromiso político señalado en forma primordial, con la misión de los Pastores de formar a sus miembros al interior de sus comunidades. Y la misión de los seglares o del laicado, hasta en la misma actividad política partidaria dado el caso.
La Iglesia que peregrina en la Argentina tiene una gran deuda interna. Los Pastores debemos formar un laicado en el mensaje evangélico destinado a sembrar el evangelio en la periferia existencial de la política argentina. Y el laicado no cumple su compromiso cristiano, si se queda en prácticas religiosas. En adultez de fe cristiana debe darse tiempo a la formación del mensaje social político para lograr una cultura política humana y humanizante. Esto es ser sal y luz en el mundo (Mt.5, 13).

La Fe Cristiana genera compromiso político

Jesús en su misión de salvador de la humanidad recorrió todos los rincones de su tierra natal palestina; como hombre histórico, era limitado como todo ser humano. Entonces pensando y proyectando salvar a la humanidad, no dejó rincón de su país, en la medida de sus posibilidades, para enseñar el camino de la verdad, de la verdadera vida a sus conciudadanos.

Resucitado, envía a sus discípulos a seguir anunciando lo que hoy llamamos su evangelio, sus enseñanzas. Pero advierte, y lo hace en forma explícita, que el Evangelio ha de ser anunciado a toda la creación (Mc.16, 15). Por lo tanto, en todas las dimensiones del género humano. La dimensión política es la dimensión fundamental. A tal punto que el gran filósofo Aristóteles ha definido al hombre como el animal político.

Para nosotros los cristianos, el Papa Pío XI en un discurso el 18 de diciembre de 1927, a la Federación Universitaria Católica Italiana –FUCI-, afirmó rotundamente que la actividad política es un supremo acto de caridad cristiana. Con esta afirmación queda superado la mentalidad aun vigente, que la política es sucia. La política es un acto eminentemente humano y humanizante, en el mismo proyecto de Dios Creador. Jesús fue enviado por el Padre Dios para salvar a todos los hombres y a todo el hombre (Concilio Vaticano II); es decir, todas las dimensiones del ser humano y de la sociedad humana.

Por eso, el compromiso cristiano, diríamos que comienza por el compromiso político. Esta es la razón por la cual la Iglesia viene insistiendo en su Magisterio, que no se llega a ser ciudadano del cielo, si no se es un buen ciudadano en esta tierra. Y por lógica natural podemos afirmar que Jesucristo con su muerte y resurrección salva al hombre salvando también a la política.

Entonces, antes de desarrollar lo que anuncié en la homilía anterior en qué consistiría una política humana y humanizante, se ha de desterrar el prejuicio que todavía subsiste, que la actividad política queda en manos de quienes quieran hacer carrera política, o afán de poder, o de lograr intereses personales. Y en no pocos aun, queda como una actividad y compromiso correspondiente a elección de orden secundario.

Si le damos el valor que menciona el Papa Pío XI y el profuso Magisterio de la Iglesia como iremos viendo, llegamos a la conclusión que para un cristiano el compromiso político es también supremo, y no es aleatorio.

Es que la política no es simplemente una dialéctica verbal para llevar adelante una opinión partidista o ideológica, o lo que es peor, legislar motivados por intereses personales o de sectores de una sociedad determinada.

La política marca el rumbo de una Nación. Es el timón de la historia humana que va marcando y sellando épocas históricas.

Nuestros conciudadanos congresistas que legislaron nuestra Constitución, pensando en una Patria grande y soberana, gloriosa y madre de determinados habitantes de esta tierra, quisieron fundarla en Dios Creador, considerándolo fuente de toda razón y justicia. Hicieron política para el bien supremo de los habitantes de este país, sin tener en cuenta sus propios intereses personales o sectoriales.

El cristiano junto a todo hombre y mujer de buena voluntad, asume su deber ciudadano como supremo deber humano, con la conciencia de que su voto, a través de los años, es un golpe de timón para el bien de la Patria o para el mal de la Patria.

El cristiano como iremos desarrollando, considera el compromiso cristiano, un compromiso sagrado.

*Emérito de la Diócesis de Viedma.

Del pueblo Digital

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