Crisis social en ascenso: conflictividad del último trimestre 2016 como preludio de paritarias 2017

Un porcentaje importante de los conflictos laborales asociados a reclamos salariales (47,9% del total) y, en segundo término, a los despidos y suspensiones (23,9% del total).
Un porcentaje importante de los conflictos laborales asociados a reclamos salariales (47,9% del total) y, en segundo término, a los despidos y suspensiones (23,9% del total).

Declaraciones de Hernán Letcher (Director CEPA)

“Además del aumento de los conflictos en el trimestre, sobre todo en diciembre último, se destacan los casos vinculados a los reclamos salariales y a los despidos y suspensiones, que representan 2 de cada 3 conflictos laborales. En el caso del sector privado, cada una de estas dos razones representan 35% de los casos, demostrando la continuidad de los despidos, particularmente industriales, y las dificultades en la producción y en la cadena de pagos, dado que un tercio de los conflictos en el sector privado están relacionados con cuestiones salariales vinculadas con atraso en los pagos”.

Resumen
Durante el último trimestre del año se observa una gran cantidad de conflictos laborales y una creciente conflictividad social, relevándose un total de 711 conflictos (468 laborales y 243 sociales). Los datos relevados dan cuenta de un elevada cantidad de conflictos representando en promedio 237 conflictos mensuales, y alrededor de 8 conflictos diarios, en los últimos tres meses del año.
En relación a los conflictos laborales, si bien se ve una disminución del 7% en relación al trimestre anterior, debe remarcarse que la conflictividad se mantiene estable y elevada durante todo el primer año de la gestión de cambiemos.
Observando particularmente el cuarto trimestre, puede notarse un incremento en los conflictos laborales a lo largo de los meses analizados, lo cual alcanza su pico en el mes de diciembre con 167 situaciones de conflictividad laboral.
Se registran conflictos de orden laboral a lo largo y ancho del país con su mayor concentración en la región centro (Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y el interior de la Provincia de Buenos Aires), seguida por el Área Metropolitana de Buenos Aires y la Patagonia.
Siguiendo la tendencia de todo el año se ve una mayor conflictividad en el sector público que privado; puede notarse que en el primero de ellos se registró el 55% de los casos; no obstante si se lo compara con los meses anteriores puede verse que la brecha entre el sector público y privado tiende a achicarse por la mayor incidencia de la conflictividad en el ámbito privado.
En relación a las causas de los conflictos laborales puede verse que el último trimestre acompaña la tendencia del semestre con un porcentaje importante de los conflictos laborales asociados a reclamos salariales (47,9% del total) y, en segundo término, a los despidos y suspensiones (23,9% del total).
La característica sin embargo, reside en que en el ámbito público la cuestión de readecuación salarial alcanza, para el último trimestre del año, casi el 60% de los casos de conflictos, mientras que en el ámbito privado es de “sólo” el 34,60%. En este último, se destaca el peso de los conflictos por despidos, que alcanza el 36,1% de los casos. La conflictividad relacionada con despidos y suspensiones en el ámbito privado, particularmente industrial, ha sido de importancia en el cierre del año pasado.
Dentro de los conflictos salariales se destacan las cuestiones asociadas a la readecuación del salario (principalmente en el ámbito público, donde representa el 71,7% de los casos vinculados a conflictos salariales) y, en segundo lugar, el atraso en el pago de salarios (principalmente en el ámbito privado, representando el 31,6% de los casos). La conflictividad del sector privado en lo referido a los pagos muestra las dificultades de la cadena de pago y el efecto sobre el proceso productivo que se vive sobre todo en la industria.
Dentro del sector privado, se observa que la situación de conflictividad no muestra la misma intensidad entre las diferentes ramas de la economía. En concordancia con la difícil situación por la que están pasando los sectores afectados por la apertura en las importaciones y la baja del consumo se ve que, el sector industrial concentra el 49,3% de los conflictos asociados a los despidos y el 27,8% de aquellos asociados a la cuestión salarial. Entre los sectores menos conflictuados se encuentran el agropecuario y financiero, los cuales pueden verse como beneficiarios de las políticas del primer año de gestión de Mauricio Macri.
Se observa una alta participación de los sindicatos en la organización de los conflictos (76,7% de participación), con mayor incidencia aún en el sector público (87,8% de participación). De hecho hemos registrado que durante el último trimestre se movilizaron más de 90 organizaciones sindicales entre el ámbito público y privado. De esta manera se consolida la tendencia de mayor injerencia de las organizaciones sindicales en el ámbito público que privado.
También se observa que una gran cantidad de conflictos, (105 en todo el trimestre) que fueron protagonizados sin la mediación sindical, directamente por los trabajadores auto-organizados en sus ámbitos laborales, en defensa de su trabajo y poder adquisitivo. Esto tipo de conflictos sucede principalmente en el sector privado.
En relación a la metodología que canalizaron las protestas laborales, se mantiene en el último trimestre del 2016 el paro (con y sin movilización) como la más utilizada por los trabajadores; seguidos por el corte de calles o rutas y, en último lugar, el estado de alerta, movilización y la toma de establecimientos. Es de destacar el elevado peso de los cortes de acceso al establecimiento, en el caso de los conflictos privados (22,7%).
Estos hechos permiten augurar una mayor conflictividad laboral durante los próximos meses de cara a la apertura de paritarias del año en curso, ante un proceso constante de pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, un ritmo inflacionario que no da tregua, y la posición del gobierno de poner un techo a la paritarias de un 17% de acuerdo a su meta de inflación estimada para 2017.
Además, en la medida que continúen los despidos, como los hechos de la realidad lo están confirmando, también acentuarán los conflictos laborales, sobre todo en aquellas ramas más afectadas por las políticas económicas del gobierno que restringen al mercado doméstico de consumo, como así también la apertura de las importaciones de bienes que afectan sobre todo a la Industria manufacturera proveedora del mercado interno.
El conflicto social en el último trimestres del 2016: crisis social en ascenso
Puede notarse en el relevamiento realizado que la conflictividad social aumenta hacia los últimos meses del año registrándose en el mes de diciembre 2016 un 23% más de conflictos que en agosto del mismo año.
Los reclamos en relación a las políticas públicas y programas sociales lideran la lista con el 27,6% de los casos concentrándose el mayor número en CABA, GBA, región centro y Patagonia; por su parte la Patagonia y región de cuyo concentra la mayor parte de reclamos en relación a las fuentes de trabajo, y el NOA concentra el mayor número porcentual de protestas relacionadas con la inseguridad.
Tanto las movilizaciones, como los cortes de rutas o calles, se observan en la gran mayoría de los reclamos presentándose en más del 86% de los casos.
En relación a los hechos de conflictividad social hay un claro sostenimiento de los reclamos contra el avasallamiento de derechos humanos y conquistas sociales, particularmente en lo que respecta a la esfera del sistema jurídico (incumplimiento de la ley por parte del gobierno y entorpecimiento en la sanción de leyes de urgencia reclamadas). La ausencia de políticas públicas y el cierre de programas sociales tuvieron su impacto durante todo el año, agudizándose en este último trimestre. Fue creciente el acompañamiento de diferentes sectores políticos y sindicales hacia protestas y reclamos de las organizaciones sociales, vecinos, asambleístas, y comunidades de los pueblos originarios.
En el transcurso del año 2016 lejos de decrecer la conflictividad social y laboral se pronunció de manera sostenida, dándose en este proceso un nuevo escenario de organización de los sectores políticos y sociales protagonistas de los reclamos.

Del pueblo Digital

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