Desde la ventanilla del ajuste

En tanto y mientras el gobierno de Cambiemos sigue imaginando el paisaje, desde la ventanilla del ajuste, se asoman unos pibxes de cara pintada, llevados a un futuro incierto desde el presente negado.

Por Miguel Di Spalatro*

Por la ventanilla de un micro se puede ver pasar la vida de los otros tan ajena, tan no mía -como miraba la señora que increpa a la trabajadora despedida de Télam- hasta que cruel y sin permiso irrumpe la realidad.
Los pibxs de “Las Pulgas”, un centro de referencia barrial dependiente de la Municipalidad de Tandil, no se contentan con ver pasar el paisaje de una vida sin oportunidades.
Desde el 2005, cuando en una casita lindera a un potrero donde jugaban a la pelota, los “profes” comenzaron a convocar desde el arte, “Las Pulgas”, es un espacio de contención y desarrollo individual y colectivo indispensable en el barrio “El Tropezón”.
Ubicado donde se termina el Tandil soñado, sus habitantes lo definen como un barrio de trabajadores olvidados.
Allí donde no hay cloacas, gas ni cordón cuneta. Donde la calle no se distingue de la vereda, donde el estado está ausente, ahí el faro de las pulgas alumbraba por el trabajo de un equipo que por decisión del Intendente Miguel Ángel Lunghi, fue desintegrado.
La sangría comenzó en diciembre del año pasado y continúa. En los primeros meses del 2017, Lunghi designó a Laura Otano como coordinadora del espacio. Con Laura llegaron la persecución ideológica y los despidos. Una persecución que lleva a clausurar el trabajo conjunto con la Comisión Provincial por la Memoria echando a las dos coordinadoras del programa Jóvenes y Memoria, y dejando “a medio hacer”el trabajo que los pibxes del barrio debían presentar en Octubre en el encuentro nacional de Mar del Plata.
Para el gobierno serrano y el área de niñez y adolescencia que comanda Gabriela Fernández, la vida de “esos otros” del barrio“es tan ajena” como lo son los 357 despedidos de Télam para la señora del micro.
La negación de la realidad a la que nos quiere acostumbrar el gobierno de Macri, prende en algunxs desprevenidxs y es útil también en la escala inferior de funcionarixs como la secretaria de Desarrollo Social de Tandil, Alejandra Marcieri, que trató de mentiroso y lo mandó a confesarse al cura Marcos Picaroni, que dijo advertir un mayor pedido de alimentos y abrigo y que notaba mayor desamparo de algunas personas.
Negando la realidad se puede también mantener precarizados –incluso sin contrato- con una situación laboral incierta a los talleristas de “Las Pulgas” durante siete años.
Ante una posible reacción en defensa de un espacio construido con más vocación que dinero, y la sospecha del vaciamiento para su posterior cierre, hoy el municipio anuncia mejoras salariales para los profes sobrevivientes.
En tanto y mientras el gobierno de Cambiemos sigue imaginando el paisaje, desde la ventanilla del ajuste, se asoman unos pibxes de cara pintada, llevados a un futuro incierto desde el presente negado.

*Director Del Pueblo Medios

Del pueblo Digital

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