La educación: una causa feminista

Desde el Frente Popular por la Educación Sexual Integral denunciaron la problemática de la violencia y discriminación por orientación sexual e identidad de género en las escuelas argentinas y el desfinanciamiento y tercerización de las políticas educativas destinadas a hacer frente a esta realidad.
Desde el Frente Popular por la Educación Sexual Integral denunciaron la problemática de la violencia y discriminación por orientación sexual e identidad de género en las escuelas argentinas y el desfinanciamiento y tercerización de las políticas educativas destinadas a hacer frente a esta realidad.

Por Paula Carrizo

La Asociación Civil “100% Diversidad y Derechos”, integrante del Frente Popular por la Educación Sexual Integral, presentó los resultados de la primer Encuesta Nacional de Clima Escolar para Jóvenes LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales). La investigación, efectuada entre los meses de Enero y Marzo del 2016, incluyó el testimonio de aproximadamente 800 estudiantes de 13 a 18 años procedentes de todo el país, y confirmó la gravedad del problema social y pedagógico que supone la violencia y discriminación por orientación sexual e identidad de género en el ámbito educativo en Argentina.

Los datos son contundentes. El 67,9% de las/os estudiantes informó sentirse insegura/o en la escuela debido a su orientación sexual. A su vez, el 72.1% fue verbalmente acosada/o por su orientación sexual y el 67,8% por su expresión de género, mientras que un 32.7% denunció haber sido físicamente acosado/a en la escuela por su orientación sexual y un 32.5% por su identidad de género. Si bien el 51,4% declaró haber informado alguna vez sobre el acoso recibido al personal de la escuela, el 42,7% de las/os estudiantes señaló que la intervención posterior por parte de las autoridades del establecimiento fue completamente inefectiva.

En diálogo con AGENCIA PACO URONDO, referentes del Frente Popular por la Educación Sexual Integral (conformado a partir de la preocupación compartida por diversas organizaciones del feminismo popular y de la disidencia sexual en torno al presente y futuro de la implementación de dicha política educativa) afirmaron que la respuesta a esta problemática es un compromiso real por parte del Estado en todos sus niveles, para financiar y garantizar la plena aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral 26.150 (ESI). “Uno de los objetivos centrales de la ESI es transformar la escuela en un lugar más justo y de contención para un aprendizaje basado en la diversidad y el respeto a todas las formas de vivir la identidad de género y la orientación sexual. Si bien consideramos que estamos atravesando un cambio cultural importante, la ESI cumple un rol fundamental para que estas escenas tiendan a desaparecer.”

El informe evidenció también una relación directa entre el nivel de acoso sufrido por las/os estudiantes y su rendimiento escolar, así como también el nivel de ausentismo. Las/os estudiantes LGBT que tuvieron niveles más altos de victimización por su orientación sexual o identidad de género informaron tener notas más bajas que las/os que sufrieron menos victimización. Un 14,2% declararon haberse visto forzados a cambiar de escuela al menos una vez en el último año porque se sentían inseguros o incómodos. Se destacó en este aspecto que, a pesar de la existencia de la Ley 26.892 para la Promoción de la convivencia y el abordaje de la conflictividad en las instituciones educativas, los informes sobre violencia escolar correspondientes al año 2015 publicados por el Ministerio de Educación de la Nación omitieron incluir datos específicos sobre la violencia y discriminación hacia personas LGBTI, invisibilizando de esta manera el bullyng homolesbotransfóbico.

En relación a la ESI, los referentes del Frente Popular por la Educación Sexual Integral destacaron la importancia de la misma siendo que “constituye una ley bastante innovadora y de importante valor social en tanto plantea que es un derecho universal recibir educación sexual desde una mirada integral, que no se reduzca a la perspectiva biomédica y lo genital. A su vez, es una herramienta fundamental para combatir el machismo, ya que plantea diversos ejes tales como el cuestionamiento de los estereotipos de género, el respeto a la diversidad sexual, el papel central de los sentimientos y la dimensión afectiva de las relaciones, así como la perspectiva de derechos humanos. En este contexto de ajuste y achicamiento del Estado, consideramos que la ESI se encuentra definitivamente en riesgo, en tanto el macrismo ya ha demostrado en Ciudad cuál su intención: desfinanciarla y tercerizarla”.

En este sentido, cabe destacar que a diferencia de otras jurisdicciones que sí tienen un programa provincial, el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires no cuenta con un Programa ESI, por lo que su aplicación depende de la voluntad de supervisores y Escuelas que tengan una intención clara de trabajarla, contradiciendo la obligatoriedad planteada en la ley. A su vez, queda reducida a la prestación de talleres por parte de ONGS conveniadas, destinados únicamente al nivel medio, faltando nuevamente a la ley, que aclara que la ESI debe aplicarse desde el nivel inicial hasta el terciario inclusive, e impartida por los propios docentes de los establecimientos educativos, no por agentes externos. En relación a la formación docente, elemental para su implementación, si bien la Escuela de Maestros (Ex Centro de Pedagogías de Anticipación) cuenta con algunas capacitadoras, estas no dan abasto para responder a la demanda de todas las escuelas de la ciudad.

A nivel nacional, señalaron que si bien continúa en funcionamiento el Programa Nacional de Educación Sexual Integral creado en el año 2008, recibieron en 2016 el mismo presupuesto que el año anterior, sin contemplar el 40% de inflación. el cual recién llegó recién en Septiembre último a las provincias, por lo cual prácticamente no se pudo ejecutar. Manifestaron también preocupación por su reciente descentralización, ya que “ahora su aplicación está sujeta a la valoración que cada provincia haga de la ESI, y su consecuente voluntad o no para fomentar su aplicación, lo cual constituye en definitiva un corrimiento de la responsabilidad del Estado Nacional”.
Por último, denunciaron las consecuencias del desmantelamiento del programa Nuestra Escuela: “nuestro planteo es que no hay ESI sin formación docente. Varios de los postítulos contaban con módulos específicos de género que trabajan la ESI. A su vez, el Programa Nacional de ESI en conjunto con la Universidad de Buenos Aires elaboró un curso virtual específico de ESI, que formó a más de 20.000 docentes y logró llegar a mucha gente que de otra manera no habría podido acceder a esta formación. También se diseñaron cursos específicos para los profesorados, y otros sobre maternidades y paternidades en la adolescencia, todos muy solicitados. En la actualidad se determinó que ya no serán financiados por el Instituto de Formación docente (INFOD), lo cual definitivamente pone en riesgo su continuidad.”

Para más información sobre el Programa Nacional de Educación Sexual Integral y el Frente por la Educación Sexual Integral:

Fuente: Agencia Paco Urondo

Del pueblo Digital

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