Nueva arremetida contra el tren. Más duro que en los 90, se cierran estaciones de la línea Constitución-Bahía que pasa por Azul

Marcelo García y su familia le dedicaron su vida a la estación de trenes de Sierra de la Ventana. Esta semana les dijeron que en un mes se cierra. Foto: laregión@lanueva.com
Marcelo García y su familia le dedicaron su vida a la estación de trenes de Sierra de la Ventana. Esta semana les dijeron que en un mes se cierra. Foto: laregión@lanueva.com

Por Miguel Di Spalatro*

La disolución de Ferrobaires y la “devolución” por parte del gobierno de María Eugenia Vidal de los trenes a la nación, no fue para mejorar los servicios, sino para que el ajuste vuelva a aplicarse sobre lo que sobrevivió a la década de los 90, cuando Domingo Felipe Cavallo, ministro de Menem, continuo la obra de Arturo Frondizi que ya en 1961 suprimía 4.000 kms de vías, ramales e instalaciones y propugnaba la privatización de servicios.

Las estaciones con vías muertas es una triste postal de pueblos y ciudades que perdieron el paso del tren con la excusa de “achicar el estado” y “ajustar para que las cuentas cierren”, dejando cientos de trabajadores calificados en las calle y numerosos pueblos incomunicados entre sí.

Los trenes de pasajeros transportan, después de la renovación de locomotoras y vagones realizada durante la gestión de Cristina Kirchner, en modernas unidades con aire acondicionado, camarotes y coche comedor (entre otras comodidades) por casi la mitad de lo que cuesta un boleto de micro.

Es el transporte preferido de los pequeños comerciantes que viajan a la Capital para comprar productos con los que abastecer sus negocios a buen precio y ahorrando el flete, de las familias cuyo dinero no les alcanza para movilizarse de otra manera, y de los que descubren en el tren una forma cómoda y segura de viajar.

Es incomprensible que destinos importantes como Tandil o Sierra de la Ventana, ya no vuelvan a tener tren al ordenarse el despido del personal y cierre del ramal.

“La Nueva” de Bahía Blanca, relata así el momento que le tocó vivir a Marcelo García, ferroviario descendiente de ferroviarios al tener que cerrar definitivamente la estación de Sierra de la Ventana “Llora como un chico. Marcelo García no da más de la angustia. Cualquiera podría pensar que es porque esta semana le comunicaron que la Provincia liquida Ferrobaires, y que en algo más de un mes dejará de ser el jefe de la estación Sierra de la Ventana. No es por eso. Lo que realmente le estruja el alma es la certeza de que se firmó el certificado de defunción de su amado tren, al cual le dedicaron la vida sus padres, él y su hermano Rubén. Las lágrimas le brotan solas. Trata de frenarlas con los dedos, haciendo alguna pausa en el relato, pero igual le corren por las curtidas mejillas. La voz se le quiebra. “No hay vuelta atrás -dice-. La estación ya tiene su fin decretado; pasará a formar un listado de estaciones desactivadas, cerradas como viene ocurriendo desde la década del ’90 hasta ahora. Lo que jamás pensé es que yo sería el último en cerrarla”.

La estación de la que es jefe Marcelo, se encuentra en el ramal del tren que pasa por Azul. Además de Sierra de la Ventana, ya se firmó el acta de defunción de otras siete estaciones de este mismo ramal que une Plaza Constitución y Bahía Blanca: Coronel Pringles, Laprida, Saldungaray, Cabildo y, hacia el sur, todas las de la línea Pedro Luro-Stroeder-Patagones.

Las estaciones de Pringles y de Patagones, que alguna vez figuraron entre las más importantes de la línea y hoy están libradas al derrumbe y el saqueo.
Las estaciones de Pringles y de Patagones, que alguna vez figuraron entre las más importantes de la línea y hoy están libradas al derrumbe y el saqueo.

Se calcula que 1.300 empleados quedarán sin trabajo, que son los que dependen de Ferrobaires.

El Eco, diario de Tandil, narra otra historia ferroviaria en primera persona “Adrián Olano, uno de los maquinistas, contó que entre el martes y el jueves fueron citados en Mar del Plata los 13 trabajadores de Ferrobaires de Tandil, incluido el jefe de la estación Hugo Urrutia, y los notificaron que a partir del 15 de marzo, tal lo determina el decreto de la Gobernadora, Ferrobaires dejará de existir y por lo tanto todos los empleados que quedan bajo esa órbita van “a la calle”. “Es terrible, es lo mismo que pasó en los 90, se vuelve a repetir y a esto hay que sumarle el engaño, porque la Gobernadora cuando vino a Tandil prometió que el tren volvía y ahora nos encontramos con que Tandil no tendrá más personal y si no hay personal el tren no va a volver”, lamentó Olano.

Como si la bronca de la oligarquía estuviera empeñada en destruir uno de los grandes logros de Perón, la nacionalización de 48.000 km de líneas férreas con los que contaba el país en 1948, hasta no dejar ni un centímetro de riel, el principal transporte por tierra de los países más avanzados de mundo en Argentina se lo sigue matando.

Fuentes consultadas: http://www.lanueva.com/ http://www.laopinionpopular.com.ar/ https://www.eleco.com.ar

 

*Director de Del Pueblo Medios

Del pueblo Digital

Permitida su reproducción total y/o parcial citando la fuente.